Mi niñero favorito: Narry Storan

La estrecha realción de Harry y Niall

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7. Seventh Day {Saviour}

El corazón de Harry latía desbocado. ¿Qué era  esa sensación extraña que tenía en todo el cuerpo? De pronto tuvo la extraña necesidad de salir huyendo. Algo estaba sucediendo en alguna parte del mundo… y él tenía que saber que era. Sus manos comenzaron a sudar y se puso de pie de un salto,  asustando a los demás presentes.

-¿Ocurre algo, Harry? - murmuró Aria  acariciando el cabello castaño de Louis que se había quedado dormido sobre su regazo. El rizado se talló los ojos y caminó hasta la puerta, tomando su chaqueta en el proceso.

-Lo siento… tengo que ver a Niall. Quizá ya ha terminado de charlar con Zayn… - respondió Tenía una sensación extraña, pronunciando el nombre del moreno así… Diablos.

-¿Por qué tanta prisa? Lo verás en algún momento, no creo que debas interrumpirles - intervino Liam cambiando el canal del televisor. Más Harry negó y abrió la puerta, saliendo de ahí.

-¿Tenía que cerrar la puerta tan fuerte?- gruñó Louis levantándose rápidamente de su sitio, enderezando la espalda. Aria frunció el ceño.

-¡¿Tú no estabas dormido?!- cuestionó.

-Sólo quería esperar hasta que el niñero se fuera- respondió.

-¿No crees que es un tanto exagerado que lo odies? Él cuida de Niall… deberías estar agradecido- dijo Liam cambiando de lugar con el chico y colocándose con su novia, dándole un suave beso en los labios.

-¿Agradecido con ese? Se iría. ¿Lo entiendes? Él va a dejar a Niall cuando sus padres regresen y yo aún estaré aquí. Él se dará cuenta que debe estar conmigo.

-Louis… te amo, hermano, lo sabes. Pero creo que ya es hora de que dejes ir tus sentimientos por el duende… - susurró Aria con voz suave.

-Tú… querida hermana, no puedes decirme lo que debo hacer  o no.

 

 

 

****

 

 

 

Harry abrió la puerta casi abalanzándose hacia el interior. No supo en qué momento, pero sus manos estaban sujetas al cuello de Zayn apretando con fuerza  y la lluvia de golpes no se había hecho esperar. Niall tenía los pantalones abajo y había caído al suelo lloriqueando en cuanto Harry lo liberó. Zayn, aturdido por la sorpresa, no atinó a reaccionar  a tiempo y su espalda dio de lleno contra la pared, haciéndole soltar un gemido de dolor. El rizado le golpeó repetidas veces, con ganas, con odio. ¿Quién se creía para  dañar a Niall de aquella manera?

 

Era cierto que jamás se habría imaginado estar enamorado de un chico así… aunque sabía de sobra que se había equivocado, Niall no era lo que aparentaba. Sólo era un niño asustado intentando ser genial a la vista de los demás. Quería hacer cosas que los demás hacían, sólo para encajar. Eso lo había traído hasta aquí y le había ocasionado esos problemas, pero Harry jamás sería capaz de juzgarlo, aunque en un inicio creyó que debía hacerlo. Él amaba a Niall. Tenía un instinto extraño, uno que sólo reaccionaba cuando se trataba de aquel rubio de brillantes ojos como el océano.

 

-¡Basta, Harry, lo vas a matar! - sólo cuando la voz del niño le llenó los oídos, fue capaz de detenerse. Todo sucedió como si de cámara lenta se tratara, y apenas fue consciente de sus manos llenas de sangre y el rostro de Zayn crispado en una mueca de dolor ante su ataque.

-Vete, pedazo de mierda. Te juro que si vuelves a esta cada voy a matarte, te lo juro- gruñó con los ojos clavados en el rostro del moreno, quién se puso de pie con extrema dificultad y salió sin decir ni una sola palabra, quejándose de dolor. Harry suspiró hondamente y se dejó caer en el suelo sujetando al rubio en sus brazos, revisando todo su cuerpo, intentando encontrar algo que no fuese normal.

-Harry… - musitó él con los ojos cristalizados por las lágrimas, su cuerpo estaba temblando y su respiración estaba alterada notablemente.

-¿Estás bien, cielo? ¿Te hizo daño? - cuestionó rápidamente mientras le estrechaba en sus brazos, besando su frente en el proceso.

-Estoy bien, no sucedió nada- contestó el menor, cerrando los ojos y entregándose  al calor de los brazos de aquel chico de ojos color esmeralda.

-No debí dejarte solo, lo lamento mucho, Niall - se lamentó. Él se equivocó, creyó que iba a mantener la situación bajo control pero todo se había ido al carajo, y Zayn había dañado a lo que más amaba en el mundo. Joder, joder.

-Te amo, Harry, gracias por llegar por mí - murmuró simplemente, aferrándose  a él. Ambos se quedaron ahí por largo rato, sin decir palabra. Sólo escuchando el latir de sus corazones y el suave traqueteo en sus respiraciones. Todo estaba en calma, o eso creían ellos hasta que la puerta principal se abrió rápidamente.

 

 

-¡Niall! ¿Cariño? Estamos en casa - se escuchó la voz de una mujer en el umbral de la puerta. Niall se congeló y se apresuró a ponerse de pie mientras observaba como la figura de su padre se daba paso hacia donde ellos estaban.  Ya completamente vestido y calmado, Harry le sujetó la mano con fuerza.

-¿Qué hacen aquí? Creí que volverían después de navidad…

-Cambio de planes, Greg ha decidido volver a casa, no le ha gustado la escuela.

-¿Cómo así? ¡Era una gran oportunidad, papá! - se quejó el pequeño, con los ojos abiertos en sorpresa.

-Greg ha insistido, hijo- anunció su padre, dejando las maletas en la sala de estar. Su madre entró segundos después con una sonrisa radiante.

-¡Oh, Harry, querido! - exclamó la mujer, mimosa- Es bueno verte, espero que Niall no haya causado muchos problemas para ti.

-No, en absoluto, señora Horan - negó con su cabeza- Niall es un gran chico, nos hemos estado llevado de maravilla ¿No es así? - comentó mirando al niño con una sonrisa.

-¡Por supuesto! - respondió con una sonrisa picara, alegre. Como si lo ocurrido con Zayn se hubiese evaporado para siempre con la sola presencia del rizado a su lado. - Ha sido el mejor niñero que nadie puede desear, madre.

-Y tú ni siquiera querías uno - se rió ella- Pero bueno, después de todo me alegra que hayan logrado llevarse  bien.

 

 

Ambos muchachos asintieron y después ayudaron a los adultos a subir sus maletas y demás cosas hasta su habitación. Niall estaba todo nervioso sabiendo que sus padres ya estaban aquí y que en cualquier momento ellos preguntarían por Zayn, y su mente divagaba en un montón de explicaciones que iba a darles omitiendo, por supuesto, el intento de violación que se había llevado a cabo momentos atrás en su propia casa.

 

 

-¡Ah, eso era mucho equipaje! ¿No creen?

-¡Demasiado, mamá! Creo que han exagerado. La próxima vez no salgan de casa con tantas porquerías a bordo- resopló su hijo cruzándose de brazos y haciendo un puchero demasiado infantil que hizo reír a los otros tres que estaban ahí.

- No seas grosero con tu madre, Niall - dijo su progenitor rodeando los hombros de la mujer con su brazo, dedicándole una sonrisa.

-Como sea, ahora que estamos de vuelta creo que Harry ya podrá volver a su casa - dijo ella,  dejando escapar un suspiro- Aunque claro que primero te daremos tu paga, cariño, no te vayas sin ella. Has hecho un gran trabajo.

-¿Irme?

-¡¿Irse?! ¿A dónde, mamá? - Niall miró al mayor con ojos de súplica. ¿Y si se marchaba…. Qué pasaría con ellos? ¿Qué pasaría con su relación? No podía ser posible.

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