Those Green Eyes.

Dos años después de haber presenciado como mataron y violaron a su hermana menor; Alexandria Bouncé, una chica de dieciocho años que esta deprimida y frustrada con su vida, comienza a sentirse intimidada y acosada, por algo o alguien que la vigila. Nadie de sus conocidos le cree, y le dicen que esta loca,y necesita ayuda profesional. Pero Alexandria sabe muy bien que lo que ella mira y habla con ese chico es real, aunque nadie mas pueda verlo. Ella se entera de muchas cosas que no sabia sobre su hermana,de sus mentira y secretos. Tendrá que superar los problemas su vida diaria mientras se enfrenta a los de su vida paralela. La perseguiran el miedo y agonía, y un amor imposible,celoso y traicionero se le presentará en la vida. ¿Podrá ser eso sacrifició suficiente para terminar la promesa que su hermana no pudo cumplir? (Todos los derechos reservados)

3Me gustan
0Comentarios
106Vistas
AA

1. Those Green Eyes (Introduccion)

 

Those Green Eyes (Introducción)










 

Caminaba por la acera de la calle, mi hermana Isis a mi lado. Ella llevaba unas bolsas llenas de comida del supermercado que mi madre nos había mandado a comprar hace tres horas, se nos había hecho tarde ya que yo le dije a Isis que pasáramos a tomar una malteada en un restaurante que quedaba algo lejos del lugar. En esos momentos, ya eran las seis de la tarde y estaba algo oscuro.

Isis tenía en ese entonces quince años, y yo era un año mayor que ella. Ella era la paciente, simpática y la "bonita" de nosotras dos. Ella era un poco más alta que yo, y era una chica rubia, delgada y ojos azules, era como una Barbie.

Nos estábamos riendo, pues un chico en el restaurante había estado coqueteando con Isis y ella, le mintió y le dijo que tenía novio.

Era estúpido, lo sé, pero Isis se reía por todo y su risa era contagiosa.

-Oye Alexa-me llamo entre risas, ella era la única que me llamaba de esa manera.

-¿Que paso?-le pregunte mientras trataba de recuperar el aire que había perdido por la risa.

Ella suspiro y se levanto la manga de su camisa larga, dejando al descubierto su muñeca. Yo fruncí el ceño y mire con atención lo que ella me señalaba.

En su muñeca, había un número tatuado, era el numero "1". La mire fijamente a los ojos, esperando a que ella me dijera algo más, pero no lo hizo.

Nos quedamos de esa manera un rato, por mi cabeza pasaban cosas como "¿Cuando se habrá tatuado" o "¿Que tiene de interesante el número uno?".

-El me persigue-me susurro rompiendo el silencio, justo cuando un carro paso bocinando por la calle.

Yo negó con la cabeza.

-Isis, este mal, el chico del que siempre me hablas, no existe-le dije mientras le tapaba la muñeca descubierta con la manga de la blusa.

-No Alexa, el me ama, y yo a él también-me explicó seria.

Yo puse los ojos en blanco y le solté las manos.

-Isis ¿como puedes estar enamorada de un chico el cuál te acosa y te persigue?-le dije obvia-¡El ni siquiera existe!

-Son diferentes-me dijo sin verme- Uno es bueno, y el otro es malo, me persiguen, yo sé lo que quieren.

La miré con las cejas arriba, una fría brisa paso rosando mi rostro e hizo que mis pelos se erizaran. El cielo oscurecía más y más. Isis comenzó a temblar de la nada y a ver a todos lados de la vacía y oscura calle.

-Esta aquí-murmuro sin verme.

-¿Quien Isis?-le pregunte mirando por todas partes para ver si había alguien, pero las únicas personas que estaban ahí, éramos nosotras dos. Ella no me respondió.- ¿Isis?, ¿Isis? ¡¿Isis quién demonios esta aquí?!

-Él-me dijo señalando a donde había un poste, yo abrí y cerré los ojos varias veces, pero seguía sin mirar nada.- ¡Lárgate!, ¡Aléjate de mí!-comenzó a gritar y a mover las manos como si alguien la estuviera tocando.- ¡Jamás te daré lo que quieres!

Lo más prudente en ese momento, hubiera sido salir corriendo da ahí, y agarrar a mi hermana de la mano, pero no podía. Había algo, que no dejaba que mis piernas se movieran.

-¡Isis cálmate!, ¡Por Dios Isis no hay nada!-le grite sin saber qué hacer, pero obviamente no funciono. Ella seguía batallando con saber ni que cosa.

-¡Alexandria, nunca se lo des!-me grito desperrada.

Algo hizo que ella cayera al suelo. Fue ahí, cuando pude ver una sombra, que la comenzó a arrastrarla por el suelo.

Grite y comenzó a pedir auxilio, es lo único que me quedaba. Trate de moverme, pero no pude, mis pies estaban pegados al pavimento mientras que a mi hermana se la llevaba arrastrada una sombra hacia el bosque que quedaba del otro lado de la calle.

-¡Isis!-comencé a chillar mientras que de mi cara caían las primeras lágrimas mescladas con finas gotas de lluvia-¡Isis!-gritaba a todo pulmón.

Sentí como caía al yo al suelo también, y un horrible dolor en mi boca invadió mi ser. Alguien me había pegada, pero no sé quien fue, pues para mí en ese momento no había nadie más que mi pequeña hermana siendo arrastrando y jalada por el pelo.

-¡Sálvala a ella, déjame a mí!-escuche que grito, me sentía inútil ahí tirada sin poder hacer nada, sin poder salvarla.- ¡Como lamento no haber podido cumplir mi promesa!

Mi respiración era agitada y mis ojos se comenzaban a cerrar, los gritos y llantos de Isis invadieron mis oidos.Aún recuerdo aquellas imágenes de como aquella "sombra" le quitaba la falda y blusa que ella llevaba puestas, y comenzaba a tocarla mientras ella suplicaba que parara.

No sé cómo, pero con mis pocas fuerzas (quién sabe cómo me había cansado si no había hecho nada) me levante y comencé a arrastrarme por el suelo hacia su dirección.

-¡Llévatela!-grito Isis cuando me vio, esta vez no se dirigía a la "sombra”, se refería a algo que estaba detrás de la sombra-¡Yo también te amo!-¿A quién amaba?, ¿a mí? no entendía que estaba pasando en esos momentos. Era frustrante no poder hacer nada.- ¡Salvará a ella!, ¡Llévatela!-gritaba a todo pulmón.

-¡ISIS!-volví a gritar -¡No, Isis!-solloce cuando la sombra la volvía a jalar del pelo y la metía en el bosque encontrar de su voluntad.

-¡Sálvala, por favor!-fue lo último que dijo antes de que escuchara su último grito desgarrador que hizo que mi cabeza se revolviera.

-¡No!-grite con odio-¡Isis!

Alguien me pegó en la cabeza, y mis ojos se comenzaron a cerrar poco a poco. Miré como la horrible sombra salió del bosque y se acercó a mí. Era grande y temible, no se le diferenciaban rasgos del rostro, pues bueno, era una sombra. Pero lo que me llamo la atención, fueron sus ojos.

Eran azules...azules como el color del mar.

Las gotas de lluvia comenzaron a precipitarse más y más rápido y con más presión y la sombra se acercaba más y más a mí.

Trate de levantarme, pero me fue imposible.

Lo último que recuerdo, fue como sentir cuándo alguien me levantó en brazos y comenzó a correr a toda velocidad, una velocidad que no había experimentado antes. Levanté la mirada un poco, y me encontré, con un par de hermosos
....
























 

Ojos Verdes.

- - - - - - - - -

Me levanto de mi cama, aturdida y sudada. Mi respiración es agitada y pesada; mi cabeza me da ciertos dolores y mi boca está seca.

Ojala pudiera decir que lo que acaba de pasar fue solo una pesadilla, pero la verdad es un horrible recuerdo.

Me paro y me encamino al baño. Son las cuatro de la mañana y el cielo aún está oscuro, hay un poco de viento, hace que mientras paso por una ventana, la cierro. Cuando estoy en el baño, me quito la ropa sin encender la luz y estando a oscuras, enciendo el agua fría y me mojo con ella.

Pensaran que soy una loca por bañarme a las cuatro de la mañana un día lunes, pero me relaja.

Hace ya dos años que mi hermana de quince años, Isis, murió en aquella carretera de Carolina del Norte. Los policías nos dijeron que los culpables habían violado a mi hermana dos veces y fue golpeada repetidas veces en la cabeza, lo que le causo la muerte. Los culpables, de ellos no se supieron nada.

Al día siguiente de lo ocurrido, yo no estaba en la carretera, estaba en un hospital que quedaba cerca del lugar. Pregunte a muchas enfermeras e incluso a los policías de las entradas, si sabían quien me había llevado hasta ahí, pero todos respondían lo mismo:

"Te encontramos tirada en la entrada".

Yo le dije a la policía y a mis padres lo que yo había visto, pero no me creyeron, y pensaron que era algún tipo de trauma que estaba sufriendo por lo que había pasado. Además, yo deje de insistir, pues mi madre me dijo que sería mejor que guardara silencio, ya que como Isis era esquizofrénica, los oficiales podrían pensar que yo también sufría de la misma enfermedad y me mandarían a mí a un internado o algo por el estilo.

-¡Alexandria!, mueve tu trasero, ¡llevas media hora en el baño!-me grita desesperado desde afuera del baño mi hermanastro.

Sí, mi madre se volvió a casar después de enterarse de que mi padre la engañaba con la secretaria de su oficina. Eso sucedió seis meses después de la muerte de Isis.

Se caso con un tipo llamado Adam Adams. Lo sé, es irónico que tenga el mismo nombre y apellido. Es un señor viudo de cuarenta y pico de años, tiene un hijo y una hija. La hija se llama Celin y vive en Australia con su novio; pero su hijo varón, vive con nosotros. Él se llama Greg y tiene dieciséis años.

La verdad es un verdadero grano en el trasero, no lo soporto.

Rodo los ojos y cierro el grifó del agua, me medio seco, me pongo mi playera que use para dormir y me amarro una toalla alrededor de mi cintura.

-¡Apúrate carajo, me estoy orinando!-me vuelve a gritar somatando la puerta.

-¡Espérate y aprende a dirigir tu esfínter!-le grito de regreso a el idiota.

Abro la puerta y me encuentro con un chico de mi misma altura, ojos grises y cabello rojizo. Tiene la nariz respingada y la boca redonda. ¿Les parece guapo?, puede ser, pues es australiano, pero es un completo idiota.

-¿Que diablos es el "Esfínter?-pregunta él confundido.

Yo rodo los ojos y lo muevo a un lado para que me deje pasar.

-Inculto-le espete sin verlo y pasando a su lado con un golpe en el codo.

El bufa y sin decir nada mas, entra al baño cerrando la gran puerta blanca detrás de él.

Entro a mi habitación y me desvisto otra vez. Saco de mi armario unos pantalones negros que me quedan algo flojos, un top igualmente negro y una chaqueta...también negra. Cuando ya estoy vestida, voy a mi tocador y me delineo los ojos de plateado y dejo mi pelo suelto dejando que me cubra algunas partes de mi rostro.

Y para que lo sepan, no soy amo ni nada por el estilo.

Salgo de mi habitación y miro el reloj que esta sobre la pared del pasillo.

6:39

Me apresuro a entrar a la cocina, que es donde se encuesta mi madre cocinando el desayuno.

-Buenos días mi niña-me saluda alegre al verme.

-Hola-es lo único que le digo mientras ella pone un plato de cereal enfrente de mí.

Siempre he sido de esta manera. Cortante y algo tosca en mi manera de ser. Con la única que persona que no era así, era con Isis, pero como ella ya no ésta aquí, ya no importa.

Comienzo a comer el cereal en silencio mientras mi madre lava los platos sucios.

-Escuche que Greg y tu estaban discutiendo hoy por la mañana... ¿todo se arreglo?-me pregunta sin verme.

Yo trago lo que tenía en la boca.

-Si-es lo único que vuelvo a decir.

Ella solo asiente y ya no me dice nada más. Lo único que se escucha es el sonido de los platos al toparse y la horrible voz de Greg que proviene del baño. Me imagino que debe de estarse bañando.

-¿Que te ocurre Alexandria?, te noto callada-me dice aunque sabe que es una pregunta tonta ya que yo siempre soy así.

-Nada, simplemente tuve otra...otra... pesadilla-le digo sabiendo que ella entenderia de que estoy hablando.

Ella solo asiente y yo recojo mi plato de la mesa hasta llevarlo a donde ella. Sin despedirme, agarro mi bolso que esta sobre una de las sillas, y salgo de la casa. Encaminándome para ir a la universidad estatal de Carolina Del Norte.

- - - - - - -

Los jardines de la universidad están ya llenos de chicos y chicas que discuten sobre los gossips del campus o sobre los exámenes que se acercan. Sales de la escuela para entrar a otro infierno. La universidad.

Le verdad nada cambia cuando llegas de la escuela a  la universidad. Claro, hay más responsabilidades y toda esa basura, pero verdaderamente, las personas siempre serán hipócritas y dirán calumnias sobre ti, no importa si estas en la secundaria o estás trabajando en la casa blanca.

Me siento en una banca que queda justo debajo de un árbol de flores rosado pálido, pongo mis cosas a un lado y me acomodó. Son las seis y cincuenta y las clases comienzan a las siete y quince, haci que tengo tiempo de más.

Me pongo a pensar mientras miro hacia las ramas del árbol. A veces creo que hubiera sido mejor si Isis hubiera sido la que saliera viva aquella noche. Ella era mejor que yo en todos los aspectos, tal vez aprovecharía mejor la oportunidad de la vida, no como yo.

Cierro mis ojos y dejo que mis oídos sean los únicos que tengan conexión con el mundo exterior. Una suave brisa rosa mis labios y de un momento a otro, no escucho más ruido.
 

"Shhhh"

Escucho que alguien susurra en mi oído izquierdo, ignoro el sonido, y me mantengo en la misma posición, pero me altero totalmente cuando siento como alguien, comienza a tocar mi cabello suavemente y se acerca a mí, susurrando de nuevo.

 

"Shhhh, Alexandria....te estoy mirando"



 

Abro mis ojos rápidamente, al mismo tiempo que un suave y frio aire pasa por mi rostro, haciendo que me erice, miro a mis lados, en donde solo hay varias personas pasando y hablando, ignorando completamente mi presencia.

-¡Oh por Dios....es Louis Tomlinson!-chilla una chica de pelo negro a sus amigas que estaban cerca de mí.

En la calle, un auto último modelo se estaciona, y todos los ahí presentes  (incluyéndome) voltean a ver, pues del auto, salen los más "codiciados" del campus.

Primero sale Alessandra Venturi, una chica Italiana con un cuerpo y cabello envidiable, luego sale Zachary Welch (conocido como "Zach") seguido de su novia Sally Roy. Ellos son la "pareja del momento", claro, hasta que Zachary encuentre a una rubia más bonita. Por último, sale el chico de cabello castaño, que hace que mi mundo se detenga.

Louis Tomlinson.

Mi corazón acelera a mil por hora al verlo bajar con una sonrisa que deja al descubierto sus hermosos y blancos dientes. Saluda a todos los que están cerca de él y camina en dirección a las escaleras que llevan al gran edificio.

Louis iba también a la secundaria conmigo, para ese entonces él ya era popular y conocido por todos, pues era capitán del equipo de Fútbol Americano. Nunca le he hablado, pero siempre he estado enamorada de él.

Tengo dos motivos por los cuáles no le he hablado; uno es que siempre que estoy por hablarle, él tiene a una chica hermosa a su lado, y la otra es que ahora en estos tiempos...su novia es Alessandra Venturi, la chica perfecta. Él siempre ha salido con chicas hermosas y voluminosas, y yo...bueno, yo soy yola chica "rara" a la cual nadie le habla.

Miro mi reloj, este marca las siete y cinco, tomo mis cosas y camino con lentitud hacia el edificio.

Entro con dificultad por la puerta, siendo empujada e insultada por algunos. Camino entre la multitud de personas y recibo alguna que otra mala mirada por parte de la gente.

Mi vida es una porquería. Primero me da una hermana esquizofrénica, luego la matan justo enfrente de mí, después mi padre engaña a mi madre con una tipa que es como de mi edad, mi madre se casó con un hombre el cual tiene un hijo detestable, y por último, la persona a la cuál amo ni siquiera sabe que yo existo en este estúpido mundo. Pensaran que estoy exagerando mi dolor, que hay personas peores que yo, y tienen razón, pero tal vez no me estoy muriendo del hambre o frio, como muchos niños en el mundo, pero mi sufrimiento es diferente al de ellos.

No se puede comparar el dolor de un huérfano, con un niño que tiene cáncer. Los dos sufren, de diferente manera, pero sufren.

Cada quién sufre a su manera.

Escuchó su risa entre todo el ruido. Como idiota, trato de buscar su mirada, y cuando la encuentro, nuestros ojos se juntan.

Él me mira frunciendo el ceño y yo lo miro asombrada a sus hermosos ojos azules. Aparta su mirada y le da una gran sonrisa su novia mientras que esta lo abraza.

Mi corazón se rompe por completo al ver aquello. No me dolía  que la estuviera abrazándose con ella, me dolía que me hubiera visto tan frio, tan indiferente.

"¿Que esperabas? ¿Que te sonriera?" me dice mi sentido común.

Yo salgo corriendo de ahí, escuchando la voz de Alessandra Venturi. No llorare por eso...no lo haré.

Me escondó en un pasillo oscuro y vacio. Cierro mis ojos y muerdo  mi labio inferior, para inútilmente evitar que un sollozo salga de mi boca.

Una suave brisa rosa mis labios...no se como una brisa pudo haber hecho eso, por que estaba dentro de un edificio. 


 

"Él es un imbécil"

Susurra una voz ronca en mi oído.

Rápidamente abro los ojos, en busca de la persona que me ha estado susurrando cosas desde el jardín del campus, pero para mi sorpresa, en el pasillo no hay nadie más que yo.
 

Está todo oscuro.



 

- - -- - - - - - - - - - -

N/A:

Bueno, ¡aplausos para mí por ésta nueva novela!

¡Agradezco a todos por tomarse el tiempo de leer la novela!, les pido por favor que comenten y voten el capítulo y también les agradecería mucho si pudieran ayudarme a recomendar la historia a sus amig@s.

Espero que podamos comunicarnos de lector@ a escritora o de escritor/a a escritora.

Kik- Marily_horan

Instagram- Marily_2018

Facebook (especial) -Zasha Horan.

Besos* 

                                                                                                                                              Marily

 

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...