I'll be your life, your voice, your reason to be...

Dos hermanos separados, destinados a reencontrarse, sin tener muy claros sus sentimientos, confundiéndolos continuamente, mientras trata de cumplir su sueño con sus cuatro compañeros. Harry, Niall, Liam, Louis y Zayn son cinco chicos, cantantes, que, sin buscarlo, encuentran las que quizás sean sus verdaderos amores. Tal vez no sean más que chicas pasajeras, como pueden ser cualquiera de esas fans que pasan con ellos una agradable noche. Pero ¿qué pasaría si un día Harry encontrara una chica extrañamente familiar? Mucho tardará en descubrir que es alguien verdaderamente importante para él; Ane, su hermana melliza, a la cual separaron de él al igual que a su madre cuando apenas tenían unos años de edad. Eso provocará que nazcan celos de protección y cariño, de amor, que en muchas ocasiones, será mal expresado, confundiéndose con atracción y deseo, llevándolos a incómodas situaciones. Celos, amistad, amor, peleas y muchas sorpresas...

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24. Over again.

Narra Ane.

Me la quedo mirando con asombro, sintiendo como mis ojos se abren de golpe y mi boca se seca por sus palabras, pero acto seguido lo único que hacen mis ojos es aguarse por el dolor de ese recuerdo y ese anhelo que desde siempre he sentido.


--¿No podías haberte inventado una trola menos dolorosa?-pregunto en un siseo que escapa de entre mis dientes apretados, sin evitar que las lágrimas se deslicen por mis mejillas.

--No es mentira-contesta en un sollozo, pero aún mirándome con un profundo dolor-él es tu hermano, mellizo, y el hombre que había en esa casa cuando fuimos a presentarnos...es tu padre...


Y entonces opto po desconectar del mundo real e irme a un mundo en el que mi vida parece se un puzzle de piezas desordeandas, incluso algunas faltan, pero eso no importa, porque a medida que más lo pienso, las piezas se colocan de manera más rápida, hasta dejarme ver que tiene sentido, eso sin dudarlo.

Parecido físico, que podría ser lógico hasta un punto, pero es que... realmente nos parecemos, ¿y el parecido psicológico? a la vista está de todos que tenemos formas parecidas de pensar, aunque no siempre coincidan, lamayoría de las veces pensamos en lo mismo y de la misma manera.

También comienza a cobrar sentido el hecho de que nos guste que salgamos con nadie; no son celos, no es que nos sintamos atraídos, es solo... que tratamos de evitar que nos separen de nuevo, y por encima de todo, que nadie nos haga daño, y todo ello... de manera subconsciente y sin darnos cuenta.


--Pero...¿cómo?-consigo decir, aún aturdida por mis conocimientos adquiridos hace apenas unos minutos.

--Hace...diecinueve años-empieza a decir con voz gangosa y ahoga por las lágrimas-tu padre y yo empezamos a salir. Solo éramos niños, no sabíamos lo que hacíamos, teníamos diecisiete años y... me quedé embarazada sin quererlo-admito en un susurro, como si la vergüenbza la atormentara-no quise abortar-dice con la mirada aún baja por el bochorno, pero el ceño fruncido, como si alguien hubiera querido que lo hubiera hecho, lo cual solo de pensarlo hace que me recorra un escalofrío por la espina dorsal-y... fueron mellizos...-admite en voz baja aún, pero alzando la mirada hasta dar con la mía y dedicarme así una media sonrisa triste-No teníamos ni idea de niños-asegura convencida de ello-pero esperábamos que supiéramos cómo hacerlo, aunque tristemente no fue así...-un suspiro sle de lo más profundo de ella-discutíamos y discutíamos, vosotros dos llorabais y os abrazabais  os consolabais mutuamente...


Una pieza que parecía no tener relación con el puzzle de mi vida encaja de manera rápida; mi sueño, las personas de mi sueño, los dos jóvenes discutiendo, el niño pequeño llorando, mis ganas de llorar ante ello y por encima de todo la seguridad de tener que abrazarle para consolarle.

No era una pesadilla... no era un sueño... era un recuerdo.


--Ni siquiera estábamos casados-continua mi madre, haciendo que salga de mis pensamientos-así que...decidimos ir cada uno por un lado, sin más discusiones ni peleas, sin tener ni siquiera que vernos y cuestionar las maneras de educar del otro.

>>Como erais dos, lo que más justo nos pareció fue que cada uno se llevase uno y...no nos volviésemos a ver más...

>>Aunque de eso ya han pasado quice años...

 

Tras sus palabras la casa se queda en silencio, con ella mirándome con una mezcla de temor y vergüenza, de arrepentimiento y dolor, esperando a que yo reaccione, aunque ¿cómo quiere que reaccione después de que me diga que mi tengo una familia y que no está tan lejos como yo me imaginaba?


--¿Cómo pudiste?-pregunto en bajo, sin apartar mi mirada de ella, sintiendo un dolor y una rabia poco normales en mí, subir de manera lenta pero eficaz-¿¡CÓMO PUDISTE, MAMÁ?!-grito sintiendo las lágrimas volver a acariciar mis mejillas, solo que esta vez de pura rabia y frustración-¿¡CÓMO HAS PODIDO VERME JUNTO A ÉL Y NO DECIRME LO QUE LOS UNE?!

--No podía...-contesta en un susurro, mirándome dolida y destrozada, pero en estos momentos la rabia me lleva sin poder evitarlo.

--¡SÍ! ¡SÍ QUE PODÍAS, PERO NO QUERÍAS!-estallo simplemente-¡DURANTE AÑOS TE HE PEDIDO UN PADRE! ¡UN HERMANO! ¡Y CUANDO LO ENCUENTRO NO ME PUEDES DECIR QUE SON ELLOS! ¡QUE ESTÁN AQUÍ AL LADO DESPUÉS DE TANTO TIEMPO!

--¡NO QUERÍA QUE TE ENAMORASES DE ÉL!-me contesta ella, con un grito también lleno de dolor y grustración, almacenados durante mucho tiempo.


Ambas nos callamos y dejamos de gritar, dejamos de montar el escándalo que estamos montando, pero no dejamos de llorar, con la mirada puesta en la otra, y yo no sé ella hacia mí, pero yo hacia ella siento una clara decepción, aunque muy por encima de ello, siento que Harry tiene que saber esto, porque al fin y al cabo él también ha perdido a una hermana y a una madre, ha perdido a la mitad de su familia, y se merece ser feliz y poder estar con ella.


--Voy a contárselo-murmuro en voz baja mientras me doy media vuelta, con intenciones de salir de esta casa.

--No-responde ella, con sequedad y dura, pero un fondo de miedo, cogiendo mi muñeca para evitar que salga y haciendo que me dé media vuelta y así pueda mirarla-no se lo digas, tiene que contárselo Des...-me suplica.

--¿Des?-pregunto sin comprender.

--Tu...-comienza a decir, soltando mi mano lentamente, antes de corregirse a si misma-vuestro padre...-admite.

 

Mi padre. Mi padre. Realmente tengo uno, y no está ni muerto ni en la cárcel como siempre pensé dadas las respuestas esquivas de mi madre hacia él, realmente tengo un padre, y está bien, está libre, y solo he podido verle unos escasos dos minutos...

 

--¿Y cómo quieres que le mire ahora a la cara?-pregunto sin expresión alguna, sonando tan fría como un témpano de hielo-¿Cómo quieres que me comporte con él como un simple amigo cuando tiene mi misma sangre?-el reproche claro en mi voz, dirigido a mi madre.

--Por eso no quería que estuvieras cerca de él, no podía dejar que te encariñaras o...que os quisieseis de esa forma...

--Yo le quiero, pero no de esa forma-confirmo muy segura-aunque ahora veo claro cuál es la manera en la que le quiero.

--No se lo digas, por favor-me pide aún con ojos llorosos.


Estoy enfadada, estoy que rabio de dolor y frustración, pero es mi madre después de todo, y no puedo hacerle algo así, por lo que simplemente asiento con la cabeza, confirmándola que no diré nada hasta que ella lo vea necesario, y sin más me doy media vuelta, tratando de aclarar mi mente y de saber cómo tengo que dirigirme ahora a Harry, y dispuesta a irme a su casa.


--Espera-me llama dese la puerta, haciendo que me dé media vuelta para mirarla-ahora que lo sabes ¿volverás?-no se si me pregunta o me suplica, pero como ya he dicho, es mi madre y no puedo negarla algo tan importante para ella como para que me quede en casa de Harry después de todo.

--Claro-contesto finalmente, con un principio de sonrisa en mis labios-voy a por mis cosas-añado señalando la casa de Harry.


Sale de casa sin pensárselo y me abraza con fuerza entre sus brazos, haciéndome sentir como cuando era pequeña, porque sigo siendo su pequeña, siempre lo seré.

Escucho como comienza a sollozar de nuevo, haciendo que me dé cuenta de cómo las lágrimas también quieren volver a salir de mis ojos.


--No llores mamá, todo se va a arreglar...-la susurro más convencida de lo que realmente estoy.


Se aparta de mí con una sonrisa mientras aparta mi pelo de la cara y asiente con la cabeza, casimás convencida que yo, antes de dejarme ir a casa de Harry.

A casa... de mi hermano... Y solo de pensarlo, un extraño y agradable escalofrío me recorre la espalda mientras una sonrisa sale involuntaria de mis labios.

Está claro que todo esto me llevará mucho tiempo.

Voy a llamar al timbre justo en el momento en el que escucho una increíble melodía junto con una letra aún más preciosa si cabe.


--So we can start it all over again...


Así que finalmente han hecho una canción... Está claro que tienen talento, y lo demás son tonterías.

Opto por llamar al timbre, sintiendo unos nervios muy poco normales después de todo, y al poco tiempo aparece ese chico; ese chico que era un simple y extraño que miraba por la ventana mientras me cambiaba y al que había tomado por un salido por ese motivo. Ese chico al que tiré mi móvil por la ventana solo porque pensé que sería divertido hablar con él. Ese chico que me siguió al colegio y que me defendió de un gilipolls, ganándose un puñetazo por mi culpa. El chico que bailó conmigo, que me presentó a ese increíble chico con el que tanto he peleado en esta corta relación y al que tanto quiero sin apenas darme cuenta. El chico que me sacó de ese mismo baile por miedo a que Niall me pudiera dañar, aunque fuera uno de sus mejores amigos. Ese chico con el que me ha parecido sentir algo, y que ese algo creo que ya se ha ido por siempre, al saber que lleva mi misma sangre. Ese chico que resulta que es mi hermano.

No puedo evitar que las lágrimas salgan descontroladas de mis ojos, sintiéndome algo tonta por reaccionar así, pero es que tampoco puedo reaccionar de otra manera.

Me atrevo a mirarle a los ojos esmeralda, claramente iguales a los míos, y ojos en los que se ve clara confusión. Hago lo único que me veo capaz de hacer, que es abrazarle con fuerza, apoyando la cara en su pelo, mientras noto como él duda un momento antes de acariciar mi pelo con cuidado y tranquilidad.


--¿Qué ha pasado?-pregunta con una pizca de enfado en la voz, supongo que porque piensa que mi madre me ha dicho o hecho algo, aunque nada más lejos de la realidad.

--Te he echado de menos-murmuro con la voz gangosa por las lágrimas mientras me agarro a su camiseta con fuerza.

 

La tensión y el enfado parecen desaparecer de él y tan solo ríe de manera baja y ronca, la cual me tranquiliza y me hace sonreír con una estúpida.


--Solo hemos estado separados diez minutos-dice en voz baja y divertida mientras baja la mano hasta mi mejilla y la acaricia apartando un par de lágrimas.

--A mí me ha parecido como si hubieran sido quince años...

 

Narra Lucía.

Tendría que haberle dicho algo, algo con sentido, como que le quiero o algo así, no sé, es lo que siento, pero no, solo se me ocurre meterme en su ducha y acto seguido no querer hablar con él por pura vergüenza, aunque en mi defensa debo decir que él tampoco me ha dicho  nada a mí.

Gruño malhumorada mientras me doy media vuelta en la cama, por lo que me arrepiento al sentir ese dolor de nuevo dentro de mí, como si estuviera rota, o al menos esa es la sensación que me da a mí.

Por otra parte, vuelvo a pensar en eso de que él tampoco me haya dicho nada... ¿y si es que no le gustó? Tampoco es que yo pudiera hacer nada... no sabía qué hacer en realidad...

Dios... ¿Qué hago? ¿Le digo algo o...o no? ¿Por qué debería decírselo? tiene millones de chicas a sus pies y una que se meta en su ducha no será muy importante...

Decido resoplar mientras me incorporo en la cama lentamente, hasatq eudar sentado viendo como afuera llueve con fuerza, lo cual me indica que no debería salir de casa, por lo que me dejo caer con la cabeza contra la almohada antes de darme media vuelta y enterrr mi cara en el almohadón.

Me siento tan sumamente estúpida... y dolorida...

El timbre de la casa retumbando por todas partes me hace saber que me tengo que levantar, ya que mis padres no están, así que no me queda otra opción.

De mala gana y lo más rápido que mi cuerpo me permite, bajo las escaleras hasta llegar a la puerta, preguntándome quién es el loco que se atreve a venir hasta aquí lloviendo como lo hace, aunque mi pregunta queda respondida al ver unos ojos azules y profundos mirarme con fijación bajo algunos mechones de su pelo castaño, casi ocultos por la capucha de una sudadera azul marino que está tan empapada como cabe suponer.

Me mira con una sonrisa nerviosa mientras yo le miro estupefacta y dispuesta a preguntarle si es que ha perdido el juicio, pero él simplmente tapa mi boca con una de sus manos frías y mojadas, impidiéndome hablar.


--If you're pretending from the start like this-comienza a cantar haciendo que abra los ojos por la sorpresa-with a tight grip, then my kiss, can mend your broken heart I might miss, everything you said to me...and I can lend you broken parts that might fit, like this, and will give you all my heart, so we can start it all over again...-dice lo último en un susurro y acto seguido aparta despacio la mano de mi boca.


No sé qué decir, me he quedado helada y no sé si es por el frío que hace en la calle, por su hermosa canción o por ver que realmente está aquí, delante de mi casa, mirándome y espaerando una respuesta que no sé darle.


--¿Podríamos empezarlo todo de nuevo?-pregunta al ver que yo no respondo nada.


Aún con la boca abierta y sin poder creerme lo que Louis Tomlinson me está diciendo, asiento con la cabeza antes de cerrar la boca avergonzada mientras él ríe por lo bajo.

Sus labios curvados en una sonrisa se cercan despacio a los míos hasta que se rozan de una manera dulce y delicada, mientrs en los suyos y en su forma de moverse siento miedo, como si temiera que no volviera a hablarle o que me echara atrás en su increíble proposición de poder empezarlo todo otra vez... como una pareja...

Terminados con los pechos juntos, haciendo así que mi ropa se moja al estar la suya calada, pero eso no me importa, y por lo que parece a él tampoco, ya que me sonríe con los ojos chispeantes de emoción a una escasa distancia de mí, cogiendo mi mano izquierda con la suya derecha, la mía notablemente más caliente que la suya.

Sin venir a cuento, se separa de mí con un ceño fruncido en su cara, lo cual me hace sentir pánico alpensr que es él el que se arrepiente de que salgamos, pero su mano sigue unida a la mía con fuerza y seguridad, y eso me tranquiliza, a la vez que lo hace una rosa y algo espachurrada rosa roja, a la que mira algo triste por la manera en la que se ha quedado, pero a la cual yo no puedo evitar sonreír llena de emoción.


--No quería que se mojara-murmura aún con el ceño fruncido mientras veo coo la aleja de él con intenciones de tirarla, pero cojo su mano con rapidez antes de que haga algo tan horrible, y con ello que él me mire confuso.


--No la tires...-susurro-me encanta-admito con mis ojos casi negros puestos en los suyos azules.


Él me sonríe algo divertido mientras me tiende la bonita flor, la cual cojo sin dudar antes de acercarme de nuevo a él con intenciones de sentir sus labios fríos sobre los míos de nuevo, pero el sonido de un móvil -el suyo- hace que se aleje con un resoplido, aún con nuestras manos unidas, antes de sacar el móvil del bolsillo de sus vaqueros y contestar a la llamada.


--¿Si?-responde de mala gana-¿Qué?-pregunta mientras el poco color que tenía su cara se desvanece por completo-pero... ¿cómo? ¿está bien?... Sí, sí, vamos para allá-dice muy seguro antes de colgar el móvil.

 

Aparta la mirada de su teléfono para mirarme y poder ver cómo en sus ojos se encierran una tristeza, una preocupación, un miedo y un dolor que nunca pensé que podría ver en él.

 

--¿Qué pasa?-pregunto asustada por su mirada.

--Es Liam...-murmura como respuesta en voz baja, a lo cual yo solo puedo responder callada y prestandole toda mi atención-ha empeorado.

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