La Hermana De Liam Payne

¿MI vida un sueño? ¿De verdad lo creen? Entérate mundo... ¡No es divertido ser la hermana de alguien famoso! Rodeada de reporteros, personas hipócritas y dolores de cabeza recurrentes. Admito que esos cinco chicos me alegran la vida, con sus bromas y su cariño incondicional. Pero al mismo tiempo agradecería no tener la sobreprotección de mi hermano mayor.

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14. Terapia.

Emma´s POV:

El consultorio con aroma a mandarinas estaba casi vació, además de Liam y yo, se encontraban un par de personas en las sillas leyendo revistas de psicología usadas. Tome la mano de Liam y le di una mirada suplicante. De verdad no quería estar aquí.

-¿podemos irnos?

Él niega con la cabeza.

-esto es necesario para ti.

Ruedo los ojos y cruzo mis brazos. Mis piernas cruzadas se movían nerviosamente.

Las puertas se abren una chica pequeña, como de unos seis años sale acompañada de una mujer con pocas canas en el cabello recogido y bata blanca.

Una vez que se despide la pequeña y sus acompañantes inspecciona la sala

-¿joven Payne?

-por favor, solo Liam. –ambos se dan la mano.

-y esta debe de ser Emma.

También nos damos la mano, aunque yo un poco más incómoda.

-soy la doctora Josefina, tu nueva terapeuta ¿estas lista?

-la verdad es que no.

-bueno, nunca nadie lo estás, ¿quieres pasar ahora o prefieres tener un momento antes de entrar?

Miro a Liam y caigo en sus brazos. Corresponde a mi abrazo inmediatamente.

-por favor, entra. Hazlo por los dos ¿sí?

El consultorio privado tenía pocas decoraciones, un par de cuadros abstractos aquí y haya en las paredes. Dos floreros con flores de temporada. Un librero lleno con libros típicos de la psicología. En el escritorio una Macbook plateada, más libros y una taza de café con marcas de brillo de labios en el borde.

Josefina tomo asiento y me sonrió, incomoda respondí con una sonrisa de lado.

-¿quieres algo de beber Emma? ¿Café, agua, un refresco?

Niego con la cabeza.

-me han comentado que ya tomabas terapia antes de todo esto ¿cierto? Es así como obtuviste los antidepresivos.

-sí, pero no necesite de ellos hasta hace unos días.

-sí el pequeño problema con tu hermano. Lo entiendo, te sentías mal y necesitabas sentirte mejor, pero no encontraste mejor salida qué usar aquellas pastillas, pero creo que la dosis se te olvido.

-tenía el juicio nublado, no sabía lo que estaba haciendo. Me olvide por completo de todo y solo quería continuar tomando y tomando más y más pastillas. No parecía tan mala idea hasta que deje de estar consiente.

La consulta continua con preguntas y respuestas incomodas. Historias vergonzosas y consejos prácticos. Al salir Liam me recibió con un abrazo, anotamos la próxima cita y salimos del edificio.

-Aún es temprano ¿quieres ir por algo de desayunar?

-claro. ¿A dónde?

-¿estás de humor para unos panqueques con chocolate?

Como era de esperarse algunas chicas pidieron autógrafos a mi hermano, a lo que él siempre respondía afirmativamente y con una sonrisa, una vez en nuestra mesa asignada el único guardaespaldas restringía el paso de fanáticas.

Sin quererlo recordé a Eva y su obsesión por mi hermano. Me imagine a la pequeña rubia en el grupo de fanáticas esperando por una firma o fotografía.

-¿Qué ocurre? –Liam me pregunta después de beber de su café. Le sonrió.

-solo recordé a alguien. A mi mejor amiga, es una gran fan y además está muy enamorada de ti, creo que sabe más de ti qué tú mismo.

Liam ríe casi escupiendo el trago de leche. Evito reírme escandalosamente, le paso una de las servilletas para que limpie su desastre.

-¿en enserio?

-completamente, de hecho ahora me llama cuñada.

-dile que le agradezco el gesto.

-lo haré, solo promete que la conocerás un día de estos.

-probablemente lo haga.

Le di una bebida a la malteada de chocolate. Liam me miro amenazante, llevaba más de la mitad de la malteada y mi plato seguía lleno. Tome un gran pedazo de panqueque y lo lleve a mi boca.

-mejor. Pero no suficiente no nos levantaremos hasta que termines todo, el doctor dijo que tenías que alimentarte bien.

-Liam ya ha pasado una semana desde eso, ¿Cuándo lo olvidaras?

-no lo sé, tal vez en unos cuentos meses.

Terminamos con el desayuno y ambos caminamos por el parque con un par de conos de helado. Charlamos sobre la familia, como siempre suele hacer cuando tenemos tiempo libre. Al final de cada historia me hace una pregunta para asegurarse de que entendí. Hay ocasiones en las que tiene que repetir todo por mi falta de atención. Él lo hace sin reprochar.

Sin a presión de los demás chicos con nosotros puedo abrirme totalmente a Liam sin importarme lo que pueda pensar, porque como ha dicho antes, el me ama tal y como soy.

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