I'll be your life, your voice, your reason to be...

Dos hermanos separados, destinados a reencontrarse, sin tener muy claros sus sentimientos, confundiéndolos continuamente, mientras trata de cumplir su sueño con sus cuatro compañeros. Harry, Niall, Liam, Louis y Zayn son cinco chicos, cantantes, que, sin buscarlo, encuentran las que quizás sean sus verdaderos amores. Tal vez no sean más que chicas pasajeras, como pueden ser cualquiera de esas fans que pasan con ellos una agradable noche. Pero ¿qué pasaría si un día Harry encontrara una chica extrañamente familiar? Mucho tardará en descubrir que es alguien verdaderamente importante para él; Ane, su hermana melliza, a la cual separaron de él al igual que a su madre cuando apenas tenían unos años de edad. Eso provocará que nazcan celos de protección y cariño, de amor, que en muchas ocasiones, será mal expresado, confundiéndose con atracción y deseo, llevándolos a incómodas situaciones. Celos, amistad, amor, peleas y muchas sorpresas...

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31. Pepito Grillo.

Narra Zayn.

La voz de Louis sale apenas en un hilo de voz, baja, dolida por no poder hacer nada por su hermana. Se ve lo preocupado que está por ella, y a juzgar por la manera en la que trata de sonreír, también puede que lo esté por mí.

--Chicos,-pregunta alguien a nuestras espaldas. Louis se gira y yo fijo mi atención en la persona que sale del salón: Niall-¿Qué pasa?-pregunta confundido.
--¿Puedes decir a Harry y Liam que vengan un momento, por favor?-Louis le pide.

Niall le mira extrañado pero de igual manera, vuelve al salón y cuando sale es con los chicos, quienes también nos miran entre confusos y preocupados, sin entender qué es lo que pasa o lo que hacemos reunidos en unas escaleras, como en los viejos tiempos.

--¿Qué ocurre?-pregunta Liam, su mirada paternal pero llena de ingenuidad se muestra sobre todo preocupada.
--Sé que va a sonar raro-Louis contesta-Pero...no os acerquéis a mi hermana, ¿vale? Sobre todo vosotros dos-añade moviendo sus ojos de Niall a mí-Aunque nunca una novia supuso un impedimento para ella-admite en voz baja-Tan solo tratad de mantener las distancias.
--¿Por qué?-pregunta el pequeño de todos, extrañado.
--Porque no, hacedme caso, es por vuestro bien-dice con tono firme. Baja los escalones y desaparece por la puerta del salón.

Liam, Harry y Niall se giran para mirarme de inmediato, como si yo supiera algo, pero lo que pase o deje de pasar con María, no es algo que me concierne a mí, por lo que tan solo me encojo de hombros y sigo el camino de Louis hacia el salón.
Siento esa ligera sonrisa de Louis cuando estábamos en la habitación, pegada en el fondo de mi mente. Su hermana parecía asustada, preocupada, y Louis no me dio una explicación de ello, tan solo me habló de Byron, lo cual no me ha aclarado nada, y al mismo tiempo, creo que me lo ha explicado todo: Louis tiene la esperanza de que yo, con mi timidez y mi "madurez" -si así puede llamarse- haga entrar en razón a su hermana, haga que cambie, haga que se enamore.

 

Narra Marta.

Ellos dos están sentados frente a mí, sonriéndose, como si nada, como si yo no estuviera aquí, como si fuera yo la que sobrara. Ane y Harry se miran como si fueran el absoluto mundo del otro, cogiéndose de la mano como si llevaran toda su vida juntos, robándose besos en las mejillas, abrazándose cada vez que tienen tiempo, haciendo reír el uno al otro, sonriéndose con naturalidad cada pocos segundos... es como si ellos fueran la pareja, y yo la que se encuentra fuera. 

Tengo un cociente intelectual por encima de la media -bastante por encima, incluso por encima del de Einstein- y no necesito ni la mitad de mi capacidad, para darme cuenta, de que realmente, soy yo la que sobro. Sí, conmigo lo hizo, conmigo tuvo sexo en un armario de un hospital, ¿pero y qué? A mí no me sonríe de esa manera, como si fuera la mitad que le complementa, como si fuera la razón de su existencia, simplemente, desde que ocurrió aquello, no me mira de ninguna manera.
Dicen algo a lo que no presto atención, haciendo que el otro sonría, con sus dedos entrelazados, la cabeza de ella, de mi amiga -la amiga que me ha traicionado desde el principio y aún así lo ha negado- descansa en el hombro de él, de mi novio -el novio que me ha jurado y perjurado que yo soy todo para él, y que no quiere a Ane de esa manera-.
Él es mi novio, mi amigo, mi ídolo, la persona a la que más quiero, a la que más admiro, por la cual daría todo, pero si para él solo soy la chica con la que tener sexo porque se encuentra libre, lo siento pero no, ese no es mi lugar, yo no soy la puta personal de nadie.
Alguien puede decir que solo son celos exagerados, que debería de hablar con él, que todo se puede arreglar, pero si esa gente pudiera ver la manera en la que ellos se miran, en la que ellos se sonríen, en la que ellos se complementan como si hubieran nacido para el otro, entonces, se darían cuenta de que su amor, ese supuesto amor que no significa nada, que no es amor romántico, es mucho más poderoso que todo lo que él podría llegar a sentir por mí en algún momento. Puede que incluso me sienta mal de estar entorpeciéndole, de no dejarle ser feliz con quien realmente quiere, y si hay algo que realmente espero, es que él nunca sea infeliz, mucho menos por mí o porque yo esté en medio de quien le proporciona realmente felicidad.
La decisión está tomada.
Me levanto del sofá sin decir nada, haciendo que las miradas se posen en mí de inmediato, salvando la de Harry y la de Ane, como no.

 

--Harry-le llamo en voz baja, puede que demasiado fría.

Su charla con Ane se detiene, y ambos me miran con fijación, con esos dos pares de ojos verde jade. Ambos sonríen, pero la sonrisa de él decae en cuanto se da cuenta de que yo no lo estoy haciendo.

--¿Si?-pregunta en el mismo tono bajo que yo, solo que su voz suena cautelosa.
--¿Podemos hablar un segundo?

Se siente como si todos los presentes se dieran cuenta de lo que va a pasar. La frase "Tenemos que hablar" está catalogada como la frase que finaliza todas las relaciones, yo la he cambiado un poco, he añadido el tono de pregunta, pero aún así, sigue siendo lo mismo, y todos lo saben. Incluido Harry.
Veo como traga saliva y duda un momento, hasta que separa su mano de la de Ane y se levanta del sofá murmurando un "Claro".
Salimos del salón en completo silencio, con las miradas de todos puestas en nosotros. Caminamos sin decir palabras hasta quedar fuera del salón, llegando al hall, donde yo solo resoplo mientras me apoyo en la pared. Siento como las piernas me flaquean y como me voy a caer en cualquier momento, pero tengo que aguantar, es por su bien, solo quiero su felicidad, y está claro que su felicidad no soy yo. Él no dice nada, tan solo me mira con esos ojos que un perro tendría cuando está abandonado bajo la lluvia, suplicando porque alguien le dé un sitio donde resguardarse.
Cojo aire, tratando de coger toda la valentía que me hes posible y hablo.

--No le veo sentido a todo esto, Harry-admito, sintiendo como mi voz tiembla y cómo el hecho de haber cogido valentía (al menos metafóricamente) no ha servido de nada, ya que siento como el nudo de lágrimas sube por mi garganta-Lo hicimos en un armario ¿y qué? y ya está, si solo querías un rollo o alguien con quien desfogarte, alguien con quien tener sexo sin compromiso, me lo tendrías que haber dicho.
--Oye, no tengo quince años-habla con la voz tensa, acercándose a mí un par de pasos-Yo no quiero un simple lío, ya lo sa-
--No Harry-le interrumpo. Coloco mis manos en su pecho cuando está demasiado cerca, impidiéndole avanzar-por favor...-le pido notando como las lágrimas pican en mis ojos, intentando escaparse de ellos-Dímelo claro ¿quieres algo conmigo o lo quieres con Ane?

En sus ojos cristalizados se puede ver la sorpresa, la duda por mis palabras, pero mi rostro es impenetrable, es frío y duro, lo sé, tengo el control absoluto de mis emociones. De sus ojos comienzan a salir lágrimas con rapidez, surcando sus mejillas, y sin responder a mi pregunta, él formula otra.

--¿Estás...estás co-cortando con...conmigo?

Su voz rota, su respiración entrecortada, sus ojos temerosos, sus mejillas inundadas... todo ello hace que mis ojos no lo soporten más y que, aunque mi rostro se mantenga serio, las lágrimas también rueden por mi cara. Asiento con la cabeza sin romper nuestro contacto visual.
Su cuerpo se mueve de un golpe, quedando pegado al mío, dejándome encerrada entre su cuerpo y la pared. Su corazón late rápido, desesperado contra mi pecho, su pecho sube y baja con dificultad al estar pegado al mío. Acerca su rostro al mío, de manera que su nariz casi roza la mía, y sus lágrimas se juntan con las mías.

--No...por favor...-me pide en un murmullo ronco.
--No voy a ser un objeto para ti, ni mucho menos la persona que te aparte de tu felicidad. Lo siento...-es lo único que soy capaz de decir mientras consigo escapar de debajo de su cuerpo.

Sin decir nada más, ni mucho menos avisarles a los demás, salgo de casa. El aire frío choca contra mis mejillas, junto con las pequeñas gotas de agua, que se mezclan con la humedad de mi rostro. Alzo la vista al cielo, percatándome de los relámpagos que se vislumbran en el oscuro y amenazante cielo, que solo nos informa de que en cualquier momento, va a volver a soltar su furia contra nosotros.
Meto las manos en los bolsillos de mi abrigo y camino tan rápido como puedo por la calle, tratando de llegar a casa cuanto antes para así poder guarecerme de la tormenta.
Sé que no es un mujeriego, sé que no lo es, es demasiado cariñoso, demasiado dulce, demasiado amable con todo el mundo, demasiado respetuoso con las mujeres, como para que lo sea, pero simplemente, yo no he sido la indicada. Que triste que fuera necesario follar en un armario de hospital para darme cuenta de ello.
 

Narra Harry.
Me quedo quieto contra la pared, apoyado, sintiendo como las lágrimas caen al suelo. Su perfume flota a mi alrededor y su calidez poco a poco va desapareciendo de mi pecho.
Acaba de cortar conmigo. Acaba de dejarme, solo... solo...¿por qué? ¿Ha sido por lo del armario? Ella estaba de acuerdo, estuvo de acuerdo, no le hice daño, me aseguré de adaptarme a ella, de ir con cuidado, de frenar si es lo que me pedía. Ella en ningún momento se quejó, y sin embargo, parece haber sido el motivo de nuestra ruptura.
Me doy media vuelta, teniendo así que apoyar mi espalda contra la pared, y me dejo escurrir por ella hasta llegar al suelo, quedando sentado en él. Mis rodillas acaban flexionadas pegadas a mi cuerpo, paso mis brazos por ellas, como si así fuera a mantenerme entero, sin romperme, y escondo mi cabeza en el hueco que queda, dejando que las lágrimas sigan saliendo.
No voy a ser un objeto para ti, ni mucho menos la persona que te aparte de tu felicidad. Ni mucho menos la persona que te aparte de tu felicidad. La persona que te aparte de tu felicidad. Sus palabras resuenan en mi cabeza, sin que yo consiga entenderlas. ¿Es que acaso pensaba que no me hacía feliz? Eso no tiene sentido, ella sabe que me hace feliz, al menos eso fue lo que siempre pensé.
Dímelo claro ¿quieres algo conmigo o lo quieres con Ane? Ane. Ane. Ella me ha dejado por Ane. Realmente me ha dejado porque Ane me hace más feliz que ella. Ane me hace feliz, eso es indudable, me hace feliz de una manera que nunca esperé sentir, pero no tiene nada que ver con la felicidad que Marta me aporta, o aportaba...

--Aclárate-oigo que una voz al final de mi cabeza me recrimina.

Genial, ahora oigo voces.
--No soy una voz, soy tu conciencia.
--¿No debería ser un insecto en plan Pepito Grillo?
--Cállate y hazme caso
  Vaya mal genio que tiene la conciencia dichosa.   --O quieres a una o a otra, decídete, y hazlo rápido, porque vas a acabar perdiendo a las dos, vas a acabar haciéndolas daño, vas a acabar perdiéndote tú solo de nuevo.   Siento un mal escalofrío recorrerme, al saber de qué es de lo que está hablando. Bueno, hablando, pensando, de lo que yo estoy pensando, porque en el fondo soy yo el que lo piensa, es mi razón la que realmente me habla, la que me advierte.
--Es que no es lo mismo joder-me quejo-ya no sé ni como decirlo, ni mi cabeza me hace caso. No las quiero de la misma forma. No las miro de la misma forma.
--¿Estás seguro?

--¿Harry?-pregunta alguien sacándome de mis pensamientos de lunático.

Saco la cabeza del hueco formado en mis rodillas, encontrándome con sus ojos verdes llenos de preocupación. Encontrándome con ella, la otra chica que últimamente se ha estado pasando por mis sueños, por mis pensamientos.  

--¿Por qué lloras?-pregunta mientras se sienta a mi lado, con las piernas recogidas de la misma manera que yo.

Me mira con esos ojos verdes tan conocidos por alguna razón, esperando paciente a que responda, a que le explique el motivo de mis lágrimas, pero no soy capaz de decir nada. Ella parece entenderlo. Lleva la mano a mis rizos, acariciándolos con cuidado, desenredando unos de otros con cuidado, tratando de no hacerme ningún daño. Y yo, me refugio en ella, aovillándome a su lado como un niño pequeño, dejando que las lágrimas acaben esta vez en su camiseta. Sus labios se posan sobre mi cabeza de manera cariñosa, mientras su brazo rodea mi cuerpo, acariciando mi brazo con un ritmo constante.
 

--No llores...-susurra sobre mis rizos-nadie merece que derrames tus lágrimas...

Elevo mi cabeza para poder mirarla a la cara y ver como en ella hay una sonrisa dibujada, llena de cariño y comprensión. 
De alguna manera, acabo situado entre sus piernas, no en su regazo porque la aplastaría, pero si por mí fuera ahí estaría. Sus manos me acarician con cariño el pelo, las mejillas y la espalda, haciendo siluetas por encima de mi camiseta, mientras me susurra cosas tranquilizadoras que consiguen que me calme.

--Yo no la hice nada...-consigo balbucear en su pecho.
--No importa. Ya me lo explicarás mañana, que es tarde. Será mejor que vayas a dormir-ella me responde de manera serena, sin cesar las caricias.
--¿Te puedes quedar conmigo?-la pido, de nuevo llevando mis ojos a los suyos para poder ver esa sonrisa que tanto me alivia.
--Claro-contesta antes de besar mi mejilla.

Pasados unos minutos, ambos dos nos levantamos del suelo. Ella acaricia mi mano y ambos nos dirigimos a las escaleras, pero ella se detiene.

--Vete metiéndote en la cama, voy a decir a los chicos que no hagan mucho ruido-dice antes de dejar un beso en mi frente.

Asiento con la cabeza mientras ella se vuelve al salón. Tan solo subo un par de escalones cuando ella comienza a hablar con el resto.

--Chicos, ¿podríais no hacer mucho ruido?
--¿Y Harry y Marta?-pregunta Louis. 
  En su voz se puede escuchar como sabe perfectamente cómo estoy y cómo puedo llegar a estar, pero eso no va a pasar, no ahora. O al menos eso espero.   --Marta no lo sé, pero Harry está cansado. No se encuentra muy bien, y quiere dormir. No deis muchos gritos ¿vale?
--¿Y tú a dónde vas?-pregunta Niall, con más interés en ella que en mí.
--Con él-responde ella con simpleza.
--¿A hacer qué?
--Cosas que no te incumben-contesta de manera cortante.

Ninguno dice nada más. Ella sale del salón, formando una sonrisa solo para mí, ya no tan tranquila y natural como antes. Sube los escalones que he subido en su ausencia -tres- y a la distancia en la que está puedo ver como sus mejillas son las que están húmedas, aunque trata de evitar que yo lo vea.
--No deberías tratarle así...-digo por lo bajo.
--Y él no debería besar a otras-dice rechinando los dientes.

Me acerco algo asustado, es capaz de meterme un guantazo, pero me acurruco en su pecho para que se tranquilice. No es mayor que yo, pero siento que ella me protege y que me cuida y que yo hago con ella lo mismo. Sus músculos se relajan y oigo como llora más y más.

--Vamos a dormir-dice con voz quebrada.

Decido no preguntar. Cojo su mano con cuidado y de esta manera y en silencio, llegamos hasta mi cuarto.

Quito mi camiseta, como suelo hacer para dormir y ella imita mi gesto, hasta quedarnos en ropa interior. Me meto primero en la cama y seguidamente ella. Todo ello en silencio. Soy yo el que la abraza, sintiendo su piel cálida junto a la mía.  En otra situación, para cualquier otra persona, estando en ropa interior, en una cama, solos, frente a una persona de muy buen ver, podría haber desembocado en algo mayor, pero no, no yo, no al menos con ella. Su cuerpo no me llama, no me provoca ninguna clase de excitación, ni siquiera cuando ella posa sus manos en mi pecho desnudo, acariciándolo con suavidad. Coloca su mejilla en mi hombro, quedando encaja como si estuviéramos hechos para encajar de esta manera, y desde ahí continúa acariciándome con suavidad, esta vez mi cuello con las yemas de sus dedos.

--Él te quiere-digo pasado un rato de silencio.

No responde, mas la oigo suspirar de manera entrecortada, y acto seguido, sollozar en voz muy baja.
Comienzo a cantar en voz muy baja la conocida nana Hush Little Baby. La nana que mi padre siempre me cantaba cuando era pequeño antes de que me fuera a dormir, la canción que estaba ahí cuando tenía miedo, cuando no podía dormir. Ella se relaja entre mis brazos, llegando al punto en el que siento como si respiración se torna pesada. 
Me muevo con cuidado para poder ver su rostro y ver como yace dormida. Acaricio sus mejillas con cuidado, apartando algunas lágrimas que aún quedan en sus mejillas. Ella frunce levemente el ceño, como si estuviera estorbando en su sueño, lo cual me hace sonreír antes de dejar un beso en su frente. Veo como la puerta de mi cuarto se abre, dejándome ver a un rubio de ojos rojizos y mueca triste. Sus ojos azules se abren por la sorpresa, pero esa sorpresa se esfuma con rapidez, siendo sustituida de nuevo por la tristeza.

--No ha ocurrido nada-le aseguro en un susurro, algo asustado de lo que pueda pensar, ya que lo que menos necesito es que también él me odie y se vaya solo por estar junto a Ane. Para mi sorpresa, no dice nada relacionado con ello.
--¿Por qué no me deja estar así con ella?-pregunta dolido.
  Miro a mi amigo, la miro a ella, y pienso en la manera en la que a ella le debe de doler comportarse con él así. Sé que le quiere, estoy muy seguro de ello, pero ella es cabezota, y él tan solo se limita a esperar...y a ponerse celoso de mí.
--¿Quieres?

Niall me mira extrañado por un segundo, pero finalmente asiente con la cabeza lentamente, con algo de vergüenza y tristeza por no poder ser así. Pero eso lo voy a arreglar yo.
Me muevo despacio en la cama hasta quedar apartado de ella sin despertarla, beso su frente con cariño, y camino hasta quedar junto a Niall.

--Toda tuya-digo extenediendo mis brazos hacia ella.

Él me mira con una gran sonrisa antes de abrazarme con fuerza, sin importarle ya lo más mínimo lo que piensa acerca de ella y yo como pareja. Veo como se acerca tan rápido como puede, decidido a meterse en la cama, cuando le freno momentáneamente, ganándome su mirada confusa.

--Nada de guarrerías ni cosas raras ¿eh?-le digo con completa seriedad.

Veo como sus mejillas se enrojecen al instante, pero de nuevo asiente con la cabeza, muy seguro de sí mismo. Me dedica una última sonrisa antes de meterse en la cama junto a ella, acomodándose de la misma manera en la que yo estaba puesto. Ella al instante se abraza a él, apoyando su rostro en su pecho. Pese a que la única iluminación sea la del pasillo gracias a la puerta abierta, veo como ella sonríe satisfecha.

--Gracias-Niall susurra.
--Cuando se levante procura protegerte la cara, en especial los ojos, tiene las uñas largas-respondo con cierta diversión, sin querer imaginarme cómo va a ser el día de mañana.

Él ríe por lo bajo, asintiendo con la cabeza. Rodea el cuerpo de ella con un brazo, después de asegurarse de que ella está completamente tapada. Se escucha cómo ella murmura algo en sueños, algo incomprensible y sin sentido, de lo cual solo se puede descifrar una única palabra que sale en un suspiro: Niall. El aludido me mira sorprendido, yo solo río de manera suave, antes de despedirme de él con la mano y salir de la habitación, cerrando la puerta tras de mí, con la última imagen de Niall sonriendo, acariciando el pelo de Ane con cariño, como si temiera hacerle daño.
Con una sonrisa y ,manteniendo el hecho de que Marta ha roto conmigo, todo lo lejos posible, bajo al salón con los chicos, quienes me miran con sorpresa, no sé si porque baje yo solo o porque ni Niall ni Ane lo hagan conmigo. 

--¿No estabas cansado?-es Zayn el que pregunta, dudoso
--¿Y esos ojos?-pregunta Lou acercándose a mí a mí de inmediato para inspeccionarme de cerca-¿Has llorado?-añade preocupado.
--No, no, me habré metido algo en el ojo o...algo así-respondo tratando de apartar el tema.
 

 

Sé que son mis amigos, y realmente confío en ellos, más que en nada o nadie, pero sinceramente no quiero hablar sobre ello ahora.  Louis asiente con la cabeza antes de sentarse con Lucía de nuevo. Los demás me miran por un momento, antes de retomar sus conversaciones.


--¿No puedes ponerte algo de ropa?-es Liam el quien pregunta, con un tono que no llega a la molestia, pero sí que a la reprimenda. Supongo que no es plato de buen gusto tener a un tío en ropa interior delante de tu novia.
--Es mi casa, hago lo que quiero-respondo divertido mientras me dejo caer en el sofá, junto a Zayn.

Antes de que pueda empezar a hablar con él de cualquier tema banal, se oyen unos tacones repiquetear en las escaleras, acto seguido aparece María con una mini falda y una camiseta escotada, sin una chaqueta o tan siquiera medias. Definitivamente es poca ropa para ir por la calle en un invierno londinense, mucho más cuando el tiempo está tan lluvioso.

--¿A dónde vas?-pregunta Louis levantándose del sofá como si tuviera un resorte-Podrías taparte un poquito más ¿sabes?-añade cogiendo una manta, que rápidamente le pone por encima-Te vas a resfriar.
--Tranquilo, volveré enseguida-responde quitándose la manta-Ya entraré en calor de alguna forma-dice con una sonrisa que nos deja bastante en claro lo que va a hacer.
--Te quiero aquí en dos horas-habla su hermano con tono firme y autoritario, el cual con esa voz aguda, suele ser difícil de conseguir.
--Volveré antes si lo prefieres, pero vendré acompañada.
--Por favor...-Lou dice con voz suplicante-no sigas con esto.
--Déjame en paz, Louis, es mi vida ¿vale? Yo hago con ella lo que quiero.

Sale del salón, se escucha un portazo y de inmediato todos sabemos que está fuera de casa.
Nadie hace ni dice nada, visiblemente sorprendidos por su manera de actuar, por su manera de hablar a Louis, quien solo quiere lo mejor para ella. Lou suspira con frustración, recogiendo la manta del suelo, y se sienta una vez más junto a Lucía, quien le agarra de la mano. Una vez más, todos tratan de retomar sus conversaciones. Me decido a hacerlo lo mismo, dirigiéndome hacia Zayn, pero en el momento en el que voy a abrir la boca, se levanta y murmurando un "Ahora vuelvo", se va por el mismo camino por el que la castaña lo ha hecho.

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