I'll be your life, your voice, your reason to be...

Dos hermanos separados, destinados a reencontrarse, sin tener muy claros sus sentimientos, confundiéndolos continuamente, mientras trata de cumplir su sueño con sus cuatro compañeros. Harry, Niall, Liam, Louis y Zayn son cinco chicos, cantantes, que, sin buscarlo, encuentran las que quizás sean sus verdaderos amores. Tal vez no sean más que chicas pasajeras, como pueden ser cualquiera de esas fans que pasan con ellos una agradable noche. Pero ¿qué pasaría si un día Harry encontrara una chica extrañamente familiar? Mucho tardará en descubrir que es alguien verdaderamente importante para él; Ane, su hermana melliza, a la cual separaron de él al igual que a su madre cuando apenas tenían unos años de edad. Eso provocará que nazcan celos de protección y cariño, de amor, que en muchas ocasiones, será mal expresado, confundiéndose con atracción y deseo, llevándolos a incómodas situaciones. Celos, amistad, amor, peleas y muchas sorpresas...

18Me gustan
27Comentarios
5442Vistas
AA

27. Demasiado protector.

Narra Ane.

No puedo evitar rodar los ojos mientras suelto uno y otro bufido. Un rubio poseso camina tras de mí, dando gritos y diciéndome que a dónde voy, que estamos hablando. ¡No estamos hablando! ¡Estamos discutiendo! Ni siquiera es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de eso.

En cuanto pongo un pie en el piso de arriba, siento como su mano agarra la mía, con algo de brusquedad, pero no me da tiempo a quejarme, ya que sus labios cubren los míos de un movimiento rápido. Siento como el enfado se esfuma de mi cuerpo en un abrir y cerrar de ojos, y lo único que puedo sentir es su corazón latir con fuerza contra el mío.


--Hola-murmura contra mis labios. Una sonrisa invadiéndonos a ambos.

--Hola-respondo de la misma manera.


Mi espalda choca contra una puerta, haciendo que se abra y que acabemos en el baño.

Y nos besamos, y nos besamos una y otra vez como si no hubiera otro fin. Pero ya está, no sobrepasamos los besos, ninguno parece querer eso, no cuando solo llevamos unos días saliendo.

Sin embargo, pone ambas manos en mi cadera y me deja sentada sobre el lavabo del baño de invitados. Sus dedos haciendo círculos a mis costados, como si trazara figuras invisibles sobre mi vestido de noche.

Nos encontramos uno contra el otro, besándonos con necesidad, pero de ninguna forma llevándonos a otras sensaciones más pasionales.

Aunque no es eso lo que puede parecer si alguien entra sin avisar, tal y como hace Harry. Sus ojos verde esmeralda se abren de golpe y tarda más de un segundo y de dos en reaccionar. Nosotros nos le quedamos mirando con cierta sorpresa, esperando a que se vaya o a que diga algo, pero se limita a cerrar la puerta con lentitud, como si estuviera tan sorprendido que no pudiera reaccionar.

Miro a Niall, encontrándome así con sus mejillas sonrojadas y todo mi carmín repartido por sus labios. Debo de tener el mismo aspecto, ya que los dos comenzamos a reír.

Las risas poco a poco van decreciendo hasta llegar a ser una sonrisa dulce y tranquila. Suspiro antes de dejar un corto beso en sus labios y apoyo mi cabeza en su hombro. Sus brazos rodeando mi cuerpo, abrazándome a él con delicadeza.


--Siento haberte puesto tan tonta-susurro contra su cuello.

--No importa-responde con un suspiro-Te perdono-añade antes de besar mi mejilla, aunque no llega a hacerlo, ya que me separo de él con brusquedad.


Mis ojos se abren sin poder creerlo. Siento como mis mejillas deben de estar cogiendo calor, y no por vergüenza precisamente.


--¿Que me perdonas?-pregunto con una mezcla de enfado y sorpresa-¿Que tú me perdonas a mí?

--Sí, claro-responde él con una mueca de confusión.

--¡Soy yo la que te perdona a ti!-exclamo haciendo que se aparte por completo de mí. Sus brazos ahora colgando a ambos lados de su cuerpo.

--¿Tú a mí?-pregunta extrañado-fuiste tú la que me pegaste, otra vez-responde como si no entendiera que la culpa ha sido suya. 

--¡Yo te di un guantazo bien dado porque te morreaste con otra en mis narices!


Y entonces es cuando él parece entender el motivo de mi enfado. Frunce las cejas como si también estuviera cabreado, cuando él no tiene razones para enfadarse conmigo, ni mucho menos.


--¡Si me dejaras hablar en vez de ponerte a pegar a la gente como una histérica, sabrías que no fue eso lo que pasó!-de nuevo su voz alzándose por el enfado.

--Dios, no puedo creérmelo-bufo mientras bajo del lavabo de un salto-Mira, piérdete un rato, majo.


Y sin esperar una respuesta por su parte, salgo del baño dando un portazo que no expresa ni la mitad de mi cabreo.

Estaba claro que no iba a durar ni una semana con este chico, ¿aunque qué esperaba? ¿casarme con él? ¿tener hijos? ¿vivir felices y comer perdices? Tonterías, era obvio que no sería nada duradero. Tampoco me sorprende, aunque sorprendentemente, sí que me importa, y algo dentro de mi duele. Es esa clase de dolor, como cuando te das un golpe contra un pico de una mesa y parece que te duele mucho, pero sabes que pasará.

Y pese al extraño dolor que se instala en el centro de mi pecho, bajo las escaleras dando pisotones, demostrando una vez más mi nivel de cabreo.

En cuanto llego al piso de abajo, una gran mano me agarra de un brazo y provoca que acabe en lo que parece un ropero.


--¿¡Pero tú de qué vas?!-una voz me susurra con un visible enfado.


La puerta no se queda cerrada del todo, por lo que, gracias a la luz del pasillo, puedo vislumbrar la cara del que me ha "secuestrado". 

Sus cejas fruncidas, sus penetrables ojos chispeantes, sus gruesos labios unidos en una línea, antes de volver a hablar con ese tono grave y ronco.


--¡Casi me matas a mí por hacerlo con Marta y tú te pones ahí en el lavabo!


Dado el enfado provocado por Niall, no me resulta difícil responderle con un cabreo similar al suyo, descargando así la ira dirigida al rubio y a su cara larga.


--Para empezar, no es lo mismo-respondo con rapidez-Marta es una niña, yo tengo diecisiete años y Niall dieciocho.


Puedo ver como su ceño fruncido se relaja ligeramente. Deja salir un suspiro pesado que me aturde al llenarme del aroma de mi propio hermano.


--Escúchame-dice con voz algo más calma-escúchame muy bien: ni se te ocurra volver a hacerlo ¿vale?


Pero yo me encuentro demasiado cabreada con todo a mi alrededor como para relajarme tan rápido como él.


--¡Ni si quiera nos dejaste!

--¡Me alegro!


Me cruzo de brazos, frunzo el ceño -aún más, si es que eso es posible- y alzo la cabeza para poder enfrentar la mirada de Harry. No es que yo tenga una estatura baja, pero es que él...es bastante...inmenso. No me extrañaría que él fuera el mayor, aunque solo fuera por unas horas, de lo contrario, sería bastante gracioso que alguien a quien saca una cabeza, fuera su hermana mayor. 


--¿Me estás escuchando?-pregunta con tono molesto.

--Sí, sí...-respondo haciendo un aspaviento-Eres un pesado-añado rodando los ojos.

--No soy un pesado, pero no quiero que te toquen, de ninguna forma.

--Soy humana, soy chica, y sobre: todo soy adolescente, mis hormonas me alteran, igual que te pasa a ti ¿o acaso miento?


Y sabe que tengo razón, y si tiene el valor de negarlo, siempre puedo recordarle el calentón que le dio en medio de un hospital cuando su amigo estaba ingresado. Tan solo se queda callado, agachando la mirada para llevarla fuera de mis ojos, mostrándose algo rendido.


--¿Ves? no sé por qué te enfadas conmigo.

--Porque no quiero que te ocurra nada, ya te lo he dicho mil veces.

--O sea que tú ahora puedes follar y yo no.


Se queda mirando la nada unos segundos, pensando en mi frase, antes de responder.


--Sí, eso, más o menos.


No puedo evitar soltar una carcajada, a la vista que falsa y llena de sarcasmo e ironía.


--Vas tu listo majo. Yo voy a hacerlo donde, cuando, cómo y con quien quiera, y tú no me lo vas a prohibir.


Esta vez es su turno de rodar los ojos, pero aún así, parece rendirse.


--Solo...ten cuidado ¿vale?

--Que sí.

--Prométemelo.

--Ya te he dicho que sí.

--Eso no es prometerlo-dice con una sonrisa. El anterior enfado, ya olvidado.

--Te lo prometo-respondo como si me costara la vida hacerle feliz con esa frase, pero no puedo evitar sonreír.

--Bien-susurra.

 

Lleva su brazo derecho hasta que queda tras de mi nuca y con cariño me acerca a él hasta que sus labios acarician mi frente con ternura y cariño.

Suspiro contra su pecho. Nunca podré enfadarme con él, a fin de cuentas, es mi hermano, un poco demasiado protector y quizás algo exagerado, pero sigue siéndolo. En el fondo, sé que una parte de él quiere protegerme porque se ha dado cuenta de quien soy, de lo que nos relaciona, y no puedo evitar sonreír ante esa posibilidad.

Alzo la mirada, encontrándome de nuevo con sus ojos verdes, profundos, brillantes por alguna razón, tanto como la sonrisa de hoyuelos que me muestra.
Y sé que le duele tanto no saber dónde o cómo está su familia...


--Harry-murmuro de nuevo contra su pecho.

--Dime-responde mientras acaricia mi pelo con cuidado.

--Te quiero-es lo único que me limito a decir. 


Él ríe por lo bajo como consecuencia, haciendo que sobre su pecho sienta la vibración de esa risa ronca y me sienta automáticamente en casa.


--Yo a ti también.


Aprieto mis brazos tras su espalda, disfrutando del momento fraternal, el cual no dura mucho, ya que una voz nos interrumpe.


--Así que era eso-el dolor tiñendo esa aguda voz-por eso te molestó tanto que lo hiciéramos-Marta me reprocha, con un audible nudo en la garganta.

--¿Qué? ¡No!-respondo horrorizada, separándome del pecho de Harry de inmediato-¡No es por eso!

--¡No vaya! ¡Seguro que es por eso que Niall estaba enfadado! ¡No me extraña! ¡Nos han caído los cuernos del siglo!

--Oye, cielo, no es eso-Harry intenta razonar con ella, pero tampoco le da tiempo a decir mucho más, ya que una mano impacta contra su mejilla.


Mi boca cae abierta por la sorpresa y ni siquiera me paro a pensar, que yo llevo haciéndole lo mismo a Niall desde que conocimos.


--¿¡Pero tú estás gilipollas?!-exclamo devolviéndole el golpe, solo que en vez de darle un guantazo, la empujo lejos de Harry-¡No vuelvas a hacerle eso! ¿¡Me oyes?!-la grito sin reprimir mi enfado, de nuevo encendiendo mi cuerpo en lo que puede ser una bomba letal.


La imagen de la mejilla golpeada de mi hermano se repite una y otra vez. Está claro que él no se ha defendido, y que tampoco iba a devolverla el golpe, pero es que ni siquiera se ha quejado. Su boca se ha quedado ligeramente abierta por la sorpresa y su mano izquierda acariciando el lugar golpeado.

Y juro que nada ni nada volverá a hacerle daño, no sin que yo haya hecho algo por evitarlo. He estado demasiado tiempo separada de él como para soportar ver como le golpean, mucho más por algo que no es cierto.


--¡Pensé que eras diferente, Harry!-Marta grita como respuesta, sin hacerme caso, tan solo con los ojos llorosos puestos en el aludido-¡Pensé que no eras el mujeriego que ponían en las revistas! ¡Confié en ti! Pero parece que solo he sido otra más de tu lista de chicas usadas-añade con cierto asco que siento como veneno bajar por mi garganta.

--¡Eso no es así!-reacciona por fin Harry-¡No soy así y lo sabes!

--¿Qué era? ¿Tu propósito para acabar el año? ¿Follarte a alguien menor de dieciséis?-pero ella no parece ver que no ha sido esa clase de "Te quiero", aunque estuviéramos los dos solos, abrazados, en un armario.

--¡Sabes que no soy esa clase de hombres!

 

Narra Liam.

Salgo del salón en busca de Alejandra, con la certeza de que se ha tomado como algo personal el insulto que Ane estaba soltando sin saber el daño que podría hacer.


--Ale-digo en voz baja, contra la puerta del baño en el que sé que está-¿Estás bien?


La única respuesta es un sollozo que trata de ser ahogado con una mano, tal vez con la tela del vestido. Algo se quiebra dentro de mí y siento necesidad de llorar con ella, pero lo evito, sabiendo que ella necesita mi apoyo.

Es increíble como la ropa, el maquillaje, el lugar o incluso la compañía, cambian a una chica fuerte, a una chica que aguanta todo, que se pone en peligro, que recibe puñaladas, en una a la que un comentario sin mala intención -no hacia ella por lo menos- haga que se encierre en un baño a llorar.


--Por favor, ábreme-la pido-No hay nadie conmigo.


Espero unos segundos en silencio, hasta que escucho el cerrojo de la puerta quitarse. Unos pasos amortiguados alejarse de la puerta.

Cojo aire y entro, encontrándome con la chica que me ofrecía dinero, sentada en el bordillo de la calle bajo la lluvia, fumando y sin impotarle cuanto se le viera o quienes se la acercaran, con esa misma chica, sentada sobre el inodoro, con las manos tratando de retirar las lágrimas de manera temblorosa.

De nuevo tengo que morder mi labio inferior y ser fuerte por ella.


--Oye, venga, no llores-digo con voz calma, mientras cierro la puerta tras de mí-Dime ¿qué te pasa?-pregunto agachándome frente a ella, apoyando mis manos en sus rodillas para que sepa que estoy aquí, con ella y que puede contar conmigo-Llevas algo rara desde ayer ¿es que acaso alguien te ha dicho algo malo?

--No me pasa nada-responde con voz ahogada por las lágrimas.


Cojo un trozo de papel y lo acerco a su cara con cuidado, apartando con gentileza las lágrimas y el maquillaje que recorre sus mejillas.


--Venga, respira hondo y dime.


Ella llora de manera baja, entrecortada, como si la costara respirar. Me mira a los ojos por un momento y se abraza a mí con fuerza. De inmediato la rodeo con mis brazos, dejándola sentada en mi regazo.


--¿Qué te pasa?-pregunto algo asustado acariciando su espalda-¿Te encuentras bien?

--No encajo aquí, Liam-murmura-este no es mi sitio.

--¿Cómo que no es tu sitio?

--Yo...me muevo por las calles descuidadas...-murmura entre balbuceos, con su rostro sobre mi hombro-Visto...cualquier ropa... En Navidad...ceno en la calle con el resto de la banda... Yo no hago esto, no estoy cómoda-se detiene por un momento, tratando de controlar su respiración jadeante-He intentado estar aquí por ti, pero...que tus amigos hayan gritado que las putas somos vulgares...me ha superado... No puedo seguir aquí, lo siento.

 

Y de nuevo, las lágrimas salen de sus bonitos ojos. Sus brazos rodeando mi cuerpo con fuerza y miedo.

Sé que tal vez la haya presionado un poco, sacándola de su ambiente y metiéndola en otro completamente distinto, de un día para otro. Es normal que se sienta perdida, asustada e incluso ofendida -mucho más después de las palabras de Ane- pero yo solo quería ayudarla. Sacarla de allí, mantenerla a salvo, lejos de todas esas armas, apuestas ilegales, drogas, bandas peligrosas, de su propia prostitución.

 

--¿Por qué no me lo has dicho antes?-pregunto en voz baja-Te hubiera llevado a cualquier sitio en el que te sintieras a gusto. Además, tú ya no te dedicas a eso y no eres vulgar, ni mucho menos-mis labios casi pegados a su oído al hablar.

 

Pero no dice nada se mantiene callada y asustada, aferrándose a mí con fuerza, con la cara apoyada en mi hombro. Por mi parte, acaricio su espalda bajas haciendo trazados sobre la tela de su vestido.

 

--Podemos cambiarlo, lo sabes ¿verdad?

--¿Cambiarlo?-pregunta con un tanto de confusión. 

 

Aleja su cara de mi torso para mirarme. Sus ojos inundados en lágrimas mirándome con extrañeza.

Sonrío acariciando sus mejillas con cuidado, llevándome parte de las lágrimas que humedecen su cara.

 

--Claro, podemos ir al centro y pillar uno perritos calientes para cenarlos sentados en el Parque de San James-digo con una sonrisa apartando un mechón de pelo de su cara.

--A tus amigos no les va a gustar-responde en voz baja, casi inaudicble, como si no quisiera que lo escuchara, pero lo hago, y me río por ello.

--Eso es porque no les conoces. Niall no aguanta llevar zapatos, solo los lleva por Noche Buena, literalmente; en las cenas de gala, en los premios, en todos esos sitios a los que la gente va de traje y corbata, nosotros llevamos zapatos de vestir, y él se pone deportivas. Zayn ahora mismo se siente incómodo y bastante fuera de lugar, porque a punto de matarse o queriéndose, al fin y al cabo todos hemos llevado una pareja. Louis...bueno, Louis es Louis, necesita hacer alguna broma: apartarle la silla a alguien, manchar una cara, atar unos zapatos mientras no se den cuenta... tampoco está realmente a gusto con tener que comportarse, mucho menos estando entre nosotros, que somos sus amigos y sabe perfectamente como somos. Y Harry, Harry odia el pavo, más bien, odia que yo lo haya preparado; en definitiva, odia mi manera de cocinar-no puedo evitar reír ligermante mientras enumero las razones por las que los chicos no quieren estar aquí y así, casi tanto como ella- Creo que todos estaríamos mejor dando una vuelta por ahí, ¿no crees?


Ale parece dudar por un segundo. Sonrío de manera débil para ella, acercándome lo suficiente como para que nuestras narices se rocen y acto seguido sean nuestros labios los que se unan de manera sutil y delicada. Ella acaba por devolverme la sonrisa y asentir con la cabeza, aunque rápidamente la agacha.


--¿Crees que podrían dejar de utilizar puta como insulto?-pregunta antes de que sea yo el que se cuestione el porqué de su repentina vergüenza.

--Claro, yo se lo digo-respondo en voz baja y tranquila, antes de llevar mis labios a su pelo.

--Pero no les digas por qué no me gusta que lo digan, por favor-de nuevo me pide, con voz trémula, encogiéndose encima de mi regazo.

--Ellos nunca se burlarían. Créeme, pero yo no se lo digo si así te quedas más tranquila.

--Sí se burlarían, es algo que avergüenza.

--Te lo digo que no, no son así, al contrario.

--¿De verdad?-pregunta poco convencida.

--De verdad-afirmo con una sonrisa-Venga, volvamos fuera.

 

Ella se levanta con cuidado y seguidamente yo, quedando frente a ella, buscando su mirada aunque de nuevo, ésta esté hacia el suelo.

 

--¿Seguro que no se reirían de mí si se lo digo?-pregunta dudosa.

--¿Quieres hacer la prueba?-pregunto extrañado por su interés repentino.

--No quiero mentirles, ellos son importantes para ti y por lo tanto, también importantes para mí-admite en voz baja, todavía mirando al suelo. Una ligera sonrisa abriéndose paso en su rostro.

--¿Soy importante para ti?-pregunto sin poder retener la felicidad que sus palabras me provocan.


Ella asiente con la cabeza, todavía gacha. Me acerco a ella y hago que se pegue a mi pecho, abrazándola con fuerza. Eleva sus brazos hasta que rodean mi cuello, al tiempo que sus ojos vuelven a estar puestos en mí.

Un beso me es robado apenas sin darme cuenta, pues estaba distraído admirándola, pero no me importa; los besos robados son los mejores.


--¿Aún quieres que viva contigo?-pregunta con voz cautelosa.

--Por supuesto, ya verás que bien-confirmo antes de besar su mejillas-Vamos con el resto, seguro que se estarán preguntando qué hacemos-digo divertido-Pero antes...-cojo otro trozo de papel, lo mojo un poco en el lavabo y lo paso bajo sus preciosos ojos haciendo que ella sonría-así, mucho mejor-confirmo antes de tirar el papel.


Cojo su mano y me dirijo al salón. Podría esperar encontrándome a Ane y Niall gritándose como si uno acabara de matar a la familia del otro, es más, venía preparado mentalmente para detener sus gritos. Aunque para nada esperaba, que Marta y Harry también estuvieran a gritos. Los cuatros con lágrimas rodando de sus ojos.

Los hermanos parecen estar de una parte mientras que sus respectivas parejas (o lo que sea que Niall es para Ane) están de la otra.

Louis, Lucía y Zayn miran la escena, cada uno pensando de parte de quien ponerse, ya que al fin y al cabo, cada uno de ellos tiene un amigo en cada lado opuesto. 

Parece que Lou se levanta, y de inmediato sé que se va a poner de lado de Harry, porque sí, porque nunca podría discutir contra él. Ante ello, Lucía parece moverse hasta el lado contrario, rompiendo así otra pareja, esta vez sin tener algo que ver.

Rápidamente me meto entre los dos bandos antes de que Louis y Lucía también acaban cabreados.


--¡Oye, oye!-alzo la voz tratando de que me escuchen y dejen de pelearse entre ellos-¿¡Qué rayos os pasa?!

 

Ellos se detienen por un segundos, pero de nuevo comienzan a gritar, esta vez a gritarme a mí, que no tengo nada que ver. Los cuatro se señalan, se acusan de cosas de las que no me llego a enterar, se lanzan insultos y lloran.

Esto no está bien.

 

--¡YA!-grito, para mi sorpresa, haciendo que ellos se callen de un golpe-¡ES NOCHE BUENA! ¿¡NO PODÉIS COMPORTAROS NI SIQUIERA UN DÍA COMO ESTE?! ¡ES UN DÍA PARA ESTAR TODOS JUNTOS!


Los cuatro se miran unos a otros, primero con enfado, con dolor y ganas de seguir echándose cosas en cara, pero finalmente se rinden y se dejan llevar por el arrepentimiento de haber estado montando una escena.


--Ahora abrazaros.


Los cuatro pares de ojos caen sobre mí fulminantes. Comienzan a quejarse todos a la vez, y sé, que si no paran y dejan a un lado sus problemas, volverán a gritarse,a insultarse y a llorar, y no puedo permitir algo así en Navidad.


--¡AHORA!-les ordeno.


Por mucho que digamos que Louis es el líder, que las revistas digan que Harry es el líder,  una parte de mí se siente orgullosa de saber que, si digo algo llevando la razón, ellos me harán caso. No sé si por no escucharme quejarme o porque realmente piensan que llevo razón, pero el caso es que me hacen caso.

Los cuatro de nuevo se miran entre ellos. Les lanzo una mirada suplicante, que ellos acaban por aceptar. De mala gana, se acercan y se abrazan los unos a los otros, como si el contrario estuviera hecho de ácido corrosivo.

 

--Ahora vestiros de calle-les digo.


Esta vez, sin dejar que de nuevo empiecen a quejarse, les explico.


--Vamos a celebrar Noche Buena de otra forma-ante mis palabras, me llevo miradas confusas-Nos vamos a comer unos perritos-digo mirando a Harry, quien sonríe ampliamente y con gran satisfacción ante mis palabras. Tampoco cocino tan mal-Vestidos con lo que estemos más cómodos-me giro a ver a Niall. Él asiente con la cabeza y una ligera sonrisa-Todos juntos-prosigo con la mirada puesta en Zayn, quien agacha la cabeza al haber sido descubierta su incomodidad-y siendo nosotros mismos-por último me dirijo a Louis, quien aprieta sus labios tratando de reprimir una sonrisa, mientras veo como uno de sus brazos se alarga hasta tocar el hombro de Niall, y hacer que éste se gire confuso para saber quien ha sido-Así que vamos, en veinte minutos estamos aquí de nuevo para irnos al centro ¿ha quedado claro?-esta vez mi mirada no va hacia ninguno de los chicos, sino hacia Ale, que muerde su labio inferior para reprimir una sonrisa. Sus ojos llorosos de nuevo, esta vez por la emoción.

--¡Oh! ¡Te amo Liam!-grita Louis antes de tirarse encima de mí, sin control alguno de su fuerza, ni de su peso, aunque tampoco me llega a tirar: es demasiado pequeño como para tirarme al suelo-eres el mejor.

--Venga Lou-contesto riendo mientras le aparto de mí con cuidado.


Sin decir mucho más, salimos de casa de Niall, excepto él, obviamente. No damos ni siquiera dos pasos, cuando noto como una pequeña mano aprieta mi antebrazo, haciendo así que agache la mirada para buscar la de Ale.


--No se lo hemos dicho-susurra.

--Es cierto-confirmo con un leve asentimiento de cabeza. Alzo la voz, dirigiéndome hacia los chicos, quienes estaban ya por irse-Chicos, esperad-todos se detienen y se giran para lanzarme una mirada de extrañeza-Volvamos un momento a casa de Niall. Después ya sí que nos vamos, pero tenemos que deciros una cosa-confirmo mientras aprieto la mano de Ale que está en mi antebrazo.


Me preguntan con la mirada que de qué va todo esto, pero se dan media vuelta y caminan hasta la puerta del rubio, quien nos abre ya sin camisa y sin zapatos. Realmente odia los zapatos de vestir.


--¿Qué se os ha olvidado?-pregunta obviando que volvemos por un descuido.

--Queremos deciros una cosa, a todos-hablo de nuevo.

 

Entramos de nuevo en la casa, solo hasta el pasillo, para no hacer esto más largo de lo debido.

 

--Os casáis-salta de repente Ane.

--Os vais a vivir juntos-habla Zayn.

--No, no es eso-admito tratando de frenar mi risa. Realmente nos quieren ver juntos.


Relajo mi expresión hasta que adopta una de seriedad. Cojo aire profundamente. Siete pares de ojos mirándome, una mano pequeña apretando mi antebrazo por los nervios y el miedo.


--¿Qué pasa?-pregunta Louis asustado.

 

Pero no hago caso a mi amigo, tan solo dirijo la mirada a Ale.

 

--¿Segura?-pregunto en voz baja. Ella asiente con la cabeza, sin dudar-Veréis...Ale antes tenía un trabajo...-comienzo a decir.

--¿Y qué?-pregunta extrañado Harry.

--Bueno, la verdad es que ella...

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...