Venganza Deseada

"B" es un asesino, con problemas psicológicos principalmente Trastorno bipolar y de personalidad. Pero muy en el fondo, tiene una mente brillante, es muy inteligente. Después de cometer su primer gran asesinato. B es atrapado por el detective John Gross y por la psicóloga Beatrice Lodge. El asesino tiene un odio hacia estos dos, por lo cual mientras se encuentra en un hospital psiquiátrico planea su venganza, contra sus dos captores y el hijo de la pareja que asesinó. Beatrice, John y Daniel tienen que escapar de B y su aliado inesperado.

8Me gustan
8Comentarios
1115Vistas
AA

4. El ESCAPE

Después de un mes, de treinta días, de setecientas veinte horas o de cuarenta y tres mil doscientos minutos, por fin salgo del hospitalucho en el que me encontraba. Lo logre, logre fingir mi mejora, para por fin llevar a cabo mi plan de escape, claro con contactos desde afuera. Y uno de los mejores días de mi vida empezó:

Son las 7 de la mañana, hora de que todos nos levantemos a bañarnos. A la mayoría los ayudan, pero como a mí ya me consideran capaz de bañarme, no recibo ningún tipo de ayuda. Salgo del baño con mi uniforme para mi siguiente lugar de hospedaje: la prisión. La mayoría de los pacientes, en pocas palabras loquitos, me miran confundidos y algunos llegan a reclamarles a sus doctores con respecto a mí ropa. Atravieso el pasillo común con aire de superioridad, hasta el comedor. Después de haber tomado mí desayuno, me siento en un rincón lo más lejos posible de estos loquitos. Ingiero una cucharada de la avena insípida que nos dan todas las mañana, luego le doy un sorbo a la leche natural, es poco así que termino de desayunar muy rápido. Retiro la charola con los trastes, le doy un empujón hacia un lado.

Meto mi cara entre mis manos y pienso “¿Podre lograrlo?”. Alguien se acerca y carraspea la garganta, pego un brinco y levanto lo mirada para saber quién es. Mi doctora.

― ¿Estás listo? ― me pregunta en tono suave― ¿Para qué te trasladen?

― Si doctora, estoy listo― esbozo una sonrisa― ¿Usted vendrá conmigo?― le cuestiono pero ella tarda en responderme, traga saliva lentamente, carraspea su garganta y finalmente las palabras brotan de su boca.

― No creo que sea posible― me dice con dificultad. Noto que considera la opción y después de unos segundos de silencio, finalmente accede― Déjame revisar mi horario. Aun así te deseo suerte.

Después de que Michelle se aleja, me levanto en segundos y me dirijo a mi habitación. Cruzo el pasillo principal hasta encontrarme con mi puerta, giro el pomo de esta e ingreso en la habitación. Esta es pequeña, sin color y es iluminada por un pequeño foco que emite una luz tenue. Solo existe una cama de herrería, sobre la cual hay un colchón desgastado cubierto por una sabana muy delgada, que no servía de mucho. En una de las paredes hay una puerta, que da acceso a un baño minúsculo. Me siento en la cama y esta rechina debajo de mí. En mi interior se perfectamente que lo lograre, le estuve elaborando por casi un mes y lo estuve repasando una y otra vez. Pero al mismo tiempo presiento que no saldrá del todo bien, que uno de los puntos a los que quiero llegar no se lograra. Pero tendré que esperar y ver lo que pasa. Me recuesto sobre mi cama, mi cabeza me da miles de vueltas, en ese momento escucho unos pasos fuera de mi habitación, por un momento creo que me descubrieron, pero vuelvo a pensarlo y me doy cuenta de que es imposible. Ingresa a mi habitación un guardia de seguridad y me doy cuenta que es Aldo.

Solo esboza una sonrisa e inmediatamente esta desaparece de su rostro, camina por la habitación, sin ningún camino en específico, después de varios segundos se detiene y me extiende su mano que sostiene una cuchillo afilado, largo y brillante. Lo tomo con precaución y lo escondo en la parte trasera de mi pantalón, sonrío maliciosamente.

― Me gustaría poder acompañarte, pero me va ser imposible salir de aquí, sin levantar sospechas cuando escapes― me dice, cuando está a punto de dirigirse a la puerta― Te deseo suerte, espero que lo logres― y camina inmediatamente hacia la puerta de la habitación, sin despedirse.

Aldo me agrada, es muy fácil de manipular y hacer que se crea lo que sea. Es muy tonto, pero anteriormente me sirvió de mucho, ya no. Antes de que abra la puerta lo tomo por el cuello, haciendo toda la presión posible y antes de que esté a punto de desmayarse. Saco el cuchillo rápidamente de la parte trasera de mi pantalón y se lo coloco en el cuello, con el filo rosándole la piel. Hago presión en este y la piel cede fácilmente, la sangre empieza a brotar, en un movimiento audaz tomo un rollo de papel que tengo sobre la mesa de noche y lo coloco sobre la herida para no manchar. Por suerte tengo suficiente fuerza para poder cargar el cuerpo. En la pared paralela a la cama hay una ventana, casi en la parte más alta de esta, a punto de tocar el techo, es delgada pero lo suficientemente ancha para que pueda pasar una persona. Las ventanas solo las tienen las habitaciones que son consideradas para las personas que han presentado un progreso en su “problema”. Levanto el cuerpo, a mi favor Aldo era delgado y no muy alto, por lo tanto su peso no es muy excesivo. Lo levanto sobre mi cabeza, y las piernas de él las introduzco en el hoyo de la ventana, paso todo el cuerpo y antes de que lo pueda arrojar del otro lado, a un río, una gota color escarlata se filtra por el papel de baño, cae en mi nuevo uniforme y arrojo el cuerpo de Aldo por la ventana, para una caída mesurable y una muerte predecible.

No podía tener una mancha de sangre sin ninguna explicación. Me di la vuelta rápidamente, recogí el rollo de papel e ingrese en mi cuarto de baño, me dirigí hacia el espejo y con el cuchillo me hice una hendida sobre la ceja. Tome un poco de la sangre y la unte en el borde del lavabo. Me la lave muy bien las manos, limpie con agua el cuchillo y lo volví a esconder. Tome una pequeña tira de papel y me la puse sobre la herida que me hice. Salí de mi habitación y a la primera enfermera que me encontré le dije:

― Disculpe, me podría brindar ayuda. Me caí en el baño― baje el papel para dejar al descubierto la herida― y me pegue en el lavamanos.

Inmediatamente la enfermera pidió ayuda y me llevaron a la enfermería. Después al estar ya ahí, me limpiaron y cuidaron la herida. Me quede ahí solo una hora, porque después de los sesenta minutos que estuve ahí, un guardia junto con la Dra. Michelle, vinieron por mí, para mi traslado.

Salimos del hospital que se encontraba a las afueras de la ciudad, después de casi hora y media lleve a cabo mi plan. Días atrás, guarde una de las capsulas que me daban para dormirme. Le pido a Michelle agua y ella me brinda una botella, tomo un poco de ella y saco capsula que tenía guardada en el bolsillo de la playera. Abro la capsula y el polvo lo disuelvo con el contenido de la botella. Se la regreso a la Dra. Después de varios minutos, finalmente ella toma gran cantidad del agua y después de unos minutos se queda dormida. Después de un rato, el guardia que está manejando ingiere el agua de la botella y mi plan es saboteado con este acto. Nos acercamos a un puente y el chofer se queda dormido. Trato de controlarlo, pero su pie hace presión en el acelerador. Un auto que estaba rebasando a un tráiler, se atraviesa en nuestro camino giro rápidamente el volante. El tipo de camioneta en el que estamos es muy inestable por lo tanto esta gira, en medio del puente .pasamos el borde de este, grito fuertemente y caemos hacia el río. Teníamos que salvarnos la Dra. Michelle y yo, ese era el plan desde un inicio pero el chofer arruino todo.

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...