I'll be your life, your voice, your reason to be...

Dos hermanos separados, destinados a reencontrarse, sin tener muy claros sus sentimientos, confundiéndolos continuamente, mientras trata de cumplir su sueño con sus cuatro compañeros. Harry, Niall, Liam, Louis y Zayn son cinco chicos, cantantes, que, sin buscarlo, encuentran las que quizás sean sus verdaderos amores. Tal vez no sean más que chicas pasajeras, como pueden ser cualquiera de esas fans que pasan con ellos una agradable noche. Pero ¿qué pasaría si un día Harry encontrara una chica extrañamente familiar? Mucho tardará en descubrir que es alguien verdaderamente importante para él; Ane, su hermana melliza, a la cual separaron de él al igual que a su madre cuando apenas tenían unos años de edad. Eso provocará que nazcan celos de protección y cariño, de amor, que en muchas ocasiones, será mal expresado, confundiéndose con atracción y deseo, llevándolos a incómodas situaciones. Celos, amistad, amor, peleas y muchas sorpresas...

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21. La que se ha armado.

Narra Louis.

Debería haber salido corriendo, haber gritado, dado un portazo, algo de eso, pero sin embargo.. se mete en el baño conmigo y cierra la puerta, despacio y en silencio, sin apartar sus ojos de los míos por un segundo, haciéndome sentir pequeño y sin aire en esa inmensidad tan oscura y profunda que son sus grandes ojos azabache.

La miro alucinado sin saber qué hacer o qué decir.¿Qué está haciendo? Me mira algo nerviosa y se quita la camiseta, haciendo que aparte la mirada de ella al sentir vergüenza por la situación tan íntima que estamos creando.

Veo como el resto de su ropa cae al suelo y con ello que la curiosidad empiece a ganarme y finalmente a vencerme al alzar la mirada para poder observarla y ver que es incluso más bonita de lo que me había imaginado, haciendo que se me seque la boca al verla tan al natural, tan perfecta. Ahora sí que no puedo apartar los ojos de ella.
Se acerca a mí con la lentitud de una tortuga pero la gracilidad de una gacela, no parece que pise el suelo, desnuda y sin aparentes complejos ni inseguridades, cosa que me gusta sin dudarlo, y simplemente me besa, dejándome a cuadros por ello.

--Yo...Liam...tendríamos que...al hospital...-balbuceo al no saber cómo reaccionar ante esta intromisión en mi baño.
--Estará bien sin nosotros...-susurra mientras acaricia mi pecho...y lo que no es el pecho, ya que baja las manos con cuidado por mi torso hasta llegar a un punto muy concreto, haciendo que abra los ojos por la sorpresa

--Lu-Lucía-trato de decir, pero me calla con un beso mientras retrocedemos hasta la ducha.

No me puedo creer que Lucía esté haciendo esto, nunca me imaginé que ella fuera así, o al menos no tan atrevida después de lo callada que estuvo anoche, aparte de lo tímida.

Sigo el beso, porque en realidad tengo ganas de besarla, por lo que profundizo el beso mientras dejo que ella me empuje hasta quedar dentro de la ducha con sus manos sobre mi cintura.

Mis manos bajan hasta la espalda de esta chica y comienzo a acariciarla con cuidado, ella sonríe sobre mis labios y baja los suyos por mi cuello haciendo que me estremezca y que cierre los ojos tratando de no soltar ningún sonido impropio que arruine el momento.

Poco a poco nos metemos bajo el agua que cae de la ducha, ambos empapados y ya resbaladizos empezamos ese juego, del que no somos casi conscientes ya que no sabemos lo que estamos haciendo.
La subo a mis caderas y la apoyo en la pared de la ducha. La miro a los ojos buscando esa mirada que me atrapa, ella asiente y yo sonrío, no me puedo creer lo que está pasando. Con cuidado y mientras nos besamos, me voy introduciendo en ella. Está apretada, más de lo que pudiera pensar, además ¿llora? Está llorando y aguanta un grito. Eso me asusta y miro hacia abajo, el agua se tiñe de rojo, pequeñas gotas. Mierda, es virgen, no sé que estoy haciendo, es una niña, es horrible. Pretendo moverla y ella me mira negando de nuevo, insiste en seguir,
en realidad me siento mal haciendo eso

--Per...-intento decir algo, como que lo siento, que no quiero hacerla daño,

Pero se me olvida con otro beso, este más deseoso, me busca y encuentra.
Empiezo a moverme dentro de ella, notando sus uñas en mi espalda y luego suspiros cuando empezaba a relajarse y nota el placer, el mismo que yo estoy sintiendo al hacerlo con ella.
Al cabo de un rato aumento el ritmo, haciendo que ella empiece a gemir y yo a sonreír, mi respiración está agitada y se que me voy a venir de un momento a otro, intento salir de ella pero no me deja, me muerde el lóbulo de la oreja y con eso acabo corriéndome en ella sin poder evitarlo.
Me mantengo así unos segundos intentando recuperar la respiración y luego la bajo de encima de mí y la abrazo con fuerza, dejando que se esconda en mi pecho. Me da miedo que no le haya gustado, tampoco soy capaz de mirarla a los ojos por todo lo que ha pasado.
El silencio invade el momento, no sé que decirla, disculparme, agradecérselo...
Solo se oye el repiqueteo del agua caer sobre la losa de la ducha y sobre nuestros cuerpos desnudos.

--¿Estás-estás bien?-pregunto asustado.

Me mira con lágrimas sobre los pómulos pero con una sonrisa y asiente con la cabeza, apoya su mejilla contra mi pecho y suspira con la respiración cortada, haciendo como sienta el dolor en esa respiración y con ello que me sienta más imbécil aún si cabe por haberla hecho daño.

--¿Te...duele?

No dice nada, se queda callada sobre mi pecho, por lo que levanto su cara despacio para que me mire a los ojos y en ellos pueda ver vergüenza, miedo y algo de dolor. Joder.

--No importa...-contesta avergonzada en un susurro-va-vamos...al...hospital...a ver a..Liam-dice separándose de mí. Caigo en que aún el agua sale enrojecida, cosa que hace que me sienta horrible.

--¿Segura?-insisto.


Asiente con la cabeza con lentitud y yo salgo de la ducha con un suspiro y con intención de dejar que se duche ella, por lo que cojo una toalla para secarme.

Escucho como las cortinas se mueven y me doy media vuelta para ver como ella sale con lentitud y tranquilidad, no sé si por el dolor que debe de sentir dentro de su frágil cuerpo o por la vergüenza.

--Dúchate, tranquila, yo...voy a otro baño.
--Ya...me ducharé al llegar a casa.

Se acerca hasta mi lado, cubriéndose con los brazos y con intenciones de coger otra toalla, con mi mirada posada en ella y en cada movimiento que hace para que yo pueda hacer algo que la tranquilice o alivie, pero nada se me ocurre, y justo en este momento ella da un resbalón haciendo que la coja del brazo para que no caiga al suelo por un pelo, pero con todo el agua que hay caemos los dos, quedando tumbado en el suelo y ella sobre mí, con su pelo negro azabache cayendo por mi cara, ambos completamente mojados.
Acaricio su espalda como acto reflejo, que a causa del frío tiene toda la piel de gallina. Me acerco a sus labios lentamente sin apartar mis ojos de ella solo para ver algún indicio de que desee que me detenga, pero la verdad es que no lo encuentro, más bien todo lo contrario, parece pedir que siga con todo esto, por lo que rozo con cuidado sus labios, pero entonces las dudas llegan a mí.

A lo mejor no la apetece, quizá...solo haya querido que sea un polvo para ella, soy su ídolo, no me conoce personalmente...pero me da lo mismo, la beso de forma que parece un círculo vicioso, porque da la sensación de que vamos a empezar de nuevo, en parte así es...
La cojo mientras besa mi cuello y salimos del baño, sabiendo que hay un cambio de temperatura pero yo no lo siento, apenas un ligero cambio solo por el calor que mi cuerpo parece desprender.
La dejo apoyada en la cama y yo sobre ella mientras me sigue besando sin ser realmente muy consciente de lo que hago, pero gracias a Dios un rayo de sensatez llega a mí antes de que pueda hacer nada: si acaba de ser su primera vez y... la he hecho daño, no creo que deba intentarlo una segunda.

--Perdón, perdón-murmuro apartándome de ella lentamente-Lo siento.
--Tranquilo...

Me levanto y me acerco al armario a coger mi ropa, con la cual me visto rápido solo para poder salir de aquí cuanto antes y que la pobre chica tenga intimidad para vestirse o lo que sea que quiera hacer.

--Oye, vístete tranquila yo voy a hacer el desayu...-comienzo a decir mientras me doy la vuelta dando como duerme apenas tapada con una toalla de baño sobre mi cama.

Pobrecita, creo que la he machacado, porque aunque el cuerpo, tanto de hombre como de mujer está hecho y preparado para esto...yo no sabía que iba a ser su primera vez...por lo que quizás debí de... no sé, ser más delicado tal vez. Bien Louis, acabas de desvirgar a una fan... una parte de mí me regaña, por lo que frunzo el ceño molesto sacudiendo mi cabeza.
Suspiro y me acerco a su lado cogiéndola con cuidado y notando como tiene la piel fría. Abro las mantas de la cama como puedo y la dejo despacio sobre ésta, la tapo para que no tenga frío y me quedo observándola de nuevo.

Es hipnótico, me llama, es como si dentro de ella algo me dijera que tengo que observarla por segundos, por minutos, por horas, por días, semanas e incluso años.

Retiro el cabello que cae aún mojado por su frente tapando parte de su cara hasta dejarlo a un lado de ésta, pudiendo ver así sus facciones dulces y quizás aún algo aniñadas para ver como están algo marcadas por el dolor, haciéndome sentir aún peor si cabe.
Joder...la que he armado por querer estar con una fan.
Salgo de la habitación despacio y bajo a la cocina a hacer el desayuno cuando suena mi móvil, dándome un susto de muerte y haciendo que se me caiga al suelo. Lo cojo sin mirar quién es, apoyándolo en mi hombro mientras sigo con un intento de desayuno.

--¿Si?
--Louis, ¿Dónde estás?-pregunta la que creo que es Ane al otro lado de la línea.
--Eh...en casa.
--¿Vas a venir a ver a Liam?
--Sí, claro.
--¿Sabes dónde está Lucía?

¿Y ahora qué? Ellas son amigas, debería saberlo, ¿pero debería saberlo por mí? No, tal vez no, pero si yo no se lo digo, ¿Lucía se lo contará? ¿se lo contará a alguien o simplemente se lo callará para siempre? ¿Tal vez sea una cazafortunas que solo ha venido a aprovecharse de mí? No, no creo.


--¿Louis? ¿Sigues ahí?-pregunta Ane confundida.
--Eh...sí...no, no sé donde está-contesto tratando de no sonar nervioso.
--Vale, pues la llamaré-comenta como si tal cosa.
--¡No!-exclamo tal vez demasiado nervioso o en voz demasiado alta-no la llames.
--¿Por qué?-pregunta extraña.
--Porque...porque no...pobrecita, estará durmiendo...ya-ya la llamo yo después.
--Vale, vale-contesta extrañada antes de colgar.

Me voy al salón y me dejo caer en el sofá, sintiendo como mi cabeza ahora suele por tanta presión a la que me estoy sometiendo.

Conozco a una chica y a la mañana siguiente me la tiro, y para colmo es una fa y para más colmo aún no se ha sentido como ninguna clase de sexo que haya tenido hasta el momento.

 

Narra Ane.

Miro el móvil extrañada por la extrañada contestación de Louis, que ni siquiera merece la pena decir que está raro porque es más que obvio que lo está.

--¿Qué pasa?-pregunta Liam confundido al ver mi cara de extrañeza.
--Nada, nada, que Lou...bueno nada...déjalo...

Una camilla llega de repente interrumpiendo nuestra conversación y apartando mis pensamientos sobre ello, dando con que aquella persona que va sobre la camilla profundamente dormida y con un aspecto obvio de tener que estar en un hospital dada su pálida piel, es la chica que vino el otro día a casa de Harry junto con Liam, la cual se veía tan tierna y tímida... ¿Qué la habrá pasado?

--¡Alejandra!-exclama Liam saltando a su lado-¿Estás bien?-pregunta preocupado con voz temblorosa.
--No le va a responder, está sedada-informa un enfermero mientras le mete en la habitación-Se quedará en la habitación con usted, no la haga hacer esfuerzos-añade.

--Espera, ¿no estaba Marta dentro?-pregunto viendo que Marta no ha salido.

--Cierto, voy a por ella-responde Niall dejándome en el suelo y metiéndose en la habitación.

Sale con ella de la mano, restregándose un ojo como una niña pequeña y haciéndose ver bastante tierna.
Meten la camilla con la chica y como es obvio vamos todos a mogollón a meternos en el cuarto para poder verla, el primero Liam, como no, pero entonces nos frena un médico con aspecto de tener malas pulgas.

--No pueden pasar, tiene que descansar-nos informa serio y tajante.
--¿Pero cómo está?-pregunta Liam de los nervios.
--Débil, pero está bien, ha perdido mucha sangre, pero se recuperará-habla anotando un par de cosas en unos papeles-No entren-nos exige de nuevo, mirándonos fijamente.

Asentimos con la cabeza como si fuéramos una clase de niños pequeños ante un profesor, y el doctor se va, aunque es obvio que en cuanto da la vuelta por la esquina, entramos en banda sin hacerle caso a él ni a sus estúpidas exigencias.
Zayn deja en el sofá pequeño que hay a Harry durmiendo como una marmota y Liam se acerca a la chica mientras que el resto nos mantenemos alejados para ver cómo transcurre el reencuentro o lo que sea que sea esto.

--Ale, cielo-habla preocupado.

Nos acercamos con él y miramos curiosos a esa chica, la cual es bastante guapa, para qué negarlo y la cual gruñe, entreabriendo los ojos. Lo primero que éstos deben encontrar debe de ser a Liam, ya que ella sonríe débilmente y el castaño la devuelve la sonrisa con felicidad y ojos llorosos mientras nosotros disfrutamos de la telenovela que parece que se está montando o se va a montar, a lo culebrón latino. Nos faltan las palomitas.

--Niño pijo-dice en voz baja pero divertida.
--Qué susto me has dado-contesta Liam medio llorando antes de abrazarla con fuerza.
--Solo se han abierto los puntos, no seas exagerado-dice cansada-que se han abierto todos, vaya bestia-añade riendo.

Nosotros nos miramos extrañados sin saber de qué va todo eso de los punto, pero Liam se enrojece, hacíéndonos saber de inmediato que son sus bromas personales e íntimas.

--Bueno, tú solo recuperate pronto, ¿vale?-dice besando su mano con ternura.
--Sí, tranquilo-contesta ella con voz tranquila y dulce-Por cierto...he estado oyendo algunas cosas, no sé cómo, pero lo he hecho, así que creo que debo de preguntar... ¿Cómo que me ha donado sangre mi novio?
--Yo te he donado sangre-confirma Liam con una sonrisa apartando el pelo de la pálida cara de la chica.
--No hemos hablado eso de novio-contesta ella haciendo que el pobre chico se quede con la boca abierta.
--Eh...yo-yo pensé...pensé que...tú...

Ella ríe por lo bajo al ver la cara de pasmado que se le ha quedad al pobre Leeyum y por lo tanto nosotros también reímos por lo bajo sin querer interferir en su momento especial.

--Acércate-pide ella en voz baja.

Él hace lo que le piden, obediente y sin dudarlo.

--Un poco más.

Se acerca más y más, tal y como ella le dice.

--Un poco más.

Hasta que sus labios se juntan, y ella con la mano en la que tiene la sonda acaricia la cara de Liam con ternura, mientras que Liam, a su vez apoya la mano derecha sobre la cama para profundizar ese tierno beso.

--Creo que sobramos-nos dice Zayn en bajo..

Nosotros asentimos al ver que les estamos molestando y haciendo de público en algo en lo que debería ser un concierto privado para dos, por lo que salimos despacio de la habitación para no molestar o interrumpir, mientras esos dos siguen besándose, dejando a Harry dentro con ellos, ya que duerme y él seguro que no molesta, a menos que se ponga a roncar, que eso ya sería otro cantar.

Noto el cuerpo de Niall pegarse a mí, haciendo que alce la cara desde el suelo hasta dar con la suya y en concreto con esos profundos ojos azules, viendo una sonrisa dibujarse en ellos mientras coloca sus dos manos en mi cadera, como si quisiera mantenernos juntos.

--Creo que tú tienes que disculparte con alguien-habla con cierta diversión, subiendo su mano de mi cadera a mi cara para acariciarla con el dorso.

Agacho la cabeza avergonzada, mordiendo mi labio inferior al ver que realmente debería dar unas disculpas, aunque la verdad tengo de todo menos ganas, y mucho menos a esa chica que tan mal me cae.

--Venga, vamos-dice al ver que no reacciono, cogiéndome de la mano con ternura, entrelazando sus dedos entre los míos.

Nos encaminamos a la puerta de Paula, donde Niall se detiene, mirándome sonriente y no sé si es porque se está riendo de mí o porque se siente orgulloso de haber conseguido que haga tal cosa como pedir perdón a esta chica.

Él llama a la puerta y aunque no contesten, entramos.

--Paula-habla él contento-tenemos que...

Se calla de golpe al ver que la camilla está vacía, no hay nadie, no está la chica delgada e irritante. La única persona que hay es una enfermera cambiando las sábanas con la maestría y rapidez de años de práctica.

--¿Qué...?-pregunta con un nudo en la garganta que apenas lo deja hablar-pero ¿dónde...?-esta vez pregunta mirándome a mí.

 

Noto su mirada triste y dolida sin saber qué hacer o qué decir, apenas sin saber qué pensar o qué quiere pensar, por lo que yo tan solo le devuelvo la mirada cn seriedad, tristeza y algo de dolor, tratando de dar con la respuesta más acertada para este momento que no pensé que llegaría y mucho menos tan pronto.


--Lo siento-es lo único que siento que debo decir.

Sus ojos se cristalizan al instante, al comprender qué es lo que le estoy queriendo decir, y simplemente me abraza con fuerza, escondiendo su cara en mi cuello, tratando de no llorar, pero aún así aferrándose a mí como única manera de no derrumbarse, soltando pequeños suspiros fruto de reprimir sus lágrimas.

Gracias a esa chica, esa chica con la que me he peleado, gracias a ella estoy con el chico que relamente amo y que ella aparentemente me quería quitar, y ahora ella...ya no está...

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