{One Shot} Callejera | Zayn Malik ©

Creada, escrita. (Oficial @SandraDirectioner) NO COPYRIGHT. Registrada en Safe Creative con el código: 1310055875430 Este es mi primer One Shot. Está escrito por mí y yo soy más de narración en primera persona, así que puede que no sea un narrado extremadamente bueno. En fin, decidí escribir este One Shot inspirado en un sueño que tuve. Soñé esto y decidí escribirlo, ya que quería compartirlo con vosotr@s. Espero que os guste. VOTAD PARA MÁS SHOTS.

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1. Callejera

CALLEJERA

Nora paseaba por la oscura calle y las farolas que alumbraban intermitentemente, haciendo que sombras deformes se dibujaran en los muros de las casas. Normalmente cualquier persona que pasara por allí a las doce de la noche tendría aunque fuera, un poco de miedo al andar por los barrios bajos de Bradford, hogar de violadores y asesinos que nunca sabes cuándo pueden aparecer de detrás de una farola, un árbol o de detrás de ti, sigilosos como un gato. Nora se había criado entre la basura y la mugre de ese lugar, y a base de escarmiento había aprendido a ser fría como un témpano, a no tener compasión por nadie, y a ser frívola, como toda la gente de aquél barrio. Allí no podías fiarte de nadie, ni de tu propia familia, porque te venderían por unos simples billetes, o incluso por algo de comer. Ella no tenía problema en cuanto a eso, ya que tenía un pequeño apartamento en un piso, no era lujoso, pero tampoco un basurero. Y por el dinero no había de qué preocuparse, incluso no tenía que preocuparse de violadores o asesinos, cualquiera de estos se escondería debajo de una piedra para evitar la atención de Nora, que se había ganado el respeto de cada una de las personas de ese barrio. Nora, con tan solo 18 años tenía antecedentes de agresión y cargos de asesinato, y era un misterio para todos el cómo se había librado de la cárcel, pero ella lo sabía, había amenazado y comprado a unos policías corruptos, y la habían dejado salir sin ningún problema ni inconveniente. Nora trabajaba "legalmente", no eran drogas ni tráfico de armas, a veces se drogaba, sí, pero no era un vicio, era más bien para no quedar mal. Trabajaba protegiendo clubs privados, de gente rica, que temía por su seguridad al atraer gente de los barrios bajos. Ella y su banda se turnaban para vigilar que ninguna amenaza se dejara ver por allí y se armara escándalo, ganaban miles por semana. Por lo cual, el dinero, no le preocupaba.

Eran las doce y media de la noche exactamente, y Nora andaba por la calle resignada, arrastrando su moto que se había quedado sin gasolina.

-¡Ayuda! -Un grito agudo seguido de un sollozo se escuchó. Nora siguió andando, ya había visto y escuchado antes gente suplicando, gritando, por una pizca de compasión. Como ella cuando vino aquí... ¿Pero la tuvieron? No. Y ella tampoco pensaba tenerla. -¡Por favor no! -Dijeron en sollozo. Y se detuvo, era la voz de un hombre. '¿Un hombre? Es increíble. Pensaba que solo violaban a las mujeres. Se ve que les da igual mientras metan la polla en alguna parte.' -Pensó. Hizo una mueca de asco y dejó la moto a un lado de la acera, apoyada en el caballete. Caminó despacio hacia el callejón de donde provenían los gritos. No tenía miedo, pero tampoco le importaba demasiado.

Un grupo de unas diez personas estaba rodeando a cinco chicos con miradas asustadas y caras llenas de lágrimas. Reconoció enseguida a las diez personas que los rodeaban. Bill y su pandilla. Y no eran bienvenidos por aquí, lo sabían.

-Por favor. -Rogó el chico de los rulos. -Somos chicos... no podemos darte placer. -Suplicó. Una amarga carcajada salió de los labios de Bill.

-Cállate. -Ordenó y lo golpeó. Ella observaba la escena, impasible.

-Por favor, no... -Dijo un rubio con la voz temblorosa. -N-no nos haga daño. -Suplicó sollozando al final. Bill y su pandilla rieron, con voces agrias.

-¿Sabéis? Vamos a divertirnos mucho con vosotras nenazas, y luego os dejaremos muertos y tirados en un cubo de basura. -Dijo Bill soltando una horrible carcajada al final.

-N-no... por favor... podemos pagaros. -Suplicó el moreno con la voz temblorosa, intentando no sollozar.

-Oh, ya lo creo. -Dijo uno de la pandilla de Bill, no sabía su nombre, ni le importaba. -Vamos a daros por el culo hasta que os desangréis por ahí. -Dijo Bill haciendo que todos los de su pandilla rieran. Hasta Nora podía oler el miedo de esos chicos. Ella se sintió igual cuando estuvo a punto de ser violada, y nadie acudió en su ayuda.

Agarró la navaja que se escondía en su calcetín y la escondió en su manga. Tosió falsamente y se apoyó en la pared, con una pierna cruzada y el codo apoyado en la pared. Todos se giraron a verla, y pudo ver el terror en la cara de cada uno de ellos.

-Nora. -Dijo Bill. -¿Qué te trae por aquí? -Preguntó. Por mucho que se hiciera el duro, sus ojos lo delataban.

-¿Te importa? -Dijo ella indiferente. -Es mi barrio. -Respondió como si eso lo explicara todo.

-¿Vienes a divertirte tú también? -Preguntó. -Elige al que quieras y haz lo que te plazca con él. -Dijo él. Intentaba distraerla, comprarla. Ella soltó una risa burlona y negó con la cabeza.

-No gracias. No he venido a jugar. Y mucho menos con vosotros. -Dijo ella fría,cortante y dura.

-¿Entonces? -Dijo. Ya empezaba a tener más miedo. Ella miró a los chicos, que le suplicaban ayuda con la mirada, compasión. Ella, al verlos así se sorprendió con deseos de ayudarlos, de ser compasiva.

-Por favor. -Susurró el moreno. Ella se fijó mejor en él. Tenía pinta de chico malo, pero su aspecto ahora mismo dejaba ver lo contrario. Ella al mirarlo a los ojos, por alguna razón, sintió compasión.

-He venido a decirte que los sueltes. -Dijo Nora, segura, sin miedo, decidida y amenazante, como siempre.

-¿Y por qué íbamos a hacerlo? -Dijo Bill, haciéndose el duro. Ella alzó una ceja, irónica. Suspiró mientras negaba con la cabeza y sacó la navaja escondida en su manga anteriormente. Empezó a hacerla girar en el aire, y luego cogerla con la mano. Lanzarla, y cogerla, lanzarla, y cogerla. Bill estaba intimidado, muerto de miedo, aunque no quería hacerse ver débil.

-A ver. -Dijo ella cogiendo la navaja al vuelo por última vez antes de acercarse a ellos para intimidarlos. Éstos, casi por instinto, retrocedieron. Nora sonrió, había conseguido lo que quería. -Este es mi barrio. Y yo digo que los dejéis. ¿Es tan complicado? No tengo por qué daros explicaciones. -Dijo ella fría e indiferente. Bill no dijo nada, y no tenía intenciones de dejar escapar a sus presas. Nora suspiró, cansada, y cruzó los brazos, en expresión firme y dominante a la vez que confiada y segura. -Sabes que puedo hacerme un collar con tus intestinos en un abrir y cerrar de ojos. -Dijo ella amenazante. Y Bill dejó ver el miedo, tragó saliva. Bill sabía que ella era capaz de eso y más.

-Vamos. -Ordenó Bill y pasó por al lado de Nora, resignado. Él y su pandilla salieron corriendo calle abajo.

Nora miró a los chicos y se dio media vuelta para empezar a andar de nuevo hacia su moto.

-¡Espera! -Gritó uno de ellos para detenerla, desesperado. Nora se detuvo y se giró para mirarlo. -No te vayas. -Suplicó y Nora bufó. No eran de por aquí. -Nos hemos perdido, nuestro coche se ha quedado sin gasolina, e íbamos a buscar una gasolinera cuando escuchamos un ruido y nos asustamos. Salimos corriendo y ahora no sabemos volver. -Explicó. Y Nora alzó una ceja, indiferente. '¿Qué me están contando?' -pensó.

-Ya, ¿y? Ese no es mi problema. -Dijo ella fría y volvió a dar media vuelta para dirigirse hacia su moto, por segunda vez.

-Necesitamos tu ayuda. Por favor. -Suplicó el chico de ojos turquesas de nuevo. Nora puso los ojos en blanco y se encaró a él.

-Mira, te he salvado a ti y a tus amiguitos de que os violen, ¿de acuerdo? Yo podría haber seguido andando y dejar que hicieran lo que les diera la gana con vosotros. Pero no lo he hecho. Así que confórmate, y déjame en paz. -Dijo ella dura, haciendo que el chico de ojos turquesas sintiera miedo, desespero y ganas de echarse a llorar.

Nora dio media vuelta y por tercera vez, intentó llegar hasta su moto. '¿Lo lograré esta vez?' -Pensó.

-No. -Dijo el moreno agarrándose a la pierna de Nora. Ésta se sobresaltó y por poco le mete un puñetazo en la cabeza. -Por favor, por favor, te lo pido de rodillas. No nos dejes aquí. -Dijo el moreno de rodillas, agarrando las piernas de Nora y con la cabeza baja. Nora empezaba a desesperarse.

-Suéltame. -Ordenó. El moreno temió ante su tono de voz y la soltó, aún de rodillas. Tenía miedo de alzar su mirada, pero finalmente lo hizo, encontrándose con una chica rubia de ojos verdes y mirada impenetrante y fría como un iceberg.

-Mira, no es mi problema. Me he quedado sin gasolina, me he despertado en el suelo del baño de un puto club y me duele la cabeza, ¿entiendes? -Dijo ella empezando a perder los nervios. -Y agradece que haya decidido decirles a esos hijos de perra que os dejaran en paz. -Dijo la rubia sorprendiendo al chico de ojos miel. El labio le empezaba a temblar, se sentía impotente e incapaz de convencer a la chica de ayudarles y sus ojos empezaron a aguarse. Nora sintió una punzada en el pecho y apartó la mirada del chico, incapaz de ver las lágrimas acumuladas en sus ojos. No sabía por qué sentía compasión hacia él, pero aún así no la tendría. Los dejaría tirados en la puta calle, sin la más mínima ayuda, como hicieron con ella. Aunque a ella la dejaron desangrándose en un cajellón oscuro y frío, después de ser violada tan violentamente que le dejó marcas tanto físicas, como psicológicas.

-Vamos Zayn. -Escuchó que decía uno de los muchachos. Escuchaba los sollozos del moreno tras ella, el cual supuso, que se llamaba Zayn.

Por fin, a la cuarta, agarró el manillar de su moto y empezó a andar rumbo a la gasolinera más cercana. Andaba en silencio, sumida en sus pensamientos, confusa ante tal reacción de su parte. Normalmente ella pasaba de los gritos de la gente pidiendo ayuda, sin importarle. '¿Qué había pasado de repente?' -Se preguntó.

Mientras tanto, los cinco chicos seguían en la calle, donde Nora los había dejado plantados. Muertos de frío y de miedo.

-¿Por qué nos ha dejado aquí? -Susurró el chico de pelo corto y ojos marrones, muerto de frío. Un humo blanco salía de su boca a causa del frío de la noche sobre Bradford.

-No lo sé. -Susurró el de rulos. -Liam... tengo miedo. -Dijo mientras las lágrimas empezaban a inundar sus ojos.

-Tranquilízate Harry... saldremos de aquí. -Susurró el castaño para calmarlo.

-¿Saldremos de aquí? -Dijo el chico de ojos turquesas, con ironía. -Casi nos violan, si no hubiera aparecido esa chica quién sabe lo que nos hubieran hecho. -Dijo él, siendo sinceramente pesimista. El rubio se echó a llorar.

-Niall... -Susurró Liam. -Cálmate anda. - Dijo y abrazó al rubio, que empezó a moquearle en el hombro. -Louis, si no tienes nada bueno que decir mejor cierra la boca. -Dijo de mala manera.

Mientras tanto, Nora estaba ya en la gasolinera. La gasolinera estaba cerrada. Dan era un viejo cascarrabias con una voz desagradablemente grave a causa de fumar tanto, era el dueño de la vieja gasolinera. Él siempre se quedaba dormido, roncando como un cerdo en su silla plegable, siempre con una escopeta debajo de ella, por si acaso.

Nora dejó la moto a un lado y golpeó la puerta metálica de la gasolinera, haciendo un ruido metálico seguido de un corto eco. Se escuchó el ruido estridente de algo metálico deslizarse por el suelo, rápidamente, causando un estruendo. Y escuchó unos pasos de detrás de la puerta. Ésta se abrió unos cinco centímetros, dejando salir la escopeta del viejo Dan.

-¿Quién va? -Dijo y Nora rodó los ojos.

-Nora. -Respondió la chica con cansancio. -Vengo a por gasolina. Mi moto se ha quedado sin. -Dijo ella. El viejo Dan abrió más la puerta bajando la escopeta y dejando ver su cuerpo. Era un tipo gordo, alto y con el pelo blanco a demás de su falta de dentadura y mal aliento.

-¿Traes dinero? -Dijo con su voz amarga. Nora sacó dos billetes de su bolsillo y se los enseñó. Éste los agarró acto reflejo y salió. Ando con cierta dificultad hasta la moto y la llenó, mientras que con la otra mano se rascaba la entrepierna. Nora lo observaba con una mueca de asco. 'Puto cerdo' -Pensó. -Ya está. -Dijo el viejo poniendo el tapón de nuevo. Nora asintió con la cabeza y se montó en la moto, poniéndose el casco negro que tenía atado con una cadena al manillar. Arrancó la moto a toda velocidad y se dispuso a ir por fin, a su hogar.

Con la moto a la máxima velocidad que le permitía el contador se dirigió hacia su apartamento, dejando que la brisa de la noche le golpeara en los ojos, debido a que llevaba el casco y cubría la otra parte de su cara. Por suerte, no había tráfico por el que preocuparse, lo único que tenía que esquivar era la excesiva basura de ese lugar.

-¡No, ayuda! -Escuchó y frenó de golpe, saliendo disparada y rodando por el suelo unos diez metros más al ante que su moto, que quedó empotrada contra una vieja farola con el cristal roto y sin bombilla.

-Joder. -Gruñó. 'Eres idiota. ¿Por qué frenas? ¡Llevas pasando de esto toda tu puta vida!' -Le ladró su subconsciente.

Esa voz... esa voz era la del chico... Zayn... Sí. De alguna u otra manera siempre tenía que cruzarse en su camino. Desde luego esta noche no era la suya.

-¡Cierra la puta boca! -Gritó una voz varonil y sádica seguida de un estruendo. Supuso que habían empotrado a Zayn contra los cubos de basura.

Nora apretó los puños al pensar eso. Y después frunció el ceño. ¿Y a ella que le importaba?

-¡No, por favor! -Escuchó de nuevo sus súplicas seguidas de un sollozo. Y Nora no lo resistió más. Agarró la navaja de su tobillo, la escondió de nuevo en su manga derecha y corrió hacia el callejón.

-¡Eh, tú! -Gritó Nora, más bien gruñó. Si las miradas mataran, ese tío estaría muerto ahora mismo. Zayn, al escuchar la voz de la chica se sintió esperanzado, incluso protegido aunque antes lo hubiera dejado tirado.

El tío agarró al moreno del cuello y le puso una navaja rozándole la garganta, haciendo que toda pizca de esperanza en los ojos de Zayn, desapareciera.

-¡Alto! -Gritó el hombre que amenazaba a Zayn con rajarle la garganta. -¡Alto o le rajo! -Le ladró a Nora. Y ésta acto reflejo paró. '¿Y a mí qué me importa que lo raje?' -Pensó la chica. Pero no hizo nada, no se movió del lugar. E iba a dar media vuelta para irse, pero al mirar al chico a los ojos, toda la intención de pirarse desapareció. Ella no iba a dejar que le hicieran daño.

-Déjale. -Ordenó ella. Amenazante como siempre, fría, dura y segura.

-Sólo quiero divertirme un poco. -Dijo el hombre soltando una risa de loco mientras dirigía la mano con la que no empuñaba la navaja hacia la entrepierna de Zayn. La estrujó y Zayn cerró los ojos con fuerza.

-Voy a repetírtelo. Aléjate de él. -Dijo Nora con la mirada envenenada. Cualquiera diría que en cualquier momento, Nora saltaría encima del vagabundo miserable que sujetaba la navaja y acabaría muerto y sin cabeza, en un contenedor de basura, pudriéndose como la escoria que es. El vagabundo rió mostrando sus dientes amarillos escasos y con una mano, en un rápido movimiento, bajó los pantalones y los calzoncillos de Zayn. 'Joder, me va a costar más de lo que pensaba' -Pensó la chica a la vez que apretaba la mandíbula.

El vagabundo empezó a toquetear la polla de Zayn, mientras éste sólo sollozaba, con los ojos cerrados fuertemente. Y Nora miraba al vagabundo, con asco, con una tremenda repugnáncia. Y lo más extraño, era que ver a Zayn en esas condiciones sólo le hicieron querer acabar con el vagabundo.

-¿Sabes a caso quién soy? -Dijo ella con una voz amenazante, de psicópata incluso. -Puedo arrancarte la piel a tiras, ¿lo sabías? Nora Welch... ¿te suena? -Dijo ella con la voz envenenada y la mirada de un lobo hambriento. El vagabundo empezó a temblar. -Vaya... -Susurró ella. -Me conoces. -Dijo y sonrió sádicamente. Zayn abrió los ojos, despacio, fijándose en ella.

-Todo el mundo lo hace. -Dijo el vagabundo con la voz algo temblorosa. -Pero nunca te había visto en persona... no sabía que eras tú. -Dijo el vagabundo tragando saliva.

-Bien, ya lo sabes entonces. -Dijo ella. -Y voy a darte a elegir. -Dijo y el vagabundo tragó saliva por segunda vez. -Uno: Dejas al chico y tal vez vivas; o dos: Atrévete a tocarle, a mover aunque sea un solo músculo para tocarle y será el último. No voy a dejarte ni si quiera respirar por última vez, porque va a ser tan rápido... que no va a darte tiempo ni a eso. -Dijo ella amenazante, con voz de asesina, al fin y al cabo, eso es lo que era.

El vagabundo miró a su izquierda y luego a su derecha, indeciso. Y Zayn no tragaba saliva, ya que con un simple movimiento de su nuez llegaría a rajarse él solo. Su vista se estaba nublando, su respiración agitándose, y sus piernas temblando. Finalmente el vagabundo empujó al chico y desapareció entre las sombras del callejón. Se escuchó el sonido de una verja metálica agitarse bruscamente y unos pasos veloces correr calle abajo. Zayn ya estaba en el suelo, de rodillas y con los pantalones bajados. Tenía miedo, frío y no cesaba de sollozar. Nora se acercó a él y se agachó a su lado. Él alzó su mirada nublada y alzó sus brazos, abrazándola, buscando calor y consuelo. Protección. Nora se sorprendió y se quedó como una estatua. No sabía qué hacer. Nunca la habían abrazado así. Ella simplemente lo imitó y lo rodeó con sus brazos, mientras el chico sollozaba escondiendo la cara en su cuello.

-Gra... gracias... Yo... -Dijo intentando dejar de llorar, aún sin dejar de abrazar a Nora. Ésta no lo soltó, por extraño que le pareciera, le gustaba esa sensación extraña en su estómago.

El moreno finalmente se calmó y se separó de ella. Ésta, sin saber qué hacer, se levantó, sorprendiendo al chico, que no tenía ni la menor idea de lo que haría la chica.

-¿Dónde vas? -Le preguntó el moreno con la voz temblorosa.

-Simplemente me voy. -Respondió ella cortante de nuevo.

-No. -Exclamó el chico. Horrorizado al pensar en lo que acababa de pasar, horrorizado de tan solo pensar en quedarse solo de nuevo. -No... no. -Suplicó levantándose y acercándose a ella, sin importarle que tuviera los pantalones por las rodillas. No se molestaría en subírselos. Ahora mismo lo más importante era suplicar para que no lo dejara solo. -Por favor no me dejes solo. He perdido a mis amigos... no sé dónde están. -Suplicó. Ella siguió mirándolo indiferente, haciendo que el chico sintiera miedo al ver su mirada. La última vez que lo había mirado así, se había marchado dejándolo solo.

-¿Por qué te fías de mí? -Preguntó Nora, impasible. Ella no lo entendía. Todos le temían. Él no. Tal vez porque le había salvado, dos veces, pero eso no significaba nada. Ella seguía siendo una asesina.

-¿Por qué no debería hacerlo? -Dijo él temblando por el frío. -Me has salvado. Dos veces. -Añadió.

-¿Cómo sabes que no soy una asesina? Que no soy como los demás ¿Cómo sabes que no voy a violarte? -Preguntó ella, haciendo que el chico sintiera un escalofrío.

-Porque... lo sé. -Dijo el moreno sin saber qué más decir. Intuición quizás. -Porque ya lo habrías hecho. -Dijo él y la chica sonrió.

-Tal vez lo único que quería era esto. Que creyeras que podías confiar en mí... y luego, cuando menos te lo esperaras... atacar. -Dijo ella y Zayn tragó saliva. '¿Qué decir ante tal cosa?' -Pensó el chico. Aún así, después de esta declaración, seguía sintiendo que podía confiar en ella.

-Si fuera cierto no me lo habrías dicho. -Dijo él, buscando algo, cualquier excusa.

-A lo mejor sí. Te lo habría dicho pensando que no me creerías. -Dijo ella sonriendo. El chico empezaba a sentir miedo. '¿Y si era verdad?' -Esa pregunta cruzó por la mente del moreno. -Y me lo has dejado muy fácil. -Dijo ella bajando la mano hasta la cadera del moreno, haciéndolo tragar saliva.

-Solo... solo lo dices para asustarme. -Dijo él temblando. Nora sonrió. Sí, eso era lo que quería, quería asustarlo, asustarlo por haber hecho que perdiera los nervios, por haber hecho que se estrellara con la moto... lo culpaba de todas las cosas malas que le habían sucedido esa noche.

-¿Si? -Dijo ella alzando una ceja.

Detrás de él había una vieja tubería enganchada a la pared, una cañería que subía hasta el tejado de la vieja casa que había ahí con la pared de ladrillo sin pintar. Ella sonrió, metió la mano por dentro de su chaqueta de cuero y agarró la cadena de la moto con la que había asegurado el casco antes. No dejó que Zayn la viera, la mantuvo dentro de la chaqueta. Zayn tenía miedo, miedo de verdad. Ahora sí, se había dado cuenta de que había caído ante la falsedad de la chica, comiendo de la palma de su mano y metiéndose en la boca del lobo. La rapidez era una de las habilidades más gratas de Nora, a parte de su agilidad y buena puntería. Empujó a Zayn a la pared, y amarró sus muñecas a la tubería vieja, por encima de su cabeza. La respiración de Zayn se agitó, con miedo, con horror, con impotencia, y un nudo volvió a subir a su garganta.

-¿Confías en mí ahora? -Susurró ella cerca de su cara esperando un tremendo 'NO'. Y por alguna extraña razón, Zayn seguía confiando en que no le haría nada, una pequeña parte de su corazón se lo decía.

-Sí. -Dijo él con la voz quebrada, sorprendiendo a Nora. -No vas a violarme. -Susurró. -No... por favor. -Terminó suplicando. No se entendía ni a sí mismo. Decía que confiaba y finalmente suplicaba que no lo violara. 'Maldita sea. ¿Cómo que sigue confiando? Sé más real imbécil' -Dijo el subconsciente de la chica.

Nora empezó a acariciar su torso y a besar su cuello, haciendo creer al chico que iba a hacerlo de verdad. Ella siguió, quería asustarlo para que no la persiguiera más, para que la dejara en paz. Lo mordió levemente, y el chico soltó un gemido. '¿Lo disfrutaba?' -Pensó Nora sorprendida. A punto de ser 'violado', pero Zayn lo disfrutaba. Prefería ser violado por ella que por cualquier hombre de los que se le habían cruzado esa noche.

-¿Encima lo disfrutas? ¿Quieres que te viole? -Dijo Nora con una pizca de diversión y admiración.

-Sí. -Susurró el chico. No respondía él, era su cuerpo el que le hacía responder cosas indebidas. Cosas que su cerebro decía no, pero que su cuerpo rogaba que sí. Él quería ser violado por su salvadora esa noche, ahora. Nora estaba sorprendida. 'Le echaba cojones' -Pensó. Pero ella quería asustarlo, quería alejarlo, quería que la dejara en paz.

-Bueno... es tarde... y tengo sueño... así que mejor me voy a casa. -Dijo Nora susurrando en su oído y mordiendo el lóbulo de su oreja. Acarició su miembro suavemente y se alejó, dejando a Zayn confuso. Estaba atado a una tubería vieja, con los brazos sobre su cabeza y con los pantalones bajados. 'Un bonito festín para quien lo vea.' -Pensó.

-¿Q-qué? ¿Vas... vas a dejarme aquí? -Dijo con horror. Tenía miedo, y mucho. ¿Qué haría si alguien le encontrara ahí? Y aún peor, desnudo, atado e indefenso.

-Eres listo. -Dijo ella con una sonrisa. -¿Sabes? El que te encuentre tendrá mucha suerte. Solo te falta tener un cartel pegado en la frente que ponga 'viólame'. -Dijo ella riendo con diversión. -Les he dejado el plato listo. -Dijo ella y el moreno empezó a temblar, de frío y de miedo. Nora sonrió y empezó a andar fuera del callejón.

-¡No! ¡No por favor! -Suplicó el moreno desde el callejón. Nora giró la esquina, escondiéndose detrás del muro, sin apartarse del callejón. -¡Por favor! -Suplicó de nuevo.

Nora lo escuchaba suplicar desde su posición. Quería hacerle sufrir por su mala noche, pero cada súplica de él era un puñal en el corazón.

-Por favor... por favor... -Seguía suplicando. Ya no gritaba, su voz estaba quebrada, y cada vez se iba apagando, perdiendo fuerzas. Finalmente ya no escuchó más súplicas, sólo el llanto sin cesar. El moreno había aceptado que moriría, violado y asesinado a sangre fía o por el helado frío de Bradford.

Nora no lo soportó más y entró de nuevo en el callejón, observando al moreno sollozar desolado, sin esperanza alguna y con los ojos cerrados. A ella se le encogió el corazón. No entendía por qué le afectaba así.

-¿Aceptas la derrota? -Dijo ella, haciendo que el moreno abriera los ojos de golpe, esperanzado, con miedo, con temor y con sorpresa.

-Si-sigues aquí. -Dijo sin creerlo. -¿Por qué? -Preguntó. Él no lo entendía. No sabía el propósito de sus actos hirientes pero a la vez esperanzadores.

-Porque tenías razón. -Admitió ella. -Sólo quería asustarte. -Confesó y a él la esperanza le invadió. Nora no dejaba de pensar en que lo mejor era dejarlo ahí tirado. Pero claro, pensar era fácil. Lo difícil era hacerlo, y había comprobado que no era posible.

Se acercó a él, y con la pequeña llave lo soltó. Él parpadeó varias veces y tragó saliva, aún seguía temblando, pero del frío. Y las lágrimas se habían congelado sobre sus mejillas. Él, en un impulso la abrazó de nuevo, sin importarle lo pasado hace tan solo unos segundos. Lo único que le importaba ahora era que ella no lo había abandonado.

-¿Te dejo colgado con los pantalones hasta las rodillas, indefenso, y tú me abrazas? -Dijo Nora, sorprendida. No se esperaba tal reacción de él, a decir verdad, ni de él, ni de nadie.

-No te has ido. Sigues aquí... no me has dejado tirado. -Susurró Zayn abrazando aún a la chica. Y sí, tenía razón, porque podría haberlo dejado ahí, y no lo ha hecho. -No me dejes... -Suplicó. Y a Nora le llegó tan hondo... que llegó a dolerle el pensar la sola idea de dejarlo tirado allí, de nuevo.

-No te dejaré. -Susurró ella abrazándolo también, queriendo protegerlo. Zayn sabía que podía confiar en ella. Y toda la esperanza fluyó por su cuerpo. Y de pronto empezó a temblar. -Súbete los pantalones anda. -Dijo Nora y Zayn miró hacia abajo, sintiendo de repente un calor sofocante en las mejillas. Se subió rápidamente los pantalones y siguió con la mirada baja.

Nora empezó a andar y Zayn se quedó petrificado. No podía ser. Había dicho que no se iría. Lo había dicho.

-¿Vienes? -Dijo Nora girándose hacia él, éste se sorprendió, pero corrió detrás de ella y la siguió andando a su lado. Ella ando hasta su moto, tirada en el suelo y apoyada, o más bien espachurrada contra la farola.

-¿Te has chocado? -Preguntó Zayn sorprendido, examinando con temor a la chica. La moto había quedado bastante aboyada. -¿Estás bien? -Preguntó preocupado y la chica asintió, ocultando su estrañanza. '¿A qué venía tanta preocupación?' -Pensó.

-Estoy bien, más bien he salido volando por los aires, pero no ha sido un choque, ha sido por una frenada a máxima velocidad. -Explicó la chica sorprendiendo al moreno.

-¿Por qué ibas tan rápido? -Preguntó el chico.

-Porque quería llegar ya a casa. -Respondió ella obvia y con cierto cansancio.

-¿Y por qué has parado de golpe? -Preguntó. La chica se quedó callada. Ni ella misma lo sabía. El chico al ver que no respondía sintió más curiosidad que nunca.

-No lo sé. -Respondió simplemente. -Vamos. -Dijo seria mientras levantaba la moto del suelo.

Nora giró la llave para comprobar si funcionaba, y por suerte, el motor arrancó. Nora suspiró de alivio haciendo que el humo blanco saliera de su boca. Se subió encima y le pasó el casco a Zayn. No tenía más cascos, y aún así se lo dio. Para protegerle del frío y de un accidente. Zayn lo agarró y se lo puso.

-¿Tú no llevas casco? -Le preguntó Zayn y ella negó.

-No tengo más. -Dijo ella subiéndose a la moto. Zayn se sintió algo culpable al ser él el que llevaba el casco, pero tenía frío y el casco le sería útil para no congelarse la cara. -¿Subes? -Le preguntó Nora al ver que él no tenía intención de subirse. Zayn se subió a la moto y miró a varios lados de la moto, sin saber dónde agarrarse. Nora sonrió y aceleró rápidamente, haciendo que Zayn casi cayera hacia atrás, pero reaccionó rápido y se agarró a la cintura de la chica.

Nora iba a mucha velocidad, no a tanta después de haber salido volando por los aires anteriormente, pero tan rápido que el pelo le volaba al viento chocando contra la cara de Zayn cubierta por el casco. Éste, iba con la cabeza apoyada en la espalda de la chica, y los ojos cerrados, ya que no quería marearse. Finalmente, llegaron al viejo edificio y Nora bajó la velocidad.

-¿Bien? -Preguntó la chica girando la cabeza para ver a Zayn, quien aún la agarraba de la cintura. Éste asintió con la cabeza y ella apagó el motor. Zayn se separó de ella y bajó, quitándose el casco y entregándoselo a Nora. Ella lo aseguró con la cadena y se giró hacia el edificio.

-¿Y ahora? -Preguntó el chico con algo de temor. Podría dejarlo solo de nuevo, y él no quería eso.

-Si quieres puedes pasar la noche en mi apartamento, pero yo no pienso dormir en el suelo. -Dijo ella entre dientes y el moreno asintió, siguiendo sus pasos.

Nora y Zayn entraron en el edificio y empezaron a subir las escaleras hasta el segundo piso, puerta número 45 C. Nora abrió con su llave y entró, seguida de Zayn. Volvió a cerrar con llave y con la pequeña cadenita de la puerta y se giró hacia Zayn, que observaba el pequeño apartamento.

-¿Aquí vives tú? -Preguntó Zayn mirando las paredes blancas con la pintura pelada.

-Sí. -Afirmó ella. -Sé que no es un palacio, pero tampoco es que pase mucho tiempo aquí dentro. -Dijo ella quitándose la chaqueta de cuero. La dejó en el perchero y observó a Zayn. -Oye, deberías darte un baño caliente. -Le dijo ella al observar al chico de ojos rojos e hinchados. Estaba pálido y con la nariz roja. La chica ando hasta un armario situado al lado de la puerta de la cocina y de ahí sacó una toalla. -Toma, que te pareces a Rudolf. -Dijo ofreciéndosela al chico. Éste la agarró y le dedicó una pequeña sonrisa. -La puerta blanca. -Dijo la chica señalando con la cabeza una puerta a la derecha.

-Gracias. -Le dijo el chico en voz baja y se dirigió hacia el baño.

Nora entró en su habitación y se cambió. Se puso unos pantalones largos y una camisa de manga larga para no pasar frío y se tumbó en la cama, cubriéndose con las sábanas hasta el pecho.

Zayn de mientras, estaba en el baño, bajo el chorro de agua caliente que acariciaba su piel. Estuvo unos diez minutos debajo del agua, se enjabonó, se lavó el pelo y se pasó de nuevo con el chorro de agua caliente. Salió de la ducha y se secó. Recordó que no tenía más ropa que la que llevaba, la cual estaba sucia y había sido tocada por sus violadores. No le gustaba para nada la idea de ponérsela de nuevo. Se enrolló la toalla en la cadera, cubriendo sus partes y poco más de los muslos y salió del baño. El salón estaba vacío. Miró en dirección a una puerta marrón desgastada y entró sigilosamente. Tal y como pensaba, Nora estaba tumbada ahí en la cama.

'Nora Welch... El nombre de su salvadora pronunciado en ese callejón se había quedado grabado en su mente a fuego.'

-Nora. -La llamó y ésta se apoyó sobre los codos para poder mirarlo. -No tengo ropa... y no me gustaría usar... la que llevaba antes. -Dijo el moreno algo avergonzado.

Nora no tenía ropa de hombre. Sólo unos boxers que pertenecían a uno de sus ligues. Se los dejó aquí y ella pasó de devolvérselos. Los había lavado después de encontrarlos debajo de la cama, y los escondió en un cajón entre su ropa, por si las moscas. 'Había sido buena idea.' -Pensó Nora.

-Bueno, no tengo mucha ropa de hombre la verdad. -Dijo Nora destapándose y colocando los pies en el suelo. Caminó hasta su cómoda y abrió el cajón de abajo. Revolvió un poco la ropa y agarró los boxers negros. -¿Esto te vale? -Le preguntó lanzándoselos. Él los agarró en el aire y los observó. '¿De quién serán? -Pensó el chico.

-Sí. -Afirmó y la chica volvió a tumbarse en la cama.

Zayn se puso los boxers sin quitarse la toalla que cubría su intimidad, y al acabar de ponerse los boxers se la quitó.

-¿Dónde dejo la toalla? -Preguntó el moreno.

-En el suelo. Ya la lavaré. -Respondió Nora desinteresada. El chico obedeció y se quedó quieto en el sitio, esperando a que la chica le dijera dónde dormir o tuviera algo de hospitalidad. Pero como no dijo nada suspiró, sintiéndose tímido de repente.

-¿Dónde duermo? -Le preguntó intentando sonar normal.

-Donde quieras.-Dijo la chica entre las sábanas. Nora estaba cansada y quería dormir. Ya había sido lo suficientemente considerada con él, y no pensaba hacer más.

Zayn cogió aire. No estaba dispuesto a dormir en el suelo en calzoncillos, y menos con el frío que hacía. Ando hasta la cama individual en la que dormía la chica y se tumbó a su lado, cubriéndose con las sábanas. Nora frunció el ceño y se giró hacia él.

-¿Qué haces? -Le preguntó la chica alzando una ceja.

-Has dicho que podía dormir donde quisiera. -Dijo él conteniendo aire. La chica suspiró y cerró los ojos dejándolo pasar.

Zayn soltó todo el aire contenido, olvidándose de que tenía a Nora delante. Ésta rió.

-¿Pensabas que te sacaría a patadas de la cama? -Preguntó con diversión mirando a Zayn. Éste frunció el ceño ante su descubrimiento.

Estaban tan cerca que sus anatomías chocaban. El cuerpo desnudo de Zayn contra el de Nora, cubierto por una capa de ropa de invierno.

-Sí. La verdad es que sí. -Dijo él siendo sincero.

-¿Y qué te hacía pensar eso? -Preguntó ella alzando una ceja. Zayn abrió la boca para responder, pero la cerró acto seguido al ver que no tenía nada que decir.

-Pues no lo sé. -Respondió él. -Tal vez porque me esperaba que fueras más hospitalaria. -Respondió sin pensar y la chica alzó las cejas, sorprendida. Zayn esperaba una mala reacción de ella, tal vez que lo empujara de la cama, que lo sacara a patadas de la casa, o que le metiera un puñetazo en la cara.

Nora metió la mano debajo del cojín y agarró unas esposas que le había robado a un policía. Normalmente las usaba para ladrones, pero esta vez les daría otro uso. Zayn no logró ver lo que cogió, y ella en un rápido movimiento los destapó a ambos dejando a Zayn tan solo en boxers. Agarró a Zayn de las muñecas y le colocó las esposas sobre su cabeza y entre uno de los barrotes de la cama. Se situó mejor encima de él y colocó las manos a cada lado de su cabeza.

-¿Poco hospitalaria? -Dijo con diversión. -Te he salvado de ser violado dos veces, y no te he dejado tirado en un callejón. Te he dejado pasar la noche aquí, te he prestado ropa y he dejado que te bañes. ¿Consideras eso poco hospitalario? -Dijo ella seria, cerca de su cabeza, a tan solo unos centímetros.

Ambos se miraban a los ojos. Los de ella brillaban con molestia mientras que los de Zayn mostraban arrepentimiento.

-¿Qué? ¿No vas a decir nada? -Dijo ella burlona al ver que Zayn seguía callado. Se desvió hacia un lado y acercó más su rostro, colocando los labios en su cuello, rozando su piel con ellos. Zayn se estremeció ante el contacto.

-¿Qué haces? -Susurró el chico tragando saliva.

-¿Qué dijiste en el callejón? -Dijo la chica abriendo los labios y rozando sus dientes por la piel del chico.

-¿Qué? -Dijo Zayn perdido. No sabía a qué se refería. Nora le mordió. -Ah. -Gimió de dolor y a la vez de placer.

-¿Qué dijiste? -Volvió a repetir mientras bajaba a su torso, pasando los labios por todo su abdomen.

-No lo sé. -Dijo él disfrutando del tacto. -Ah. -La chica mordió su piel de nuevo, ésta vez más fuerte. Y no resultó placentera, sino más bien dolorosa.

-Sí que lo sabes. Dilo. -Dijo ella bajando más. Estaba sobre su miembro, aún cubierto con el boxer. Se podía notar ya un pequeño bulto.

Zayn temblaba, pero no de miedo... o sí. 'No irá a morder también ahí... ¿o si?' -Pensó con algo de miedo. Pero más que nada temblaba por la impaciencia y el saber que estaba indefenso ante ella, atado a unas esposas.

-No lo sé. -Volvió a repetir el chico, esta vez en un susurro lleno de excitación.

La chica sonrió y colocó las manos en las caderas del chico, bajando lentamente la única parte que cubría su cuerpo. Zayn se estremeció al sentir sus labios tibios en su parte más sensible. Deslizándose de arriba a abajo, lentamente, enloqueciendolo.

-Dime. -Susurró ella cerca de su miembro, haciendo que su aliento acariciara su punta.

-N-no... lo sé. No me acuerdo. -Dijo el moreno, esperando más de ese dulce contacto.

-¿Seguro? -Preguntó ella plantando un beso en su punta y haciendo que se escapara un gemido de los labios del chico.

'¿Quieres que te viole?'

-Sí. -Susurró el chico en su nube de excitación. Esas palabras pronunciadas anteriormente por su salvadora en el callejón llegaron a él.

-¿Ya lo recuerdas? -Susurró ella con una sonrisa al ver ya la gran erección del moreno.

-Sí... Quiero -Susurró él.

Nora se separó de su miembro y se dirigió a la zona de su ingle, succionando y dejando una marca ahí.

-¿Quieres qué? -Preguntó Nora en susurro mientras se dirigía de nuevo a su intimidad.

Zayn por alguna razón, se sentía demasiado tímido para decirlo en voz alta. Nora, al no recibir respuesta abrió la boca y mordió suavemente su parte más sensible.

-Ah. -Gimió el chico. De dolor y de placer. Se le habían saltado algunas lágrimas.

-Vamos... sino te dejaré aquí atado -Susurró ella rozando sus labios contra la punta de su miembro. - y no voy a hacer nada para bajar esto. -Añadió plantando un beso en su erección. -¿Quieres que te viole? -Repitió. Como en el callejón, pero en este caso era una situación más comprometedora, y Nora pensaba hacerlo de verdad.

-Sí. -Susurró el moreno con los ojos cerrados. Dejándose llevar por el placer.

Nora abrió la boca, y lentamente se lo metió en la boca. Iba metiéndolo y sacándolo lentamente, enloqueciendolo y sujetando las caderas del chico para que no empujara buscando más profundidad.

-Vamos. -Suplicó frustrado, queriendo más. Pero Nora quería hacerlo sufrir un poco más.

Con su lengua empezó a dar vueltas sobre su punta, la zona más sensible. Zayn gimió de placer. Necesitaba liberarse, no lo soportaría mucho más. Pero Nora disfrutaba viéndolo así, su cara de placer y frustración.

-Por favor. -Suplicó intentando otra vez buscar profundidad, pero era inútil. Nora le sujetaba firmemente para que no obtuviera esa profundidad.

Nora seguía con su lenta tortura mientras Zayn dejaba de moverse, rendido y sin fuerzas. Necesitaba explotar ya. Nora decidió que ya había sufrido bastante, y metió todo el miembro del chico en su boca, sorprendiendo a Zayn, quien acto seguido gimió fuertemente. Nora hacía movimientos rápidos, para que el chico llegara a su éxtasis. Y finalmente, Nora se apartó antes de que eyaculara.

Zayn respiraba agitadamente, sin ser capaz de mover un solo músculo. Nora lo cubrió con la sábana y se tumbó a su lado.

-No me dejes... -Susurró el chico por última vez antes de quedarse sumido en un profundo sueño.

-No lo haré. -Respondió la chica en un susurro antes de cerrar los ojos.

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