Mi niñero favorito: Narry Storan

La estrecha realción de Harry y Niall

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9. Nineth Day { Make me smile}

El sol golpeaba con fuerza directo en su rostro pero aquella sonrisa estaba presente y no quería marcharse.  Sus manos s extendieron y aspiró profundo con ánimos; era la primera vez en mucho tiempo que se sentía tan pleno y tan feliz, tan él mismo. El poco tiempo su cabeza había dado muchas vueltas una y otra vez, ¿Y cómo no? Su vida nunca había sido normal, pero la llegada de aquel muchacho había logrado mover su mundo, hacer temblar el piso y tragarse todo lo malo, acabar con todo aquello que alguna vez  representó un obstáculo.

Nadie es realmente libre de elegir su destino; si de modificarlo o detenerlo, pero jamás de elegirlo. El destino elige a cada uno de nosotros, con envuelve y nos toma presos hasta cuando le da la gana y él estaba feliz con el suyo, era lo que más había esperado.

-¡Niall! - se giró con esa sonrisa profundamente sincera y abrió sus brazos con fuerza, esperado aquel ansiado contacto. Entonces el muchacho de cabellos chocolate y brillantes ojos verdes se acercó corriendo hasta donde estaba y lo envolvió en un fuerte abrazo, casi haciéndole crujir los huesos debido a la fuerza que había empleado en él.

-Te extrañé, Hazza- murmuró contra su pecho, entrelazando sus manos en la espalda de su novio. - Te tardaste mucho.

-Tranquilo, bebé- le calmó besando su cabeza- Nunca te voy a dejar, te lo he dicho. Es contigo o nada, siempre, Niall.

-¡Esto es una locura! - exclamó separándose, se frotó la frente y después se echó a reír- Mis padres van a buscarme por todos lados, lo sé bien.

-Tú aceptaste escapar conmigo, ¿Recuerdas? - dijo Harry con una sonrisa.

-Lo haría mil veces más si me lo volvieras a pedir, Styles- aseguró el más pequeño- Pero aún así me siento mal por no haberme despedido.

-¿Les dejaste la nota?

-Sí- asintió frenéticamente y después frunció los labios- Espero que puedan entenderme.

-No estás obligado a quedarte, rubio - le indicó con cuidado, a veces las reacciones de  Niall era sumamente contraproducentes y para nada divertidas.

-¡Me quiero quedar! Quiero estar contigo- aseguró rápidamente, mirándole indignado- ¿A dónde iremos?

-A cualquier lugar que desees- respondió Harry- Sólo tienes que pedirlo, te llevaría hasta el infinito si la petición saliera de tus hermosos labios- murmuró con firmeza.

-¿Intentas ser alguna imitación de un jodido poeta o que carajos?

-Gracias por apreciar mis palabras, cariño.

-Es en serio, Harry… ¡A veces eres tan cursi! - exclamó él. - Zayn nunca dijo cosas como esas.

-Hablando de él, ¿Sabías que empezó a salir con Louis?

-¡¿Qué coño?!

-Sí, me lo contó Aria la semana pasada- afirmó el rizado, con una pequeña sonrisa- Al parecer Zayn le pidió que se fuera con él y Louis aceptó; él dijo que si tú podías ser feliz, él tendría que intentarlo.

-Me habría gustado poder amarlo… Pero realmente no iba a ser posible; él es mi mejor amigo- musitó encogiéndose de hombros.

-Lo sé, pensé lo mismo- Harry frunció el ceño y esperó unos segundos antes de volver a hablar- Aria va a casarse con Liam.

-No me jodas, ¿Porqué eres tú quién sabe todo de mis mejores amigos? Yo debería saberlo- se quejó, se notaba su enojo porque una pequeña arruguita se había formado en su frente, pero lo único que Harry hizo fue reírse.

-Porque apagaste tu teléfono celular desde que huimos- inquirió el mayor.

-Tenemos que ir a la boda, nos camuflaremos y estaremos ahí- sentenció el rubio.

-Aún no se van a casar- dijo él- Esperarán dos años, ya lo tan organizado todo, no te precipites.

Se abrazaron y se inclinaron para besarse  suavemente, las manos de Harry se situaron en la cintura del pequeño y Niall le atrapó del cuello, dejando caer su peso contra el otro cuerpo. No supieron cuánto tiempo pasó, pudieron haber sido años, horas, días o segundos; pero nada importaba, eran sólo ellos dos. Nadie más, siempre iba a ser así, de eso estaban seguros.

 

Habían escapado de  la casa de los Horan el día en que habían hecho el amor; no habían llevado todas sus pertenencias  ni le habían avisado a nadie más además de Aria y Liam, que les habían ayudado con los boletos de avión en cuestión de horas. Niall se fue sin mirar atrás, porque Harry aseguró que jamás  le soltaría la mano, que iba a estar seguro.

Una semana había pasado desde que habían escapado y parecía como si se hubiesen desconectado del mundo entero; se habían instalado en una preciosa cabaña de la familia de Liam y no habían salido muy lejos del lugar para no ser encontrados. Sus familias los buscaban pero no querían volver tan pronto, primero visitarían el mundo entero y después volverían y afrontarían las consecuencias irresponsables de sus actos, así lo habían planeado y así iban a cumplirlo, ambos eran chicos de palabra y no iban a dar marcha atrás a nada de lo que habían acordado hasta ese momento.

 

****

 

-¡Harry! - gritó el rubio mientras se colocaba en el sillón frente a la enorme televisión de plasma que tenía la cabaña.

-¿Qué ocurre, amor? - habló él desde  la cocina, preparando la cena.

-¡Quiero la comida ya, estoy muriendo de hambre, niñero de mierda! - exclamó con molestia, y escuchó una carcajada de regreso.

-Ya no soy tu niñero- le recordó con una sonrisa divertida; se apresuró a preparar los dos platos y se encaminó hasta donde estaba Niall para colocarlos en la pequeña mesita frente a ellos.

-Lo sé, pero siempre serás  eso para mí- murmuró el rubio- Siempre serás mi niñero favorito, Harry Styles.

-¿Sabes que nos vamos a meter en muchos problemas por esto, verdad?

-¡Esperaba que me dijeras algo romántico en respuesta, imbécil!

-Sabes que te amo, cielo- gritó Harry, tras rodar los ojos- ¿Quién te entiende? Primero que no sea cursi, después que sea cursi, eres un jodido bipolar.

-¡Ay, Harry! - se quejó.

-Eres un bebé- se rió su novio, acomodándose en el sillón para abrazarle.

-¿Te digo una cosa? Lo primero que pensé cuando te vi- le habló al oído, Harry asintió en respuesta- Que ibas a ser el gran amor de mi vida.

Harry sonrió y le besó lentamente, con dulzura. Se  mentiría a sí mismo si dijera que cuando vio por primera vez a Niall Horan supo que su vida iba a cambiar para siempre. No se equivocó.

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