I'll be your life, your voice, your reason to be...

Dos hermanos separados, destinados a reencontrarse, sin tener muy claros sus sentimientos, confundiéndolos continuamente, mientras trata de cumplir su sueño con sus cuatro compañeros. Harry, Niall, Liam, Louis y Zayn son cinco chicos, cantantes, que, sin buscarlo, encuentran las que quizás sean sus verdaderos amores. Tal vez no sean más que chicas pasajeras, como pueden ser cualquiera de esas fans que pasan con ellos una agradable noche. Pero ¿qué pasaría si un día Harry encontrara una chica extrañamente familiar? Mucho tardará en descubrir que es alguien verdaderamente importante para él; Ane, su hermana melliza, a la cual separaron de él al igual que a su madre cuando apenas tenían unos años de edad. Eso provocará que nazcan celos de protección y cariño, de amor, que en muchas ocasiones, será mal expresado, confundiéndose con atracción y deseo, llevándolos a incómodas situaciones. Celos, amistad, amor, peleas y muchas sorpresas...

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40. Le quiero.

Narra Ane.

 

Sus ojos se abren de par en par, al tiempo que su boca se cierra. La sorpresa ha hecho que su enfado desaparezca, aunque eso no ha funcionado con el mío. Ni siquiera dudo en seguir gritando, ya que de una forma u otra, iba a tener que contárselo a alguien, que admitírselo a alguien, y si no era a ella, iba a ser a Harry. Además, estoy cansada de que todo el mundo piense que me dedico a quitarle los novios a la gente, que me dedico a quitarle el novio a mi amiga. Lo cual, ya tendría delito, pero es que es mi hermano ¿para qué querría yo tenerle como novio? Sería repulsivo.

--¡SÍ! ¡LE QUIERO! ¡LE QUIERO! ¿¡VALE?! ¡PENSÉ QUE ERA OBVIO PARA TODO EL MUNDO, O AL MENOS QUE LO ERA PARA TI! ¡ERES MI MEJOR, AMIGA, DEBERÍAS CONOCERME MEJOR! 
--Eh...Ane-parece que ella trata de interrumpirme, con un tono mucho más calmado, pero no se lo permito. Ya que estoy lanzada, acabo con todo esto, porque está claro que no va a haber otro momento de hablar (si se le puede llamar así) de esto.
--¡EH ANE NADA! ¡NO QUIERO A HARRY DE ESA FORMA! ¡YA NO SÉ NI COMO DECÍRTELO! ¡NO SÉ CÓMO DEJAROSLO CLARO A TODOS! ¡ES NIALL! ¡NIALL Y SOLO NIALL EL QUE ME INTERESA! ¿¡ES QUE ACASO NO LE HAS VISTO?! ¡LOS RUBIOS Y LOS OJOS AZULES SIEMPRE HAS SIDO MI PERDICIÓN!-confieso otra cosa más, totalmente cierta. El enfado no parece disminuir dentro de mí, lo cual empieza a preocuparme. Ya siento cómo las palabras empiezan a salir raspando mi garganta, y cómo hasta mis propios oídos se quejan de
--Yo que tú me callaría...-en otras circunstancias, habría rodado los ojos ante ese comentario. ¿Cómo pretende que me calle en medio de un discurso? Más aún si estoy gritando como una posesa.
--¡NO AHORA NO ME CALLO! ¡ES TIERNO, EL DULCE, ES DIVERTIDO! ¡ES COMO SI HUBIERAN COGIDO MI DIARIO DE LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS Y LE HUBIERAN HECHO EXPRESAMENTE PARA MÍ!-decido bajar el volumen por un momento, aunque solo sea para coger aire. Para cuando vuelvo a hablar, creo que no me quedan fuerzas para continuar gritando, por lo que lo hago en un tono normal, más de persona en sus cabales-Escúchame. Escúchame bien. No quiero que vuelvas a pensar que te quiero quitar a Harry, que por una mínima casualidad me gusta, porque no es así. Y no solo porque no sea mi tipo y esté contigo-me tengo que detener una vez más para coger aire, esta vez a causa de un ligero temblor que me recorre. Si quiero que a Marta le quede claro que no voy detrás de Harry, voy a tener que confesarle el verdadero motivo. La verdadera razón por la que nunca podría sentirme atraída por él-Harry es mi...-una tos se oye detrás de mí y mis palabras se pierden. Un mal escalofrío recorre mi espalda y siento cómo mis músculos se quedan tensos. Mi mirada se dirige únicamente a mi amiga. Ésta se muerde el labio inferior, en un obvio intento de no echarse a reír, lo cual no hace más que confirmar mis sospechas, y mis peores miedo en estos momentos-Dime que esto no va a ser como en esas estúpidas comedias románticas, y que está detrás de mí, por favor-apenas murmuro, sin apartar mis ojos de ella. El corazón sigue palpitándome con fuerza y mis mejillas empiezan a notarse caliente, y lo peor, es que ya no es por culpa del enfado, de la ira, sino de vergüenza.

--Vale, yo si quieres no te lo digo-responde, ya sin poder evitar echarse a reír. Supongo que mi cara deberá ser todo un cuadro, porque sino, no le veo la gracia al asunto.  

Me giro sobre mis propios pies, muy despacio y con los ojos apretados, rezando porque esté cualquier otra persona. Porque esté cualquiera, salvo Niall. Para mi mala suerte, el rubio es el que se encuentra a un par de pasos de distancia. Está increíblemente rojo, tanto como pueda estarlo yo. Sus bonitos ojos azules abiertos como los del Coyote cada vez que ve al Correcaminos. Sus labios, entreabiertos, como si estuviera dispuesto a decir algo, pero no lo hace, ni mucho menos. Para colmo de mi mala suerte, no es el único que se encuentra en la sala. Harry detrás de Niall, solo cubierto por una toalla blanca que rodea su cintura. Sus rizos mojados causan que las gotas resbalen por su torso, hasta perderse en algún punto que en estos momentos, no me importa demasiado. A su lado, Louis tiene ambas cejas alzadas y una sonrisa burlona en la cara. Está claro que no me voy a librar de él ni de sus bromas en mucho tiempo, y eso no me ayuda a tranquilizarme. Bajo su brazo, se encuentra Lucía, con el pelo tan revuelto como puede tenerlo su acompañante. Sus ojos negros están bien abiertos, esperando que ahora la película siga y ocurra un beso. Tal vez incluso espera que salgamos a la calle y empiece a llover, digo, para que sea más de película de llorar. Liam también ha sido presente de toda mi puesta en ridículo. Sus ojos están puestos en mí, mientras yo solo siento como me pongo más y más roja a cada segundo, bajo la mirada de todos ellos. Una de sus cejas está arqueada, también esperando mi siguiente paso, o el de su rubio amigo en su defecto, quien sigue sin reaccionar. Por último Alejandra se limita a sonreírme débilmente, con ternura, pero ni la alegría ni el cariño llegan a sus ojos. Se estrecha contra su novio de manera casi imperceptible, haciendo que éste la rodee con cuidado. Todos esperan. Esperan con paciencia un beso, un abrazo o un cursi "Te quiero". Y sí, aunque tal vez fuera lo más lógico y lo más normal. Aunque fuera lo que toda persona cuerda haría, ya que, de perdidos al río, mi reacción es todo lo opuesto. Murmuro un "Oh, mierda" que causa la risa de Louis, pero no me centro en eso, sino en una forma rápida de escapar. La puerta de la cocina, la que da al jardín de atrás, es mi mejor (y mi única) opción. Antes de que a Marta se le ocurra retenerme contra mi voluntad y encerrarme en una armario con Niall, salgo corriendo. Atravieso el jardín trasero a toda prisa, más de lo que haya podido correr en mi vida, dispuesta a entrar al mío y así poder entrar en casa. Entrar en casa y no salir en cinco meses, o hasta que se les haya olvidado a todos lo que he dicho, lo que ocurra antes. A mis espaldas puedo escuchar las voces de Harry y de Marta, diciéndome cosas como que no sea tonta, que vuelva con ellos, que hable las cosas de una vez. Pero les ignoro de todas a todas y me meto en casa de un portazo. 

Subo las escaleras como si me fuera la vida en ello. Mi madre, ante el portazo y mi velocidad en subir, debe de haberse percatado de que algo no va bien, ya que sale en mi búsqueda. Se planta delante de mí, evitándome llegar a mi salvación, que es mi cuarto.

--¿Ane? ¿Qué te ha...-oigo que pregunta, pero también me paso por el arco de triunfo sus palabras. La esquivo con facilidad y me meto en mi habitación, cerrando de un portazo.
 

Me quedo allí quieta, con la espalda contra la puerta, solo en caso de que a mi madre se le ocurra abrir la puerta. Lo dudo bastante, ya que le he dejado claro que no estoy de humor para uno de sus intentos de madre "guay" y "enrollada", o como lo quiera llamar. Mi respiración todavía está acelerada y en mi cabeza no dejan de pasar una y otra vez las imágenes de lo que acaba de pasar. Para cuando me quiero dar cuenta, estoy sentada en el suelo, con las manos en mi cabeza, mascullando lo idiota que soy en voz demasiado alta como para que mi madre no lo esté oyendo. De todas formas, no parece dispuesta a interrumpirme, cosa que agradezco. En cuanto siento las primeras lágrimas resbalar por mis mejillas, me levanto, de nuevo sintiendo el cabreo llegar a mí. Llorar. De verdad estoy llorando. Llorando por lo que he dicho, o llorando por él. Es patético, yo soy patética, sea cual sea el motivo de mis lágrimas. Atravieso mi habitación, en busca de algo que arrojar, en busca de algo que romper y que me alivie el cabreo y la frustración de una vez. Lástima que a mi alrededor solo haya libros y discos a los que tengo demasiado cariño como para malgastar y destrozar en algo así, y apuntes que, si bien no les tengo ni el más mínimo cariño, les necesito para aprobar. 

Me tumbo en la cama, notando como a cada segundo algo se tensa dentro de mí. Miedo, histeria, ira, enfado, frustración, cualquiera de esas cosas puede ser. Tengo ganas de patalear como una cría contra el colchón, pero evito hacerlo en cuanto siento cómo más lágrimas acuden a mí. De nuevo vuelvo a ver pasar ante mis ojos todo lo que ha pasado, todo lo que he dicho. ¡PORQUE YO AL QUE QUIERO ES A NIALL! primer fallo garrafal, qué duda cabe ¡PENSÉ QUE ERA OBVIO PARA TODO EL MUNDO! ni siquiera yo lo tenía claro, ¿cómo iba a serlo para el resto del mundo? Pongamos que ese ha sido la segunda metedura de pata. ¡ES NIALL! ¡NIALL Y SOLO NIALL EL QUE ME INTERESA! voy a contarlo como parte del primer error, ya que al fin y al cabo es solo confirmar lo que ya había proclamado a los cuatro vientos. ¡LOS RUBIOS Y LOS OJOS AZULES SIEMPRE HAS SIDO MI PERDICIÓN! Dios Santo, como se puede ser tan sumamente bocazas... ¡ES COMO SI HUBIERAN COGIDO MI DIARIO DE LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS Y LE HUBIERAN HECHO EXPRESAMENTE PARA MÍ! ...y gilipollas. Gruño contra la almohada que hay bajo mi cara húmeda y me ruedo hacia un lado, aovillándome bajo las mantas. Me rodeo el cuerpo como si eso fuera a arreglar algo, aunque para mi sorpresa, síque me alivia. Algo dentro de mí parece estar increíblemente contento. Está saltando de alegría, feliz, chillando cosas como "¡Por fin! ¡Por fin vamos a estar con él"  

--Y una mierda-mascullo entre dientes apretados.  

Esa pequeña y feliz parte dentro de mí se queda callada, con gesto decaído, y se sienta a un lado, con todos los banderines y el confeti que tenía preparado. De momento no hay nada que celebrar, sino más bien de lo que arrepentirse. Me dedico a contar los minutos que quedan antes de que o bien mi madre o bien Marta, vengan a intentar hablar conmigo. Lanzo una almohada contra la puerta, con fuerza, comprobando que desde la misma cama llego como para arrojarlas alguno de los almohadones que me quedan, y así evitar que entren a la fuerza.


Narra Marta.


No puedo evitar reírme ante la situación. Estaba claro que Ane no se iba a callar en medio de sus gritos, mucho menos que fuera a darse media vuelta cuando la hemos estado llamando. Pero oye, al menos ya lo ha soltado todo, ¿no es eso algo bueno? En la cara de Harry, quien también está en el marco de la perta pese al frío y a su poca ropa, no hay rostro alguno de diversión, sino más bien de preocupación. Sé que no debería, que es de persona egoísta, y, de nuevo, estúpidamente celosa, mucho más ahora, que ha quedado claro que no están interesados el uno en el otro. Pero no puedo evitar sentirme algo molesta al ver su gesto dolido, como si le hubiera molestado que Ane hubiera aclarado que no tienen ni nunca van a tener algo. Decido dejarlo pasar por el momento, suponiendo que son solo cosas mías. Me doy media vuelta, dejando a Harry todavía mirando por la puerta, con la esperanza de que a Ane le dé un venazo y vuelva a aquí. Estoy segura de que no lo haría ni aunque le dieran todo el dinero del mundo. Al hacerlo, me encuentro con que Niall no se ha movido de su posición, todavía rojo hasta las ojeras, y con sus ojos bien abiertos, observando el sitio por el que se ha ido su loca amada.   

--¿Estás bien?-pregunto con un tono calmado, ahora preocupada de cómo pueda sentirse el rubio ante la huida de Ane.
--¿Me...me quiere?-apenas balbucea, casi temblando. Sonrío con ternura al ver que lo de que salga corriendo no le ha importado, sino lo que ha dicho antes de ello, lo que ha provocado que salga por patas. Me encojo de hombros, algo divertida.
--Eso parece.
 

La extraña alucinación que había en su sonrosado rostro, va desapareciendo con lentitud, para ser sustituida por una alegría que causa una enorme sonrisa en su cara. Sus ojos se enfocan en mí y puedo ver cómo brillan de pura ilusión. Si es que como no se le puede querer a este chico.

--Que declaración más rara-interviene Liam, con otra sonrisa en sus labios, divertida. 

--Si es que se le puede llamar declaración-apunta Lucía.
--Ha sido tan bonito todo.... creo que voy a llorar-Louis saca su vena más teatrera y hace como si se limpiara una lágrima.
Escucho a Lucía responderle con un "Eres idiota", que causa que ambos dos rín por lo bajo, antes de intentar reírse en medio de esas risas.   

Ruedo con los ojos, negando con la cabeza ante estos últimos. Paso por alto el silencio de Alejandra, sin nada que comentar al respecto. Supongo que tampoco tiene necesidad, tal vez lo que le falte sea confianza. De nuevo me dirijo al rubio, quien no parece haberse movido de su posición. Cualquiera diría que no le tienen atrapado o que está bajo una mina que estallará en cuanto se mueva.


--Creo que deberías ir a hablar con ella-comenta, todavía sonriente. Su sonrisa decae apenas, y además de la ilusión en su mirada, también puedo ver algo de pánico. En el fondo le entiende: yo tampoco me atrevería a ir a hablar con Ane. No estará en el mejor de los humores, ni mucho menos-Yo te acompaño-añado, tratando de infundirle ánimos.  

De nuevo aparece su sonrisa y asiente con la cabeza. Atravieso la puerta trasera en la que Harry sigue haciendo guardia, tirando de la mano de Niall para ir aún más rápido si es que eso es posible. Llegamos a la puerta principal de la casa vecina, y llamo a la puerta. La mano del rubio se aprieta en torno a la mía, lo cual me confirma si nerviosismo, puede que incluso a su miedo de un nuevo rechazo. Casi doy por imposible esa opción. Sería estúpido que Ane le rechazara después de todo lo que ha dicho. Aunque claro, no hay nada imposible en esta chica. Ante nuestros ojos aparece una versión unos veinte años mayor que Ane, con el ceño fruncido a causa e la extrañeza, aunque lo más probable es que no sea por vernos aquí, sino por lo que haya podido hacer o decir si hija.


 --Hola chicos-comenta con un tono que hace juego con su mueca extrañada.
--Hola Anne-respondo con amabilidad-¿Podemos ver a Ane?-es entonces cuando despliego mi gran sonrisa, y mi bateo de pestañas, que me hace ver aún más joven de lo que soy, y por tanto, más dulce y tierna. No hay persona en el mundo que se pueda a resistir a mi aleteo de pestañas, ni adultos, ni jóvenes. Anne no es la excepción.
--Sí, claro-todavía responde dudosa, descolocada por completo. Nos abre aún más la puerta y se aparta a un lado, haciéndonos pasar-Ha llegado corriendo y dando portazos y se ha encerrado en su habitación. He intentado hablar con ella...como si eso fuera posible cuando está enfadada-rueda los ojos, haciendo que me recuerde a la manera exacta en la que mi amiga lo hace-¿Sabéis si le ha pasado algo?
--Nada en especial-respondo sin poder evitar sonar divertida. Por el rabillo del ojo, miro a Niall, cuyo color rojo de vergüenza no parece haberse aclarado ni aun con el frescor de la calle. Doy por hecho que estar frente a su futura suegra (tengo la esperanza de que así sea) no debe de ayudar a que deje de sentirse nervioso. 
 

Anne se percata de mi mirada y del chico rubio a mi lado. Rápidamente cambia su expresión facial a una de ligera preocupación.

--¿Te encuentras bien, cielo?-pregunta con amabilidad-Parece que tienes fiebre-coloca una de sus manos en la frente de Niall, con toda la confianza del mundo. El pobre chico ya no sabe ni donde meterse-Estás ardiendo...
--No es nada-contesta visiblemente cortado. Anne aparta su mano e él y le mira de arriba a bajo, inspeccionándole, en busca de algo más que le indique que se encuentra enfermo, aunque solo esté muerto de vergüenza.
--Tal vez deberías estar en cama-le recomienda con tono maternal. Niall asiente conla cabeza, sin abrir la boca.
 

Es entonces cuando escuchamos un ruido contra la puerta de arriba. No parece muy fuerte, aunque está claro que alguien (Ane) ha lanzado algo contra la puerta. La mirada de la mujer adulta se dirige por unos instantes al final de las escaleras, antes de posarla en mí, de nuevo preocupada y confundida por la actitud de su hija.

--Vamos a ver qué la pasa-comento con tono tranquilo y una sonrisa. Eso hace que ella se relaje apenas, con la esperanza (y la seguridad) de que a mí vaya a abrirme la puerta, a contarme lo que la ocurre pese a que ya tengo una ligera idea. Tal vez esta mujer tenga más esperanzas que yo misma, ya que cuando su hija está así...solo Dios debe entenderla, y puede que ni eso.
 

Subimos las escaleras con rapidez. Niall todavía lleva cogida mi mano, supongo que en un gesto de inseguridad y búsqueda de protección o de reconfortarse, puede que como alivio a los nervios. No dudo en llamar a la puerta con el puño, ganándome un grito, como ya me esperaba. Niall también debía suponerselo, ya que tampoco se ha sobresaltado.  

--¡YA TE HE DICHO QUE ESTOY BIEN!-su grito parece roto, y eso es algo que sí que consigue mi preocupación.

--A otro perro con ese hueso-respondo con rapidez, con voz lo suficientemente alta como para que distinga que soy yo, y no su madre la que intenta hablar con ella.  

Pasan unos segundos de silencio, en los que puedo sentir el corazón de Niall palpitar con rapidez, no sé si por la preocupación o por la necesidad de verla, de poder estar con ella. La puerta apenas se abre, dejándonos ver por unos segundos esos ojos verdes llenos de enfado. Por un momento creo que nos va a dejar pasar, ya que su mirada se suaviza al verme. Al ver que Niall es el que está conmigo, cierra con un nuevo portazo antes de volver a hablarnos con voz elevada.

--¡IROS!
--Ya lo has admitido a gritos, ya sabemos lo que te pasa. Naid e te va a juzgar por ello o algo así-comento con el ceño débilmente fruncido-¿Por qué no lo habláis como personas civilizadas y medianamente adultas?

--¿¡De verdad te crees que me apetece hablar?!-reprocha desde el otro lado de la puerta. Ha bajado un poco el volumen de sus gritos, lo cual agradezco. A mi lado, Niall carraspea, en un intento de aportar algo a la conversación que mejore las cosas.

--Yo-yo-Ane ni siquiera le deja terminar.

--¿¡Tengo pinta de querer hablar contigo ahora?! ¡Lárgate, Niall!-el cabreo es más que obvio en su voz, aunque también se puede apreciar otra cosa que no soy capaz de descifrar.

El rubio ni siquiera hace otro intento de terminar la frase. Agacha la cabeza, con aspecto de absoluta derrota y suspira con suavidad. Se da media vuelta, dispuesto a marcharse, a dejarla ir una vez más. Le agarro del brazo antes de que llegue a las escaleras.
 

--Sabes que ya no está enfadada contigo, sino con ella misma. No te vayas-le pido. Sé que Ane debe de estar escuchando todo, pero no parece querer comentar nada más, ni a gritos ni a volumen de persona normal-Te quiere y...te necesita.

--Lo sé-contesta con una débil sonrisa que no me esperaba-Pero no ahora. Quiere estar sola, o al menos no quiere verme. Ya será otra vez-se encoge de hombros sin más, como si el tema fuera cualquier cosa.  

Aflojo mi mano alrededor de su brazo y le dejo irse, más que perpleja ante su respuesta. No hace falta que comente que Ane no se merece a alguien como él. Creo que no hay persona en el mundo que se merezca a alguien como él. Escucho sus pasos tranquilos bajar las escaleras. Intercambia un par de palabras con Anne, la mitad de ellas acerca de que se meta en la cama y vaya al médico si se encuentra mal. La otra mitad sobre su hija, a las cuales él responde que no tiene ni idea, pero que es mejor que hable su mejor amiga con ella. Acto seguido escucho un "Adiós" y la puerta de entrada cerrarse. Casi puedo ver la misma cara de sorpresa en Anne. Me enfrento a la puerta de nuevo, sin poder evitar un bufido de molestia.

--Ya está. Ya se ha ido, ya le has echado de tu vida una vez más ¿Contenta?
 

De nuevo pasan unos segundos en los que no se oye nada, hasta que se produce un ligero chirrido. La puerta apenas se abre, con lentitud, y de nuevo puedo ver los ojos de mi amiga inspeccionando el lugar, como si se asegurara de que Niall no está, de que se ha ido y de que no es una treta para obligarla a que hable con él. Deja salir un suspiro antes de susurrar, con voz sorprendentemente rota y apagada.

--¿Tú no podías avisarme de que estaba detrás de mí?
--¡Lo intenté!-exclamo empujando la puerta para que la abra y me deje pasar. No se opone a ello, y acabo dentro después de todo. Veo como ella arrastra los pies hasta acabar sentada en el borde de su cama, con la mirada puesta en el suelo-Pero estabas tan cabreada...no me escuchabas, y solo repetías cuánto le quieres-añado mientras cierro la puerta, apoyándome en esta.
 

Puedo escuchar un gruñido bajo, proveniente de ella. Me sorprende lo grave y arisco que suena. Casi parece felino, como el de una leona segundos antes de atacar a su presa. No alza la mirada y no parece con intenciones de seguir hablando, por lo que soy yo la que lo hace.

--Él ya lo sabe, yo lo sé, todos lo sabemos-insisto en ese punto, que doy por hecho que es clave en su enfado-Solo tienes que...bueno, pedirle perdón por ser tan hija de puta con él estaría bien, y luego...pues nada. Él te va a perdonar y fin del asunto. Estaréis junto y felices de nuevo.
 

Ante estas últimas palabras sí que eleva la mirada. Me sorprendo al darme cuenta de que el rímel que llevaba ya no está en sus pestañas, sino en sus párpados y en parte de sus mejillas. Ha estado llorando, y eso no hace sino que preocuparme. Nunca la he visto llorar, ni siquiera la he oído llorar, y que ahora lo haga...que ahora me deje ver la prueba de ello...significa que lo que sea que siente, está por encima de su orgullo y su fachada casi impenetrable. Digo casi, porque está claro que Niall ha abierto un agujero en ella, o la ha escalado, o ha llamado educadamente a la puerta y alguien le ha abierto desde dentro. Sin embargo, la mirada de Ane sigue llena de enfado.

--Si piensas que voy a a ir allí, en medio de todos, y me voy a arrastrar delante de Niall, puedes coger asiento, porque la espera va a ser larga. No pienso hacer algo así.
--¿Y por qué piensas que es arrastrarte? Solo vas a disculparte, porque se merece unas disculpas y a confirmarle lo que sientes por él. Nadie te va a juzgar por ello, ni siquiera tienes que hacerlo delante de nosotros. Puedo ir a por él ahora mismo y podéis hablarlo aquí, a sola.
 

De nuevo agacha la cabeza, esta vez sacudiéndola de un lado a otro. Ella misma parece darse cuenta del desastre en lo que ha convertido su maquillaje sin darse cuenta, ya que se pasa los dedos por debajo de los ojos, maldiciendo por lo bajo. No tiene pinta de que vaya a responderme, por lo que de nuevo intento seguir con la conversación.


--Es que no entiendo qué problema tienes con él. Con salir con él. Con tener sentimientos hacia él. No tiene nada de malo.
--Besó a otra en mi ca-

--Ni siquiera tú te crees eso-la interrumpo sin dudarlo-Ninguno se lo cree, así que empieza a buscarte otra excusa, antes de que el único que se la sigue creyendo deje de hacerlo.

--No es una excusa-su voz tiembla, y sé que está mintiendo. No la interrumpo, a la espera de que siga hablando. Deja salir un largo y pesado suspiro antes de hacerlo-Si vieras como ella le mira, cómo intenta acercarse a él...-de nuevo un gruñido sale e lo más profundo de ella-Estoy segura de que ni siquiera le gusta, lo hace solo por aburrimiento, o por joderme, no lo sé.

--Entonces la culpa es de Paula, no de él.
--Yo no estaba buscando un chico-contesta, aunque no sigue el hilo de la conversión. Todavía no me mira-Yo no estaba buscando estar con nadie. No quería una pareja, y sigo sin quererla. Mi vida es suficientemente estresante como para añadirle el que una estrellita del pop quiera que forme parte de sus amantes. Tengo suficiente con mi madre, las clases y encontrar a mi familia, no necesito llegar a casa y que él llegue buscándome para lo que es obvio, porque la chica que le queda más cerca soy yo.
 

Mis ojos se abren ante la sorpresa. En la vida me hubiera imaginado que ante los ojos de alguien, Niall pudiera ser un caradura con una chica en cada ciudad. Tampoco hubiera supuesto en ningún momento que lo que a mi amiga le pasa es que no se siente segura como para salir con él, no confía lo suficiente, aunque eso sí que no me toma por sorpresa: ella no confía en nadie, ni siquiera en sí misma.  

--Tú misma lo has dicho, es dulce y tierno. Eso no concuerda mucho con la faceta de un tío que tiene una amante en cada puerto-respondo con avidez, utilizando sus propias palabras. Puedo ver como sus dientes se aprietan, al darse cuenta de que su teoría pierde validez por segundos.

--La gente no es todo fachada-masculla entre dientes. --Pero tampoco puedes saber lo que hay detrás de ellos si no les das una oportunidad.

--Se pasa el día rodeado de chicas-de nuevo vuelve al tema de la infidelidades. Está claro que no quiere hablar de la confianza ni de lejos.

--¿Y qué?

--Que es imposible que se pase tanto tiempo con tantas personas que le adoran, que le quieren, sin que él se deje llevar un poco.

--Mira, en todo lo que llevan de carrera y de fama, que tampoco es como si fuera una barbaridad o algo, todavía están empezando ¿sabes? Pues en todo este tiempo, nadie le ha acusado de que él haya hecho algo así, mientras que el resto tienen una larga lista de chicas exigiéndoles una explicación o una segunda cita. Incluso tenemos la teoría de que Niall nunca ha pillado cacho.

--¿Cuántos años tiene?-de nuevo me mira, con las cejas alzadas. Intento dejar de sorprenderme ante los cambios tan bruscos en la conversación.

--Cumplió dieciocho el pasado septiembre-respondo sin más.  

Una risa baja y llena de sarcasmo sale de ella ante mi respuesta. Yo alzo una ceja, todavía sin comprender qué significa todo esto.  

--Rodeado de chicas, con dieciocho y virgen. Lo siento pero vuestra teoría hace aguas por todas partes.

--Tú tienes diecisiete, también has tenido muchas oportunidades y mírate, también lo eres.  

La sonrisa irónica y triunfal se desvanece. De nuevo evita mirarme a los ojos cuando responde en un susurro apenas audible.  

--No es lo mismo.

--¿Por qué no? ¿Porque todo el mundo sabe que la gente va detrás de él, pero no detrás de ti?  

De nuevo silencio, y ya no sé cómo seguir con todo esto. La conversación ha dado tantos giros que ya no sé cómo puedo defender a Niall. Dudo de que tan siquiera haya que defenderle: ella sabe que no puede ganar esta discusión, por muchas vueltas que le dé. Para mi sorpresa, es ella la que continúa hablando.  

--Solo necesito estar sola ¿vale?-de nuevo susurra, muy bajo.  

Abro la boca con intenciones de preguntarle ni necesita un abrazo, pero llego a la conclusión de que no es así. Asiento con la cabeza aunque sepa que no me está viendo, y salgo silenciosa de la habitación, dejando la puerta tal y como me la he encontrado. 

Bajo las escaleras con rapidez, encontrándome con una Anne más que preocupada. Antes de que pueda preguntar nada, le respondo con que su hija solo tiene un lío bastante grande en la cabeza. Añado que son solo cosas de adolescentes para dejarla más tranquila, aunque no sé si mis palabras cumplen su propósito. Me despido de ella con una pequeña sonrisa, antes de volver a la casa de al lado. Sé que no debería decir nada, pero creo que es justo para Niall que sepa que el problema que Ane tiene con salir con él es pura inseguridad, miedo a ser solo una más de entre tantas chicas que ella supone que el pobre chico tiene. 
Entro de nuevo por la puerta trasera, encontrando con que Harry no se ha movido de su posición, salvo tal vez para ponerse algo de ropa, ya que ahora va más cubierto que con una simple toalla. Me mira con ojos expectantes y una sonrisa grande, esperando que le dé buenas noticias. Le devuelvo la sonrisa mínimamente mientras entro en la casa. En la cocina ya no hay nadie más que Harry.
 

--¿Y bien?-pregunta al ver que no comento nada.

--¿Y bien qué?-me hago un poco la sueca, tratando de evitar el tema. Ane se va a cabrear ya lo suficiente conmigo por hablar con Niall, por lo que no creo que le haga gracia que también Harry lo sepa. Ni que decir tiene que dejo a un lado la molestia de que él se preocupe tanto por Ane.

--¿Han vuelto?

--¿No te ha dicho nada Niall?

--Niall no ha vuelto-responde con el ceño algo fruncido.

--¿Ah no?-pregunto con cierta sorpresa. Él niega con la cabeza-Qué raro... Quizás se haya ido a casa.

--Entonces es que nada de nada ¿verdad?-una segunda voz, esta aguda, aparece a mis espaldas. Me giro para ver a Lucía algo preocupada.

--Me temo que no.

--¿Cómo es eso posible?-otra voz aguda aparece por la cocina, solo que esta es de hombre-Si ya lo tenían todo hecho-Louis se queja.

--Ane es un poco complicada-me encojo de hombros, sin saber qué más añadir.  

Todos parecen de acuerdo ante mi afirmación, y suponen que yo no sé mucho más. Todos nos dirigimos de vuelta al salón, donde está la silenciosa pareja que queda. Pese a que estén a solas, ni Liam ni Alejandra dicen palabra, ni intercambian miradas, ni se dan un simple beso. Ale está con la mirada perdida en cualquier lugar, y su acompañante con la mirada perdida en ella. Ninguno decimos nada acerca de ello mientras volvemos a sentarnos en nuestros respectivos sitios. Antes de que todos podamos acomodarnos, suena el timbre de la casa. Es Harry el que se levanta con rapidez para abrir la puerta. Para mi sorpresa, es Zayn. Albergaba la pequeña esperanza de que fuera Niall o incluso Ane.


--¿Qué hay Malik?-escucho que el propio Harry le pregunta.

--Poca cosa-responde el moreno cuando se encuentra ya en el salón. Tampoco parece como si viniera de la fiesta de su vida.
--¿Cuándo te has ido?-pregunta Lu con cierta curiosidad.
--Esta mañana-se encoge de hombros, quitándole importancia al asunto. Se sienta en el suelo, con la espalda apoyada en la parte baja del sofá-Por cierto, ¿dónde está Niall? 

--Se ha ido-respondo, dejando de nuevo un sitio a mi lado para que Harry se acomode, cosa que no duda en hacer-Pero no preguntes a donde, porque no tenemos ni idea
--Genial-escucho que masculla.
--¿Para qué le necesitas?-Louis pregunta, sentado en el sillón más alejado de la posición de Zayn. Entre sus brazos coge a Lucía sin problema, la cual se acurruca contra él de inmediato.
--Nada, es una tontería-niega débilmente con la cabeza-Tengo una idea para una canción y quería pedirle ayuda.
--Vaya ataque al resto de tus amigos cantantes-me sorprende escuchar a Liam hablar, mucho menos cuando lo hace con diversión.
--Ya pero...no es lo mismo-resopla, otra vez negando con la cabeza-No es por la música en sí, es por la letra. Él me puede ayudar, vosotros...-pasea la mirada por el restro, quienes nos encontramos emparejados. De inmediato sé cual es el problema  y por qué Niall es el único que puede ayudarle.
--Zayn...-el tono de Louis es serio, casi cortante-Si te sigues comiendo la cabeza por mi hermana, pasa de ella. Te lo digo enserio.
--Un poco tarde para eso...-susurra el moreno una vez más. La conversación parece haberse reducido a Louis y al él.
--Anoche estuviste con ella de nuevo ¿verdad?-el moreno no dice palabra, aunque aparta la mirada hacia cualquier otro lugar, dándonos a todos la obvia respuesta. Louis resopla ante el gesto-Ya está, date por jodido, y no, no literalmente. Ya has entrado en su juego, Malik, y créeme que conozco a mi hermana, y solo se puede salir de él si uno de los dos es dañado por el otro. Te dije que no te acercaras a ella por algo-su tono va cambiando hacia la reprimenda-La quiero, la quiero muchísimo, pero a ti también, y ahora voy a tener que ver como uno de los dos acaba echo pedazos.
 

Zayn se levanta de un golpe del suelo. Me sorprende el enfado con el que mira a Louis, aunque éste no parece achantarse.  

--Bueno, había venido aquí para buscar a Niall, no para que tú me regañaras como si fuera un crío. Yo no soy tu hermana, Louis-y sin decir nada más, sale del salón. Acto seguido se oye un portazo provenir de la entrada.

--Vaya genio-Liam comenta, evitando que se produzca otro silencio incómodo.

--Que le den por culo-Louis todavía suena cabreado-Yo solo le estoy advirtiendo.

--Vamos, no te encabrones por eso, Boo-es Harry el que habla esta vez, con un tono tranquilo-Sabes que se le pasará, está en la primera fase del enamoramiento, y a la vista está que es la más jodida.

--Pues más le vale que se le pase el enfado y la tontería con mi hermana para cuando empiece la gira, porque paso de viajar por todo el mundo cabreado con él-Louis dice entre bufidos como respuesta.

--No mientas, Loulou-Lucía habla con una sonrisa divertida, todavía colocada encima de él. Con rapidez y sin la más mínima vergüenza, se coloca a horcajadas encima de él-Lo que pasa es que vas a estar de mal humor porque...-el final de la frase no se escucha, aunque por la sonrisa de ambos, está claro por donde van los tiros. Antes de lo planeado, empiezan a besarse entre sonrisas y pequeñas mordidas.

--Vale, basta ya de calentarse en el salón-Harry se queja, tirando un cojín a la pareja. Éstos no se detienen pese al intento de interrupción.

--¿Cuándo empezáis las clases?-de nuevo Liam interviene, sonriente.

--Creo que en algo más de dos semanas-respondo, ya que Lucía sigue demasiado entretenida en comerse la boca con su querido novio. No existe la palabra pudor en su vocabulario.

--Podríamos...-Harry mira a Liam, alzando las cejas. Éste le devuelve la mirada, divertido, asintiendo con la cabeza.

--¿Podríais...?-pregunto, buscando su atención. Sus ojos verdes no tardan en llegar a mí, con una amplia sonrisa que me enseña esos hoyuelos que tanto me gustan, y que tanto me atontan.

--Hablar con nuestros managers... --¿Hablar con vuestros managers y....? Me estás empezando a poner nerviosa, Styles-confieso con una risa histérica atascada en la garganta.

--Y decirle que viniérais con nosotros.  

Un chillido histérico se escucha en toda la sala, y está claro que no es el mío. Lucía ha decidido hacer una pausa para entrar en modo directioner enloquecida.   

--¿¡Podéis hacer eso?!-chilla, totalmente fuera de sí, mientras empieza a saltar en el regazo de Louis.

--Amor, puedo hacer todo lo que quieras, pero por favor, no me hagas esto con tanta gente delante-Louis la pide divertido. Sabe perfectamente que todos hemos entendido lo que le están pasando, y no veo rastro alguno de vergüenza en su cara. Tampoco existe el pudor en el vocabulario de Louis Tomlinson, mucho menos la vergüenza.   De nuevo otro grito de alegría por parte de Lucía, antes de que vuelva a besarse con Louis. Esta gente tiene un problema muy serio con las hormonas, enserio lo digo. Se respiran encima y cualquiera les para. Me giro para mirar a a Harry, encontrando con que él ya me estaba mirando a mí, todavía sonriente.  

--¿Podéis hacerlo?-esta vez soy yo la que pregunto. No hace falta alzar demasiado la voz, ya que se ha inclinado tanto hacia mí, que puedo sentir cómo mis palabras rebotan en sus labios. Mantiene su sonrisa, asintiendo con la cabeza débilmente, antes de unir nuestro labios con dulzura.

--Hace tres emanas estábamos tiradas por los suelos, llorando por no conseguir entradas y ahora...-oigo que dice Lucía. Ruedo los ojos mientras me separo del beso de Harry con cuidado, lo suficiente como para responder

--Ahora estás a punto de follarte a Louis Tomlinson en el sillón de su casa. Sí, los sueños se hacen realidad.

--Aparte de eso, que está claro que va a pasar en cuanto os vayáis-ella responde, con todo el orgullo posible-nos vamos a ir con ellos.

--¿Cómo es que no conseguisteis entradas?-Liam no parece molesto al encontrarse entre tanto beso...y lo que sea que hacen Lucía y Louis, que casi parece canibalismo.

--Puedes adivinar quien se quedó dormida y tenía el único ordenador con el que se podían comprar las entradas-de nuevo ruedo los ojos. Lucía me ignora, demasiado ocupada en Louis. En cualquier momento se quitan la ropa y se ponen al lío, aún con nosotros delante-Y también puedes adivinar quien tiene enchufe y es lo suficientemente estúpida como para no usarlo.

--¡No tengo enchufe!-ella reacciona a mis palabras esta vez. Gracias a Dios.

--¿Quién es la prima de Josh?-la miro con los ojos muy abiertos, sabiendo perfectamente que ella conoce la respuesta. --¡Hace años que no le veo!-se excusa-No voy a llamarle de repente y a decirle "¿Hola? Josh, soy tu prima con la que solo hablas en los cumpleaños. Sí, ¿puedes conseguirme dos entradas para One Direction? De primera fila si no es mucho pedir"-ella rueda los ojos, apoyando así su tono lleno de ironía.

--Podrías haberle visitado, hacerle un poco la pelota, ya sabes.

--¿Josh es tu primo?   Me alegra ver que no soy la única que se sorprende al escuchar a Alejandra hablar. Todas las cabezas se giran hacia ella, con los ojos bien abiertos. Liam se limita a apretarla contra su costado, pese a que ella no se muestra angustiada o preocupada con que la estemos mirando. Es más, nos dedica una sonrisa tímida, y tal vez con cierta disculpa.  

--Sí, bueno, primo adoptivo-Lucía responde rápidamente.

--Ya me suponía que era adoptivo-la castaña que se encuentra junto a Liam ríe entre dientes alguna broma que el resto no comprendemos. El propio Liam también parece entenderlo.

--¿Y eso por qué?-Lucía de nuevo habla, curiosa. --Es mi hermano. Hermano biológico-se encoge de hombros como si tal cosa, mientras que el resto nos miramos aún más sorprendidos, si es que eso es posible.

--No sabía ni que Josh fuera adoptado-Louis comenta, todavía colocado debajo de Lucía.

--Es una larga historia-Ale de nuevo contesta, aunque no da indicios de que vaya a contarnos esa historia, que tanta intriga me ha dejado.

--Entonces...eso os convierte en primas, de alguna forma-comento paseando la mirada de Alejandra a Lucía. Ambas dos se miran, dudosas, sin saber si pueden considerarse tal cosa. Acaban por encogerse de hombros, sonrientes, como diciendo "Por qué no"-Bien, ahora solo nos queda otro problema.

--¿Cual?-Harry se apresura a preguntar. --Nuestros padres-confirmo, haciendo una mueca. Escucho un quejido lastimero por parte de Lucía, a la cual seguramente ya se le había olvidado que somos menores de edad. Muy menores de edad.

--Yo hablaré con ellos-responde encogiéndose de hombros, todavía sonriente-Es la primera parte de la gira, no saldremos del país nada más que para ir a Irlanda. 

--Van a ser los conciertos de nuestras vidas-mi amiga confirma, de nuevo emocionada.

--Y las semanas de nuestras vidas ¿uh?-escucho como Harry pregunta tan cerca de mí que me estremezco. Una sonrisa se extiende por mi cara, antes de me gire para besarle. Siento como pasa una de sus manos por mi cintura, totalmente delicado, sin más intenciones que las que están en las palabras, en el hecho de estar tanto tiempo a solas.

--¡Vosotros!-Louis chilla, haciendo que nos separemos, casi asustados-¡Basta de sobarse en mi sofá! ¿Es que no tenéis sentido de la decencia?  

Harry frunce una ceja, con cara de "¿Y me lo dices tú?", mientras que yo siento el calor subir por mi cuello, aunque no hayamos hecho nada más que besarnos.  

--Espera a que la sangre te suba al cerebro de nuevo y luego buscas la palabra decencia en el diccionario, a ver si sabes lo que significa-Harry contesta divertido, antes de dejar un beso tierno sobre mi cabeza.  

Tanto Louis como Lucía ruedan los ojos. Para mi sorpresa, Lucía vuelve a darse la vuelta sobre el regazo de Louis, quedando sentada hacia delante, acurrucada de nuevo contra su pecho. Cualquiera diría que no estaban a punto de arrancarse la ropa hace apenas minutos.  

--¿Vamos a hacer algo por Nochevieja?-Liam es de nuevo el que pregunta, intentando seguir en la conversación.

--Fiesta-Louis no se lo piensa antes de contestar.

--En dos días-Lucía comenta, lanzándome una mirada que entiendo sin necesidad de palabras. Me levanto del sofá de un salto, dejando completamente descolocado a Harry.

--Vamos-respondo sin dudar-¿Te vienes, Ale?-ella no parece segura, duda demasiado como para que finalmente se nos vaya a unir.

--¿A dónde?-pregunta con cautela.

--A buscar vestidos-Lucía ya se ha levantado y se encuentra a mi lado, dispuesta a salir corriendo si es necesario. En realidad no importa lo rápido que vayamos, los mejores vestidos ya estarán cogidos.  

Los ojos castaños de Alejandra se dirigen a Liam, pero no como si le estuviera pidiendo permiso de alguna manera. Eso sería extraño, o cuando menos, un poco machista. La verdad es que no sé cómo analizar la mirada, no sé lo que le está diciendo con ella. Liam tan solo sonríe y deja un beso en su frente. Eso parece ser suficiente para que la chica se ponga en pie.

--Tened cuidado-habla Louis, quien es besado por Lucía con rapidez-No creo que las fans se pongan a seguiros o algo, pero nunca se sabe.

--También somos fans, nos haremos con ellas-respondo con más seguridad de la que quizás debería. Un escalofrío me recorre al recordar que por poco muero aplastada por un grupo de ellas.  

Harry también parece recordarlo, ya que me mira con cierta preocupación. Dejo un beso en sus labios y le sonrío, asegurándole que estaremos bien. Sé que no le he terminado de convencer, pero de todas manera tenemos que salir si queremos tener algo nuevo con lo que acabar y empezar el año.
Salimos a la calle, cerrándonos las chaquetas de inmediato.
 

--¿Te ocurre algo?-es Lucía la que pregunta lo que ambas dos estábamos pensando. Alejandra lleva la mirada al final de la calle, respondiendo de forma no verbal a la pregunta.

--¿Qué debería pasarme?-pregunta en voz baja.

--Estás un poco extraña-comento, apoyando la postura de Lu.

--Sí, eso es. Y entendemos que no tengas muchísima confianza con nosotras o algo, pero...es que ni siquiera hablas con Liam. 

--No es eso. No pasa nada-ella responde, sin que la voz se le altere. Casi parece que nos habla con frialdad, lo cual, me hace entender que no es más que una forma de esquivar los problemas que sabe que tiene. 

--Puedes confiar en nosotros-insisto, sonriendo con calidez aunque ella no nos mire-Lucía es de tu familia prácticamente y yo soy una tumba. Lo juro.

--Es una estupidez-intenta quitarle importancia al asunto, aunque no lo consigue, ni mucho menos.

--Si tanto te preocupa, no debe de ser tan estúpido.esta vez es Lucía la que habla.  

Por unos minutos, lo único que se oye a nuestro alrededor son nuestras propias pisadas. Apenas hay gente por la calle, ya que todos deben de estar con desayunos, comidas y cenas familiares, propias de estas fiestas.  Miro a Lucía disimuladamente, y ella solo se encoge de hombros. Si no nos lo quiere contar, tampoco podemos obligarla, aunque siempre es mejor compartir las preocupaciones, ¿verdad? A esa conclusión debe de llegar Alejandra, ya que pasados casi quince minutos, vuelve a hablar. Lo hace en voz todavía neutra, aunque esta vez no sale tan convincente, ya que se rompe de forma inevitable cuando nos confiesa su preocupación.  

--Tengo un retraso.  

Me giro para mirarla, algo confundida. Veo cómo Lucía se ha quedado totalmente pálida, aunque yo todavía no veo el problema. ¿Qué se supone que significa eso? No sé si es que no entiendo de qué va todo esto, o si es que prefiero no saberlo. Creo que es más bien la segunda, aunque de todas formas, la propia Alejandra es la que me lo explica en escasas palabras.  

--No...no me baja la regla.

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