Aventuras Inesperadas...

Dos Amigos deciden ayudar a una compañera nueva de clases, que viene llegando desde Francia. Sin darse cuenta son transportados a otro mundo, donde vivirán la más épica de todas sus aventuras.

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3. La Casona

21:00 HRS. El cielo se había oscurecido, y los grillos empezaban a cantar, el camino de tierra entre la arboleda que transitábamos, era cada vez más solitario, el frio se hacía cada vez más pesado y un vapor acompañaba cada una de las palabras que salían de nuestras bocas.

¿estás segura que te quieres quedar ahí francesa? –dijo Benjamín con un tono burlesco.

- Cualquier lugar será siempre mejor que de dónde vengo- dijo ella en una voz muy baja.

- No tengas miedo Charlotte- intervine con la intensión de calmarla- ya verás que estarás muy bien- ella respondió enseguida, agarrando mi mano desocupada y enlazándola con la suya, sentí un calorcito nacer en mi estómago, la miré, ella se sonrojo y Estela, sostenida con mi mano derecha, se sentía más fría que de costumbre, todo el calorcito provenía de la mano de Charlotte, era una niña mágica, era literalmente un sol, fijamos nuestros ojos al frente y sostuve su mano con fuerza.

En lontananza unos ladridos de perro se iban perdiendo a medida que nos internábamos más y más en el camino de tierra, se mezclaban con el aire convirtiéndose casi en aullidos, cualquiera podría pensar que en realidad, no hablábamos de perros, estos podrían ser una manada de Lobos disponiéndose a cazar en la oscuridad, aferre con más fuerza la mano de Charlotte y me sentí muy bien, como si yo fuese su único protector.

Transcurridas las 21:18, llegamos por fin , el camino de entrada al terreno propio de la casa, continuaba siendo de tierra, pero esta yacía más dura sobre el suelo del lugar, los bordes del camino a la casa estaban formados por eucaliptus, con hojas muy sonoras que jugaban con el viento, sobre el suelo habían muchas semillas esparcidas, Charlotte a penas las vio soltó mi mano y corrió a recoger unas cuantas, se fue todo el resto del camino hacia la casa recogiendo semillas, las que metía a una pequeña carterita que traía colgada en forma diagonal sobre su vestido.

¿Qué está haciendo? – me pregunto Benjamín, aprovechando mi momento a solas para hablar

Recogiendo esas semillas, tienen rico aroma, a mi abuela también le gustan- le conteste

Se encogió de hombros, como queriendo decir que en realidad eso no le importaba, hasta que soltó un bufido y continuo hablando -oye compadre, estoy preocupado, ese tipo vendrá por nosotros, estoy seguro y eso será cuestión de horas.

No nos encontrara Benja, estamos muy lejos de su propiedad

Sí, pero hay que pensar en otra cosa ¿o qué, pretendes dejar a la francesa a vivir acá?- continuó.

Por el momento este fue el plan que diseñamos, ahora cuando estemos más tranquilos, pensaremos en un plan B

Seba sabes bien que vendrán por ella, si no es aquí, en donde sea que estemos ¿crees que no van a dar aviso a la policía o que no la buscaran?

¿O que puede permanecer desde hoy viviendo sola por el resto de su vida? ¿O tú? ¿Acaso te vas a quedar a vivir con ella? Esto es una tontería!

No alcancé a responder, Charlotte se acercó a nosotros, creo que noto la tensión y se limitó a preguntar qué pasaba, a lo que Benjamín respondió con un seco, nada…nada, ya llegamos hay que entrar.

La puerta la abrimos fácilmente, ya antes habíamos estado ahí y la encontramos en una de nuestras excursiones, nadie se acerca a ella, porque tiene el estigma de casa embrujada y rarezas absurdas como esa, pero con Benjamín la conocíamos mucho y nunca, ha pasado nada, entramos en ella, primero Benjamín, luego Charlotte y finalmente yo. Cerré la puerta tras de mí, ceremoniosamente, estaba oscuro y olía a polvo y encierro, Benjamín saco su linterna y se dirigió como Pedro por su casa a un mueble que estaba situado a unos metros de la entrada, saco la lámpara de ahí y la encendió con los fósforos que traía en el bolsillo - voila! Casa iluminada- dijo y sonrió mostrando todos los dientes.

Vaya! – Exclamo Charlotte, otra vez asombrada- creí, creí que…

Sería horrenda- la interrumpí sonriendo.

Si! Horrenda, escalofriante y misteriosa, como casa embrujada

Jajaja- reímos todos, ella se sonrojo

Tranquila, no eres la única que tuvo esa impresión, lo mismo nos sucedió a nosotros la primera vez.

¿Ya habían estado aquí?- pregunto ansiosa

Claro que sí, teníamos que trazar un plan, lo olvidas? – le contesto Benjamín mirándome de reojo, pero no pude identificar, si me miraba molesto o no – y bien, a mí me desilusiono.

¿Desilusión? – preguntó consternada

Sí, yo me había imaginado escaleras chirriantes, telas de arañas, ruidos extraños, saaaangreeee- dramatizaba Benjamín con voz de ultratumba.

Y en lugar de eso, encontramos una casa de muñecas un poco más grande.

Es hermosa- susurro Charlotte.

- hogar dulce hogar- dijo Benjamín al mismo tiempo que soplaba una mesa polvorienta- un lujoso hotel, no francesita?

-es particularmente misterioso, pero…- Charlotte detuvo su explicación- encantador a la vez, este lugar tiene algo tan atrayente, es como un imán.

En ese momento no tomamos el peso a las palabras de Charlotte, en ese momento nunca imaginamos en lo que nos estábamos metiendo al estar ahí, después de todo ese fue el primer día del resto de nuestras vidas.

Al paso de las horas, comenzamos a sentir hambre, Charlotte había preparado unos sándwiches de jamón y queso, acompañados de una extraña pasta que sabía muy bien, entre los tres arreglamos la mesa del comedor, más bien, le limpiamos el polvo que la cubría, tosíamos como locos, lo que nos causó mucha risa. A Charlotte, se le ocurrió utilizar los cubiertos de plata que encontró en un cajón, mando a Benjamín a lavarlos a lo que él, obviamente respondió reclamando, no dejaba de mencionar que era una “reverenda estupidez”, comerse un sándwich con tenedor y cuchillo, pero de igual forma los lavo.

A veces cuando miro a mi amigo al que conozco hace mucho tiempo, puedo ver lo que todos ven, un tipo de carácter fuerte, en ocasiones negativo y engreído, bastante burlesco y molestoso, jamás se fija en las niñas, pero a lo largo del tiempo muchas le han buscado, pero él no responde a nadie, muy por el contrario es bastante pesado con ellas, pero aun así ellas siguen ahí, hay otras veces en las cuales mi amigo se demuestra distinto y ese, pienso yo, es el verdadero espíritu de Benjamín, un ser completamente distinto, inyectándose de fuerza cuando nadie puede y todos han flaqueado, capaz de hacer que la persona más débil, desmotivada o temerosa se torne valiente y realice lo correcto, olvidando el miedo y apuntando a la meta, él es un especialista en psicología inversa, nadie lo nota, pero terminan haciendo lo que Benjamín dice. Además tiene un gran corazón, y todo ello, lo noto en cosas tan simples como el reclamo sobre lavar unos platos, punto en el cual yo coincidía totalmente con él, pero finalmente, accedió porque sabe que ese pequeño gesto hará sentir a Charlotte, feliz.

Minutos más tarde, luego de llenarnos con los ricos sándwiches, y reírnos con chistes y payasadas que se me ocurrió hacer, deleitamos a Charlotte con nuestras divertidas historias, algunas obviamente se mezclaban con exageraciones nuestras que ella disfrutaba con alegría. Me encantaba verla sonreír, su risa se escuchaba dulce y graciosa, y sus ojitos sonreían bajo sus delineadas cejas, entre los tres nos tomamos varias fotos con los celulares, por supuesto capture muchas de ella, sin que lo notara. Entonces como reacción a eso, yo intentaba ser más gracioso, tan solo por el hecho de escucharla, de mirarla.

De pronto un gran estruendo nos sacó del cielo en el que estábamos, y sobresaltados los tres, nos pusimos de pie. Cruzamos nuestras miradas sin emitir ni pizca de ruido, en el preciso instante cuando iba a abrir mi boca para hablar, la luz se fue, dejándonos en completa oscuridad.

-¡¿Qué sucede?!- exclamo Charlie asustada.

-Tranquila, todo está bien, sólo es una baja de energía eléctrica- mentí, no tenía la menor idea de lo que pasaba

-¿y el ruido? …¡iré a investigar!- sentenció Benjamín.

Benjamín salió en dirección a la calle, alumbrando el camino con la linterna de su I-phone, nosotros le seguimos, al llegar a la puerta intento abrirla, pero estaba sellada con algo, como si estuviera atascada o cerrada por fuera.

– ¿qué demonios? – Dijo Benjamín - ¡creo que alguien nos encerró! ¿Tu tío?– dijo mirando a Charlie- ¡nos descubrió!

- ¡No! – Añadí- es imposible, él no podría saber de ninguna forma donde estamos.

- Entonces ¿Qué paso?... No puedes decir que no fue nada, todos sentimos ese ruido…Sebastián la puerta está atascada.

- Déjame intentar abrirla- conteste- estas nervioso

- ¿Nervioso yo? Vamos no digas tonterías – me dijo al mismo tiempo que se hacía a un lado, para que yo pudiese abrir la puerta.

- Alúmbrame-ordené- entonces puse mi mano derecha sobre la perilla redonda de la puerta y al contacto con mi piel me estremecí por lo fría que estaba, la gire hacia la derecha sosteniéndola muy firme. No resulto, la perilla giraba pero algo la bloqueaba, puse mis dos manos sobre ella para poder girarla con más fuerza, no lo sé, pensé que daría resultado, pero no sucedió, la perilla giró en 360°.

- ¿Ves? ¡te lo dije! – sentenció Benjamín, justo cuando un nuevo estruendo nos asustó, fue tan fuerte que a Charlotte se le escapo un grito, no puedo negar que está vez si me asusté y me pareció muy extraño.

- Vino desde la cocina- susurré

- ¿Qué hacemos? – pregunto Charlotte- hay alguien en la casa- añadió temerosa.

- iré a revisar- sentencie valiente, aunque por dentro moría de miedo.

- Iremos ambos, tú te quedas acá francesa- ordeno Benjamín.

- Pero…no quiero quedarme sola.

- Tienes que hacerlo, podría ser un asesino! – molestó Benjamín

- Basta Benja. Charlie, es mejor que te quedes, no sabemos lo que es, mi celular tiene muy poca batería, pero alumbra, quédate con él, nosotros iremos a ver qué es y luego…

- Plaaaaaaffff!!!!!! – un nuevo ruido nos interrumpió, esta vez vino del segundo piso.

- Vamos pronto, algo está pasando, no podemos seguir esperando – nos apuró Benjamín.

- ¡Vamos! – agregué.

Nos dirigimos en dirección al ruido, frente a nosotros una escala sin barandas con forma de columna vertebral nos separaba del segundo piso.

Luego de tragar un poco de saliva, Benjamín alumbro con su I phone los primeros peldaños. Subimos al mismo tiempo, sigilosos, intentando hacer el menor ruido posible. La madera de cada peldaño se veía muy antigua, algunos peldaños daban miedo, y el ruido que hacían cada vez que nuestros pies los pisaban no ayudaba en nada a nuestro deseo de ser silenciosos, como en la mejor de las películas de terror, y a medida que nos acercábamos al segundo piso, el aliento que salía de nuestras bocas se transformaba en humito, ya que, la temperatura había descendido de forma violenta.

Al llegar al segundo piso, Benjamín enfrento su celular a la oscuridad que nos rodeaba, la luz potente alumbro en forma directa y frontal, el lugar, estaba completamente vacío, era una gigantesca habitación , sin muros de división; sin muebles, sin vida, las ventanas bloqueadas con protecciones no tenían cortinas y dos tenían quebrados sus vidrios, nada…

A B S O L U T A M E N T E… nada.

- Seba, esto es escalofriante- sentencio Benjamín con una voz entrecortada.

- Lo sé, es peor de que si el lugar tuviese habitaciones, un pasillo y puertas, aquí no hay nada, pero entonces ¿de dónde vino el ruido?

- No lo sé, es extraño… tal vez, una de esas ventanas estaba abierta y se cerró con el viento.- me contesto apuntando en dirección a ella.

- Pero una ventana cerrándose, no suena de esa forma Benja.

Dimos un par de pasos en la vacía habitación, y a medida que Benjamín alumbraba, nuestros ojos no podían creer lo que estábamos viendo, muy perturbados observamos que bajo la luz del celular y dentro de su pantalla, la imagen que aparecía no era la misma imagen que nuestros ojos veían.​ Hacia los costados de la habitación, comenzaban a aparecer objetos; dos sillas blancas alrededor de una cuadrada mesa Victoriana, cerca de ella una repisa llena de libros, dos cuadros sobre el piso, situados en el piso uno al lado del otro con pinturas de paisajes al estilo de “Starry Night” de Van Gogh y “ El grito” de Munch ( no lo había mencionado, me va muy bien en artes) incluso podría decirse que son las originales, pero pensar en que es así, es muy extraño también, era increíble ver tantas cosas a través de la pantalla cuadrada de ese IPhone 5, una alfombra india y un piano pegado a la muralla, un tremendo espejo redondo con marco dorado y unas incrustaciones brillantes, la habitación se veía tan iluminada como si fueran las 4 de la tarde de un día primaveral, pero eran cerca de las 22:45 pm y todo lo que veíamos no se veía fuera de la pantalla del celular.

¿Qué clase de aplicación es esa?- pregunté con asombro.

Mi amigo me miro con ojos de plato, era obvio, tal aplicación no existía, ese momento era real, mucho más real que cualquier experiencia antes vivida.

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