I'll be your life, your voice, your reason to be...

Dos hermanos separados, destinados a reencontrarse, sin tener muy claros sus sentimientos, confundiéndolos continuamente, mientras trata de cumplir su sueño con sus cuatro compañeros. Harry, Niall, Liam, Louis y Zayn son cinco chicos, cantantes, que, sin buscarlo, encuentran las que quizás sean sus verdaderos amores. Tal vez no sean más que chicas pasajeras, como pueden ser cualquiera de esas fans que pasan con ellos una agradable noche. Pero ¿qué pasaría si un día Harry encontrara una chica extrañamente familiar? Mucho tardará en descubrir que es alguien verdaderamente importante para él; Ane, su hermana melliza, a la cual separaron de él al igual que a su madre cuando apenas tenían unos años de edad. Eso provocará que nazcan celos de protección y cariño, de amor, que en muchas ocasiones, será mal expresado, confundiéndose con atracción y deseo, llevándolos a incómodas situaciones. Celos, amistad, amor, peleas y muchas sorpresas...

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29. Ellas.

Narra Ane.

Yo pido perdón a Dios, al karma o a lo que sea por si he hecho algo malo porque toda esta mala suerte no puede ser natural.

Mis ojos se centran en los de mi hermano, prácticamente espejos de los míos, solo que en los suyos se ve tranquilidad, al contrario de la angustia que deben de estar sintiéndose en los míos. No es que tema por Niall, cuya opinión ahora mismo no me puede importar menos, sino la imagen con la que mi amiga se quede, o mucho peor, lo que puede interpretar Harry de mi cariño hacia él. Todo ello se me junta, pero él solo sonríe marcando sus hoyuelos, a una distancia en la que su respiración pausada choca contra la mía, la cual comienza a acelerarse.

 

--¿Estás bien?-pregunta con una risa floja.

--Sí, sí-me apresuro a decir mientras me levanto.

 

Tiendo una mano para ayudarle a que se levante mientras fijo mi mirada en quienes nos rodean: Marta está tratando de que la cabeza me estalle solo con su mirada. Nialll pretende lo mismo, solo que con Harry, quien no puede tener menos culpa, ya que él no sabe nada, no pretende nada, solo es él mismo...rodeado de una serie de infortunios que dan a entender que tenemos alguna clase de lío incestuoso. Veo como Zayn, Lucía y Ale tratan de frenar una risa causada por la caída, que doy por hecho que ha sido cómica. Liam y Louis se mantienen sorprendentemente serios, con los labios apretados en una línea, como si esperaran lo que sea que vaya a ocurrir a continuación. Harry, el ingenuo e inocente Harry, se limita a reír mientras sacude sus pantalones, antes de pasar un brazo por mis hombros, pegándome a él en un gesto cariñoso. Por mi parte, creo que me limito a contener el aire, como si el más ligero respiro pudiera desencadenar la masacre que debe de estar pasando por los ojos de Marta y Niall.

 

--¿Estáis bien?-es Alejandra la que pregunta

--Sí-respondo con simpleza.

 

Y tal como había supuesto, tres palabras son suficientes para hacer reaccionar a alguien, a quien menos razón tiene para reaccionar, casualmente. Niall se acerca a Harry, con los puños apretados a ambos costados y el ceño fruncido. La mandíbula tensa. El rostro algo enrojecido.

Al saber lo que viene a continuación, me coloco entre ellos, defendiendo a Harry sin dudarlo. Para mi gran suerte, Liam agarra de los hombros al rubio, evitando que éste siga avanzando, lo cual provoca aún más ira en el irlandés. Se sacude el agarre del castaño y se gira para encararle.

 

--Niall, tranquilo-es lo único que Liam dice-No pasa nada, se han caído.

 

Liam nos defiende.... ¿Por qué nos defiende? A sus ojos tenemos la misma clase de relación de "tonteo" con Marta y Niall de por medio. Supongo que lo único que trata de evitar es de que Harry acabe golpeado, otra vez.

--Como la toque otra vez le parto la cara-un gruñido ronco sale del rubio, con los ojos de nuevo puestos en Harry, quien sigue detrás de mí, y apostaría lo que fuera a que tiene cara de confusión por no entender el enfado de Niall. Para él, solo nos hemos caído, no ha pasado nada, ni siquiera me ha mirado de una manera lasciva, lo cual es cierto, pero los celos alteran la visión de la realidad.

--Tú no le vas a partirle nada-contesto con dureza. Los ojos azules bajan hasta mí, calmando el enfado en una fracción de segundo, siendo sustituida por la tristeza o incluso el arrepentimiento-No eres quién para hacerle nada-añado mientras me acerco a él con pasos lentos-Y tampoco eres nada mío como para que te pongas celoso.

 

Escucho como si algo se rompiera, astillándose, y la verdad es que creo que procede de Niall. Él solo sostiene mi mirada, sin un ápice del anterior cabreo, solo sus ojos mostrándose más azules y brillantes por las lágrimas que los llenan, pese a que no deja derramar ni una. Me he pasado, está claro que me he pasado con él, pero es la realidad: no tiene derecho a pegar a Harry, porque no ha hecho nada malo, y tampoco es nada mío como para que sienta celos de cada persona que está a un metro de mí. Su mirada se agacha y es entonces cuando la noria se detiene, la puerta se abre y Niall sale caminando de una manera que cualquiera puede decir que está corriendo.

Nadie dice nada, pero puedo sentir las miradas de clara decepción por mis palabras hacia Niall mientras lentamente salen de la cabina. La verdad es que no me importa. No sé si es por el hecho de que piensan que estoy rechazándole porque prefiero a Harry o si es porque simplemente no crean que le merezca, que tampoco lo negaría.

Chicos hay por el mundo, miles, millones, en todas partes y de todas las formas, pero hermanos, hermanos solo tengo uno, y he estado quince años sin saber de él, toda una vida sin saber de su existencia. Así que sí, si tengo que defender a Harry por encima de un chico lo voy a hacer. Aunque en mi mente no parece desarrollarse la misma conclusión, ya que siento como hay diversos pensamientos.

 

--¡Estaba celoso! ¡Realmente lo estaba!
--¡Ni siquiera tiene derecho a estarlo! ¡Fue él quien se besó con Paula!
--¡Y tú con Harry!
--¡Ni siquiera estábamos saliendo! ¡No sabía que era mi hermano! ¿¡Tengo pinta de que me vaya el incesto?!

 

 

Todos mis pensamientos discuten entre ellos, haciendo que mi cabeza martille con violencia, como si quisiera romperme el cráneo. He hecho lo correcto defendiendo a Harry, ¿verdad?

Afortunadamente, un cálido abrazo llega a mí, haciendo que quede con su rostro pegado a un cálido pecho. Siento como un nudo sube por mi garganta, hecho con la decepción de mis amigos y los pensamientos de preocupación hacia el posible daño que le haya podido causar a Niall. Sí, parece que esos han sido quienes han ganado la batalla dentro de mi cabeza.

Las grandes manos de Harry acarician mi espalda. No dice nada, no hay la necesidad de decirlo. Él me va a apoyar, él siempre me va a apoyar. Su barbilla se apoya sobre mi cabeza antes de bajar los labios hasta mi frente y dejar un cálido beso, uno que realmente necesito.

He hecho lo correcto, Niall tenía que saber que antes que cualquier persona en el mundo -aunque ellos no lo entiendan- está Harry. Tenía que saber que tiene que controlar sus celos, mucho más si ni siquiera estamos saliendo. Sí, él tenía que saberlo y sí, yo he hecho lo correcto, pero quizás con las palabras y el tono incorrectos.

 

Narra Liam.

Despierto con algo pequeño sobre el pecho. Algo grande que no pesa demasiado, acompañado de una lluvia de besos sobre mi rostro, que van desde el cuello a los párpads, pasando por la nariz, las mejillas y los labios. Sonrío divertido mientras entreabro los ojos, viendo así a la chica más bonita de todo este mundo, vestida con una de mis camisetas, con las piernas a cada lado de mi cintura y sus manos sobre mi pecho. Su cabello cae alborotado por su pecho mientras una sonrisa se extiende por su rostro al ver que he despertado. Con sonrisas como la suya a primera hora de la mañana quien no se levantaría contento, a pesar de haber tenido la peor de las noches.

 

--Feliz Navidad-murmura con una sonrisa antes de dejar un pequeño beso en mis labios-Todavía me quedaba algo de dinero..."limpio" por así decirlo, así que....

Saca de su espalda un paquete perfectamente envuelto y lo apoya sobre mi pecho con cuidado. Yo me incorporo confundido, agarrando sus caderas con mis manos para que no se caiga para atrás.

¿De verdad me ha comprado algo? ¿Cuándo? No ha habido tiempo físico para que eso ocurriera. ¿Alguien la habrá ayudado para que no me entere?

Al ver que no hago otra cosa que mirarla confundido, ella coge una de mis manos y la lleva a la caja.

 

--Vamos-dice con una sonrisa llena de nervios.

 

Ella pega un salto, colocándose frente a mí para dejarme más espacio. Cruza sus piernas y coloca sus manos unidas cerca de su boca, controlando sus nervios que no le dejan hacer otra cosa que no sea mirarme a mí y a la caja.

Me coloco de la misma manera que ella y comienzo a desenvolver el papel navideño que tenía escondida una caja de zapatos con la marca Supra bien marcada. Creo que ya tengo al cómplice de su regalo. Niall a veces tiene memoria, la suficiente como para recordar que vimos estas deportivas hace pocos, apenas un mes, y que por unos motivos u otros no pudimos comprarlas.

 

--Oh Dios, eres genial-confirmo con una gran sonrisa.

 

Ella aún me mira nerviosa, pero yo me encargo de tranquilizarla, ya que la cojo con facilidad y la coloco sobre mi regazo para poder abrazarla con fuerza y dejar un beso en sus labios, seguido de otro en su mejilla y finalizando en su cuello.

 

--¿Te gustan?-pregunta algo preocupada, mis labios todavía en su cuello.

--Me encantan-contesto sincero-Ahora...cierra los ojos-la pido, haciendo que sus cejas se frunzan por la extrañeza.

--¿Qué?

--Hazlo.

 

Cierra los ojos poco convencida. Paso una mano por delante de ella para asegurarme de que no ve nada y alargo mi brazo hasta mi mesilla de noche. Es mi turno de ponerme nervioso.

Ayer, después de toda la movida con Niall, Ane y Harry, y después de correr tras de Niall para saber cómo estaba -mal, la respuesta es que estaba mal-, acabamos volviendo por la zona de restauración, encontrando así con diversas tiendas que aún seguían abiertas. Mis ojos dieron con un collar que puede que no sea el más lujoso de este mundo, pero sé que le va a gustar.

Toda su ropa, su anterior ropa, llevaba brocados, era corta, usaba colores llamativos, sí, todas esas cosas, pero todas llevaban alguna clase de lazo: en las mangas, en el escote, en la parte baja de un corsé, en la parte baja de una falda, incluso en la ropa interior. Sé que no le hizo mucha gracia desprenderse de todo eso, por lo que, un colgante con un lazo de color granate, descansa ahora sobre su pecho.

 

--Ya está-confirmo una vez que consigo abrocharlo.

 

Ella abre los ojos y de inmediato se lleva la mano al cuello, cogiendo el colgante con rapidez y llevándolo hasta su punto de visión. Una sonrisa amplia se extiende por su rostro y sé que ha descubierto el motivo por el que es un lazo.

 

--Es precioso-admite emocionada-Me encanta-añade antes de dejar otro beso sobre mis labios.

--Y ahora...a vestirse.

 

Dejo un último beso en su cuello y la aparto de mi regazo con cuidado. Me levanto de la cama y me quedo frente a ella, quien me mira confusa, queriendo saber a dónde se supone que vamos a ir el día de Navidad a las once de la mañana.

 

--Vamos a comprar.

--¿A comprar?-pregunta extrañada-¿El qué?

--Ropa-contesto encogiéndome de hombros mientras busco algo que ponerme.

--¿Ropa?-pregunta extrañada.

--Sí, ropa-contesto divertido-¡Vamos!

--Vale, vale.

 

Me giro para ver cómo sigue con cara confusa, sin saber de qué va todo esto. Lo solo río por lo bajo mientras me pongo cualquier pantalón, dispuesto a hacer un buen desayuno navideño antes de marcharnos. Dejo un beso en su mejilla antes de que entre al baño y yo bajo a la cocina.

Espero que mi desayuno le guste más que mi querido pavo, que quedó desperdiciado (o quizás Niall lo haya guardado para comérselo más tarde). El desayuno navideño es como los que nos hacía mi madre a mis hermanas y a mí cuando éramos pequeños: gofres con sirope, tortitas con nata y chocolate, magdalenas, tostadas, cruasanes, de todo.

Muerdo un trozo de cruasán mientras termino de preparar el desayuno, balanceándome de un lado a otro sin llegar a ser baile, tarareando All I want for Christmas is you junto con el sonido de Mariah Carey en la radio.

Escucho una pequeña risa que hace que me dé media vuelta, para así poder ver a Ale, vestida con esos vaqueros azules estrechos y una sudadera que es mía, pero que está claro que en ella se ve mucho mejor. La verdad es que no me desagrada en absoluto que vaya así vestida, al contrario; creo que va preciosa, pero no creo que a ella le agrade del todo ir siempre con el mismo estilo casual de ropa.

 

 

Pese a que sea el mismísimo día de Navidad, el centro comercial está abarrotado de gente que aún compra con desespero algún regalo para un familiar olvidado o con el que no había contado. Nosotros caminamos sin prisa, pasando desapercibidos entre la multitud, sin que mucha gente sea consciente de quien soy, por lo que me siento bastante tranquilo, al contrario que ella, que no deja de mirar de un lado al otro, como si todos nos miraran. Aprieto mi abrazo por su espalda, haciendo que se pegue más a mí, mientras visitamos una y otra tienda, escuchando múltiples quejidos por su parte, pero que poco a poco se van escuchando menos.

 

--¿Podemos...?-comienza a preguntar, pero su voz se pierde entre el gentío.

 

Giro mi cabeza con el ceño fruncido, esperando a que prosiga. Veo como muerde su labio y como su mirada está puesta en diversas partes, excepto en mí. Vergonzosa, de nuevo, actúa vergonzosa, y eso por alguna razón, me hace sonreír.

 

--¿Si?-pregunto esperando a que prosiga.

--Si...um...podríamos...podríamos comprar...ya sabes, otra...clase de ropa...

--¿Cómo cuál?-pregunto dudoso

--Como...ropa...interior...

--Oh-es mi primera respuesta, algo sorprendido, más por su manera de preguntar, que por la pregunta en sí.

 

Le dedico una sonrisa y asiento, señalándole una tienda Victoria's secret. Ella la mira con algo de vergüenza, pero en cuanto ponemos un pie dentro, sus ojos se abren, parece que maravillada con la cantidad de ropa femenina que hay aquí. Río por lo bajo en cuanto suelta mi brazo y se pone a mirar todo con auténtica adoración.

No entiendo su vergüenza: Harry la preguntó acerca de su anterior trabajo y no la importó en absoluto, sin embargo, preguntar acerca de rompa interior parece dejarla bastante cortada. Está claro que es de lo que no hay.

Me encuentro en medio de una ropa de lencería femenina, con varias bolsas en mis dos manos, viendo como Ale se decide entre todos los kilos de ropa que hay aquí. Veo como algunas chicas se me quedan mirando con diversión, dedicándome sonrisas ladeadas y guiños de ojos que hacen que sienta mis mejillas enrojecer. Me acerco a Ale con premura, solo por el hecho de disimular un poco. Empiezo a sentirme observado por sujetadores y camisones.

Ella no parece darse cuenta de mi vergüenza, ya que solo acaricia con suavidad algunas prendas, posiblemente preguntándose qué es lo que mejor le quedaría. En un momento dado, se agacha con rapidez al encontrar lo que yo creo que es un conjunto de color rojo, bastante vistoso y atrevido. Aunque lo destacable de ese hecho no es lo que se para a mirar, sino la vista de la parte superior de su...bueno, de su tanga negro que me obliga a dejar las bolsas para agacharme y subir su pantalón como acto reflejo. ¿Está tan mal subirle el pantalón a alguien cuando se le ve la ropa interior?

Ella se gira para mirarme confundida, sin saber el motivo de mis actos. Siento como mis mejillas de nuevo deben de tener algo de color mientras explico lo que ha ocurrido, de manera resumida.

 

--Um...s-se te veía el...ya sabes...

 

Ella sonríe de manera ladeada, negando con la cabeza, mientras vuelve la vista al que creo que es el conjunto que le ha gustado. Dos conjuntos de ropa interior y tres camisones más tarde, salimos de la tienda, dispuestos a pasarnos por alguna zapatería, cuando una lluvia de flashes llega hasta nosotros. Genial. Simplemente genial.

La esperanza de que sea una de esas chicas que ama que la tomen fotos en cualquier circunstancia, se esfuma en cuanto veo como trata de esconderse detrás de mí, tan solo alimentando más las fotos. Agarro su mano con fuerza, sujetando las bolsas entre nosotros, y busco un hueco libre por el que salir, antes de echar casi a correr, sintiendo a la gente detrás de nosotros, hasta que llegamos al aparcamiento. Paul sale del coche con su mítica cara de mal genio, achantando a las personas que aún seguían persiguiéndonos, antes de meterse en el coche, dispuesto a llevarnos a casa después de todo.

 

--¿Qué ha sido eso?-pregunta él, una vez estamos lejos del lugar.

--Nada, fans, lo de siempre...-admito algo cansado por el agobio sufrido-¿Estás bien?-pregunto con la mirada puesta en Ale.

 

Su mirada está puesta en la ventana, con los ojos muy abiertos y mirando a todas partes, como en el centro comercial. Sus ojos llenos de lágrimas y su voz temblando cuando contesta.

 

--Se van a enterar.

--¿Qué? ¿Quién? ¿De qué?-pregunto confundido, mientras dejo las bolsas en el asiento que queda libre.

 

Se gira para mirarme, mostrándome su nerviosismo, su miedo. Todo su cuerpo parece temblar, antes de abrazarse a mí con fuerza, escondiendo su rostro en el hueco de mi cuello. Correspondo a su abrazo, algo confundido, sintiendo la mirada extrañada de Paul, que me hace responderle con un gesto de "No, tampoco lo entiendo".

 

--Se van a enterar de lo que soy, Liam-murmura contra mi piel con voz ahogada.

--¿Pero de qué me estás hablando?-pregunto totalmente perdido. Me aparto de ella de manera delicada, cogiendo sus hombros con mis manos para poder ver su rostro, y ver cómo algunas lágrimas descienden por sus mejillas.

--Que se van a enterar de que soy puta-dice en medio de un sollozo, mientras retira algunas de sus lágrimas con el dorso de la mano.

 

Siento de nuevo la mirada sobre mí, a través del retrovisor delantero, que me hace responderle con un "Dejalo" articulado, mientras rodeo con mis brazo a Ale de nuevo, dejando que llore cuanto plaza.

 

--Oye, oye-murmuro con serenidad y cariño-No pasa nada, son solo un par de fotos, por eso no se van a enterar de nada. Y aunque se enteren ¿qué importa?

--No, no es solo que me hagan fotos-balbucea entre lágrimas-Es que...van a empezar a sacar información de mí, de mi pasado, y eso...eso es muy grave Liam, es muy peligroso.

 

Mi cara de confusión se marca con profundidad. ¿Peligroso? No, está claro que no es un barrio por el que pasear con niños y perritos con total tranquilidad, pero no creo que porque ella venga de allí se va a organizar un conflicto internacional. Decido pasarlo por alto al escuchar cómo continúa hablando.

 

--No quiero que te relacionen, Liam. No quiero que te relacionen con alguien como yo. No sería justo para ti.

 

Siento una especie de duda en mi pecho, sin entender del todo sus palabras, por lo que simplemente me centro en su aparente preocupación.

 

--No va a pasar nada malo, cielo-la aseguro mientras aparto unos cuantos mechones desperdigados de su pelo. Sonrío con amplitud, demostrándole que yo no temo por lo que digan, ni mucho menos por lo que piensen-No va a pasar nada malo...

 

 

Narra Ane.

La voz de mi madre cantando White Christmas a pleno pulmón, es lo que me despierta. Gruño molesta, enterrando mi cara en la almohada, haciendo que ella aumente el tono de su voz, destapándome de arriba abajo -lo cual me hace gruñir más- antes de dejar una bandeja en mis piernas. No me queda otra que levantarme con el olor a beicon y huevos rotos recién hechos. No puedo seguir gruñendo ni quejándome, no con el desayuno en la cama, la sonrisa de mi madre alegre por estas fiestas y un pequeño paquete descansando a mi lado. La miro confundida, mordisqueando un trozo de beicon, esperando una explicación. Ella solo alza las cejas y mira de nuevo el pequeño paquete, esperando que lo abra de inmediato.

De primeras pienso en que puedo abrir el regalo más tarde, cuando termine de desayunar, pero entre la mirada nerviosa de mi madre y la duda por saber qué es lo que hay dentro del paquete, tengo que apartar a un lado mi comida para poder coger el paquete entre mis manos.

Pienso una y otra vez en lo que puede ser mientras lo desenvuelvo con cuidado, ya que no tengo ni la más mínima idea de lo que puede ser. Normalmente le voy lanzando indirectas a mi madre de lo que me gustaría por Navidad, alguna vez incluso la he dicho directamente lo que quiero, pero este año...este año ni me he planteado la idea de necesitar algo, algo que no sea a mi hermano y a mi padre de una vez por todas.

Una vez no queda nada de papel, miro de qué se trata mi regalo. Es una fotografía enmarcada. Parece simple, sí, de no ser por lo que significa la fotografía.

Mi madre habla antes de que pueda preguntar, sintiendo como el nudo en mi garganta parece saber el significado e incluso la historia detrás de dicha fotografía. Su mirada puesta en la mía, antes de bajar a la imagen. Una gran y temblorosa sonrisa se extiende por su rostro.

 

--Somos nosotras, con papá y Harry.

 

Y en efecto, las lágrimas que se avecinaban tenían toda la razón. Vuelvo la vista a mi regalo, viendo como las manos me tiemblan al sostenerlo. Parecíamos una familia feliz, total y completamente feliz. Mis padres se veían muy jóvenes, derrochando felicidad y tranquilidad por todas partes, no había problemas aparentemente. En sus piernas, hay dos niños sentados, de uno, como mucho dos años a juzgar por el tamaño y por lo que mi madre me ha contado. Para mi sorpresa, veo que Harry era muy rubio y su pelo completamente liso, todo lo contrario a como lo tiene ahora, por el contrario, yo tenía el mismo pelo que ahora, castaño, corto en ese momento, haciendo que toda mi cabeza pareciera llena de caracolillos. Podría jurar, que los ojos de Harry parecían más azules que verdes, los míos eran directamente verdes, aunque no pueda verlo, ya que en la foto salgo mirando hacia mi hermano, como si le estuviera contando algo, pero él solo sonreía con amplitud, mostrando un par de dientecillos a la cámara. La misma sonrisa que tiene ahora, exactamente la misma sonrisa.

Mis manos aún tiemblan sosteniendo la foto. Siento como sonrío con los labios apretados, para evitar sollozar por la emoción y al mismo tiempo, la tristeza de no poder sentir que le tengo a mi lado, de la misma manera que en la foto tomada hace unos catorce años. Un año después ellos se separarían, y nosotros con ellos.

 

--Me encanta-admito llevando una de mis manos hasta mi mejilla izquierda, apartando algunas lágrimas que han salido sin poder evitarlo-Es preciosa.

--Me alegro-contesta ella, con la voz tan ahogada como la mía.

 

Dejo de mirar la foto por un momento, por mucho que me duela, para poder ver a mi madre y ver cómo ella también se aparta las lágrimas con cuidado y una risa nerviosa. No dudo en abrazarla con fuerza. Ella me devuelve el abrazo, dejándome protegida en su pecho, besando mi cabeza con cariño mientras acaricia algunos de mis rizos con suavidad. Nos mantenemos de esta manera por unos largos minutos.

En mi cabeza no puedo dejar de pensar en Harry, en lo que tiene que estar sintiendo él, exactamente lo mismo, mas el añadido de que Des vive a cuatro horas en coche de aquí, tan lejos de su hijo, al que parece que el cariño de sus amigos y el sentimiento de encontrar a su familia, le sirven por el momento.

 

--¿Cuándo podré decírselo?-me atrevo a preguntar, todavía contra su pecho maternal, sintiendo el miedo por la respuesta. Al ver que ella no responde, sigo hablando-Las cosas están un poco mal entre Niall y yo, y Marta y él porque piensan que Harry y yo estamos liados-admito, sin saber si sentirme avergonzada porque lo piensen y ella lo sepa. Me aparto un poco de ella para poder mirarla a los ojos, dando así con que tiene el ceño levemente fruncido, pero no por el enfado o la molestia, sino por el dolor-Solo quiero estar con él, le he echado mucho de menos como para no estar a su lado, sabiendo lo que hay entre nosotros, sabiendo que somos familia.

 

De sus labios sale una mueca, que supongo intentaba hacer ver como una sonrisa tranquilizadora. Coge aire, se enjuaga las lágrimas de nuevo y repite la sonrisa, esta vez viéndose como una sonrisa de verdad.

 

--Espera un poco más ¿vale?-dice con suavidad, con la voz rota y ahogada por las lágrimas que aún le quedan por derramar.

 

Deja un beso en mi frente y se levanta de la cama, sin esperar mi respuesta ni mi opinión. Sale de la habitación cerrando la puerta tras de sí, sin decir ni media palabra más. De nuevo como la foto y me dejo caer sobre la cama, resoplando de frustración, de angustia, de miedo, de muchas formas y por muchos motivos. Un poco más, tengo que esperar un poco más... después de quince años no puede ser muy difícil ¿no? Tan solo...unos días, puede que semanas... ni siquiera llegará a pasar más de unos meses, seguro.

Escucho algunas risas procedentes de la casa de al lado, haciendo que me levante hasta quedar sentada en la cama y ver cómo Louis y Harry se abrazan con fuerza. Veo en las manos de ambos paquetes, por lo que doy por hecho que se acaban de intercambiar los regalos. Louis palmea la espalda de Harry antes de revolver sus rizos con una gran sonrisa en la cara, haciendo que él se defienda pinchándole con un dedo en el estómago. Está claro que no tiene una madre ni una hermana, pero al menos tiene cuatro amigos, cuatro hermanos, que siempre van a estar con él.

Veo como Louis sale de la habitación, dejando a Harry solo, con esa sonrisa de hoyuelos infantiles y la mirada baja, puesta en su regalo. Por alguna razón alza la cabeza, dando conmigo y dedicándome una gran sonrisa en la que muestra sus dientes perlados. Mi estómago se aprieta al ver esa sonrisa llena de inocencia, pura, tranquila e imperturbable, al igual que la de un niño, al igual que la de la foto cuando él aún era uno. 

Se acerca a la ventana -yo hago lo mismo- y se asoma manteniendo esa sonrisa que me da ganas de llorar.

 

--Feliz Navidad-dice a modo de saludo.

--Feliz Navidad-contesto sintiendo mi voz temblar, débil, por lo que tengo que carraspear, haciendo como si fuera cosa de acabarme de levantar y no por los recuerdos que se atrancan en mi garganta. Él no parece darse cuenta de mi tristeza.

--Van a venir los chicos esta tarde, después de comer ¿Quieres venirte?-me propone sin dudar, sin pensárselo dos veces, sin darse cuenta de que la confianza que nos tenemos está ahí desde que éramos del tamaño de un muñeco, aunque él solo crea que es de hace unos días (de hace once, para ser más exactos)

--Claro-respondo esforzándome por dedicarle una sonrisa convincente.

--Genial-dice entusiasmado-¿Qué te ha traído Santa Claus?

 

Y es su tono infantil y lleno de ilusión el que me hace reír. Él mismo sabe que Santa Claus no existe, es más, Louis directamente le ha dado su regalo en la mano, y él ha hecho lo mismo, y aún así, habla con total convencimiento del lugar del que proceden los regalos.

 

--¿Santa Claus?-pregunto sin poder evitar una risita.

--Claro, o Papá Noel, como quieras llamarle-dice con seguridad y esa sonrisa de hoyuelos-No me digas que no crees en él-añade con una mueca de sorpresa.

--Por supuesto que no-contesto sin poder evitar reír.

--Entonces no te ha traído nada-confirma asintiendo con la cabeza, convencido de sus palabras-Igualmente...¿qués lo que te han regalado?

 

Muerdo mi labio inferior mientras giro la cabeza, viendo el marco de fotos en la cama junto a mi desayuno.

Me han regalado un recuerdo pienso, pero sin embargo, mi respuesta en voz alta es otra.

 

--Mi madre me ha regalado una cosa familiar-respondo con simpleza, sin querer indagar en el tema-¿Y a ti?

--Bueno, aunque Louis no es muy original, como ya sabes-dice divertido-me ha sorprendido y me ha regalado un libro que quería desde hace tiempo-dice lo último en voz baja.

--¿Qué libro?-pregunto tratando de apartar mi regalo lo más lejos posible de la conversación.

 

Desde aquí puedo ver como sus mejillas se sonrojan ligeramente mientras agacha la mirada. Coge algo que debe de estar en la cama, deja salir un suspiro y me enseña dicho libro. Mis ojos se abren por la sorpresa de encontrar un libro que yo misma tengo.

 

--¿El cuaderno de Noah?-pregunto sin molestarme en ocultar mi sorpresa.

 

Es una historia romántica, pastelosa, escrita por Nicholas Sparks, uno de los mejores escribiendo historias de las que uno ve películas o lee libros cuando está triste, con helado, bajo una manta calentita. Suele ser más del estilo femenino, aunque parece que mi hermano es un romántico empedernido.

 

--Bueno...la película está bien-murmura con cierta vergüenza, como si estuviera mal que él leyera o viera estas cosas-Supuse que el libro sería genial...

--Es genial-respondo sin dudar, haciendo que él me mire de nuevo, aún con algo de rubor en sus mejillas-Me lo he leído tantas veces que creo que las hojas están a punto de arrancarse-bromeo, sacándole una sonrisa.

 

Él asiente con la cabeza, convencido de mis palabras, antes de dejar el libro de nuevo fuera de mi alcance.

 

--Mi padre ha llegado esta mañana muy temprano-dice mientras parece coger otra cosa, pero mi mente se ha quedado pillada en la palabra padre. Mi padre. Nuestro padre-Se ha quedado por unas horas, es más, se acaba de ir-explica con tranquilidad, mientras yo siento como mi corazón se acelera considerablemente al sentir que mi padre ha estado aquí y que, una vez más, no he podido decirle ni hola-Me ha dado este paquete-dice mientras me enseña un pequeño paquete. Un escalofrío recorre mi espalda y una vocecita muy pequeña dentro de mi cabeza me dice que ya sé lo que es-Me ha dicho que no lo abra hasta que se fuera, no sé por qué, pero me ha dicho que es para que vea como eran ellas-añade con el ceño fruncido, antes de encogerse de hombros-Mi padre a veces se pone filosófico y no le entiendo.

 

Aprieto mis labios y trato de formar una sonrisa, asintiendo con la cabeza, como si comprendiera a lo que se refiere. Él juguetea con el paquete entre los dedos, lo sacude con cuidado con la oreja cerca, lo pone a trasluz, como si quisiera adivinar lo que es antes de abrirlo. Mi corazón bombea con fuerza, haciendo que los latidos se me claven en el cuello. La vocecita en mi cabeza ahora grita, asegurándome que sé lo que hay dentro de ese paquete.

 

--Lo verás mejor si lo abres-comento tratando de sonar desenfadada, pero mi voz tiembla.

 

Sus ojos se apartan del paquete, para mirarme algo confundido por mi voz. De nuevo finjo toser, como si todo fuera culpa del tiempo, convenciéndole de inmediato. Asiente con la cabeza y esa sonrisa ingenua antes de ponerse a devolver el paquete. Mis ojos están puestos en sus manos, en el papel que cada vez oculta menos lo que hay, y en cuanto veo que también es un marco de fotos, siento como si se me parara el corazón por un segundo.

El ceño de Harry se frunce por un momento, observando la foto sin comprender, sin reconocer a las personas que hay en él.

 

--Si tan solo pudiéramos volver en el tiempo...-murmura, parece que leyendo algo que está grabado.

 

Mis ojos son esta vez los que se abren como platos, antes de echar la mirada hacia mi cama. Aprovecho que él está entretenido, todavía sin entender lo que es, lo que significa, para poder agarrar mi propia foto y mirar con disimulo el marco, viendo como es muy similar al de Harry, y cómo están puestas las mismas palabras en una esquina por detrás que antes no había visto. 

Esto no puede estar pasando.

 

--Para que vea cómo eran ellas-oigo que Harry balbucea, haciendo que deje la foto de inmediato.

 

Veo como se ha quedado completamente pálido, como si le hubieran quitado el aire de un golpe y su corazón se hubiera detenido, evitando que la sangre llegue a su rostro. Las lágrimas no dudan en deslizarse por sus mejillas, y es entonces cuando siento que las mías también están húmedas.

Tengo que esperar. Tengo que esperar. Aún un poco más. Solo un poco. Solo un poco me repito a mí misma para no dejarme caer, para no romper a llorar con él y gritarle que yo también le quiero, que le he echado de menos.

 

--¿Qué pasa, Harry? ¿Qué es?-pregunto con la voz tan tensa que parece que está a punto de romperse.

--E-ellas-tartamudea, con lágrimas aún resbalando por sus mejillas, pero con una gran sonrisa-son ellas-dice en un suspiro, todavía sin mirarme, tan solo a la foto.

--¿Qué ellas?-me atrevo a preguntar, como si no lo supiera.

 

Él alza la cabeza para poner sus ojos de nuevo en mí. Parece como si todo él brillara de pura alegría. Su sonrisa parece que está a punto de romperle en dos la cara, pero eso no le importa cuando me enseña con orgullo su regalo. Su foto. Mi foto. La misma foto. Exactamente la misma.

Y sé, que esto no es una coincidencia, que por mucho rencor que se puedan tener nuestros padres, ellos han hecho que tengamos el mismo regalo, recordándonos que tenemos una familia y que siempre vamos a tenerla, a pesar de que un miembro de la familia no lo sepa.

 

--Este soy yo-dice con seguridad, señalando el bebé que está en brazos de mi madre-y este mi padre-continúa, señalando el hombre que me coge a mí-así que...esta tiene que ser mamá-murmura, poniendo de nuevo toda su atención en la foto.

 

Mi madre está muy cambiada, aún se parece, claro está, no es como si se hubiera operado o algo por el estilo, pero supongo que está lo suficientemente distinta, como para que Harry -quien puedo corroborar que es un poco despistado, puedo decir que incluso pánfilo, en este asunto- no se dé cuenta de que es su vecina, mi madre...y la suya.

Trata de apartarse las lágrimas con las manos, todavía sonriendo, cuando de nuevo comienza a hablar. Yo tengo que parpadear con rapidez para evitar que las lágrimas salgan de mí.

 

--Entonces...-dice aún llorando con una sonrisa-esta es mi hermanita...

 

Y es como si las palabras de mi madre se las llevara el viento. ¿Por qué esperar? ¿Por qué tengo que esperar? ¿A quién le importa? Él me necesita, yo le necesito, y ambos necesitamos a nuestros padres. No tiene sentido ocultarlo, no tiene sentido hacernos sufrir de esta manera, a Harry con la ignorancia, y a mí con la frustración de tener la oportunidad, una tan clara como esta, y tener que dejarlo pasar.

No, no puedo, no puedo aguantarlo más por mucho que me lo repita a mí misma, al igual que las lágrimas, que por mucho que las chille mentalmente porque se queden donde deben, se precipitan por mis mejillas.

 

--Ha-Harry-tartamudeo entre lágrimas, aún no sollozando-yo...

 

Él alza la vista de nuevo, mirándome sorprendido y confundido por las lágrimas. Veo como sus labios quieren preguntarme qué es lo que me ocurre, y como en los míos se quedan pegadas las palabras "Soy yo". Pero debe ser, que Dios no ve necesario que él sepa este secreto, pues alguien nos interrumpe.

 

--¡HARRY!-se escucha el grito desde su casa, desde algún sitio alejado -¡BAJA! ¡CORRE! ¡SE QUEMA LA COCINA!

 

Harry solo niega con la cabeza, rodando los ojos antes de centrar su atención en mí. Veo como sonríe débilmente, con una mueca de confusión por mis mejillas, que limpio tan rápido como puedo.

Gracias Louis, gracias por interrumpir en un momento tan poco importante en la vida de tu amigo pienso, y las ganas de gritarle a Louis que se calle son reales, pero me las guardo.

 

--¿Para qué lo intentará? ya le he dicho que no cocine-Harry habla en medio de un bufido-¿Por qué lloras? ¿Pasa algo?-pregunta con preocupación.

--N-no...es solo...

--¡HARRY!-de nuevo la aguda voz de Louis nos interrumpe.

--¡UN MOMENTO!-responde mi hermano, parece que con una mezcla de molestia y diversión-Creo que voy a tener que bajar-admite con una sonrisa ladeada-¿Te encuentras bien?

 

Aprieto mis labios y asiento con la cabeza, pero por su ceño fruncido creo que no le ha convencido, por lo que me veo obligada a decir algo más, pero la verdad es que no soy capaz.

 

--Bueno, luego nos vemos-comenta mientras se mete para dentro, dispuesto a ir a por el oportuno de Louis.

 

De nuevo asiento con la cabeza, dejando que se vaya, y con él, otra oportunidad de desvelarle todo. Él me dedica una sonrisa amable, antes de ver cómo sale de su habitación, junto con algunos gritos dirigimos a Louis.

 

--¿Sabes una cosa?-murmuro hacia la ventana, como si él siguiera ahí-Yo soy la niña que sale en la foto.

 

Narra Zayn.

La típica tormenta londinense cae con fuerza sobre nosotros. Lo sorprendenete es que sea agua y no nieve, aunque por como está el tiempo, apostaría lo que fuera a que en cualquier momento van a acomenzar a caer los primeros copos. Ah, invierno en Londres, menos mal que desde dentro, con una buena calefacción y un par de mantas, se ve perfectamente. 

Miro a mi alrededor, viendo como el salón de la casa -la de Harry y Louis- está repleto, todos estamos aquí, aunque algunos separados de sus parejas, véase Ane y Niall. Éste último parece desconforme con que ella se encuentre debajo de un brazo de Harry, quien -vaya sorpresa- tiene a una segunda chica en el otro brazo.

No es que me queje, ni que tenga envidia a Harry. Él es atractivo y todas esas cosas, yo también lo soy, o al menos eso es lo que yo -y mi madre- pienso, pero el simple hecho de tener desparpajo, de poder hablar abiertamente con todo el mundo, de bromear con facilidad (aunque sean malas bromas) hace que la gente se fije más en ti. Vaya por Dios, yo tenía que ser callado y tímido.

 

--Oye Lou-Harry habla, interrumpiendo la conversación que el aludido estaba teniendo con Liam-¿Tu hermana no venía hoy?

--Es verdad, dijiste algo de que ibas a recogerla al aeropuerto-añade Liam con un asentimiento de cabeza.

 

El castaño hace una mueca, arrugando la nariz, aunque de igual manera sonríe con cierta diversión.

 

--Ups-es su única respuesta.

 

Antes de que nadie diga nada, el timbre de la casa comienza a sonar, y Harry se levamta de su asiento con rapidez, con todas las intenciones de abrir la puerta. Puedo ver como Louis resopla, aunque la expresión de diversión no se esfuma de él.

Desde aquí, con el silencio tan oportuno que se ha formado, podemos oír como Harry abre la puerta y la posterior contestación.

 

--Ah, hola María-se le oye decir a él.

--¿Dónde está?-pregunta alguien, una voz suave y dulce que tirita, que parece estar pasándolo mal por el frío, que derrocha enfado hacia el mencionado, que me eriza la piel de pies a cabeza sin un motivo aparente.

--E-en el salón-la voz grave de Harry suena algo asustada por la pregunta.

 

Se escucha el sonido de unos zapatos repiquetear con fuerza contra el suelo, como si fuera dando pisotones. Unos segundos más tarde aparece una chica. Podría decir que es una chica normal y corriente, que es solo una más, ni guapa ni fea, ni alta ni baja, si gorda ni flaca, tan solo normal, pero eso sería mentir a mis propios pensamientos, los cuales están rebosantes de expresiones como Es un ángel empapado. Es la representación más bella de la ira. Su pelo mojado es como el océano por la noche: brillante, alocado, salvaje, peligroso, oscuro, profundo. 

La chica deja de un golpe la maleta roja que traía, la cual suelta tanto agua como ella misma. Todo ella irradia -aparte de agua- el enfado más absoluto, y sin embargo, no puedo ni siquiera pensar en una cosa que no se vea bonita en ella.

 

--¡LOUIS WILLIAM TOMLINSON!-su voz retumba por toda la casa, sobresaltándome por completo.

--Hola hermanita-responde él con tranquilidad, con una sonrisa en la cara. El resto nos mantenemos en silencio, sin saber de qué va todo esto, incluido Harry, que se queda en el marco de la puerta, tras ella, observando la escena.

--¡ME HAS DEJADO OLVIDADA EN EL AEROPUERTO!-ella chilla de nuevo.

 

Está enfadada, está mucho más que enfadada, y sin embargo, me intimida mucho menos que algunas de las personas con las que ya tengo una confianza. No pienso en ir y preguntarle si me da su teléfono, ni a decirle lo encantadora que se ve aún totalmente empapada, pálida, con los labios amoratados y completamente temblando. Está claro que no voy a dar el primer paso y lanzarme a ella, tampoco tendría sentido, ni siquiera me he presentado, pero...podría decir (a sabiendas de lo cursi que sonaría) que mi corazón se acelera, solo un poco, algo más de lo habitual, lo cual podría atribuirse a sus gritos o al susto mismo de no haberme esperado algo tan enfadado salir de alguien de apariencia tan angelical. Podría decir que no me importaría dejarle toda mi ropa para que ella entrara en calor, aunque yo muriera de frío. Podría comentar al nivel que está su belleza. Podría. Pero solo me limito a pensar, que creo en el amor a primera vista.

 

 

 

 

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Sé que hay muchos cambios de narrador en el mismo capítulo. Lo siento :c, la fic la empecé a escribir hace mucho y aunque intente arreglarlo lo más que puedo, los cambios de narrador son algo que se tiene que quedar así.

 

Enjoy it.

Love you all xxoo.

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