El Contrato

Si un chico de ensueño te propone fingir una relacion... ¿Aceptarias? Es una historia diferente, la historia es bastante interesante y con mucho drama. Personalmente es una de mis historias favoritas, espero les guste; novela completamente original,

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11. Capitulo Nueve

Capitulo Nueve

 

 

Despierto con mi alarma, me levanto de la cama muy perezosamente. Bostezando y con los ojos cerrados, encuentro el camino al baño. Prendo la luz, aun está un poco oscuro; no entra suficiente luz por la ventana, seguramente estará nublado el día aunque aún falta media hora para que salga el sol.

 

El agua caliente me relaja un poco, realmente estoy estresada y muy ansiosa; aunque acabo de despertarme. La verdad es que hoy será un día decisivo, podría decirse. Esta semana eh intentado buscar alguna oportunidad para hacerme la prueba del embarazo y realmente no eh podido, mis días han estado completamente ocupados; sesiones de fotos que me han tomado todo el día y cuando llego a casa solo duermo.

 

No eh tenido mas vómitos, ni tampoco mareos; tampoco siento que haya engordado, aunque mi ropa si me ah apretado un poco últimamente para ser honesta. Pero no me veo diferente, no me siento diferente; no lo sé…es como si las posibilidades de un embarazo fueran de un cincuenta por ciento, o tal vez es simplemente psicológico gracias a las ideas que me metió Jasón.

 

Dado que no eh tenido oportunidad de comprar la prueba, ayer hice una cita en el médico para el día de hoy a las seis de la tarde; saldré de dudas. Ojala que sea una falsa alarma, una mala broma de mis hormonas.

 

Suspiro al salir de la ducha, salgo del baño y camino a mi closet; se nota que hará algo de frio, tendré que usar algo abrigador, también hoy visitare una casa hogar así que no usare tacones, mi conjunto de ropa tiene que ser cómodo. Al fin me decido por lo que usare, una blusa completamente lisa color negro, un abrigo rojo, mi bolso negro; elijo unas flats negras, mi pantalón es a la cadera así que esta algo apretado; pero no me molesta tanto como el pantalón a la cintura que use ayer.

 

Salgo de mi closet, regreso al baño y me maquillo; solamente polvo en el rostro para no verme pálida. Muerdo mis labios para que tomen un color rojito natural solamente, me aplico algo de lipstick hidratante y con eso doy por terminado mi maquillaje. Cepillo mi cabello con un partido en medio, dejare que seque naturalmente; así se ondulara solo.

 

Salgo de mi habitación con mi bolso en la mano, cierro la puerta de mi cuarto; bajo las escaleras. Entro a la cocina por un yogurt y una manzana, realmente no tengo mucha hambre; es muy temprano para desayunar. Suena mi móvil, lo saco de mi pantalón y es un mensaje de Jasón.

 

“Buenos días Kendra, ya llegue; estoy aquí abajo”

 

Le contesto:

 

“Buenos días Jasón, te veo en dos minutos; en la entrada del estacionamiento para que te subas al auto”

 

Tiro el envase de mi yogurt al cesto de basura, decido llevarme mi manzana a medio comer conmigo. Salí del departamento, subo al elevador masticando un pedazo de manzana; presiono el boto para el estacionamiento. El elevador se detiene en el piso cinco, sube un señor maduro podría decirse; de unos treinta y tantos o cuarenta tal vez, lleva un maletín negro en su mano derecha y va muy bien vestido con un traje que es obviamente de diseñador.

 

-Buenos días –dice educadamente subiendo al elevador

-Buenos días –contesto con una sonrisa

-Una pregunta indecente…-dice presionando el botón para que cierren las puertas, al parecer ambos vamos al estacionamiento- ¿Usted y su novio son los nuevos inquilinos cierto? –pregunta mirándome con cierta curiosidad

-Así es –contesto, es la primera vez que veo a un vecino desde que llegue aquí

-Oh –dice asintiendo con la cabeza- Son el motivo de los fotógrafos que están todo el día todos los días en la entrada –comenta algo divertido

-Me parece que tenemos la culpa de eso –contesto con una mueca de “disculpa”

-Bueno –dice levantando los hombros- Mi nombre es Thomas Johnson –dice estirando su mano hacia mi- Un gusto conocerla vecina

-Kendra Stone –digo apretando su mano en un saludo- Lo mismo digo vecino

-Mi esposa tiene curiosidad de conocer a las celebridades que se mudaron a nuestro edificio, le dará un infarto cuando le cuente que tuve el placer de conocerla en el elevador –dice mientras las puertas de la caja metálica se abren

-No queremos que su esposa sufra tal cosa, Mejor no le diga –comento como broma mientras salgo del elevador

-Me parece que será lo más inteligente –comenta saliendo detrás de mi riendo- Un gusto conocerla señorita Kendra, es usted muy guapa en persona –agrega deteniéndose detrás de una camioneta negra

-Gracias –contesto con una sonrisa- Que tenga buen día, nos vemos pronto vecino; saludos a su esposa –digo alegre

-Gracias; igualmente que tenga buen día, mi esposa me amara de por vida cuando le diga sus saludos –dice sonriente

 

Después de una sonrisa mas, camino a mi auto, está a un par de pasos lejos solamente; exactamente a un lado del de Louis. Quito la alarma y abro la puerta del piloto, subo al auto dejando mi bolso en el asiento de atrás. Veo la camioneta de mi vecino pasar detrás de mí, saliendo primero del estacionamiento.

 

Pongo la reversa, un par de movimientos con el volante y ya estoy saliendo del estacionamiento; me detengo frente a la caseta de seguridad, le digo buenos días al guardia de la entrada; veo a Jasón que está caminando hacia el lado del copiloto rápidamente. Los fotógrafos están en la entrada principal de los condominios, no tardan en darse cuenta que soy yo la que esta saliendo del estacionamiento; veo a algunos correr acercándose. Jasón sube al auto al mismo tiempo que el de seguridad aleja a los fotógrafos del área  frontal del auto, así podre avanzar.

 

Unos cuantos metros lejos del condominio, tuve que detenerme en una señal de alto.

 

-¿A qué hora tienes que estar en la casa hogar? –pregunta Jasón

-Esperan que llegue a las diez de la mañana –conteste recargando mi codo en la puerta del auto

-¿Por qué nos vamos tan temprano? Son las siete y media –comenta Jasón mirando su reloj

-Por que quiero pasar al super a comprar algunas cosas, no se…juguetes, tal vez dulces, helado o cosas así para los niños –comente avanzando el auto

-¿No se supone que Sammuel conseguiría patrocinadores que llevaran eso? –pregunto

-Sí, los consiguió –conteste

-¿Entonces? –pregunto confundido

-Yo quiero llevar algo de mi parte, algo así personal; cosas que haya comprado yo con mi bolsillo para ayudar a los niños –digo avanzando por las calles

-Aww….sí, es buena idea –comenta Jasón- ¿A dónde vamos a ir?

-Bueno, Sammuel me mando la dirección de la casa hogar; me fije que hay un super cerca de ahí –conteste

-Creo que esto es tu instinto maternal –comenta en voz baja

-No Jasón, no es ningún instinto maternal –lo miro por un segundo casi fulminándolo con la mirada y regreso la vista al camino- Simplemente no quiero hacer esto por publicidad ni nada de eso, si no por ayudar a los niños realmente –concluyo

-Pues es algo muy bueno –dijo Jasón en forma de apoyo

 

Más o menos una hora después, llegamos al super; el trafico estuvo algo pesado. Estacione en el lugar más cerca de la entrada, bajamos del auto; tome mi bolso del asiento trasero. Jasón tomo un carrito para las compras, entramos al super y comenzamos a recorrer todos y cada uno de los pasillos.

 

El carrito ya iba lleno de paquetes de dulces, diferentes tipos de carritos de juguete; chicos, medianos y grandes. Mande a Jasón por otro carrito, así que el segundo se lleno de más juguetes; muñecas, nenucos, algunos hulas y cuerdas para saltar. También escogimos algunos juegos de mesa, pelotas de plástico, balones de soccer, baloncesto, voleibol y americano. Creo que los niños tendrán un buen día, intente comprar todo lo que había en la sección de juguetería para los niños.

 

Cuando llegamos a la caja, era lógico que nos miraban; dos carritos al tope de cosas. La cajera me sonrió todo el tiempo mientras marcaba cada cosa, los empacadores parecían nerviosos o algo por el estilo. Le entregue mi tarjeta a la cajera, me regreso el ticket de compra y un bolígrafo para firmar el ticket.

 

Los empacadores nos ayudaron llevando los carritos hasta mi auto, no todo entro en la cajuela; así que el asiento de atrás también se lleno de cosas. Subimos al auto, íbamos en camino cuando recibí una llamada de Sammuel que ya había llegado a la casa hogar; le dije que ya estaba a tres calles de distancia.

 

Llegamos a la casa hogar, me estacione justo detrás de el auto de Sammuel. Lo vi en la entrada junto con un par de personas más, seguramente con los directivos del lugar; quiero suponer. Bajamos del auto, las personas con Sammuel se acercaron a mi; después de unos apretones de manos y abrazos, les dije que llevaba algunas cosas para los niños.

 

Entre varias personas metieron las bolsas de las compras a la casa hogar; al final entre yo. Me dieron un pequeño tour por las instalaciones del lugar, los niños se estaban arreglando para tomar su almuerzo; yo los vería en el comedor para darles lo que les había llevado. Sammuel me aviso que los patrocinadores llegarían en cualquier momento, también unos cuantos fotógrafos por parte del periódico “The Sun”, al parecer el periódico había comprado la exclusiva de mi visita a la casa hogar.

 

Terminando el recorrido por los cuartos y diferentes áreas de la casa, me llevaron a la cocina. Ya habían llegado los productos de los patrocinadores y también los fotógrafos, me tome unas fotos sosteniendo los productos que llevaron; en su mayoría eran alimentos.

 

Los niños ya habían terminado su almuerzo, así que ya podía saludarlos. Entramos al comedor, algunas niñas se levantaron y corrieron a abrazarme; lo mismo hicieron otros niños. Salude a todos, sentí un hueco al saber que todos ellos no tenían familia; cada uno de ellos tenía una historia diferente, algunos habían sido abandonados por su familia, otros habían sido rescatado de sus padres con adicciones, a otros los golpeaban; todos casos diferentes que verdaderamente me dejaron con un nudo en la garganta pero tenía que sonreír.

 

Abrazaba a algunos pequeños, los fotógrafos hacían su trabajo; salimos unos minutos después al patio de juegos. Ahí habían dejado todos los juguetes que había llevado, los niños se emocionaron al ver los juguetes; para que la repartición fuera más organizada, yo repartí uno o dos juguetes a cada niño.

 

Los fotógrafos tomaban fotos de todo, cada uno de los momentos había flashes; pero llego el punto en que la presencia de las fotos paso desapercibida. Empecé a disfrutar realmente de la convivencia con los pequeño, me puse a jugar con las niñas en el hula y la cuerda para saltar; más tarde con los chicos futbol.

 

 

Estaba platicando con una pequeña, me explicaba cual sería mi personaje si jugábamos muñecas; sentí una mano sobre mi hombro.

 

-En cinco minutos jugamos, lo prometo –le dije a la pequeña Jodie, me di la media vuelta quedando frente a la directora; traía en sus brazos a un bebe- Hola –dije sonriente

-Señorita Kendra; realmente ah hecho muy felices a los niños con lo que les trajo, y a nombre de ellos y toda la fundación; muchas gracias –comento amablemente

-Para mí es un placer poder hacer algo bueno para estos pequeños que realmente merecen un poco de felicidad –dije tomando la manita de la bebe- ¿Es su hija? –pregunte

-Oh no –contesto- Es Sandrinne, Tiene seis meses y ella es la más pequeña en la casa hogar- comento

-Oh…-dije algo sorprendida- ¿Por qué esta aquí? –pregunte curiosa

-Sus papas eran adolecentes, el chico tenía problemas con el alcohol y las drogas; era muy agresivo y termino en una terrible pelea con la madre de la pequeña; el está en la cárcel y bueno…la mama no sobrevivió al ataque de él, esta pequeña es huérfana –comento mirando a la niña, mi corazón se hizo pedacitos

-Oh dios…-conteste- ¿Pero no tiene más familia? ¿Abuelos?

-No realmente, los señores no quisieron saber anda más de su hija cuando salió embarazada  así que tampoco les interesa la bebe –dice en un tono triste- Mira, creo que le caíste bien –comenta cuando la bebe me sonríe

-Creo que si –digo acariciando la mejilla de la pequeña

-¿Quieres cargarla? –pregunta la directora

-Oh…bueno, está bien –digo estirando mis brazos- Espero que no llore –comento cargando a la pequeña

-Creo que en verdad le agradas –dice la directora con una sonrisa- Tengo que juntar a todos los niños para la ultima foto para que puedas irte ¿Puedo dejarte a la pequeña Sandrinne?

-Bueno…si –contesto mirando a la pequeña que parece estar entretenida con mí cabello

 

Se aleja la directora, me quedo en medio del patio de juegos cargando a la bebe. Esta entretenida jugando con mi cabello, balbuceando torpemente; aun es muy pequeña. Siento algo de tristeza al recordar porque está aquí, pienso que una bebe tan linda eh inocente no se merece ese tipo de destino; pero también creo que aquí la tratan bien y estará mil veces mejor en la casa hogar que con su padre que está en la cárcel, aunque si su mama viviera estaría con ella.

 

Siento una extraña sensación en mi estomago, toco mi abdomen; ya tengo hambre. Todos los pequeños ya están reunidos junto a la puerta de la casa hogar junto al eslogan del nombre, me llama la directora. Me coloco en medio de todos los niños con la pequeña Sandrinne en brazos, los fotógrafos se acomodan frente a nosotros; empiezan a disparar los flashes.

 

Me despido de los niños, les tuve que prometer que regresaría y que intentaría que Louis me acompañara la próxima vez; algunas pequeñas son fans de One Direction. Aunque realmente no creo que “mi novio” este muy dispuesto a ir con los pequeños, digamos que su corazón es tan sensible como una piedra.

 

Al final regreso a Sandrinne a los brazos de la directora, le doy un besito en la frente; la pequeña sostiene mi dedo meñique con toda su mano. Sonrió al mismo tiempo que me invade una sensación de ternura, digamos que esta pequeña tuvo un efecto positivo en mi.

 

Salimos de la casa hogar, Jasón sube a mi auto conmigo y Sammuel al suyo; los pequeños me dicen adiós desde la puerta de la casa hogar. Les sonrió mientras avanzo con el auto, mientras me alejo suspiro; fue una buena experiencia definitivamente.

 

-¿El Lunes a qué hora tengo la cita en Burberry? –pregunto a mitad del camino

-Es a las dos de la tarde –contesta

-Bueno, entonces nos vemos hasta el Lunes; mañana no hay nada que hacer y hoy ya fue todo –comento- ¿Te llevo a tu casa?

-Seria genial jefa –contesta riendo

 

Sonrió, es raro cuando me dice jefa. Una media hora después ya estamos frente a su garaje, el vive en la casa de su novio; cerca del centro de Londres.  Voy avanzando por las calles y paso frente al hospital donde tengo mi cita, veo el reloj y son las tres de la tarde; mi cita es hasta las seis así que puedo ir a comer a casa y regresar.

 

Llego a los condominios, los fotógrafos hacen su trabajado tomando imágenes mías regresando a casa. Entre al departamento, deje mi bolso en el sofá del living y camine a la cocina en directo. Decidí comer algo super sencillo, saque del refri un paquete de ensalada; de la alacena tome el aderezo italiano, una manzana y el paquete de arándanos.

 

Deje todo sobre la encimera de la cocina, pique manzana a mi ensalada, un puño de arándanos y aderezo italiano. Revolví muy bien mi ensalada, tome una botella de agua mineral del refri; salí al living. Yo soy el tipo de personas que prefiere la música mil en vez de la TV, prendí el teatro en casa y conecte mi móvil; seleccione mi lista de reproducción.

 

Me senté en el sofá a comer mi ensalada mientras disfrutaba de mi música, mi mente estaba relajada; no quería pensar en nada más que en mi comida y mi música. Más tarde me estresare, o tal vez me relajare por completo; todo dependerá de mi visita al doctor.

 

Terminaba mi ensalada cuando mire la hora en el reloj de la sala, marcaban las cinco en punto; tal vez ya debería de irme preparando para salir, tenía que estar veinte minutos antes de mi cita en el hospital. Me levante del sofá pero deje la música que siguiera corriendo, regrese a la cocina; lave mi tenedor y tire el paquete de plástico de la ensalada.

 

Guarde el aderezo en la alacena junto con el paquete de arándanos, aun habían quedado algunos arándanos. Salí de la cocina y subí a mi habitación, entre al baño para lavar mis dientes; fue un éxito, no vomite. Todo es gracias a la pasta de yerbabuena que compre en Brasil, no me hace vomitar; a diferencia de la de menta…eh intentado usarla y definitivamente, nada de menta para mí.

 

Salí de mi habitación, bajaba las escaleras cantando la canción que sonaba en la radio; muy felizmente hasta que vi a Louis entrando al departamento. Me quede callada, dando el último paso para tocar el suelo; ok… si el Tour terminaba según hasta mañana, el llegaba el Lunes así que… ¿Qué hace aquí?

 

-¿Acaso estas dando una fiesta o qué? –alcanzo a escuchar que dice cerrando la puerta

-¿Qué haces aquí? –digo en voz baja

-¿Qué? –grita caminando al estéreo-

-¿Qué haces aquí? –repito

-Este también es mi departamento, supuestamente vivimos felizmente juntos –dice apagando la música

-Lo sé –contesto

-Entonces tu pregunta no tiene sentido –dice caminando de regreso a la puerta del departamento tomando sus maletas

-Me refiero a que haces aquí hoy, se supone que llegabas hasta el Lunes –digo mientras mi cabeza idea un pretexto para salirme al hospital sin decirle a Louis el motivo

-Pues llegue hoy ¿Algún problema? –dice caminando hacia las escaleras- ¿Me das permiso? –dice parándose frente a mí, me muevo a la derecha- Vamos a ir a comer, nos tienen que ver muy felices después de una semana de no vernos –agrega mientras sube por las escaleras

-Ya comí, no tengo hambre –digo caminando al sofá

-Entonces me vas a acompañar a comer –dice llegando al segundo piso

-No puedo, voy a salir –digo tomando mi bolso del sofá

-¿Cómo dijiste? –dice asomándose por el barandal

-Que voy a salir –digo caminando al estéreo

-¿A dónde vas? –dice levantando una ceja

-Tengo cosas que hacer –digo desconectando mi móvil del teatro en casa

-¿Qué cosas? –pregunta curioso

-Cosas Louis, simplemente cosas –contesto nerviosa

-Te acompaño entonces, dejo mis maletas en mi habitación y ya; terminando de hacer tus cosas vamos a algún restaurante –dice levantando los hombros

-Louis…-digo intentando protestar pero suena mi móvil

 

Es un número desconocido, pero contesto olvidándome de la presencia de Louis

 

{Llamada}

 

 

#¿Diga? –contesto

-Buenas tardes, con la señorita ¿Kendra Stone? –dice una voz femenina

#Sí, soy yo –digo tomando asiento en el sofá-

-Señorita Kendra, hablamos del Hospital de Kensington para confirmar su cita de las seis de la tarde –dice profesionalmente

#Oh sí, estoy saliendo para allá en este momento –digo levantándome del sofá

-Perfecto, le recuerdo que tiene una tolerancia de veinte minutos de retraso–comenta

#Si, estaré ahí a tiempo –digo caminando a la puerta

-Bien, la vemos más tarde; hasta luego –concluye

#Hasta Luego –digo abriendo la puerta

 

{Fin llamada}

 

-Esa llamada sonó sospechosa ¿Quien era? –escucho la voz de Louis justo detrás de mi

-Mi cita –digo dando un paso fuera del departamento

-¿Cita? ¿Con quién? –dice tomándome del brazo

-Con nadie –digo mirándolo a los ojos, no sé si está enojado o celoso o las dos cosas

-Acabas de decir que era tu cita –comenta apretando un poco mas su agarre, me jala adentro del departamento y cierra la puerta

-La cita a la que tengo que ir y ya se me esta haciendo tarde Louis, tengo que irme –digo intentando zafar mi brazo de su agarre

-Bueno, vámonos –dice jalándome afuera del departamento y cerrando la puerta

-¿A dónde vas tú? –muevo bruscamente mi brazo y me suelta, me quedo parada frente a nuestra puerta

-Contigo, te dije que cuando terminaras tus cosas vamos a un restaurante –dice levantando los hombros- No puedo dejarte salir sola después de esa llamada sospechosa –agrega levantando una ceja

-Estás loco –digo dando unos pasos

-Cuido nuestro contrato cariño, no puedes salir con nadie más –dice caminando a mi lado

 

Suspiro, presiono el botón llamando al elevador; ok…Louis ira conmigo al doctor, puedo no ir a la cita y pedir otra para otro día. Demonios…ya no importa, tarde o temprano le iba a decir sobre esto. Si no estoy embarazada bueno, perfecto. Pero si lo estoy, de todas formas lo tiene que saber; si sale positivo y estamos en el hospital, tal vez no reacciona tan mal.

 

Subimos a mi auto, Louis en el copiloto; el va como si nada como siempre y yo muriendo de nervios y ansiedad. Al salir del estacionamiento los flashes nos atacan, Louis sonríe como de costumbre y yo intento no mostrar mi nerviosismo; nos alejamos del condominio. Pienso en cómo decirle a Louis a donde vamos…pero no ah preguntado, mejor no le digo; cuando lleguemos al hospital no tendrá chiste si me pregunta ya que será demasiado obvio.

 

-Kendra, tomaste la vía alternativa para el Kensington –comenta Louis

-Ya se –digo apretando mis manos al volante

-¿Por qué? –suena confundido

-Por que mi cita es en el Kensington –comento sin mirarlo

-Oh… ¿Visitaras a algún niño enfermo o algo así? –pregunta

-No –contesto seria tomando el ticket de estacionamiento

-¿Algún amigo? –comenta como opción

-No Louis –contesto nerviosa

-¿Entonces? –suena curioso

-Yo tengo una cita para un chequeo –contesto estacionando el auto cerca de la entrada

-¿Chequeo? –sigo sin mirarlo- ¿Te has sentido mal aun desde Brasil? –puedo escuchar un rasgo preocupación en su voz

-Más o menos –digo apagando el auto

-¿Tendrás algo contagioso? –dice en un tono que verdaderamente me irrito

-No Louis no es nada contagioso –digo abriendo la puerta del auto

 

Bajo del auto, cierro la puerta; Louis baja del auto y me mira confundido, pongo la alarma al auto. Camino a la entrada de hospital y Louis le da la media vuelta al auto para caminar a mi lado, mete sus manos a su chamarra; hace algo de frio. Siento que me mira, pero yo camino con la vista fija hacia enfrente; estoy muriendo de nervios.

 

Las puertas automáticas del hospital se abren, entramos y caminamos al elevador; ambos en total silencio. Siento la mirada de Louis sobre mí, se que a pesar de que lo nuestro es falso; me conoce, tal vez se da cuenta de que oculto algo. Se detiene el elevador en el quinto piso, es el área de los consultorio generales; me acerco a la estación de enfermeras.

 

-Buenas tardes –digo amablemente- Tengo una cita a las seis de la tarde con el doctor Green, en el consultorio 10 –digo en un respiro

-Buenas tardes –contesta la enfermera- ¿Kendra Stone? –pregunta mirando su computador

-Así es –conteste

-Justo a tiempo –dice mirando su reloj- Llene esta planilla, cuando la tenga lista regrésela por favor –comenta entregándome la planilla y una pluma negra

-Gracias –dije con una sonrisa

 

Camine a las sillas en la sala de espera, justo a un lado de la estación de enfermeras; Louis tomo asiento a mi lado sin decirme nada, solo sentía como me observaba. Comencé a llenar la planilla, eran simplemente los datos básicos; Nombre, Edad, Fecha de Nacimiento, Numero Celular, Teléfono Local, Dirección; en ese espacio puse la dirección de mi casa, no del departamento donde vivo con Louis. En caso de emergencia llamar a; puse que a Sammuel, después de todo el es mi manager. También venían espacios como, alergias, enfermedades crónicas, etc. Afortunadamente esos espacios los deje en blanco, no padezco nada de eso.

 

Trague saliva cuando al final apareció; Motivo de su visita. Nerviosamente agitaba la pluma de un lado al otro en mi mano, sentía que Louis estaba atento a lo que escribía y hacia. Respire hondo, escribí “Chequeo General”.

 

Me levante de mi asiento y le lleve la planilla a la enfermera, me dijo que en unos segundos me llamaba. Regrese a mi asiento, Louis me veía fijamente; no decía nada pero creo que no terminaba de entender que hacía yo en el hospital por un “Chequeo General”, yo soy de las que nunca se enferma y creo que él lo sabe.

 

La enfermera salió de su cubículo y me llamo, suspire levantándome de mi asiento; Louis se levanto y camino detrás de mí. Cruzamos el pasillo a la derecha hasta llegar a la puerta con el número diez y una plaqueta con el nombre del doctor  “Albert Green”, la enfermera abre la puerta y se hace a un lado dejándome pasar primero a mí y Louis entra después, la enfermera deja mi planilla de información sobre el escritorio dentro del consultorio y me comenta que en unos momentos llega el doctor, sale del consultorio dejándome sola con Louis.

 

Tomamos asiento frente al escritorio, nerviosa juego con mis dedos mientras tanto; de la garganta de Louis sale un suspiro, no sé si quería decir algo y se arrepintió.

 

-Buenas tardes –se escucha una voz masculina detrás de nosotros, después la puerta cerrándose- Disculpen que los haya hecho esperar –dice caminando a su asiento detrás del escritorio

-No se preocupe –contesto con una sonrisa

-Albert Green, un placer –dice estirando su mano hacia mi

-Kendra Stone –digo tomando su mano

-Louis –dice Louis guardando sus manos en los bolsillos de su chamarra

-Un placer –dice el doctor con una sonrisa- Y quien viene a consulta es…Usted señorita –sonríe mirándome- En la planilla dice que por un Chequeo General ¿Algo en particular que le gustara saber sobre su salud? –dice poniéndose sus anteojos, en un señor algo mayor; tal vez unos cuarenta y tantos o fácil cincuenta

-Bueno –digo y suspiro- Descartar un embarazo para ser mas especifica –digo mirando al doctor evitando encontrarme con la mirada de Louis

-Ok ok… ¿Se ah practicado alguna prueba casera? –pregunta el doctor

-No –contesto mientras siento la mirada de Louis casi perforándome el lado izquierdo, evito mirarlo y mantengo la vista fija en el doctor

-Bien, Podríamos practicarle una prueba de sangre pero tendría que ser mañana en la mañana y en ayunas; el resultado estaría listo pasado mañana –comenta- Aunque si prefiere para mas rápido, hacemos un ultrasonido para ver si hay algo  –comenta

-El ultrasonido –contesta Louis antes de que yo diga algo, su voz es seria

-Bueno, acompáñenme –dice el doctor levantándose de su asiento

 

Louis  se levanta enseguida después del doctor, yo hago lo mismo; camino a la puerta pero Louis se me adelanta y cierra la puerta, me toma del brazo apretándome.

 

-Louis…me duele –digo en referencia a su agarre

-¿Tenias sospechas y no me habías dicho nada? –dice enojado sosteniendo cada segundo mas fuerte mi brazo

-Me lastimas Louis –digo en un hilo de voz, espantada

-Te voy a decir una sola cosa Kendra, y escúchame bien –dice con su mirada fija en mí, con una voz amenazante; está furioso- Mas te vale, que no salga nada en ese ultrasonido –dice con la respiración un poco acelerada y el volumen de su voz bajo- Ruégale a dios que no estés embarazada –dice soltando mi brazo, se da la media vuelta y abre la puerta saliendo del consultorio

 

 

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