Aventuras Inesperadas...

Dos Amigos deciden ayudar a una compañera nueva de clases, que viene llegando desde Francia. Sin darse cuenta son transportados a otro mundo, donde vivirán la más épica de todas sus aventuras.

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5. La Frontera de los gatos

Era un bosque con grandes árboles, unos de gruesos troncos y otros de troncos tan delgados que se podían rodear con ambas manos, pero ambos, de mucho follaje, el verde claro y oscuro nos daba la bienvenida y los rayitos del sol penetraban por entre los vacíos que dejaban alguna ramas con forma de grandes dedos.

Sin emitir ruido empecé a caminar y Benjamín me siguió, ambos consternados, ambos con una mezcla de preocupación y asombro, ambos enmudecidos por completo, no porque hubiésemos quedado sin voz. Si no que el efecto de tamaña experiencia nos dejaba por completo mutis.

Al cabo de unos segundos caminando, Benjamín hablo.

- A ver, hay que ser realistas

Deje escapar un bufido tras eso.

- Ok, no… la palabra no es realistas, pero… Seba, no podemos llevarnos caminando sin sentido y sin hablar, estamos claros de que algo está pasando.

- De que algo está pasando, es obvio Benja, sólo estamos consternados, ósea… esto parece una película. Tres niños transportados hacia lo desconocido a través del celular (me quede pensando) es una buena idea para un libro. – continué.

- ¿Qué vamos a hacer? –me interrumpió

- Primero, buscar a Charlotte, no debe estar muy lejos y después ¿regresar? Supongo.

- Yo creo que podemos regresar de la misma forma que llegamos.- agregó

- Sí, estoy seguro de eso.- continué caminando y mientras lo hacíamos, Benjamín cogió una gruesa rama del suelo la que comenzó a usar como espada, de esa forma iba despejando el camino que se tornaba cada vez más frondoso. Al pasar unas cuantas ramas, la arboleda se fue cerrando cada vez más, hasta crear una especie de túnel hecho con árboles y enredaderas.

Después de varios minutos caminando, comprendí que no había ninguna huella de la presencia de Charlotte, al menos en esa dirección, eso me causaba preocupación y cierto dolor de estómago.

- ¿y si la francesa fue transportada a otro lugar?

- ¿a otro? – lo miré sorprendido.

- Si, quizás a uno de Francia, tal vez uno es transportado a distintos lugares dependiendo de su vida.

- Entonces nosotros también deberíamos haber caído a lugares distintos Benja, ¿no crees? Por ejemplo, yo nunca había estado en un bosque, no tendría por qué estar aquí.

- ¿Quizás tiene que ver con la gente que quieres o aprecias?

- ¿un lugar para encontrarse con la familia? Entonces, debería estar con mi Madre, Abuela y hermana, no contigo.

Benjamín se quedó callado, yo había sido un idiota, estaba tan vulnerable que no le tome el peso a las palabras que salían de mi boca y obviamente lo hice sentir mal, fue ahí cuando me di cuenta que en resumidas cuentas, mi amigo no tenía más familia presente que yo.

- Benja, disculpa… yo no quise…

- filo…

- CHICOOOOOS!!!! – ambos nos volteamos de inmediato tras escuchar el grito proveniente de los labios de Charlie.

- Charlotte! – dijimos al mismo tiempo, nuestra mirada se cruzó distinta esta vez, con una nueva carga emocional, nuestros ojos tenían un poco de enemistad en su mirada. Ella corrió hasta nosotros y nos abrazó a los dos al mismo tiempo.

- ¿ están bien? ¿Porque tardaron tanto? pensé que jamás vendrían, hay cientos de cosas que les debo contar y tienen que conocer a Noelia y Chándal, cuando pongan sus pies sobre “Denzhel” se volverán locos…Estuvimos todo el día recolectando las fresas para el pastel, la obra maestra de Noe… tienen que probarlo…. Al anochecer, diez minutos tras la puesta de sol de “Lemus” comenzará la festividad de los domingos, llegaron justo a tiempo.!!!!

awww!! Chicos! Los extrañe tantooo!

Charlotte estaba como descontrolada, su voz sonaba más pito que de costumbre, quizás por el efecto de la excitación, y lanzaba frases sin sentido muy rápidamente.

- Ok, creo que el golpe fue duro. – dijo Benjamín tocándole la frente con la mano derecha.

- ¿qué haces? – dijo ella haciéndole el quite enojada.

- Francesa, sí que te diste duro.

- Benjamín, continuas tan insoportable como siempre – dijo, lanzándole una mirada asesina- no has crecido nada, eres el mismo niño inmaduro.

- ¿Charlotte?-la interrumpí- creo que esta vez, Benja tiene razón, ¿estás bien? Tal vez estas en alguna especie de estado de shock tras todo lo vivido.

- Obvio, seguro se golpeó con algo cuando apareció acá.

- ¿DE QUE ESTAN HABLANDO? – pregunto visiblemente más molesta- llevo meses esperando por ustedes ¿creen que no recuerdo el episodio en la casa encantada? ¿Nuestros saltos sobre aquel futon blanco y mullido, o tu golpe contra la mesa?– añadió mirándome muy molesta- o tu Benjamín, tocando el piano del portal. Llegue aquí sola, ustedes al menos se hacen compañía el uno al otro, ¡su experiencia no fue tan terrible como la mía!- sentenció.

- AHORA SIGANME! – dijo con firmeza a lo que nosotros respondimos sin ningún reclamo.

Nadie hablo, caminamos unos diez minutos sin mencionar palabra alguna, el paisaje era deslumbrante, cada dos segundos mis ojos veían cosas hermosas, mucha vegetación, un río de aguas transparentemente verdosas, colinas llenas de flores, muy coloridas. Un cielo muy azul y un sol resplandeciente. De pronto Charlotte se detuvo en seco;

-¡Llegamos!- dijo

- ¿Llegamos? ¿A dónde se supone que llegamos Francesa? – averiguó Benjamín.

- Pues al sitio donde debíamos llegar, la frontera de los gatos.

- ¿La frontera de los gatos? –pregunté

-es una broma ¿verdad? – Continuó Benja- este es el momento cuando un gran gato vestido de guerrero se aparece ante nosotros, dándonos la bienvenida y diciéndonos algo así como – BIENVENIDOS ELEGIDOS! HEMOS ESTADO SIGLOS ESPERANDOLOS.- ironizo chistosamente poniendo una voz grave.

En ese momento se abrió una gran puerta ante nosotros, oculta tras el follaje verde de una roca, y tal como dijo Benjamín… Un gran gato salió de ella, era un gato poderoso, con ojos muy profundos, tenía el tamaño de un gran oso, nosotros le llegábamos a la altura de la cintura más o menos, tenía brazos muy gruesos y musculosos. Su pelaje era gris oscuro, sus ojos entre verdes y amarillos, su mirada, era la clásica mirada de un guerrero, listo para luchar.

- Buenas tardes Chándal- le saludo Charlotte, como si fuera su amigo de toda la vida.

- ¿Cómo ha estado el paseo pequeña? Veo que encontraste al fin lo que buscabas con tanto esmero.

Charlotte le sonrío y asintió con la cabeza.

Nosotros estábamos con ojos de plato detenidos ante tremenda mole, vestida de cueros. Con una espada colgada desde su cinto y un gran escudo en el brazo izquierdo.

- Pueden pasar- luego de decir eso, Chándal el gran gato, se corrió de la puerta para que pudiésemos entrar.

En los siguientes minutos, mientras caminamos por un pasillo oscuro como los parecidos a los inter andenes de los metros, estuve imaginando como sería el lugar al que habíamos llegado. Ya nada más podría sorprendernos, de verdad estábamos viviendo la aventura épica de nuestras vidas, estas cosas no pasan solo en las películas ni en libros como las Crónicas de Narnia, esto, estaba sucediendo de verdad o era el más maravilloso de los sueños que nunca había tenido.

- En un par de metros más se encuentra la entrada a Kelsen , alcanzáremos a llegar antes que se ponga el sol de Lemús, así que podrán ver el atardecer, es uno de los espectáculos más hermoso que he visto jamás…la naturaleza es tan hermosa- nos relataba Charlotte mientras agilizaba más el paso.

Efectivamente, llegamos al final del inter-anden, un ascensor era la salida, un letreo luminoso verde con una de las letras apagas tintineando por estar mala, lo decía: “ S L I D A”

- JAJAJAJA, río Benjamín, un ascensor.

- Charlotte lo miro – sí, tuve la misma reacción.

Subimos en él, no tenía teclas de piso por dentro, así que era obvio que sólo existía un destino. Se movió con rapidez hacia arriba, era bastante luminoso, muy blanco.

Al fin se abrió, disimule muy bien mi fobia contra los ascensores.

Tras abrirse la puerta, vino lo inesperado, una gran y moderna ciudad.

-¡¡GRANDIOSO!! – exclamó Benjamín- wow!!

- ¿Dónde quedaron los árboles, ríos y parajes fantásticos? – dije consternado.

- Bienvenidos a KELSEN! – -Exclamo Charlotte- La ciudad de los gatos.

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