Aventuras Inesperadas...

Dos Amigos deciden ayudar a una compañera nueva de clases, que viene llegando desde Francia. Sin darse cuenta son transportados a otro mundo, donde vivirán la más épica de todas sus aventuras.

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2. El vuelo

- ¡Seba, tienes que pasarte, ya es la tercera vez que lo intenta y no puede, es una niña! – exclamó benjamín, ya habían pasado cerca de 12 minutos desde que habíamos llegado a la casa.

- ¿Cuál es el problema que sea una niña?- reclamo ella.

- No es un reclamo niñita, es solo que hay cosas que las niñas no pueden hacer, están, como decirlo…limitadas.

- *C'est un sot – exclamo ella y luego le saco la lengua.

- No sé qué me dijiste pero sonó a insulto. – le respondió Benjamín.

- Más bien en tu caso lo que te dije sería un como dicen ustedes. “Piropo”

- Algo que tú nunca recibirías de mi parte, una niña como tú, tan…

- Ya basta! Basta los dos! Estamos perdiendo tiempo esencial, Benjamín me pasaré hacia el otro lado para ayudarla.

- Oh! Que gran idea has tenido compadre- ironizo Benjamín y Charlotte dejo escapar un bufido en su respuesta, di un salto tratando de alcanzar la parte superior de la reja, me aferre con fuerza y tras un giro voltee mi cuerpo hacia el lado opuesto de la reja, el wow! Que salió de los labios de Charlotte, me infundió cierto orgullo y al caer al suelo sobre mis dos pies en un perfecto cierre al estilo olimpiada, pude ver sus ojitos centellantes frente a mí.

- ¡Le enseñe todo lo que sabe!-exclamo Benjamín del otro lado

- ¡Si! Seguro- respondió Charlotte, justo cuando un gran farol ubicado en la propiedad se encendió, iluminándonos con fuerza - ¡¡nos han visto, tenemos que huir!!- grito Charlotte

- ¿Tu tío?-pregunté nervioso.

- Si, por favor Sebastián sácame de aquí, por favor.

- ¡Por supuesto que te sacare!- eso me hizo recordar el motivo por el que estábamos ahí, lo vi también en los ojos de Benjamín, ninguno de los dos permitiría que ese monstruo volviera a golpearla. NUNCA.

Puse mis manos unidas para que ella pusiera su pie y de esa forma la ayudaría a alzarse sobre la reja, pero Charlotte no lograba llegar hacia la parte superior para poder aferrarse con sus manos a la reja, su estatura no nos servía en estos momentos.

- ¡CHARLOTTE! ¡A DONDE DIABLOS CREES QUE VAS!

El hombre era el prototipo de luchador de sumo, muy grande y gordo, mediría más de un metro noventa, su cabello rubio dorado cubría uno de sus ojos y el otro nos miraba con infinita ira, caminaba a paso rápido pero se tambaleaba, era tan gordo que no podía correr, lo que nos otorgaba cierto tiempo.

Charlie tienes que intentarlo, tienes que tratar de llegar arriba- exclame con miedo, (tengo que ser fuerte lo sé, pero no puede negarse que aún soy un niño)

Charlotte comenzaba a desesperarse- no lo lograré y si me pilla, no saldré de esta- las lágrimas corrían por sus mejillas sin parar.

¡ESCUCHAME FRANCESA, BASTA DE LLORAR COMO UNA NIñITA TONTA, DEMUESTRAME QUE ESTABA EQUIVOCADO! ¡SALTA YA! ¡UTILIZA TUS MANOS CON FUERZA, O ERES TAN DEBILUCHA PARA NO PODER NI TU PROPIO PESO!- Grito Benjamín con rabia, yo sabía lo que intentaba hacer y no estaba muy seguro de que diera resultado, pero Charlotte me miro y entendí que debía unir mis manos nuevamente, utilice toda la fuerza que nacía desde mis entrañas para alzarla más y más, lo más alto que pudiese.

-CHARLOTTE! QUE PRETENDES, VEN ACA, VOY A DARTE UNA PALIZA QUE NO OLVIDARAS!!

Al sentir a ese hombre más cerca, noté que el peso de Charlotte sobre mis manos se alivianaba, y cuando alce mis ojos, pude ver que ella ya estaba con la mitad del cuerpo hacia el otro lado.

Ayúdala Benja, recíbela- grite, y me dispuse a saltar, me aferre nuevamente a la reja, alcé nuevamente mi cuerpo, pero una mano agarro mi tobillo para tirarme con fuerza hacia los adoquines del piso.

¡NOOOO! – escuche el grito aterrado de Charlotte y al mirar pude comprobar que ya estaba junto a Benjamín, el hombre me agarro de un brazo para levantarme del piso y sentí por unos minutos mis pies flotar sobre el aire, me había alzado, el dolor que provenía desde su gruesa mano sobre mi codo era punzante y doloroso,

¡¿TE CREES UN SUPER HEROE ESTUPIDO MUCHACHO?! ENTONCES EL SUPER HEROE VA A VOLAR!! Al decir esto me arrojo con fuerza hacia un costado ¿cómo podía tener tanta fuerza ese hombre? no pude voltearme, no pude hacer nada, fui a dar como una marioneta de trapo contra el piso nuevamente, golpeándome la frente con un macetero gigante y enterrándome mis propios dientes sobre mi labio inferior producto del golpe.

Una sensación muy potente nació desde mi pecho, como un fuego que se esparcía hacia el resto de mi cuerpo, el sabor de la sangre en la boca, hizo que el miedo se ocultara un poco, atrás de mi sombra, me puse de pie sin miedo y en un grito desgarrador alce mi voz: ¡ESTELAAAAA! Grité y estoy seguro que ni en el más maravilloso de mi sueños, habría salido todo tan perfecto, al oír mi grito Benjamín reacciono inmediatamente y deslizo mi patineta bajo el pequeño espacio entre la reja y el suelo a toda velocidad, me puse de pie, y la agarre con soltura, la lancé sobre el suelo y brinque hacia ella, el hombre me miraba sorprendido, seguramente pensaba que me había liquidado por completo, entonces pase cerca de él haciendo un Kickflip y le sonreí. El hombre se llenó de rabia, su tez blanquecina empezó a ponerse roja y sus ojos casi saltaban de sus cuencas, sentía su ira, la sentía brotar de sus poros, era tan extraño lo que sucedía, como si el tiempo se hubiese detenido y yo fuese el protagonista de alguna historia de aventuras, al doblar nuevamente el borde del pórtico de la gran casa, pase junto a un gato que ni siquiera se movió, más bien fijaba sus ojos en la entrada, entonces al percatarme del lugar que el gato observaba, pude ver que sobre la escala de piedra, había un gran y alto barandal, si llego a él podría intentar hacer un “grind” ahora claro están que la reja es muy alta… ¿y si intento saltar la reja? Hay dos opciones y los segundos transcurren, la primera, haré un grind sobre la baranda, esa baranda está a una altura razonable para alcanzar un salto hacia la reja, saltare la reja afirmando mi patineta detrás de los tornillos e iré a dar al piso en un perfecto derrape como si fuera un auto de “rápido y furioso”, para cambiar mi rumbo hacia donde se encuentran Charlotte y Benjamín. La segunda, brincare la reja e iré a dar al piso en un perfecto y ridículo quebrantamiento de huesos, el tajo en la cara me recordará todos los días de mi vida acerca de la vez que quise ser un súper héroe. Pero no puedo pensar así, menos ahora, lo que tenga que ser que sea. “ La adrenalina es el motor de esta historia”; y así fue, me dirigí a toda velocidad mientras el hombre confundido trataba de alcanzarme, frené la patineta y la alcé a mi mano, miré hacia atrás y vi lo cerca que estaba el hombre y lo lejos que se veían mis amigos, subí los escalones corriendo, me situé arriba en el último escalón, casi en la puerta de la entrada a la casa, los ojos de Benjamín me observaban, pétreos, pero podía notar en ellos una intensa preocupación, le sonreí, caminé hacia atrás para tomar suficiente vuelo, situé el pie derecho sobre la tabla a la altura de las ruedas delanteras, impulsándome con el pie izquierdo en el suelo; después de unos cuantos impulsos para coger un poco de velocidad y que mi patineta con alas invisibles se deslizara, todo se diluyo para mí y con el sonido lejano de una música celta en mis oídos, me vi enfrentado a la baranda, éramos solo nosotros, la baranda frente a mí y yo…nada más había, nada, todo era blanco, como una hoja de papel y nosotros el bosquejo del dibujante que crecía a medida que transcurría la acción, y brinqué en el momento justo para caer sobre la baranda, me desplace rápidamente, fueron unos segundos gloriosos, llenos de adrenalina, miedo y poder …casi al llegar al final, se creó la reja frente a nosotros, imponente, con miles de dientes afilados que pretendían arrancarme algún miembro de mi cuerpo, cerré los ojos por breves segundos, sentí como si las alas invisibles crecieran enormes a los costados de Estela, salte, el viento agarraba mi cuerpo en su sinuosa consistencia – dobla las rodillas- escuche, una voz lejana. Doble las rodillas y mi centro de gravedad fue atraído hacia el suelo, y descendí, pesada y rápidamente…y como si esto fuera poco y estuviese escrita la máxima perfección, hice un derrape, mi patineta se desvío lateralmente sobre el piso; apareció todo frente a mí, calle, arboles, frio, casona, reja y amigos, me dirigí hacia ellos. Benjamín sonreía orgulloso y Charlotte se cubría la boca en un acto de infinito asombro, entonces frene, Estela se elevó en su parte delantera, la agarre con mis manos y los miré.

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