I'll be your life, your voice, your reason to be...

Dos hermanos separados, destinados a reencontrarse, sin tener muy claros sus sentimientos, confundiéndolos continuamente, mientras trata de cumplir su sueño con sus cuatro compañeros. Harry, Niall, Liam, Louis y Zayn son cinco chicos, cantantes, que, sin buscarlo, encuentran las que quizás sean sus verdaderos amores. Tal vez no sean más que chicas pasajeras, como pueden ser cualquiera de esas fans que pasan con ellos una agradable noche. Pero ¿qué pasaría si un día Harry encontrara una chica extrañamente familiar? Mucho tardará en descubrir que es alguien verdaderamente importante para él; Ane, su hermana melliza, a la cual separaron de él al igual que a su madre cuando apenas tenían unos años de edad. Eso provocará que nazcan celos de protección y cariño, de amor, que en muchas ocasiones, será mal expresado, confundiéndose con atracción y deseo, llevándolos a incómodas situaciones. Celos, amistad, amor, peleas y muchas sorpresas...

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39. Súper Zayn.

Narra María.

--Llámame como quieras, preciosa-ese simple jadeo hace que vuelva a la realidad. Esa voz tan grave, ronca, tan llena de chulería y autosuficiencia...por muchos ojos bonitos y atrayentes, por mucho que sus ojos puedan asemejarse a los de Zayn, no es él. Está más que claro que no es él. Y algo dentro de mí se molesta por el hecho de que no sea él, el que me esté tocando. Otra parte de mí se molesta con la parte ya molesta por pensar algo así.

--No, espera, Jake-respondo con mis manos en sus hombros, tratando de alejarle de mí tanto como me es posible, aunque él no cede.

--Soy Jason-murmura como si tal cosa. Aparta mis brazos de un solo manotazo y vuelve a posar sus labios sobre los míos. Me reprimo mucho para no morderle la lengua y arrancársela a lo Kill Bill. Creo que eso sale en la segunda parte de la película...

--Bueno, lo que sea. Para.

 

Al ver que no hace caso y que realmente empieza a agobiarme y asquearme, doy un golpe contundente en su pecho, que le aleja lo suficiente de mí como para que yo pueda escabullirme. Mientras él se acaricia la zona golpeada, con gesto confuso, yo recojo mi ropa del suelo y me la pongo como si tal cosa, preparada para volver a casa, para poner en orden mis pensamientos, y para intentar olvidar a Zayn para volver a mi rutina de sexo con desconocidos aleatorios.

 

--¿Qué haces?-pregunta mientras yo abrocho mi falda. Me giro un poco para verle y dar con que tiene un ceño fruncido en su cara-No te vistas.

--Sí, sí me visto porque me voy. Hoy no me apetece-respondo muy segura mientras busco mi bolso, para así poder largarme de una vez.

--Pero no hemos terminado-se acerca a mí sin dudarlo, metiendo una mano bajo mi jersey. Yo me alejo de él, mirándole ya molesta con su comportamiento tan sobón. Cuando una persona dice que no, es que no, no es un "Convenceme"

--Lo sé, pero no quiero. Me voy a casa-agarro mi bolso una vez lo he localizado y me dirijo a la puerta de salida, sin querer dedicarle más tiempo ni más palabras a este chico.

--De eso nada-responde con un tono casi agresivo, el cual ignoro mientras abro la puerta-ahora acabas lo que empezaste.

--No te lo crees ni tú-respondo con cierta diversión-Aún te quedan las manitas, amigo-añado antes de salir de su casa.

 

Miro al final de la calle, tratando de recordar si realmente he venido por ahí...¿o ha sido por la derecha? Joder. A Louis no le va a hacer gracia tener que venir hasta aquí a por mí...

No llego a dar más de tres pasos, cuando una mano me agarra con violencia, girándome hacia el causante.

 

--Tú ahora no te vas, me lo debes-el amigo Jason no parece rendirse.

--Tío, esto no es una negociación. He dicho que no y es que no. Déjame en paz-trato de librarme de su mano con un gesto brusco, pero él solo aprieta más fuerte, y debo admitir que empieza a dolerme...y a asustarme.-Oye, déjame, me haces daño...

--Me da igual. Me dijiste que lo haríamos y lo vamos a hacer-una sonrisa cruza su rostro, al tiempo que un escalofrío lo hace por mi espalda. Sus labios de nuevo atacan los míos, y esta vez no dudo en morder su labio para que se aparte. Cuando lo hace, un escupitajo llega a su cara.

 

--Tú a mí no me besas sin permiso, cariño-le dejo bien en claro, todavía tratando de zafarme de su agarre, sin mucho éxito.

--No me vaciles niñata, aquí soy yo el que decide.

--Déjame en paz.

--No, bonita. Vamos a ir adentro, vamos a follar y hasta que no me corra, no te vas a ir. Lo entiendes ¿verdad?

--Te ha dicho que la dejes-una voz llena de ira surge a mis espaldas, y mucho más lejos de sentirme más atemorizada, me siento tranquila, a salvo después de todo. No tengo que girarme para saber que se trata de Zayn...y por una vez agradezco sus instintos de protección que le llegan a seguirme a todas partes, aunque pueda sonar un poco psicótico el asunto.

--¿Tú quién te crees? Vete a rezar a la Meca o a donde coño quieras, moro de mierda. Este no es tu problema.

--¿Qué me has llamado?-su voz se hace aún más grave, rozando el gruñido, y sé que le falta muy poco para perder los papeles. Por alguna razón, las palabras no pueden salir de mí para defenderle, y ganas no me faltan.

--Morito, solo te informo de lo que eres-Jason dice con una asquerosa sonrisa de lado a lado de su cara. Este es todo un desquiciado, sin duda alguna.

--Mira. Esto es lo que vamos a hacer-Zayn habla con el tono más calmo que le es posible, aunque se siente la tensión en todo su rostro-Tú la dejas en paz, porque es lo que ella quiere, y yo no llamo a la policía y te acuso de acoso y casi violación, ¿cómo lo ves?

--¿Quién te crees que eres para ordenarme? Vete a poner una bomba o algo así. No te metas donde no te llaman.

 

Y ante esas duras y racistas palabras, mi puño reacciona antes que mis cuerdas vocales. Mi mano cerrada impacta en la nariz de este gilipollas con el que pretendía acostarme, y de inmediato suelta mi mano. Zayn es ahora el que me coge, con una suavidad y una delicadeza, que cualquiera diría que teme romperme.

El castaño se lleva una mano a la nariz, maldiciendo una y otra vez, mientras veo como un reguero se sangre cae a la acera.

 

--Vamonos de aquí-murmuro en dirección a mi salvador. Él solo asiente con la cabeza, todavía con la mandíbula apretada, como si no hubiera acabado la pelea-Zayn, no merece la pena...

--Sí, iros antes de que sea yo el que llame a la policía-brama, totalmente fuera de sí, apartándose la mano del rostro, y por tanto dejando que más gotas sanguinolentas manchen el suelo-Pero no te preocupes cariño...-una sonrisa macabra vuelve a extenderse por su cara. Sus ojos están abiertos como platos, y si antes tenía dudas de ello, ahora estoy segura de que este tío está como una cabra-Ya te cogeré cuando el guardaespaldas no esté mirando-antes de que me pueda apartar, alarga una de sus manos llenas de sangre y acaricia mi mejilla. La limpio rápidamente, con toda la repugnancia del mundo, mientras me doy media vuelta.

 

Todavía nos dedica palabras, insultos y amenazas mientras caminamos lejos de él. Después de eso, solo hay silencio entre nosotros, mientras yo sigo intentando quitarme su caricia repulsiva de mi mejilla. Todavía siento el líquido denso y caliente acariciar mi piel. 

La calle está completamente vacía y con rastros de lluvia en el suelo. Me sorprende que no siga lloviendo, y en el fondo lo agradezco, ya que no llevo chaq-

Lo retiro todo cuando siento una gota caer en mi mejilla, seguida de otra en mi cabeza. Antes de dar cuatro pasos más, está cayendo todo el agua del mundo sobre nosotros. Eso solo hace que me cabree más toda esta situación, y sin que él tenga la culpa de nada, sino todo lo contrario, me detengo en medio de la calle y me quedo frente a Zayn.

Él detiene su paso de inmediato, con la cabeza gacha. Su pelo negro azabache cae mojado por su frente, al igual que todo el mío, pegándose a mi cara y a mi cuello.

 

--¿Me estabas siguiendo otra vez?-no puedo evitar preguntarle. Él no se molesta ni ante la pregunta, ni ante el hecho de que nos esté diluviando encima. Dudo de que incluso me haya oído a causa del ruido de las gotas contra el asfalto.

--¿T-te ha hecho daño?-es lo único que él responde.

 

Cierro mi enorme bocaza Tomnlinson, y abro mis ojos con cierta sorpresa. Realmente está preocupado por mí, por lo que me haya podido hacer. De inmediato, llevo mi mano izquierda a la muñeca derecha, acariciando al darme cuenta de que todavía siento los dedos apretando en mi piel. Casi tengo la certeza de que me va a dejar marcar.

 

--No. Estoy bien. Solo se le ha ido un poco la olla-respondo todavía con tono perplejo.

 

Zayn asiente con la cabeza, antes de alzarla para mirarme. Sus ojos, ahora increíblemente oscuros, me miran con una tristeza indescriptible. 

 

--¿Estás bien?-no puedo evitar preguntar, sintiendo toda la culpabilidad caer sobre mí, calándome más de lo que puede estar haciendo el agua, que ya hace tiempo había enfriado mi piel.

--¿Crees que soy peligroso?-pregunta tan bajo que al principio no logro entenderlo.

--¿Peligroso? ¿Tú?-de nuevo mi voz sorprendida-Zayn, me acabas de salvar de un polvo con un loco. No eres peligroso.

--¿Piensas que sería capaz de poner una bomba? ¿Que podría hacer daño a alguien?

--¡No!-casi chillo. De alguna forma, me he acercado a él, tanto que puedo ver como hay gotas que ruedan por sus mejillas que no vienen del cielo-Zayn, no eres una mala persona. No puedes serlo...No dejes que un comentario racista y sin fundamento te afecte-me dejo llevar por la intimidad del momento y llevo una mano a su mejilla, húmeda y fría como mi propia mano-Eres una persona maravillosa...

 

Siento cómo nuestros rostros se atraen entre sí, acercándose el uno al otro. Puedo sentir su aliento rozar mis labios, cómo una de sus manos tantea para acabar en mi cadera. Demasiado cerca. Demasiado íntimo. Demasiado real. Demasiado...a la antigua e ingenua María. Aparto mi rostro del suyo, intentando que sea de la manera menos brusca posible, pero sé que de todas manera le ha dolido mi nuevo rechazo.

 

--Debería volver a casa-susurro, todavía mirándole a los ojos-No quiero tener que darle la razón a Louis con eso de que debía coger la chaqueta-intento bromear, pero sé que ni mi tono ni mi cara han sido convincentes. Él solo asiente con la cabeza.

 

Seguimos el camino de vuelta a casa. Mojados, con la lluvia cayendo sobre nosotros, pero sin la mínima intención de correr por el momento. Total, más mojados no podemos estar ya.

Por el rabillo del ojo veo cómo el cuerpo de Zayn está echado hacia delante, decaído, siendo acompañado por su cabeza gacha. Algo dentro de mi pecho se aprieta, y sé que es arrepentimiento. Aprieto tanto mis ojos como mis labios por un segundo antes de romper de nuevo el silencio entre nosotros.

 

--Mira Zayn...lo siento ¿vale? pero no quiero un novio-suelto sin más-Tú tu vida y yo la mía. Podemos besarnos, podemos acostarnos, incluso...accedería a quedarme una noche entera en tu casa, pero ya está. Hasta ahí llega el "nosotros". Cada uno con sus rollos y....su vida.

--¿Es la única forma en la que puedo estar junto a ti?-pregunta pasados unos segundos, ya cuando pensaba que no iba a responder. Asiento con la cabeza sin apartar mi mirada del final de la calle-¿No hay otra forma?-niego con la cabeza esta vez, y puedo escuchar cómo suspira, aún con todo el ruido de la lluvia-Me tendré que conformar-y aunque sé que debería callarme, no puedo evitar hablar de nuevo, dejándole claro la realidad de la situación: él...tiene alguna clase de sentimientos por mí, quiere una relación; yo solo quiero sexo...puede que ya no con todo el mundo, sino únicamente con él, pero ya está. Solo sexo. Contacto físico.

--No puedes simplemente esperar a que...madure. No vas a poder aguantar ver cómo voy de una cama a otra-miento un poco, sin realmente querer darle esperanzas.

 

Aún con la lluvia de por medio, veo como su mandíbula de nuevo se endurece.

 

--Me aguantaré-masculla con los dientes apretados.

 

Decido no hacerle más daño con este tema. No se merece que nadie le haga daño. Mucho menos alguien como yo.

Llegamos a casa de Louis antes de lo que me hubiera imaginado. Pienso en que él se dará media vuelta y se irá a su casa, pero me sigue cuando abro la puerta y entro. Está claro que no se va a rendir, aunque tampoco me va a presionar. 

Me sorprendo al ver a la cantidad de gente que hay en el salón, ya que normalmente si me encuentro a alguien es a Harry, en la cocina y desayunando. Aunque claro, que cuando eso pasa con al menos las nueve de la mañana...y no las dos de la madrugada. Creo que es la primera vez que llego tan pronto, y supongo que se lo debo agradecer al psicópata de Jason y a Súper Zayn.

Me acerco con cuidado al sillón donde apenas puedo vislumbrar a mi hermano gracias a los anuncios de la televisión, y veo que está dormido. Opto por no despertarle, ya que no merece la pena asustarle con mi llegada prematura y empapada, y camino fuera del salón, con intenciones de ir a mi cuarto. Esta vez Zayn no me sigue, pero se queda en las escaleras de abajo, como si de nuevo, fuera a necesitar que me salvara. Una sonrisa que no puedo evitar aunque realmente quisiera se instala en mi cara. Por un momento tengo la certeza de que no soy más estúpida porque no puedo.

Al llegar a mi habitación, veo con que la cama está ocupada. Gracias a la luz del pasillo, veo una cabellera rubia y unos rizos castaños, y dado que Harry estaba abajo, sé que se trata de Ane. Me gustaría mofarme un poco de ellos y de su extraña relación (de la cual me entero a duras penas), pero decido agarrar un poco de ropa seca y cambiarme allí mismo. Total, están dormidos, y si se despiertan, no verán nada que o bien no tengan, o bien no hayan visto nunca.

¿Y ahora qué hago? Seguro que si me voy a la habitación de mi hermano o bien él o bien Harry se despiertan y necesitan dormir, y dado que ambos dos están acompañados, y que ya les he quitado una habitación, creo que no debería hacer tal cosa. Bufo pensando en dónde meterme. El suelo del salón tampoco tiene tan mala pinta. Aunque...siempre me queda otra opción...Suspiro mientras paso por el baño para agarrar una toalla.

Bajo las escaleras de nuevo, viendo como Zayn no se ha movido de su sitio. Una pequeña sonrisa aparece en su cara, y una parte de mí tiene la certeza de que él ya sabía lo que pasaba, del espacio que había en esta casa...y de que iba a pedirle ir a su casa, todo antes de que tan siquiera entráramos. Bien, es un chico listo...

 

--Quita esa sonrisa de autosuficiencia de tu cara-le digo muy segura, aunque no puedo evitar reír en el proceso. Dejo la toalla contra su pecho mientras paso de largo, dirigiéndome a la puerta para salir de nuevo.

--Sí, señora.-responde, y siento cómo él camina tras de mí. No le estoy mirando, pero sé que la sonrisa de su cara se ha ampliado, y yo no puedo evitar rodar los ojos.

 

Al salir a la calle, la tormenta parece haber parado un poco. Comienzo a andar, sin realmente saber a donde, cuando escucho su voz a una distancia decente de mí.

 

--No es por ahí.

--No es por ahí-le hago burla mientras rudo los ojos una vez más. Me doy media vuelta para ir hacia él y hacia la dirección en el que él ya caminaba.

--Tienes una pésima orientación...o una pésima memoria-susurra, todavía con una sonrisa en su cara. Parece que el hecho de que vaya a su casa borra de su pensamiento la idea de que no va a ser nada temporal, sino más bien un aquí te pillo aquí te mato, acompañado de una cama caliente que necesito.

--Cierra la boca y camina-me quejo, de nuevo intentando parecer cortante y de nuevo fallando estrepitosamente.

 

Él ríe entre dientes, pero en efecto se calla y sigue caminando. Esta vez sí que lo hacemos en silencio, sin el ruido de la lluvia (por el momento). Cuando veo que las calles empiezan a resultarme familiares, una idea realmente estúpida se pasa por mi cabeza.

 

--¿Echamos una carrera?-le miro divertida, viendo cómo él está mojado y rodeado con una toalla, aparte de estar sorprendido. Una victoria asegurada.

--¿Qué?-sus cejas se fruncen confusas, pero no le doy más explicaciones.

--Preparados, listos ¡ya!-respondo con rapidez, antes de echar a correr.

 

Maquillaje corrido por toda mi cara. Pelo todavía empapado, enredado y sin orden alguno. Zapatos definitivamente no diseñados para correr. Las dos de la madrugada. Un barrio tranquilo. Una calle vacía. Y yo simplemente corro sin importarme mucho más. Ni siquiera voy especialmente rápido, ya que doy por hecho que Zayn no va a entrar en mi juego infantil. Lo hago para liberar toda la adrenalina de esta noche, porque está claro que con un solo puñetazo no he liberado una mierda.

Para mi sorpresa, escucho a mi lado una risa divertida, antes de que pase de largo. Zayn me ha adelantado sin problema alguno, y eso no puede ser. Muerdo mi labio intentando no reírme, y aumento mi velocidad, tratando de al menos igualarle, pero ésta claro que el chico está en mejor forma de lo que me hubiera gustado admitir. La otra noche me lo demostró a base de bien.

Llego apenas segundos después de él, lo cual indica mi derrota. Agarra mi cintura cuando ve que no voy a frenar a tiempo, colocándome contra su pecho húmedo.

 

--Hey, tranquila, fiera-dice en voz baja, divertida-que te pasas la casa.

 

Suelto una risita, sin la más mínima molestia de sentir sus manos en mi cuerpo, aunque rápidamente las aparta. Sin decir mucho más, abre la puerta de su casa y me invita a pasar primera. Veo el pasillo, y de inmediato recuerdo la increíble noche de ayer. La culpabilidad de nuevo cae sobre mí al también recordar que me fui sin decirle nada. 

Mucho más lejos de dedicarme una mueca de reproche o molestia, Zayn me mira con cierta timidez y puede que algo de tristeza.

 

--La habitación está arriba-susurra increíblemente bajo.

 

Pienso rápidamente en que debo compensarle por mi abandono de anoche. No sé por qué lo pienso, al fin y al cabo no es el primero, y no va a ser el último...pero no puedo evitar sentir pena por él. Únicamente pena. Eso del "Te quiero" fue cosa del orgasmo, nada más que eso.

Empiezo a no creerme ni a mí misma.

Le sonrío alzando mis cejas con cierta diversión, y le hago un movimiento de cabeza. Él lo entiende con rapidez y sin dudarlo me rodea con sus brazos. Hace que gire dentro de ellos y que empiece a caminar, como si me estuviera guiando por su casa hasta la habitación. En el proceso, siento sus labios acariciar tímidos y con extrema suavidad mi cuello. La piel se me pone de gallina ante su toque y otra vez está ahí la sonrisa involuntaria.

De nuevo llegan los besos, las caricias, las palabras dulces que no he pedido, pero que tampoco quiero dejar de oír. Me desnuda con tanta tranquilidad, con tanta suavidad, como si disfrutara del momento, como si con solo mirarme le fuera suficiente para sentirse extasiado, y yo no puedo sentirme más alagada, porque no es humanamente posible.

 

-Moments-

 

Parpadeo ligeramente al sentir la luz sobre mis párpados. Me revuelvo algo molesta, chocando con un cuerpo cálido junto a mí. Mentiría si dijera que no sé de quien se trata mi acompañante. Las comisuras de mis labios también lo saben, ya que se elevan orgullosas, aún sin yo abrir los ojos. Entreabro uno de ellos para ver cómo esa luz del amanecer choca contra la bronceada piel acaramelada que hay junto a mí, haciendo que sea aún más fácil distinguir sus músculos. 

Se encuentra sentado a mi lado, cubierto hasta la cintura con el edredón de la cama. Su mirada está gacha, y aún así la luz consigue colarse entre sus espesas pestañas para hacer que sus ojos se vean dorados una vez más. Sus pobladas cejas se fruncen un poco, y ante eso, yo me incorporo apoyándome en un codo, curiosa de saber qué es lo que está haciendo.

 

--¿Qué haces?-pregunto en un susurro.

 

Carraspea un poco, tratando de tapar con su mano lo que sea que le tenía tan concentrado, lo cual solo aumenta mi curiosidad. Me incorporo algo más, quedando ya sentada a su lado, y pudiendo así ver cómo está dibujando algo. Inclino mi cabeza un poco, asegurándome de que me ve, y haciendo así un puchero que sea lo suficientemente convincente como para que me deje verlo. Su mirada apenas conecta con la mía, pero es suficiente para que sus mejillas enrojezcan y sonría con debilidad. Aparta sus mano del cuaderno, y me deja ver un dibujo increíble.

Cada lunar, cada marca que hay en mi cuerpo, mi pelo alborotado, pero aparentemente maravilloso en ese dibujo. Es imposible que alguien sea tan atractivo, y no lo digo porque la retratada sea yo, sino porque el retratador tiene una idea tan subjetiva de mí, que es capaz de hacer algo tan maravilloso.

 

--¿De verdad crees que soy tan guapa?-no puedo evitar sonar algo divertida. 

 

Sus mejillas cogen algo más de color mientras asiente con la cabeza como respuesta. Ante eso, ante algo tan tierno como eso, dejo un beso cuidadoso en su hombro como agradecimiento, antes de dejar mi cabeza apoyada ahí.

 

--¿Y qué es esto?-pregunto al ver cómo hay algunas frases repartidas alrededor de mi dibujo.

--Es solo...un proyecto de canción...-responde sin darle mucha importancia, antes de cerrar el cuaderno, y por tanto dejándome sin leerlo.

 

Hago un pequeño puchero que se desvaneces cuando siento su brazo rodear mi cintura y acariciar mi costado. Suspiro ante la caricia, agradecida, y subo mi rostro hasta encontrar el suyo de nuevo. Me doy cuenta entonces de que él ya me estaba mirando. Ninguno de los dos dice nada. 

Él cierra las distancia entre nosotros, dejando un suave beso sobre mis labios, al cual correspondo sin dudar, antes de quedarme acurrucada a su lado.

Siento su mirada y su sonrisa puestos en mí, mientras que la mía está en la ventana, viendo como el Sol se abre paso y con el pensamiento de que después de esto, está más que claro que uno de los dos va a acabar roto de nuevo. Y cada vez dudo más de que vaya a ser él.

 

Narra Ane.

--Ane...Ane...despierta-una voz baja y grave me llama, y me cuesta mucho diferenciar si es parte de mi sueño o no. Aunque está claro, que si en mi sueño no había otro que no fuera Niall, la voz grave pertenece a la realidad.

--Déjame-lloriqueo malhumorada, tratando de huir de esa voz.

--Oye, vamos-la voz grave se torna divertida, mientras acaricia uno de mis hombros para moverme, como incentivo a que me levante.

 

Abro los ojos a duras penas para dar con que Harry es al único al que se le ocurre despertarme a estas horas...sea cual sea la hora. Me recibe con una gran sonrisa de hoyuelos, la cual no puede borrarse ni con sueño.

 

--¿Qué quieres ahora?-no puedo evitar sonar malhumorada.

--¿Te vienes conmigo al gimnasio?

 

Frunzo el ceño ante sus palabras y es entonces cuando me paro a ver su indumentaria. Lleva los rizos recogidos hacia atrás con una especie de cinta, una camiseta de tirantes bajo una chaqueta deportiva, unos pantalones que conjuntan con la chaqueta y lo que supongo que es una mochila de deporte, colgada de su brazo. Está claro que va a ser muy difícil hacerle cambiar de opinión cuando ya está listo para salir, aunque haré todo lo que pueda para evitar moverme de la cama.

Me doy media vuelta, dándole la espalda y acurrucándome sin pensarlo a Niall. Odio ser tan cabezona, de verdad que a veces lo odio, pero ya que lo soy, no me voy a rendir con facilidad. Y acurrucarse mientras está completamente dormido y no se entera, no es rendirse. Sonrío orgullosa ante mi propio razonamiento, aunque tanto la sonrisa como el orgullo se desvanecen al recordar lo que le dije anoche...y su respuesta. De verdad que espero que no se acuerde, o que al menos, no me lo recuerde.

 

--¿Por qué tendría que ir contigo al gimnasio a las...?-pregunto en voz baja, dirigiéndome a Harry aunque no le esté mirando. Niall murmura algo, más dormido que despierto, ante las voces que deben de estar perturbando su sueño y de inmediato me rodea con un brazo, pegándome más a él-¿Qué hora es?

--Las siete.

 

Reprimo las ganas de bufar exageradamente al escuchar esa respuesta. Frunzo el ceño mientras me apego más al rubio, quien corresponde todavía dormido como un tronco.

 

--Harry...-murmuro.

--¿Si?-aunque no le vea, sé que se mantiene sonriendo, ilusionado con la idea de que realmente me vaya a ir con él a algún sitio a estas horas. Con el sueño que tengo encima, no me siento culpable cuando le respondo sin dudar

--Vete a la mierda.

--Vamos...-ahora su voz suena más bien como la de alguien que está haciendo un puchero-No quiero ir solito...

--¿Por qué no vas con quien suelas ir?-pregunto sin moverme ni un centímetro de mi posición. 

 

Me acojono un poco (mucho [bastante]) cuando veo cómo Niall sonríe, como si estuviera contento de que no quiera irme con Harry al gimnasio, de que no quiera irme de su lado. Afortunadamente, la sonrisa desaparece segundos después, antes de que deje salir una respiración profunda que no llega al ronquido. Sigue dormido.

 

--Porque Liam está durmiendo y tiene a Alejandra encima. No la quiero despertar a la pobre chica...

--Y claro, es mejor despertarme a mí.

--Estás un poco tirante con Niall-baja la voz un poco más al pronunciar su nombre, como si el aludido fuera a despertarse al escucharlo-A lo mejor así te liberas un poco...y de paso acompañas a tu pobre y triste amigo que de otra manera tendría que ir solo...a estas horas...abandonado...sin nadie que le haga compañía...a la merced de los bandidos...

--¿Qué bandidos va a haber a estas horas? Si están todos durmiendo...

--Anda Ane...por fa, por fa, por fa... No te pido nunca nada más, te lo prometo.

 

Y mentiría si dijera que su tono de voz y sus palabras infantiles, iguales a las de cualquier niño que le pide algo a su madre (o a su hermana) que realmente desea, no me han hecho sonreír como tonta. Incluso han borrado parte de la molestia de haberme despertado.

 

--No me vas a dejar en paz hasta que ceda, ¿verdad?

--Verdad-confirma, y sé que de nuevo está sonriendo.

 

Suspiro mientras salgo de los brazos de Niall. Éste no parece contento con la idea, ya que frunce el ceño, pero de todas formas, no se despierta. Me incorporo en la cama hasta quedar sentada, mirando con los ojos entrecerrados, imitando una mirada asesina, a mi (pesado) hermano pequeño. Pero él no se achanta ni mucho menos se preocupa, sino que me dedica otra sonrisa de hoyuelos que definitivamente, ablanda mi dormido corazón.

 

--Estás preciosa-confirma.

--Tienes mucha suerte de que esté en contra de la violencia.

--A mí me pegas...-escucho una voz algo más aguda que la de Harry a mis espaldas y siento como la sangre huye de mí. Miro con los ojos como platos a Harry, preguntándole con esa mirada asustada si realmente se ha despertado.

--Está dormido, no te preocupes-se encoge de hombros-Lo que pasa es que escucha aún estando dormido-responde sin darle más importancia, tendiéndome una mano para ayudarme a levantar.

--¿Cómo que escucha mientras duerme?-pregunto en un susurro, totalmente alucinada, aceptando su ayuda.

--No suele acordarse cuando se despierta, pero a veces es gracioso. Mira-se acerca a la cama, apoyándose en ella para hablar cerca del rubio. Yo todavía estoy en tensión, preocupada de lo que Niall pueda haber estado escuchando, por mucho que Harry diga que no recuerda-¿Quiere la hamburguesa con todo?

--No, no...-el rubio arrastra las palabras mientras se da media vuelta, acurrucado bajo las mantas-Sin cebolla, por favor...

 

Harry hace un sonido, que me indica que realmente quiere reírse, pero que no lo hace para despertarle. Se gira hacia mí, con una mano en la boca, mientras me hace un gesto de que salga de la habitación. Yo ruedo los ojos al ver cómo algo tan simple le hace mearse de la risa, pero suspiro internamente al ver que el rubio responde a cualquier cosa. Siento el arrepentimiento llegara mí al recordar como ha respondido que yo le pego...me siento una maltratadora. Está claro que necesito controlar mis nervios.

 

--Ay Dios, pensé que me iba a poner a reír en su cara-dice con alivio, entre risas débiles cuando salimos de la habitación, dejando la puerta cerrada tras nosotros.

--¿A eso os dedicáis cuando estáis de gira?-alzo las cejas, algo divertida.

--Y porque no le has visto cuando le hacemos preguntas guarras. Se pone todo colorado- Harry responde, como si en efecto fuera lo más gracioso del mundo-Luego se levanta cachondo perdido y nos seguimos riendo por horas.

--Está claro que vuestra cabeza se quedó en los quince años...-niego con la cabeza.

--¡Me dirás que no es divertido!

--No te tengo por qué decir nada, porque me has sacado de la cama para irme contigo a hacer deporte-¿Tengo pinta de hacer deporte?-pincho con mis dedos mi propio estómago, bastante lejos de estar plano y ser de esos de revista-¿Este cuerpo tiene pinta de querer hacer deporte?

--Deja de decir tonterías, ¿quieres? Estás genial, pero un poco de deporte no viene mal de vez en cuando.

--Son las siete de la mañana. Esta no es hora ni de levantarse para mear.

--La fineza mañanera...-le oigo decir mientras se da media vuelta por el pasillo.

--Te voy a decir una cosa, Harry Styles-comento mientras camino tras él-Así es como son en realidad las princesas.

--Pues que alguien nos ampare...-de nuevo le oigo decir por lo bajo, ya cuando está en el piso de abajo.

 

Ante esa respuesta, no puedo evitar lanzarme a él, esperando hacerle tambalear cuando menos, pero no, me coge con facilidad, aún llevando su mochila colgada de un brazo. Es bastante más fuerte de lo que cualquier se esperaría al verle tan delgado.

 

--Está bien, no me voy a quejar si me llevas así-admito apoyando mi mejilla en su espalda.

--¿Tengo pinta de mula de carga?

--La verdad es que más bien de rana...

 

Se detiene y suelta sus brazos para que acabe de nuevo en el suelo. Esta vez la imitación de mirada asesina va a dirigida a mí.

 

--¿Acabas de decir que tengo cara de rana?

--¿Yo? ¡Nunca!-me llevo una mano al pecho para acompañar a mi tono de voz dramático.

--Me parece que he encontrado una nueva compañera de gimnasio para el resto de mi vida-comenta mientras se dirige a la puerta, abriéndola para mí con una gran sonrisa.

--Lo llevas claro, cariño-doy unas palmaditas en su pecho cuando salgo por la puerta. Escucho cómo él ríe por lo bajo mientras me sigue, dejando la puerta cerrada y con la llave echada.

 

Al salir a la calle, siento cómo todo el frío del invierno se ve agravado por la humedad que dejó la tormenta de anoche. De inmediato me rodeo con mis brazos, ya que el frío se cuela por mi jersey y mis dos camisetas, debería haber cogido el abrigo. Apenas segundos después, siento como Harry intenta meterme una sudadera por la cabeza.

 

--¿Mejor?-pregunta cuando estoy finalmente abrigada. Las mangas me cuelgan por los brazos y me queda sobre los muslos.

--Deberías ponértela tú-respondo al repasar con la mirada su ropa.

--Siempre llevo dos-responde mientras saca una segunda de la mochila. Se la pone sobre la chaqueta que ya lleva con un gesto rápido-¿Vamos?

--No me queda más opción-es lo único que respondo, con un suspiro largo.

 

Él ríe por lo bajo mientras pasa un brazo por mi cintura, pegándome a él. De esta manera empezamos a caminar por la fría y solitaria calle. Apenas está amaneciendo, y eso solo causa más quejas en mí..

 

--¿Por qué me odias, Harry?-pregunto restregándome un ojo-ni siquiera me has dejado lavarme la cara. Voy hecha un Cristo.

--Vas preciosa, no te preocupes que nadie te dirá lo contrario-confirma antes de dejar un beso en la cima de mi cabeza.

 

Dejo las quejas a un lado para simplemente gemir lastimeramete a cada paso que vamos. a Harry no parece molestarle, sino que más bien le hace gracia, ya que no borra su sonrisa ni por un momento y de vez en cuando se ríe.

 

--¿Para qué necesitáis ir a un gimnasio?-pregunto cuando me canso de quejarme.

--Para estar en forma, poder aguantar los conciertos, evitar que se nos lleven por delante con facilidad las fans... Además de que tampoco nos molesta estar macizos, todo hay que admitirlo-responde a todo con gracia.

--Superficial-ruedo los ojos, pero de nuevo, no hay molestia por su parte.

--Aquí es-se detiene frente a unas escaleras de un rojo que en algún momento, fue brillante, allá por los setenta por lo menos. 

 

La verdad es que me inspira poca confianza tal entrada, pero Harry se limita a coger mi mano y a tirar de ella hacia abajo. Tras unas puertas metálicas del mismo rojo vahído que el de las escaleras, hay un gimnasio con más vida de que la podría esperarme a estas horas. A primera vista, solo veo hombres, y ninguno menor de cuarenta. A mi hermano parece encantarle el ambiente.

 

--¡Hola Styles!-se oye gritar a alguien. Yo pego un bote ante la sorpresa, y un par de tíos sudados se ríen. Pese a estar en clara desventaja, les dedico una mirada de asco al reírse de mí, que para mi sorpresa, solo causa más risas, solo que bajas y mirando hacia otro lado.

--¡Hola Rob!-responde éste con una sonrisa levantando la mano izquierda en forma de saludo.

--¡Traes carne nueva! ¡Y vaya carne!-se oye decir a otro.

--John, no te pases-Harry responde divertido, apretándome contra su costado.

 

Atravesamos la gran sala hasta llegar a una parte en la que hay dos puerta, una a la izquierda y otra a la derecha, los vestuarios masculinos y femeninos, también pintados con ese rojo característico del lugar. Sin dudarlo, me meto con Harry al masculino.

 

--No puedes estar aquí-dice con una sonrisa ladeada mientras empieza a quitarse capas de ropa.

--No me pienso quedar sola-respondo con seguridad, mientras le imito, quitándome una y otra capa hasta que me quedo en una de tirantes blanca, de escote no muy pronunciado, aunque de todas formas, sé que voy a desentonar y a llamar la atención.

--Esperemos que no entre nadie-es lo único que responde mientras deja tanto mi ropa como la suya en su mochila. Rezo internamente porque sea una de esas pocas mochilas deportivas con un nivel decente de limpieza.

--Y si entra me va a dar igual. No me pienso quedar sin ti en este sitio.

--¿Piensas que te van a comer?-ríe entre dientes.

--Y no me sorprendería...

 

Él niega con la cabeza, divertido, antes de dejar su mirada fija en mí. En mis piernas para ser más exactos.

 

--¿Qué se supone que estás mirando?

--Tus vaqueros-responde con rapidez, antes de rebuscar en su bolsa. Saca unos cortos como los que él lleva ahora mismo, solo que éstos que me ofrece son negros-Tal vez si te los enrollas un poco de la cintura...

 

Miro hacia atrás, para comprobar que no ha entrado nadie, y me quito los vaqueros para ponerme los otros. En cuanto los dejo en mis caderas, se caen hasta quedar en los tobillos.

 

--Apuesto lo que quieras a que ganarías a muchos ahí fuera si peleas contra ellos así-comenta divertido. Antes de darme tiempo a responder (o a subirme los pantalones) él mismo se agacha y los coloca de nuevo en mis caderas-¿Tienes una goma del pelo?-pregunta mientras lleva sus manos a la cinturilla del pantalón. 

 

Se la ofrezco sin decir palabra, sin pensar en lo raro que es que Harry me esté vistiendo, que mi hermano pequeño me esté vistiendo. Con habilidad, tensa la cinturilla y anuda con la goma todo lo que sobra en la parte trasera. Mientras lo hace, su rostro queda en una zona en la que ni de lejos debería estar. Yo pienso en lo bonito de la vida, en unicornios, en flores, en cualquier cosa antes de darle vueltas a lo incómodo que es esto.

 

--Listo-confirma con una sonrisa orgullosa mientras se vuelve a poner en pie-¿Preparada para boxear?

--¿Qué?-mi voz sale más aguda de lo normal, a causa de la sorpresa-no has dicho nada de boxear, has dicho hacer ejercicio. A mí déjame en una cinta de esas de correr y tranquilo que encontraré sola la forma de caerme en algo tan simple.

--¿Prefieres que boxee contra esa gente? Asombroso. Yo que pensé que querías que mi cara se quedara como estaba y no abollada.

--Me estás haciendo chantaje.

--¿Está funcionando?-de nuevo la estúpida sonrisa de hoyuelos.

--Créeme que ganas de pegarte no me faltan-confirmo mientras salgo por la puerta, con más seguridad de la que debería.

 

De inmediato me gano más miradas de las que me había ganado al entrar. Está más que claro que ninguna chica ha pisado este sitio en años, porque si me piropean a mí, que no tengo un cuerpo ni mucho menos espectacular...

Harry coge mi mano y me lleva a un lugar algo más apartado. Sin miradas que vean cómo me voy a caer solo con intentar atacar a mi hermano. Éste me ofrece unos guantes, algo desgastados, pero igual de cómicos que los de la tele, y me ayuda a ponérmelos antes de acercarme a un saco de esos.

 

--Venga, empecemos con esto-se pone tras el saco, agarrándolo.

--Pensé que eras tú el que quería hacer ejercicio.

--Vaaamos. Eres lo más vago que he conocido en mi vida.

--Y eso que aún no te he contado como consigo que mi madre me quite los zapatos cuando llego a casa.

--Increíble-niega con la cabeza, sonriente-Pero no te desvíes. Dale.

 

Ruedo los ojos, y de verdad que intento darle, pero está mucho más fuerte de lo que nunca me hubiera imaginado.

 

--¿Ya está?-Harry me mira sorprendido-Ni siquiera lo he notado.

--¡Está duro!-me quejo, quizás demasiado alto.

--Esa es la gracia-responde divertido.

--No, paso de esto-respondo convencida, intentando quitarme los guantes.

--Ane...

--Hazlo tú. A mí no me interesa pegar a nadie.

--Derrotista-masculla mientras se acerca a mí.

 

Me ayuda a quitarme los guantes y los deja a un lado para coger otros algo más grandes. Se los pone sin problema, como quien lleva haciendo esto bastante tiempo.

 

--¿Lo sujetas?-pregunta haciendo un gesto hacia el dichoso saco.

--Insisto en que no me queda más opción-repito mientras me coloco tras el saco, tratando de sujetarlo como buenamente puedo. Harry empieza a darle golpes y tengo que hacer bastante fuerza para no moverme de mi sitio-¿De dónde sacas la fuerza?-me quejo.

--Ni idea-responde sonriente-Supongo que del mismo sitio que el resto. ¿Tú de dónde sacas tanta vagueza?

 

Aprovecho que para apenas un segundo para responderme, para empujar el saco hacia él, con intenciones de hacérselo un poco más difícil como venganza a su insistencia con mis pocas ganas de moverme. Para mi sorpresa, es mucho más fácil mover el saco con dos manos, que con los puños y se balancea tanto que le acabo dando.

 

--Oye...-se queja tambaleándose hacia atrás-¿Por qué no aprovechas la agresividad como debes?-acaricia su estómago golpeado.

--Es que el saco no me está molestando todo el rato y tú sí-respondo muy segura.

--Hecho entonces-se quita uno de los guantes para coger los que me había puesto antes-Atácame de frente y no tras un saco-la burla clara en su voz. 

--No te pienso pegar-respondo agarrando los guantes, aunque no me los pongo.

--Gallina...

--¡No soy una gallina!

--Blanda.

--Pacifista-él estalla a reír, con más fuerza de la que me esperaba.

--¿Tú pacifista? ¿En qué universo?

 

Frunzo el ceño, y eso es todo lo que necesito para apañármelas para poner los guantes. Él me mira con una ceja alzada, aún con una sonrisa en la boca.

 

--¿Lo hacemos más interesante?-señala con la cabeza un ring vacío tras él.

--Mientras no tengas miedo de que alguien tan pésimo en los deportes te gane frente a tantos amiguitos-mi sonrisa se amplía, más segura y autosuficiente de lo que realmente me siento, ya que Harry es más fuerte que yo, tiene más reflejos que yo, se cae menos que yo...

--Te vas a tragar tus palabras, Cox...

 

Con una mirada desafiante, camino hasta el cuadrilátero. Me subo sin tropezarme y entro sin enredarme con las cuerdas, lo cual considero ya un logro. De inmediato llamamos la atención de los deportistas que tenemos más cerca, y con sonrisas divertidas se acercan a nosotros, supongo que para ver el espectáculo.

Miro a Harry, cuya sonrisa ha incrementado al ver que tenemos público. Está claro que no puedo echarme atrás ahora.

Una tercera persona se sube con nosotros, un hombre musculoso y sudado (por descontado), quien nos sonríe a ambos. Mete algo en la boca de Harry, lo cual hace que yo abra los ojos sorprendida y algo asustada, ni que decir tiene cuando se acerca a mí con las mismas intenciones.

 

--¿Qué es es-

 

No me da tiempo a preguntar, ya que me lo pone sin dudar.

 

--Es para los dientes, preciosa. No queremos que esa sonrisa tan bonita se estropee-y la verdad, es que más que sonar como un pervertido, suena como un padre al que realmente le preocupa que me hagan daño. Esto es lo más raro que he hecho en mi vida de lejos.

--Efpero que egté impio..-digo como puedo, sin pensar en cuántos deben de haber usado lo que llevo en la boca.

--Estas cosas se limpian, cariño. No somos tan guarros-responde divertido-Ahora machácale y muestra de lo que eres capaz-añade en un tono bajo, alentador.

--Fi yo no foy capaf de hafer nada...-me defiendo.

--Eso es lo que tú te crees-me sonríe con ternura, antes de alejarse de mí.

 

Le miro sorprendida, con el miedo a que en realidad sea un violador que trata de ganarse mi confianza. Ahora sí que estoy rezando por no dejar K.O a Harry, ya que es el único que podría sacarme de tanto tíos en mi contra. 

El señor amable (y espeluznante) se coloca en el centro, como si fuera a hacer de árbitro. Me hace un gesto con la mano para que me acerque, al igual que lo está haciendo Harry. 

Cada vez me siento menos seguro de lo que estoy haciendo.

Me muevo con torpeza, sin llegar a caerme y me quedo frente a Harry, el cual no parece ni la mitad de asustado que yo.

 

--Creo que es el primer combate de la señorita, así que dejemos que elija las normas, ¿de acuerdo?-Harry asiente con la cabeza. El árbitro de turno se gira para mirarme, esperando mi respuesta,

 

Tienen que ser mis normas...entonces escojamos unas con las que tenga posibilidades de ganar.

 

--Cárfel.

--La señorita elige las reglas de la cárcel. Buena opción. Pero aún así quiero un combate limpio, que la sangre sale muy mal-ya no sé si bromea o lo dice enserio, pero de todas formas sonríe-Preparados...

--Efpera...-Harry trata de hablar, con gesto confuso.

--Listos...-el tío parece ignorarle.

---¿Cuálef fon las regas fe la cárfel?

 

Suena un ting, que me hace reaccionar, y sin dudarlo, suelto un puñetazo (no demasiado fuerte) a la cara de Harry. Él me mira con los ojos como platos, como si no entendiera cómo he sido capaz de hacer algo así.

 

--No hay regas en la cárfel, Styles-respondo divertida, poniendo mis puños delante de la cara, esperando su contraataque.

 

Me mira todavía sorprendido, pero parece reaccionar. Puedo ver un atisbo de sonrisa en su rostro, mientras se prepara para atizarme.

 

--Efpero que Niall no fe entere de efto-escucho que dice antes de soltar un golpe, que esquivo más rápido de lo que nunca me hubiera imaginado-No le guftará faber que ando pegando a zu novia.

 

Antes esas palabras, ataco de nuevo, esta vez dando en su estómago. Insisto en que no va con fuerza, al menos de momento.

 

--No foy zu novia...

 

No sé cuánto dura el combate, pero estaba claro que no iba a durar mucho.. No porque Harry se haya ensañado conmigo, ni mucho menos. Está claro que me está dejando ganar. Sino porque eso de hacer ejercicio...no es ni de lejos mi pasión, y me canso de andar de un lado al otro, tratando de atacar y esquivando.

Miro suplicante a mi contrincante, apoyada sobre las cuerdas, pidiéndole un tiempo muerto o algo. Sonríe con cierta dificultad al tener el protector ese y veo cómo él también se apoya en las cuerdas. Ambos dos estamos cansados...y los espectadores (que se han convertido en todo el gimnasio) eufóricos y esperando un final.

 

--¡Vamos bonita!-alguien me chilla, animándome.

--¡Si solo tiene un golpe!-otro parece que me dice.

 

No dejo de mirar a Harry, quien ahora niega con la cabeza divertido, esta vez mientras se pone de nuevo en pie, avanzando hacia mí. Me quejo cuando alguien me empuja para ir hacia él, quedando de nuevo frente a frente. Me guiña un ojo, divertido y me hace un gesto de que vaya contra él.

Con todas las fuerzas que me quedan, suelto un último puñetazo en su cara, haciendo que caiga al suelo. Por un momento pienso que de verdad le he hecho daño, que de verdad le he tumbado, pero puedo ver cómo se está riendo. Se ha dejado caer para acabar ya con esto.

 

--¡LA SEÑORITA GANA EL COMBATE EN EL SÉPTIMO ASALTO!

 

Antes de que me dé cuenta, entre dos me han alzado en brazos, casi lanzándome a los aires. Levanto los brazos en señal de vencedora, ganándome aclamaciones del público. No puedo evitar reírme al ver que Harry se levanta y también me aclama

 

-Moments-

 

--Necesito una ducha-confirmo mientras entro de nuevo en casa de Harry-Y una siesta.

--No te ofendas, pero necesitas algo más que una ducha-responde divertido, cerrando la puerta tras él.

 

Son ya las diez de la mañana, y todavía no veo movimiento en la casa.

 

--¿Cómo que necesito algo más que una ducha?-pregunto mientras me asomo al salón.

 

No hay rastro de Niall, de Marta, de Zayn ni de María, aunque de éstos últimos no tenía consciencia cuando he salido de casa. Lucía sigue durmiendo encima de Louis, quien también duerme como un tronco. Por el contrario, tanto Liam como Alejandra están despiertos, viendo cualquier cosa en la televisión, sin hablar en lo más mínimo, cosa extraña. 

 

--Como que hueles a perro muerto-responde Harry divertido a mis espaldas.Me giro para mirarle completamente alucinada.

--¿Crees que eso son palabras que decirle a una dama?

--¿Qué dama?-se burla de mí, mientras camina hasta quedar a mi lado-Payne, he tenido una contrincante decente al fin-la burla pasa esta vez a Liam, quien nos mira con una sonrisa.

--Quieres decir que has encontrado a alguien que no te deja ganar, ¿verdad?-el castaño le devuelve el ataque verbal.

--No seas fantasma, no me dejas ganar-Harry le saca la lengua antes de darse media vuelta.

--¡Me pido primer para la ducha!-chillo más de lo que debería y adelanto a Harry al subir las escaleras.

--¡De eso nada!

--¡De eso todo!

 

Pero es él quien acaba dentro de la ducha antes que yo, con la ropa puesta incluso, pero el primero. Yo me quedo dentro del baño, jadeando ante la carrera. Demasiado ejercicio en una misma mañana, ya hasta el año que viene no toca.

 

--¡Ja! te dije que yo el primero-dice sacando su brazo por la cortina del baño y dejando su ropa en el suelo.

--Es la última, que lo sepas, a la siguiente yo llegaré antes-respondo mientras me siento en la taza del inodoro.

 

Escucho su risa grave mientras abre el grifo de la ducha. Este es otro de esos momentos incómodos pero que ninguno de los dos detenemos por alguna razón.

 

--¿Sabes que me has hecho un moratón?-dice aún con el sonido del agua caer.

--No es cierto...

--Lo es-se ríe de nuevo-Pegas más fuerte de lo que me esperaba.

--¿Para qué? ¿Para ser una chica?-pregunto frunciendo levemente el resto.

--No, para ser tú-de nuevo dice con diversión.

--Menos mal, pensé que estabas metiéndote con las mujeres y siendo machista Me quedo más tranquila al saber que solo te burlas de mí-ruedo los ojos.

 

La puerta del baño se abre de un golpe, sin una llamada siquiera. Una marta medio dormida aparece, aunque sus ojos se abren de golpe al verme aquí.

 

--¿Qué se supone que te ha pasado?

--¿Qué me ha pasado?-pregunto confusa.

--Tienes unos pelos de loca y... una marca en medio de la cara...

--¡Lo siento! ¡Culpa mía!-responde Harry desde la ducha todavía.

 

Los ojos de mi amiga se abren aún más, y antes de dejarme explicarle la situación que nos ha llevado a Harry y a mí a estar en el mismo baño mientras uno de los dos se ducha, me coge d la mano y me saca del baño. Me arrastra escaleras abajo hasta que finalmente se detiene en la cocina.

 

--No es lo que parece-es lo único que me da tiempo a decir.

--¡Estábais los dos en el baño!-exclama en un susurro.

--Había una cortina de por medio-me excuso-Solo estábamos hablando.

--¿Hablando de qué?-se cruza de brazos, con un prominente ceño fruncido.

--¿Desde cuándo eres una novia celosa y acosadora?-pregunto ciertamente molesta-Y mucho más con tu amiga, con la amiga que ha hecho que le conozcas y que os enamoréis y bla bla bla.

--Desde que no deja de estar pegado a tu culo.

--¿Perdona? No está pegado a mi culo-me defiendo una vez más, a mí misma y a Harry. La molestia empieza a ser palpable entre nosotras, y sé que no tardará en convertirse en enfado.

--Sí que lo está, y te pediría que no se lo pusieras tan fácil.

--No es mi culpa que seamos amigos. No puedo hacer nada si nos llevamos bien.

--¿Qué tal dejar de estar tan pegada a él?-y aunque esas sean sus palabras, la intención es más del tipo "Aléjate de él veinte kilómetros", cosa que no voy a hacer, porque uno, es mi hermano y hace quince años que no le veo; dos, no estamos haciendo nada malo, solo somos amigos; y tres, no me sale del coño.

--Mira, empieza a relajarte porque estás sacando las cosas de quicio.

--¡Perdona si me molesta que estés con mi novio mientras se ducha!

--¡Había una cortina de por medio!

-¿¡QUÉ IMPORTA LA PUTA CORTINA?!-estalla a gritos. Supongo que ya no habrá nadie durmiendo en la casa después de esto, por lo que no dudo en responder de la misma manera.

--¿¡Y QUÉ IMPORTA QUE YO ESTÉ CON ÉL ENTONCES?!

--¡ES MI NOVIO! ¿¡NO TE PARECE UN POCO RARO QUE PASES TANTO TIEMPO CON ÉL?!

--¡ES MI AMIGO!

--¿¡CUÁNTO TIEMPO CREES QUE TE VA A DURAR ESA EXCUSA?! ¡DI LAS COSAS A LA CARA! ¡LO QUIERES PARA TI!

--¡TÚ ESTÁS FLIPANDO EN COLORES!-chillo, ya más alucinada que molesta... bueno no, igual de alucinada que molesta, lo cual es bastante.

--¡NO ESTARÉ FLIPANDO TANTO CUANDO TODO EL MUNDO PIENSA LO MISMO!

--¡NADIE PIENSA ESO! ¡NO ME GUSTA!

--¡ES HARRY STYLES, POR DIOS! ¡LE GUSTA A TODO EL MUNDO!

--¡PUES A MÍ NO!-Por Dios, qué asco pienso ante la idea de que realmente quisiera quitarle el novio a mi amigo, el novio que tiene mi misma sangre.

--¡NADIE SE CREE ESO!

--¡PUES TÚ DEBERÍAS HACERLO! ¡ERES MI MEJOR AMIGA!

--¡ESTÁS TODO EL DÍA CON ÉL!

--¡NO LE QUIERO! ¡NO LE QUIERO DE ESA FORMA!-mi voz ahora retumba por toda la casa. Siento como mi cara debe de estar roja de enfado, y del esfuerzo de gritar tanto, pero de verdad que este tema me está cabreando.

--¡POR SUPUEEESTO QUE NO!-ahora añade sarcasmo a la pelea. Lo que me faltaba.

--¡PUES NO!

--¿¡POR QUÉ DEBERÍA CREERTE?!

--¡PORQUE ERES MI AMIGA Y PORQUE YO AL QUE QUIERO ES A NIALL!

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