Aventuras Inesperadas...

Dos Amigos deciden ayudar a una compañera nueva de clases, que viene llegando desde Francia. Sin darse cuenta son transportados a otro mundo, donde vivirán la más épica de todas sus aventuras.

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4. El portal

No podíamos salir de nuestro asombro, y nos sobresaltamos cuando nos interrumpió la voz de Charlotte llena de miedo - Mon Dieu!- sus ojitos celestes estaban muy abiertos, mientras con ambas manos cubría su boca. ¿Qué podíamos hacer? Todo era una locura sin sentido, o estábamos soñando, o nos caímos de golpe y todos nos golpeamos la cabeza.

Pero no, lo que veíamos era real. A través de la pantalla del celular de Benjamín se podían observar claramente todos los objetos que decoraban esa habitación vacía, todo lo que describí anteriormente y muchos detalles más, y fuera de la pantalla del celular veíamos la habitación vacía y oscura, era realmente escalofriante.

Me acercaré, quiero ver qué pasa, si camino un poco y…- Benjamín comenzó a hablar rápidamente, nosotros lo veíamos avanzar y hacer el quite a diversas cosas inexistentes a nuestros ojos, hasta que llego al fondo de la habitación y se sentó en una silla invisible.

Benjamín tomo el celular con la mano izquierda, apuntando la pantalla hacia abajo sobre algo, su brazo derecho lo doblo en un ángulo recto y sus dedos se movieron lentamente sobre el aire, nuestros ojos y oídos no podían dar crédito a lo que sucedió, las teclas de un piano comenzaron a sonar en una tímida escala musical;

Era IMPOSIBLE,

​​​INCREIBLE

​​​​ ASOMBROSO

​​​​​​​IREAL!!!

Era una completa locura ¿los lugares encantados? ¿Existen? solo podía visualizar con la poca luz que nos brindaba el celular, a mi amigo sentado sobre aíre, tocando aíre y haciendo música. Segundos más tarde quise acercarme también, pero no logre avanzar nada y la experiencia fue bastante dolorosa, alcancé a dar tres pasos y choque mi tobillo en algo muy duro.

- AYYYYYYYYY!!!! – Gemí, el dolor fue intenso y se transportó por todo mi cuerpo, el Benja se volteó enseguida - pero Seba, la tremenda mesa y no la ves, ah! Cierto no la ves- Sonrío- espérame ahí.

Caminó en mi dirección y una vez cerca me enseñó a través de su celular la mesa con la que yo había chocado. Era una mesa de centro de hierro forjado, sus patas tenían diseños de espirales color oxido y sobre ella la cubierta era de un grueso vidrio, muy limpio y brillante.

-Seguro mañana tendrás un moretón nivel Dios- añadió mi amigo.

Reímos, primero tímidamente, luego la risa se trasformó en carcajadas nerviosas a las que Charlotte también se unió, Benjamín comenzó a tocar cosas con sus manos, cosas que hicieran ruidos diversos, se paseaba por todos lados con pasos de bailarín profesional, el lugar se llenó de repicares de campanitas; cristales que chocaban de alguna lámpara colgante de lágrimas, imaginé; teclas de piano, cajas musicales, golpeteos de nudillos sobre madera, choque de copas como en un brindis; en fin, todo lo que pudiera hacernos presente, aunque no pudiésemos visualizarlo, Benjamín se encargó de hacerlo sonar.

De pronto vino corriendo cerca de mí y sin más, me empujó. Tuve miedo pues no pude estabilizarme, me pillo completamente desprevenido y relajado por reír tanto, vi la cara de Charlotte con su característica mirada de asombro y miedo, como si todo pasará en cámara lenta, reaccione estirando mis brazos hacia atrás con las palmas hacia abajo y plaf! Caí a los pocos segundo sobre una textura blanda y esponjada, lo que provoco que mi cuerpo rebotara dinámicamente.

Las carcajadas fueron al unísono, me pare sobre la estructura esponjosa invisible y comencé a saltar, Benjamín agarró a Charlotte por la cintura y la arrojo también, Sonreíamos todos, saltábamos todos, reíamos palpando el momento más mágico de toda nuestra existencia, de pronto Benjamín se detuvo y me agarro por el brazo.

- Mira compadre- me dijo, acercándome el celular para que viera la escena que apareció frente a mí, el cuerpo de Charlotte saltando sobre un gran sofá blanco, una especie de sofá cama muy gordo, el rostro de Charlotte se veía absolutamente feliz, sus ojos resplandecían de alegría, su tez era tan blanca que brillaba y miles de plumas volaban a su rededor, cómo una lluvia sobre todo el espacio que abarcaba, algunas caían sobre su cabello naranjo y se quedaban ahí, coronándola.

Descendí del sofá mientras ellos siguieron saltando, quería ver todo lo que me rodeaba, fui moviendo el celular para visualizar toda la panorámica de la habitación, era más gigante y maravillosa de lo que había imaginado, había tantas cosas en ese lugar, era como un sueño, todo se veía en HD, era realmente un sueño, el sol entraba directamente por la ventana, no de forma molesta, sino más bien, de forma en que la calidez se sentía profundamente, el piano era hermoso y antiguo, la alfombra tenía colores brillantes, la lámpara de lágrimas parecía sacada de un cuento de hadas, en uno de los costados había un perchero de pie que sostenía una chaqueta de tweed larga y café, con botones grandes y un sombrero del mismo color, un golpe me sobresaltó y las risas fueron más potentes, me dirigí hacia los chicos y vi a Benjamín en el suelo muerto de la risa, sobándose la espalda con una mano, me reí, se puso de pie y se dirigió hacia mí.

-Esto es increíble- Vociferó, se paró cerca de mí- hay que capturar el momento- agregó.

Le pasé el IPhone y apunto hacia Charlotte, ella cual modelo, con las manos en la cintura y la cabeza inclinada hacia un lado poso ante la cámara.

Clic!

Lo que pasó nos dejó en estado de shock, tras la foto tomada, Charlotte desapareció, frente a nuestras narices. Con la cámara frontal del celular, nos fotografiamos ambos; en una instantánea, fuimos transportados a otro lugar, un lugar lejos de la habitación, un lugar, de otro mundo.

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