Test me

Nicole es una chica problemática, hace lo que quiere cuando quiere, tiene un carácter de los mil demonios y es una chica bastante orgullosa para ser honestos. Pero aunque no lo demuestre, es una chica que pasó por muchas cosas que la dejaron marcada de por vida, como por ejemplo cuando fallecieron sus padres por un accidente aéreo hace no muchos años atrás, también cuando se le murió su cachorro llamado Piglet y por último, su novio la engañaba con otras. Empezó a ir a carreras de motos a los 15 y ahora es conocida por todo Estados Unidos como la mejor motoquera que hallan visto. Y con respecto al amor...no hay mucho que decir pero si hay alguien que la pone de muy mal genio. Dicen que del odio al amor hay un solo paso.

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1. Encuentro con Damián

¡Puto despertador!- lo tiré contra la pared y me levanté de mal humor hacia el baño para darme una ducha fría y hací despertarme del todo. Después de eso me sequé y me vestí, el conjunto consistía en una polera de tiritas roja, un pantalón ceñido al cuerpo, unos botines negros Janies y mi amada chaqueta de cuero también ceñida al cuerpo. Me maquillé y dejé mi pelo suelto con ondas en las puntas. Desayuné y después me fuí en moto al instituto. Se supone que a mi edad de 17 años no puedo andar en moto, pero tengo permiso, así que no tengo ningún problema, por lo menos con esto.

Aparqué a Mike, si, así se llama mi moto, y entré a la carcel llamada instituto. Fuí a la cafetería y me pedí un café y un muffin, y me fuí a sentar.

-Hola ángel.

-Hola Blanca- saludé a mi amiga con un beso en la mejilla y se sentó al frente mío.

- ¿Y que hacías?

-Comprar lo de siempre, nada más, ¿ y tú qué cuentas?- le dije comiendo un pedazo de mi muffin.

-Discutí con Diego, otra vez- dijo poniendo sus manos en la cabeza.

-Tranquila, después va a venir con un ramo de rosas y unos chocolates para que lo perdones.

-Pero, esque estoy aburrida de que siempre sea lo mismo- levantó la cabeza para mirarme y después vió hacia un punto fijo- no quieres saber quién está viniendo hacia acá- me giré y era el imbécil de Damián.

-Hola princesa- dijo él tratando de darme un beso en los labios como si no hubiera pasado nada hace unos años y ahora estuvieramos de lo mas lindo como novios. Me aparté enseguida.

-¿Por qué mejor no vas con una de tus putas y hací me dejas tranquila de una vez?- le escupí en la cara.

-¿Estás celosa?- dijo con cara pícara.

-Ni en tus más lindos sueños voy a estar celosa de una zorra- digamos que mi orgullo es muy alto, pero me gusta ser directa con las personas y si no les gusta, que se jodan.

-Vamos linda, todas quieren tener esto- dijo señalandose a sí mismo.

-Todas, menos yo, así que mejor te vas hiendo y me dejas disfrutar de mi café y mi muffin.

-Algún día vas a regrasar a mí, no lo olvides muñeca- gritó desde la puerta de la cafetería y después salió.

Blanca y yo nos fuimos a la primera clase que era de física, nos sentamos en las sillas de al medio y empezamos a converzar. Tocó el timbre y empezaron a llegar todos los estudiantes, después de ellos, el profesor.

-Bueno clase, les quería comentar que ya tengo los resultados de la prueba anterior y les digo que hay de todo- dijo y empezó a entregar las pruebas- felicidades otra vez señorita Hayes- ese es mi apellido- otro nueve, yo sé que usted es capáz de llegar al diez- mostró una hilera de dientes perfectos. ¿No dije que el profesor es terriblemente sexy?, bueno, si no lo hice, entonces ahora lo digo, es terriblemente sexy, con su cabello negro despeinado y unos ojos verdes que atraviesan tus ojos para ver que hay más adentro. Es alto y con esa polera blanca que tiene puesta se le marcan sus abdominales bien formados, todo un dios griego. Digamos que puede tener unos 23 años.

-Gracias profesor- le mostré mi sonrisa más seductora y él me la devolvió, me entregó un papel mal cortado que tal vés escribió mientras yo me lo comía con la mirada y siguió entregando las pruebas a los otros estudiantes.

-¡Vamos, ve qué dice!- me susurró Blanca con una sonrisa de oreja a oreja.

Abrí la nota que contenía una hermosa letra y lo leí:

Para: Ángel caído.

De: Christian.

Encontrémosnos después de clase, no faltes preciosa.

Miré al profesor incrédula y el me sonrió sin importar que los chicos y chicas lo estuvieran mirando raro.

Pasaron las dos horas de clase muy rápido que digamos, y era hora de hablar con el profesor. Le dije a Blanca que no se preocupara y que le mandaba un mensaje por whatsapp cuando ya alla terminado y me respondió con un: que te vaya bien, y acuerdate de u..., pero la mandé a que se fuera antes de que terminara la frase. A veces esta chica está mal, muy mal de la cabeza.

-Dígame profesor, ¿que necesita?- le dije a lo que él no respondió, solo cerró la puerta detrás de mí y me empezó a besar con fiereza y yo le respondí con una cahetada- ¿¡quién te crees tú para besarme de esa forma!?

-¿Quieres que lo haga de otra forma?- me dijo con una sonrisa en su rostro.

- Yo no soy puta para que vengas y hagas lo que te de la gana conmigo, te equivocaste de chica Christian- iba saliendo y el me dijo:

- Te bajaré las notas Nicole- me advirtió.

-Le diré a la directora lo que acabas de hacer Christian, hací que no te combiene hacer eso ¿o quieres terminar sin empleo?- y me fuí caminando tranquilamente por el pasillo hasta llegar a mi casillero y guardar lo de física para después tomar mi celular y escribirle a Blanca que nos juntemos en el gimnasio, ya que nos toca ahí después del descanso.

Fuí a los camerines y me puse mi ropa de deporte que consistía en unas zapatillas nike que son blancas y tienen detalles verdes fosforecente, unas patas de deporte negras y una musculosa, también nike, verde fosforecente para que combinara con las zapatillas. Amarré mi pelo en una coleta y fui a las gradas del gimnasio a esperar a mi amiga mientras escuchaba música en mi celular.

-¡Buuu!- dijeron por detrás a lo que yo di un salto por el susto que me dieron.

-¡Joder, me va a dar un paro cardiaco por su culpa!- les grité y me giré para ver a mi mejor amiga, a Luca, que es mi mejor amigo, y a otros que me caen bastante bien, pero ahora tenía ganas de arrancarle la cabeza a cada uno de ellos.

-Estas exagerando mi dulce ángel- dijo Luca tratando de no soltar una carcajada.

-Les juro que quiero...chao- me levanté y me fuí caminando a la cancha de fútbol, me acosté de espaldas mirando el cielo despejado.

-Mira, pero si te encuentro por todos lados.

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