La magia de los hermanos Wardebroke

¿Qué ocurriría si de repente no eres quien creías ser? ¿Y si eres alguien importante y con poder y tú ni siquiera te has dado cuenta? Esto es lo que les ocurrió a dos de los hermanos de esta familia, gracias a su hermano pequeño. Elizabeth, Matt y James son tres hermanos que viven en Mullingar, Irlanda, con sus dos padres, como una familia normal y corriente, con sus peleas de hermanos y sus discusiones de familia, pero algo completamente normal. Hasta que un día, el pequeño James que tiene una poderosa imaginación sale corriendo sin razón aparente por la calle y sus dos hermanos mayores tienen que ir a salvarlo, descubriendo así, un mundo que ni ellos podían imaginar.

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5. Ania.

--Pequeño-dijo esa mujer, joven, no superaría los veinte años-no llores-dijo llena de ternura.

 

Levantó la mirada para observar a los dos hermanos, curiosos y asustados porque su hermano pequeño estuviera en brazos de esa mujer desconocida.

 

--¿Quiénes sois vosotros?-preguntó poniendo en su espalda a James y tocando el cuello de Matt con el filo de su precaria espada.

--Son mis hermanos-explicó el pequeño acariciando la verde mejilla de su portadora-te he echado de menos Sam, pensé que te habían hecho daño-dijo abrazándola con fuerza desde su espalda.

--¿Hermanos?-preguntó dudosa aún con la espada en el tembloroso Matt-¿Matthew?-preguntó bajándola despacio-¿Lizzy?-miró a esa chica asustada tras su hermano mayor-¡Como os he echado de menos!-exclamó mientras les abrazaba.

--¿Quién eres?-preguntó extrañada Elizabeth.

--¿No te acuerdas de mí?-preguntó dudosa y a la vez triste-dijiste que seríamos mejores amigas para siempre, pero claro, solo tenías seis años-dijo divertida.

--¿Seis años? ¿He estado aquí hace nueve años y no me acuerdo?-preguntó mirando todo a su alrededor, incluidos los habitantes que asentían con la cabeza-¿Por qué no me acuerdo?

--Porque habéis crecido, habéis madurado, erais pequeños y...supongo que cuando los humanos crecéis dejáis de creer en la magia-explicó Sam mientras cogía entre sus brazos a James.

--¿Los dos veníamos aquí?-preguntó sorprendido Matt.

--Por supuesto señor-explicó un pequeño ser de piel rojiza-yo soy Hamme, su mano derecha, por lo menos antes-dijo conmocionado.

--Nosotras, somos sus damas...-explicó una joven tímida, de miel azulada con otra dos chicas detrás suya-somos Celeste, Coraline y Gianira-dijo clavando sus ojos azules en Elizabeth.

--¿Mías? Dios...no entiendo nada...


Un grito rasgó toda esa confusión. Sam cayó al suelo de rodillas y con ello James también.


--¡Sam!-gritó asustado el pequeño-¿¡Qué te pasa?!

--Tranquilo, solo ...es una mala herida-dijo con una sonrisa dolorida.

 

Rajó lo que quedaba de sus pantalones dejando ver una pequeña pero profunda herida sangrando sin control, la sangre era roja, cosa sorprendente ya que parecía lo único normal de aquel sitio.

 

--Hay que llevarla a un hospital-dijo Lizzy acuclillándose a su lado-tiene muy mala pinta.

--¿Hos...hospital?-preguntó extrañada la chica herida-¿Qué es eso?

--¿No sabéis lo que es un hospital?-preguntó sorprendida. Sam negó con la cabeza-es un lugar donde te curan, tienes que ir, rápido.

 

Sam río divertida al igual que los soldados y el resto de dirianos, incluido James.

 

--No necesitamos eso, nos curamos solos-dijo sin más.

--¿Cómo os vais a curar solos? necesitas puntos para cerrar esa herida-respondió indignada.

 

Colocó sus propias manos sobre la herida abierta y presionó con fuerza hasta que se vio bajo sus manos un resplandor verde, acto seguido apartó sus manos dejando ver su piel totalmente curada, ni siquiera había cicatriz, todo eso era demasiado imposible. Sam rió al ver la cara de sorpresa de Matt y Lizzy y se levantó del suelo como si nada.

 

--Tenéis unas ropas extrañas y mojadas-dijo divertida.

--Hamme, Celeste ¿les podéis dar algo de ropa?-preguntó James cogiendo la mano de su extraña amiga la que se curaba heridas preocupantes con sus propias manos.

 

Asintieron y cogieron de las manos a los dos hermanos.

 

--¿Te vas a quedar aquí solo?-preguntó molesto Matt.

--No estoy solo, estoy con Sam-respondió sonriente.

--Pero...no sabes quien es...-dijo algo asustado.

--No te acuerdas de nada de mí...-susurró la chica metiéndose en la conversación-soy Samantha, protectora de James y líder de uno de los cuatro poderes-dijo orgullosa.

--¿Protectora?-preguntó Elizabeth-¿Poderes?

--Sí, le protejo, antes de que Lombotrot le pueda siquiera rozar tendrá que acabar conmigo, cosa bastante difícil-respondió divertida.

--Pero...pareces...una adolescente...¿Cómo le vas a proteger?-preguntó su hermana desconfiada.

--Tengo mil ochocientos años-dijo echándose a reír-no envejecemos y es bastante difícil matarnos.

--¿Y los niños? ¿Cuán...cuántos años tienen ellos?-preguntó asustada por saber la edad de esos pequeños seres que podían tener la misma edad de James.

--Entre cinco mil y seis mil-dijo mirando a los más pequeños.

--¿No hay bebés? ¿Con edades normales? Como...no sé un año o dos...

--Hace cuatro mil años que no nace aquí ningún diriano.

--Que triste...-dijo desanimada Lizzy.

--¿Y por qué James es verde?-preguntó Matt metiéndose en la conversación.

--Porque soy del poder de la tierra, cuando llego aquí cambio-se encoge de hombros.

--¿Y por qué...nosotros seguimos siendo...normales?-preguntó dudoso.

--No tengo ni idea, eso pensaba preguntaros yo a vosotros-respondió Sam acercándose a Matt y acariciando con un dedo, curiosa la piel del joven-antes parecíais dirianos, ahora...sois extraños...-dijo con el ceño fruncido.

--¿Antes cambiábamos de color también?-preguntó con los ojos como platos el pelirrojo.

--Sí...¿Por qué ahora no?-preguntó agachando la cabeza para mirar a James, el cual se encogió de hombros.

--Acompáñenos-insistió Gianira cogiendo de la mano a Lizzy-necesita cambiarse esas ropas mojadas.

--Vos también, va a enfermar-dijo Hamme llevándose a Matt.

 

Llevaron a Matt hasta una enorme calle desde la que se veía el castillo, parecía todo hecho a juego, era de color rojo, los tejados de color magenta, al igual que la mayoría de la gente que caminaba por allí, parándose a ver curioso al pelirrojo. Parecía un mercado medieval, con puestos grandes de diversas cosas, de las cuales Matt no tenía ni remota idea de lo que podían ser, parecía comida...extraña...quizás eran mascotas o verduras, pero tenían una forma tan extraña que no sabía con claridad qué podría ser. Curioso, se acercó a uno de los puestos, se percató de algo así parecido a un osezno, acarició su cabeza con cuidado y por poco no le arrancó la mano de un bocado, ese...animal, con aspecto angelical tenía ojos amarillos con la pupila totalmente contraída, apenas se distinguía una línea negra en ese intenso color amarillo, dientes afilados y peligrosos, era pequeño, de pelaje negro y peludo, miró a Matt y giró la cabeza como si le conociera, un segundo después se tiró a su cuello haciendo que cayera al suelo recibiendo lametones de esa cosa peluda.

 

--¡Me atacan! ¡Me atacan! ¡Socorro!-gritaba desesperado Matt haciendo que Hamme riera.

 

Cogió al animal en sus brazos y Matt se levantó asustado alejándose de él.

 

--¿Qué demonios es eso?-preguntó secándose la cara por esas babas tan pegajosas.

--Es un septrium, son muy cariñosos, a veces demasiado-dijo divertido mientras lo devolvió al puesto-no se preocupe, no hace daño. Vamos, hay que llegar al castillo.

 

Retomaron su camino, con Hamme delante y Zulgot detrás de Matt, que miraba todo con extrañeza y miedo.

Por fin llegaron al castillo, rodeado por un pequeño foso que se podía atravesar por la gigantesca puerta que estaba bajada para que todos pudieran pasar. Dentro de las murallas del castillo había casas, con niños jugando y familias paseando tranquilamente. Más tarde llegaron a los pasillos reales, donde todo estaba reluciente y, como no, decorado con motivos rojos. Guiaron a Matt hasta una enorme habitación, con una cama bastante más grande que una de matrimonio normal, varios armarios y un par de cómodas, una mesa en la que podrían sentarse perfectamente diez personas y todo repleto de juguetes y dibujos.

 

--¿Dónde estamos?-preguntó acercándose a una de las cómodas y cogiendo algunos de los dibujos que había.

 

Le resultaban familiares, mucho. En la mayoría de ellos había siempre dos personas, una azul y otra roja, mal pintados ya que serían de algún niño pequeño, había otros en los que era una guerra, otros en los que había dragones y uno, extrañamente solo había uno de una chica preciosa, sería de la misma edad que Sam, ella era blanca, como un fantasma y como el soldado que había llevado a Elizabeth anteriormente hasta su hermano pequeño, Calibred, también había visto a algunos de los habitantes de ese color, pero ella...era especial, parecía llevar dentro de sí una luz blanca, brillante y poderosa, a pesar de ser un dibujo bastante malo, se podía diferenciar claramente.


--Es su cuarto señor-respondió Zulgot.

--¿Mío?-preguntó dejando los dibujos.

--Sí, es suyo.

--¿Y quién es ella?-preguntó enseñando el dibujo de la chica pálida.


Zulgot y Hamme miraron al suelo, entristecidos, no sabían como explicárselo a Matt.


--Es Ania-dijo en bajo Zulgot.

--¿Y por qué está aquí dibujada?

--Ella...era como Sam, una protectora, de vos, no era de su mismo poder, por eso era extraño que se llevaran tan bien.

--¿Yo tengo un poder?-preguntó sorprendido.

--Sí, señor.

--¿Y ella?

--También.

--¿Por qué no me dais más detalles? ¿Dónde está?


Matt se comenzaba a poner nervioso, por alguna razón necesitaba saber más de esa chica, necesitaba saber dónde estaba y sobre todo si estaba bien.


--Señor, ella...-comenzó a hablar Hamme.

--¿Ella qué?-dijo algo molesto-¿no podéis hablarme un poco más claro?

--A ella se la llevó Lombotrot hace algunos años y...

--¿Y qué?

--No hemos vuelto a saber nada de ella...


El joven Wardebroke sintió...algo extraño, se sintió como aquellas veces en las que discutía con Ally y estaban enfadados algún tiempo, solo que se sentía mucho peor, quería llorar...hasta él mismo se sorprendió de sus sentimientos, no conocía a aquella chica y sin embargo le entristecía saber que alguien llamado Lombotrot se la había llevado.


--¿Quién es Lombotrot?-preguntó con voz rota.

--Es...el Señor de las Sombras...-explicó con temor Hamme.

--¿Quién?

--Es el ser más despreciable de este mundo y posiblemente del vuestro-dijo con enfado Zulgot-quiere acabar con Diriuss y en especial...con vosotros cuatro...quiero decir tres...

--¿Por qué dijiste cuatro?

--No es nada majestad, váyase a bañar y cámbiese de ropa, estará más cómodo-dijo nervioso Hamme empujándole hacia otra puerta que daba al baño.


Matt le miró sospechando ¿por qué habría dicho cuatro? solo eran tres hermanos, que el supiera, y a un hermano no se le olvida.

Dentro del baño había cuatro o cinco hombres, también de pelo llameante, daba la sensación de que le iban a quemar con sus propias manos. Se acercaron contentos a Matt y comenzaron a quitarle la ropa.


--Oye, oye, oye-dijo cogiendo el jersey que le acababan de quitar-¿quién se supone que sois y qué hacéis conmigo?

--Somos su servicio, señor, nos alegra que haya vuelto por fin-dijo uno de ellos intentando quitar los vaqueros del joven.

--¿Pero qué hacéis?-dijo molesto.

--Bañarle-respondió Hamme.

--¿No me puedo bañar yo solo o qué?

--Normalmente...lo hacemos nosotros, majestad-explicó otro.

--Creo que puedo darme un baño yo solo.

--No sea tímido, le hemos visto muchas veces desnudo.


Forcejeando metieron a Matt en la bañera, totalmente muerto de la vergüenza, queriendo desaparecer de allí.


--Antes era al revés-dijo el que fuera que le estuviese lavando el pelo-nosotros teníamos que ir detrás de usted para que se vistiera-dijo riendo-le gustaba mucho ir sin nada.


Matt sentía que enrojecía a cada segundo ¿Por qué me tiene que ocurrir esto a mí?-pensaba una y otra vez. Decidió cerrar los ojos e intentar despertar de ese sueño tan raro y en el caso de que no despertara, por lo menos pasaría mejor trago si no veía a toda esa gente bañándole y posteriormente vistiéndole.

Cuando sintió ropa de nuevo en su cuerpo decidió abrir los ojos. Llevaba una ropa parecida a la de su hermano pequeño, una camiseta de manga larga de un rojo pálido, de aspecto medieval igual que todo aquel reino, pantalones largos, ajustados color rojo más oscuro al igual que la capa que caía delicadamente por su espalda e igual que sus cómodos zapatos.

 

--Está fantástico, señor-dijo uno de ellos.

--Gracias, ahora ¿podemos volver con mis hermanos?-preguntó algo nervioso por no saber si sus hermanos se encontrarían bien.


Volvieron caminando por el mismo lugar por el que habían ido, esta vez la gente les miraba con asombro, emocionados con lágrimas en los ojos, murmurando cosas como "Es él" "Ha vuelto" "Por fin" "Está más mayor" "Que guapo" se oyó decir lo último por un grupo se chicas jóvenes, el cual Matt miró sorprendido y ella rieron nerviosas por lo bajo y apartaron la mirada. Matt sonrió, quizás este sitio no estaba tan mal como parecía.

Llegaron a la plaza y vio de espaldas a una chica, de pelo...azul, la verdad ya no le sorprendía ver a gente tan extraña, solo veía su espalda, pero tenía un cuerpo bonito, con curvas, parecía bonita, llevaba un vestido largo, hasta los pies con las mangas grandes, azul cielo, al igual que parecía el color de su piel. Aún no entendía porqué la gente tenía cuatro tipos diferentes de piel, quizás sería como en el mundo que conocía, que era por el lugar de procedencia, por su raza, pero era imposible, por lo que sabía solo había ese reino. Dejó esas dudas a un lado y se centró el la chica bonita de espaldas a él, tenía novia, pero...qué más daría, ya nada importaba, su hermano pequeño era verde, estaban en un mundo en el que la gente pensaba que era un príncipe, que tuviese una novia con la que discutía la mitad del tiempo...no importaba...

La chica se dio la vuelta y soltó un enorme grito al darse cuenta de que la chica a la que estaba describiendo de preciosa era su hermana, pero de color azul. Ella también gritó.

 

--¿¡QUÉ TE HA PASADO?!-preguntó alterada.

--¡A MÍ NADA! ¿¡A TI QUÉ RAYOS TE HA OCURRIDO?!

--¿Yo?-dijo más tranquila-yo estoy normal, eres tú el que es de color rojo-dijo extrañada tocando la mejilla de su hermano-¿te has puesto lentillas?-preguntó curiosa.

--Eres tú la que está azul-dijo mirando fijamente a los ojos de su hermana, los que habían pasado de color verde, un color normal, a un color azul intenso, más bien tenía distintas tonalidades de azul en sus ojos.

 

Los dos se miraron sorprendidos y se acercaron corriendo a la fuente que había en esa plaza. Ambos gritaron al ver sus aspectos. Él era de piel roja clara, con el pelo igual que su capa y pantalones, rojo oscuro y sus ojos eran como los de su hermana de distintas tonalidades, solo que los suyos rojos. Ella, por el contrario, tenía la piel azulada más clara que su vestido color celeste y el pelo, azul marino, ojos azules. Ambos gritaron asustados, se miraron mutuamente y gritaron de nuevo, se miraron las manos, también cambiadas de color y otra vez gritaron.


--¡ERES ROJO!-gritó ella asustada.

--¡Y TÚ AZUL!-respondió él a gritos. Gritaron de nuevo a la vez.

--¿Qué pasa? ¿Por qué gritáis?-preguntó su hermano llegando acompañado de su guardiana-vaya, ahora sí parecéis dirianos-.dijo divertidos.

--¡¿Qué nos ocurre?!-preguntó Lizzy sin dejar de mirarse las manos una y otra vez.

--Nada, solo que ya tenéis el color con el que todos os recordaban-dijo Sam.

--¿Pero por qué soy azul? ¿No había color...morado?


Sam, Celeste, Giarina, Coraline, Hamme, Zulgot y James rieron divertidos.


--No hay dirianos morados, solo blancos, azules, rojos y verdes, señora-explicó Celeste intentando aguantar la risa.

--¿Por alguna razón en especial?-preguntó Matt aún mirándose las manos asustado.

--Es por los cuatro poderes-dijo Sam-James y yo por ejemplo, como somos de la tierra, los árboles, las plantas, somos de color verde, Zulgot, Hamme y Matt, sois del fuego, por lo que sois de color rojo y Celeste, Coraline, Gianira y Lizzy, sois del agua, por eso sois azules y luego...-parecía que la estuvieran clavando un puñal, James cogió su mano dulcemente e hizo que acariciara la mejilla del pequeño, el cual le miraba con una sonrisa-hay dirianos que son blancos como la nieve porque son del aire, los cuatro poderes, ese es nuestro reino-terminó de explicar.

--Todos tenemos dominio y poder sobre nuestra especialidad-habló Zulgot creando de la nada una pequeña llama en su mano, haciendo que Matt y Elizabeth miraran curiosos. De otro movimientos hizo que se hiciera más grande y de otro diferente que se apagara.

--¿Yo puedo hacer eso?-preguntó Matt sorprendido.

--Por supuesto, señor-habló Hamme-solo necesita práctica, de pequeño era muy bueno y sabía controlarlo muy bien.

--Vos-dijo Coraline mirando a Elizabeth-puede hacer cosas como esta-esa muchacha miró la fuente y un lazo de agua salió perfectamente de allí danzando a su alrededor, colocó un poco en su mano y comenzó a modelarlo hasta que dio lugar al símbolo que los dos hermanos mayores vieron en esa puerta al entrar, lo dejó de nuevo en la fuente como si nada haciendo que Matt y Lizzy se quedaran boquiabiertos de nuevo.

--¿James qué puede hacer?-preguntó Matt.


Se giró a mirar al pequeño y veía su sonrisa orgullosa. Se dio la vuelta, aún cogido de la mano de Sam y con un movimiento lento de mano hizo que naciera un nuevo árbol al borde del bosque.


--Cosas como esa-dijo feliz el pequeño.

--Muy bien, James, has mejorado mucho-respondió Sam acariciando su mejilla con ternura.


De repente notaron como el cielo se oscurecía, se levantó viento, un enorme vendaval. Ya no había gente por las calles, parecía que todos ellos se escondían de lo que parecía una simple tormenta. El suelo tembló por un segundo, Elizabeth y Matt se miraron asustados y simplemente se cogieron de la mano y colocaron a su hermano detrás de ellos. Pero el pequeño salió y se colocó como si él les protegiera, no tenía una pose tranquila, estaba a la defensiva como si fuera a atacar. De inmediato su protectora le cogió y le cargó a su espalda con un brazo sin problema, parecía que no le pesara. Zulgot, Hamme, Celeste, Gianira  y Coraline también se pusieron en posición de ataque. Matt y Lizzy miraban hacia todas partes ¿qué estaba ocurriendo? ellos eran los único que no qué estaba pasando ni sabían qué hacer.

De la nada aparecieron cinco figuras, como si hubieran salido...de una...sombra...eran cinco figuras, altas y delgadas, con capuchas negras que llagaban hasta el suelo, ocultando sus aspectos. El más alto de todos se colocaba el primero, como si fuera el líder. Se quitó la capucha, dejando ver una sonrisa divertida y malévola sobre una piel blanca llena de cicatrices, como si le hubiera tenido que reconstruir.


--Vaya, vaya, vaya, mi querido James-dijo con voz contenta pero con fondo oscuro-has traído a tus queridos hermanos, cuanto tiempo Elizabeth y Matthew-la sonrisa de aquel ser, en el que sus ojos se mezclaban los cuatro colores, se ensanchó.

--Lombotrot...-dijo por lo bajo James mirándole con un odio que sus hermanos jamás habían visto.

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