Untouchable

Carlos Pena es un chico despreocupado que no cree en el amor. Es miembro de uno de los mejores círculos de peleas clandestinas y está acostumbrado a recibir toda la atención. TN Maslow es una chica tranquila y curiosa que es novia de Kendall Schmidt, el enemigo principal de Carlos. Cuando sus vidas se cruzan, son como una bomba de tiempo que no tarda en explotar.

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1. Capítulo 1: "La escuela."

-“Carlos Pena, ya llegaron por ti.” dice el policía mientras abre la reja de la celda con desdén.
Suspiré. Estoy a pocos minutos de ser sermoneado por mi padre. 
-“¡Suerte Carlangas!” grita Mike, uno de mis amigos que también compartía conmigo esta celda.
A excepción de que él no se irá a casa hasta mañana, todo porque él no tiene un papá que es un importante abogado en esta aburrida ciudad.
Me despedí de él con un ligero movimiento de mi mano y me encaminé hacia la oficina de policías.
Papá ya me estaba esperando, con su rostro enfurecido y su dura mirada de decepción.
-“¿Ya no tengo que firmar nada?” le pregunté a uno de los guardias, Phil.
Phil sacude la cabeza.-“Tu padre ya se encargó de todo.” Asentí.-“Y Carlos…. Trata de no meterte en más problemas muchacho.”
Apreté mis labios.-“Sí, trataré.”
-“Siempre dice eso y a la semana lo venimos a meter de nuevo a esa celda.” Dice Ray, él no es un amigable policía a pesar de que su apariencia regordeta lo hace lucir de esa forma.
-“Me encargaré de que ésta sea la última vez.” Responde mi padre y su fría mirada se posa en mis ojos.-“Vámonos.”

Nos subimos a la camioneta y papá arrancó el auto, exhalando y tallándose los ojos con sus manos, luciendo frustrado.
Apretó sus manos alrededor del volante y pisó el acelerador.
-“Maldita sea Carlos.” Comienza.-“¿Cuántas veces más tendré que sacarte de prisión por una estúpida pelea-“
-“Nunca te pedí que me sacarás de ningún lado.” Respondí, llevando mi mirada a la ventana y recargando mi cabeza en ésta.
-“No entiendo cuál es tu empeño en hacer que te metan en la cárcel, pero esta será la última vez que te saque de problemas.” Dijo completamente ignorando lo que le había dicho.-“Ya no habrá ningún papá que te rescate a ti y a los vándalos que tienes por amigos.”
Y así es mi papá. La palabra ‘vándalos’ para él significaba: alguien con poco poder en la sociedad y de clase media-baja.
-“¿Y cómo piensas hacer que ya no pase de nuevo?” le pregunto, retándolo.
-“Volverás a la escuela.” Responde con voz agria.
La escuela, la había dejado hace un par de años porque me habían metido a prisión por primera vez y papá creyó que sería mejor tomar un descanso para que pudiera aclarar mi mente y pensar en mis acciones. Aunque yo creo que quiso que tuviera un ‘descanso’ porque no quería que la gente comenzara a hablar acerca de que el hijo de uno de los más exitosos abogados del país estuviera arrestado por tener alcohol en una fiesta siendo menor de edad. 
Que él sugiriera que yo regrese a la escuela significa que varios ya le han recomendado que haga eso. Tal vez cree que con las clases sea capaz de distraerme lo suficiente para alejarme de esos ‘vándalos’.
-“No voy a volver.” Le digo. 
No quiero volver, por alguna razón estuve de acuerdo en pasar los últimos 2 años como una bala perdida… la escuela es estresante, y ¿para qué estudiar cuando puedo participar en peleas callejeras y sacar el dinero suficiente para vivir? No es verdad cuando se dicen que se necesitan estudios para llevar una buena vida… se necesita inteligencia, sólo eso.
-“No te estoy preguntando tu opinión. Ya arreglé los papeles hoy en la tarde mientras te sacaban los policías a la fuerza de ese edificio abandonado en dónde fue la pelea. Comienzas mañana mismo.”
Demonios.
-“Si crees que esto mejorará mi forma de ser estás muy equivocado. Me gusta mucho la forma en cómo soy, papá.”
-“Digas lo que digas, sé que no estoy cometiendo un error en volverte a matricular en tu antiguo colegio.”
-“¿Lo dices por qué la generación en la que estaba ya se graduó y ya no hay nadie que pueda hablarte sobre mí para que te sientas avergonzado?”
Él no respondió, se limitó a conducir y a apretar sus manos alrededor del volante tan fuerte que los nudillos se le volvían blancos.


Que ni de chiste crea que entraré a la escuela.


Me desperté a las 6 de la mañana después de mi hermano Javi me vaciara un balde de agua helada en la cabeza.
-“¡¿CUÁL ES TU MALDITO PROBLEMA?!” respondí mientras me ponía de pie y cerraba mis manos en puños.
-“Hora de ir a la escuela, delincuente.” Dijo y se rio.
Quería golpearlo. Me crucé de brazos.-“No iré a la escuela hoy.”
-“Si irás.” Dijo Antonio mientras entraba a mi habitación.-“Yo mismo te llevaré.”
Bien…. Ni siquiera podré llevarme mi auto al estúpido colegio.
-“¿En serio? ¿No puedo ni llevarme a mi carro conmigo?”
-“No.” Respondió él.
Javi se encogió de hombros.-“Papá dice que quiere asegurarse de que en verdad vayas al colegio.”
Suspiré, sintiéndome derrotado.-“Bajaré en un segundo.”
Ellos asintieron y salieron.
Me dí una rápida ducha y salí con una toalla envuelta alrededor de mi cintura. Saqué una playera negra de mi closet junto con unos pantalones negros y me los puse.
Javi entró una vez que había terminado de arreglarme.
-“Ya es hora.” Dijo y baja su mirada a la mochila negra que tiene en las manos.-“Encontré esto entre mis cosas.” Me la arroja, la caché en el aire.-“Supuse que la necesitarías.”
Me colgué la mochila en un hombro.-“Gracias.”
-“Hora de irnos.”
Me dí una última mirada en el espejo y salí caminando detrás de él.

La escuela lucía exactamente igual. Los pasillos, las aulas…. Era como si nunca me hubiera ido de aquel lugar.
Caminé hasta la oficina. La secretaria estaba tecleando algo en la computadora. Se acomodó los anteojos antes de dirigir su mirada hacia mí.
-“¿En qué puedo ayudarte cariño?”
-“Soy nuevo aquí, mi padre me matriculó apenas ayer y me dijeron que viniera a pedir mis libros y mi horario.”
-“Oh debes ser el hijo del señor Pena…. ¿es Carlos verdad?” 
Asentí.
Ella sacó una bolsa llena de libros.-“Estos son tus libros y ahí dentro viene tu horario. Déjame darte tu número de casillero y su clave.”
Tomé los libros con cuidado y esperé pacientemente. El timbre que indicaba que habían iniciado las clases sonó.
La secretaria me entregó el número de mi casillero junto con su clave, minutos después.
Número 211. 
-“Si necesitas ayuda no dudes en venir a preguntar.” Sonrió.-“Bienvenido al colegio Stratford.”
Fingí una pequeña sonrisa para no lucir como un patán en mi primer día.
Dejé mis libros en mi casillero y conservé el de historia, ya que esa era mi primera clase del día de hoy.
Caminé hasta el salón con paso decidido. No soy el mismo chico indefenso que pisó esta escuela hace 2 años atrás, ahora soy un chico audaz y despreocupado, al que no le podría importar menos lo que los demás piensen.
Abrí la puerta después de dar un par de golpecitos.
El profesor estaba pasando lista y me dirigió una mirada repleta de confusión.
-“¿Si?” me pregunta al ver que no digo nada.
-“Soy nuevo aquí y-“
-“¡Oh sí por supuesto! El hijo del señor Pena. Pasa por favor, toma asiento en el banco que está detrás de la señorita Maslow.” 
La triste realidad es que todos siempre me conocían como ‘El hijo del señor Pena’. El profe señaló el banco vacío que estaba detrás de una hermosa chica que tenía sus ojos clavados en su libro. No levantó su vista en ningún momento mientras pasaba junto a ella.
Eso era extraño…. Ninguna chica me había ignorado de esta forma, jamás.
Una chica que estaba sentada a mi lado enrolló su dedo en un mechón dorado de cabello.
-“¿Cuál es tu nombre?” pregunta sonriendo.
Sonreí de lado.-“Carlos.”
-“Lindo nombre, Carlos. Mi nombre es Diana, Diana Sanders.”
Asentí.-“Genial.”
-“¿No es muy temprano para comenzar a desvestirte Diana?” comenta la chica que se sienta delante de mí.
La otra chica, Diana, le lanzó una furiosa mirada.-“A ti nadie te habló, come libros.”
-“Es mejor ser una come libros que una zorra como tú.” Respondió otra chica de cabello castaño y ojos obscuros que estaba sentada a dos filas de nosotros.
-“Cierra la boca, Mary.” Diana la mira.
-“Yo que tú me cuidaba hermano.” Un chico de cabello castaño y ojos color verde obscuro me dijo antes de reír.-“Podrías no salir vivo si te metes con alguna de ellas.”
Le dirigí una mirada de pocos amigos.-“Creo que de todas formas, es mi problema ¿no?”
El chico me miró confundido y decidió mejor regresar su atención al frente.

No necesito amigos, no quiero amigos. Aunque, creo que me divertiré mucho en esta escuela, todos parecen ser muy ingenuos.

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