I'll be your life, your voice, your reason to be...

Dos hermanos separados, destinados a reencontrarse, sin tener muy claros sus sentimientos, confundiéndolos continuamente, mientras trata de cumplir su sueño con sus cuatro compañeros. Harry, Niall, Liam, Louis y Zayn son cinco chicos, cantantes, que, sin buscarlo, encuentran las que quizás sean sus verdaderos amores. Tal vez no sean más que chicas pasajeras, como pueden ser cualquiera de esas fans que pasan con ellos una agradable noche. Pero ¿qué pasaría si un día Harry encontrara una chica extrañamente familiar? Mucho tardará en descubrir que es alguien verdaderamente importante para él; Ane, su hermana melliza, a la cual separaron de él al igual que a su madre cuando apenas tenían unos años de edad. Eso provocará que nazcan celos de protección y cariño, de amor, que en muchas ocasiones, será mal expresado, confundiéndose con atracción y deseo, llevándolos a incómodas situaciones. Celos, amistad, amor, peleas y muchas sorpresas...

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12. Sirope de fresa.

Narra Ane.

--¡CERDO! ¡MARRANO! ¡ASQUEROSO!-le suelto mientras me aparto de él.

--¿Pero qué te da a la cabeza? ¿Ataque matutinos?-dice poniéndose de lado, con los ojos aún cerrados y el ceño fruncido por el que le grite a estas horas.

--¡APARTA ESO DE MÍ!-exijo casi cayéndome de la cama.

--¿El qué?-dice perdido.

--¡ESO!-digo señalando sus calzoncillos a punto de reventar-¿¡CÓMO ERES TAN CERDO?!


Enarca una ceja, confundido sin saber el motivo de mi histeria, sigue la dirección de mi dedo hasta que se da cuenta de a lo que me refiero.


--Yo no puedo controlar eso-dice acurrucándose para dormir de nuevo-nos pasa a veces a los chicos, sobre todo cuando somos jóvenes, por las mañanas, y más si estamos cocidos en una cama.

--¡Me dijiste que no hacías esas guarrerías!-me quejo.

--No, no, no-murmura-yo te dije que no me masturbaba, no que no me pasara, una cosa se hace por gusto la otra ocurre por naturaleza, no seas tiquismiquis y dame calorcito, que me has quitado la manta toda la noche-dice acercándose a mí.

--¡Ni se te ocurra acercarte a mí mientras esté eso...así!

--¿Y qué quieres que le haga?-pregunta divertido-no lo hago por gusto, ya bajará, ven aquí-dice acercándose más a mí.

--Ponte boca abajo cacho de cerdo...


Gruñe algo molesto, pero hace lo que le digo, dejando... eso fuera de mi alcance, cosa que agradezco.


--Ahora ven, que tengo frío-dice con voz quejica.


Me acerco a él y levanta un brazo para que me coloque ahí. Me coloco de perfil y coloco una mano sobre su espalda, hago círculos con un dedo sobre ella, lo que provoca una sonrisa en sus perfectos labios, lo cual deja ver sus graciosos hoyuelos a ambos lados de su cara.

Abre uno de sus ojos, manteniendo esa sonrisa, y se acerca a mí hasta besar mi mejilla con ternura.


--¡HARRY!-grita el chico de ojos bonitos azules, Louis-¡QUE SE QUEMA LA COCINA!

--Dios...-murmura Harry cerrando los ojos-le he dicho que vea la tele, no que se acerque a la cocina, que siempre acaba quemando algo...-gruñe mientras se levanta, ya con su cuerpo, casi...pongamos que normal porque la verdad es que tiene un cuerpazo el niño que lo veo poco común-ya se lo he dicho, que no se acerque a la cocina...-murmura dirigiéndose a la puerta-ahora vengo, si me oyes gritar que corras, es porque la casa se está quemando ¿vale?-dice riendo.

--Vale-respondo divertida.

--Llevo tu ropa a la secadora, que sigue encharcada, luego te la plancho-se agacha, la recoge y sale del cuarto,


Oigo como se pone Harry a regañarle y como alguien sube las escaleras y se dirige a la habitación en la que me encuentro. Aparece Louis, desanimado y se sienta en la cama, con la cabeza gacha, como un niño al que su madre acaba de regañar.


--Hola-murmura enfurruñado.

--¿Qué te pasa?-pegunto curiosa.

--Harry no me deja acercarme a la cocina-dice como un niño pequeño cruzándose de brazos-¿tan peligroso parezco?-pregunta mirándome fijamente.


Esos increíbles ojos se clavan en los míos, dejándome ver algo de su infantilismo, pese a que sea obvio que no es tan crío como parece... al menos eso espero.

Su piel, pálida, tersa, perfecta, por donde quiera que mires. Sus labios de un rosado brillante, ahora en forma de puchero debido a su pequeño enfado hacia Harry.

¿Este chico solo tiene amigos que estén buenos o qué? 


--No, no lo pareces-digo divertida.

--Pues no es justo-murmura mientras se tumba en la cama a mi lado, mejor dicho, se mete en la cama y me abraza, apoyando su cabeza en mi pecho, por lo que me quedo helada sin saber cómo reaccionar-por cierto ¿Tú quién eres?-me pregunta curioso.

--La vecina de Harry-digo algo cortada porque ese chico que no conozco se me abrace, ambos estando en ropa interior.

--¿Habéis hecho guarrerías ya o voy a tener que aguantar gritos en mitad de la noche?-pregunta como si de cualquier cosa se tratase.


Noto como me pongo roja, desde la punta de los pies hasta las orejas, debido a esa pregunta tan indiscreta por su parte, ¿acaso no tiene ni pizca de vergüenza?


--Eh...no...él y yo no...no hemos...hecho nada...-digo abochornada.

--Ya me compraré unos tapones para los oídos, no te preocupes-dice acurrucándose en mi pecho.


¿Pero este chaval de qué va?


--Yo...eh...no voy a....hacer nada con él...


Alza su mirada, extrañado, y me mira con una ceja enarcada.


--¿Segura? Mira que van de tras de él muchas y eres la primera que me encuentro en su cama, bueno no...la segunda, pero vamos, que no es normal que estés aquí sin hacer nada.

--Pues....no vamos a hacer nada, así que no te preocupes.

--¡EL DESAYUNO ESTÁ HECHO! ¡O BAJÁIS O LLAMO A NIALL A QUE SE LO COMA!¡AVISADOS ESTÁIS!-grita Harry desde abajo como si fuera nuestra madre cosa que hace que ría y Louis conmigo.

--Vamos, que una vez bajé y vi a Niall a punto de reventar y nada de comida en mi plato-dice Louis riendo.

--Pues vamos, que yo tengo hambre.


Me levanto de la cama y caigo en que no tengo nada que ponerme, no me siento cómoda con dos chicos en la casa y los tres ligeros de ropa, me acerco a un cajón de Harry y veo todos sus calzoncillos.


--No creo que te quieras poner eso-dice desde la cama divertido-sus camisetas están ahí-señala un cajón a mi izquierda.

--Gracias-murmuro cerrando el cajón y abriendo otro, repleto de camisetas, cojo una cualquiera y me la pongo, me llega hasta debajo del culo-perfecto-digo mirándome en el espejo.

--No sé para qué te pones ropa, creo que en esta casa disfrutaríamos de las vistas-dice con los brazos bajo la cabeza riendo.


Noto como me pongo más roja que antes y él suelta una risotada.


--Como te oiga tu novia no te hará tanta gracia-refunfuño.

--No tengo-responde con una sonrisa triunfante.

--¡NO OS VUELVO A AVISAR! ¡VOY A COGER EL TELÉFONO Y VOY A LLAMAR A NIALL!-replica Harry desde abajo.


Louis sale corriendo y yo bajo aún flipando con lo que me ha dicho este chico, cuando bajo las escaleras veo a Louis en la cocina, sentado en la mesa con los cubiertos en la mano y a Harry poniendo un par de crepes en su plato.


--Ah, sí, se me olvidó darte algo de ropa, lo siento-dice Hazza mientras entro en la cocina y me siento en una silla-¿Una o dos?-pregunta mostrándome la sartén con varias crepes

--Dos, por favor-le pido.


Pone dos tortitas en el plato que tengo enfrente, él también coge algunas y deja la sartén en el friega platos.


--¿Dónde estará, Liam?-pregunta sentándose-me mandó un mensaje diciendo que venía para acá y le dije que trajera sirope de fresa para las tortitas, que no queda.


Louis se encoge de hombros mientras come, sin importarle que tengan o no sirope, algo muy normal, ya que tienen una pinta que cuesta no querer probarlas de inmediato.

 

Narra Liam.

No me apetece cocinar y Harry seguro que ya está haciendo el desayuno, es lo que tiene que un amigo sepa cocinar. Le mando un mensaje para ver si estoy en lo cierto y así es.

"--Tráeme sirope de fresa a la que vienes"-me dice en el mensaje.

"--Está bien"-le respondo.

Salgo de casa y paso por el supermercado, a estas horas de la mañana espero que no me reconozcan y me dejen aquí encerrado...


--Sirope, sirope...-susurro mientras busco por las estanterías.

--¿Necesita algo?-pregunta una voz dulce a mis espaldas.

--La verdad es que sí, necesito...-me giro y me quedo helado-Alejandra...

--Ah, hola, Liam ¿verdad?-me pregunta dulce.

--Sí, sí-digo nervioso-me llamo Liam-me doy cuenta de que lleva una camiseta con el logo del super-¿trabajas aquí?-pregunto. Ella asiente con la cabeza con esa sonrisa que hace que pierda el norte.

--¿Buscabas algo?-pregunta divertida al ver que no respondo.

--Eh...sí...¿qué buscaba?-me pregunto a mí mismo haciendo que ella ría.


Hasta su risa hace que me quede embobado, madre mía, he olvidado qué buscaba...


--Creo que buscabas sirope-dice divertida-por lo menos eso murmurabas.

--¡Ah, sí!-digo llevándome una mano a la frente-es cierto, sirope de fresa, no lo encuentro ¿me podrías decir dónde está?

--Sí, claro, creo...que está por aquí-dice mientras se mueve un par de pasos hacia la izquierda-ah, sí, aquí-estira su brazo apoyándose en una estantería.


Pasan un par de niños corriendo haciendo que la pobre chica pierda el equilibrio, la cojo de la cintura, haciendo que caiga en mis brazos y no pueda evitar quedarme embobado de nuevo mirando sus ojos...

Mi corazón comienza a acelerarse, me agacho ligeramente, sintiendo su dulce aliento chocar en mis labios, solo necesito eso, un simple contacto, algo aparentemente insignificante, pero de igual manera lo necesito, necesito sus labios sobre los míos...

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