I'll be your life, your voice, your reason to be...

Dos hermanos separados, destinados a reencontrarse, sin tener muy claros sus sentimientos, confundiéndolos continuamente, mientras trata de cumplir su sueño con sus cuatro compañeros. Harry, Niall, Liam, Louis y Zayn son cinco chicos, cantantes, que, sin buscarlo, encuentran las que quizás sean sus verdaderos amores. Tal vez no sean más que chicas pasajeras, como pueden ser cualquiera de esas fans que pasan con ellos una agradable noche. Pero ¿qué pasaría si un día Harry encontrara una chica extrañamente familiar? Mucho tardará en descubrir que es alguien verdaderamente importante para él; Ane, su hermana melliza, a la cual separaron de él al igual que a su madre cuando apenas tenían unos años de edad. Eso provocará que nazcan celos de protección y cariño, de amor, que en muchas ocasiones, será mal expresado, confundiéndose con atracción y deseo, llevándolos a incómodas situaciones. Celos, amistad, amor, peleas y muchas sorpresas...

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34. Como hermanos.

Narra Marta.

Sus ojos parecen abrirse de par en par ante mis palabras, aunque no tarda en cambiar esa mueca de sorpresa a una de duda, tal vez de molestia; su ceño fruncido podría significar muchas cosas, al igual que sus gruesos labios presionados, sin decir palabra. Toda calidez y dulzura parecen haber desaparecido de él, aunque eso no quiere decir que hayan sido sustituidas por la hostilidad o el enfado, ni mucho menos.

Durante unos largos minutos tan solo me mira, en silencio, y yo como respuesta, le miro a él, sintiendo como cada vez me hago más pequeña bajo su mirada, más débil y con más arrepentimiento por haber soltado eso sin más. 

 

--Vamos a casa-es lo único que murmura, apartando su mirada de mí.

--¿Solo...solo eso?-pregunto balbuceante.

 

Mi corazón comienza a acelerarse con la simple idea de que eso vaya a ser lo único que va a decirme. 

No le culpo, de ninguna manera lo haría, simplemente tiene toda la razón del mundo. Yo fui la que le dejé, el día de ayer, culpándome, haciéndole sentir que era su culpa, porque en aquel momento, lo único que pasaba por mi cabeza era Ane y su extraña relación con él. Aún después de todo, todavía sigo pensándolo, pero eso no quita que me hayan dolido estas últimas doce horas como si estuvieran torturándome.

No se gira de nuevo, pero puedo sentir como su rostro empieza a endurecerse, y eso solo puede significar que se está conteniendo, para llorar, para chillar o simplemente para no dejarme aquí tirada sin más.

 

--¿Solo eso?-repite mis palabras-¿Qué quieres que te diga?-su voz es tensa y casi se puede sentir como tiembla.

--No lo sé...-admito en voz baja. Mis ojos tratando de contener las lágrimas que luchan por salir de cualquier manera-¿M-me...quieres?

 

Los músculos de su espalda se contraen bajo mi mirada, y ahora está más que claro, que se están conteniendo de verdad...y no es precisamente para no dejarme aquí tirada.

Se gira lentamente, y puedo ver como su ceño sigue fruncido. Su mandíbula está tan tensa como puede estarlo el resto de su cuerpo. Sus mejillas dejan ver un par de lágrimas deslizarse lentamente. Sus ojos se ven grises a causa de las nubes que aún encapotan el cielo y que dejan prever la tormenta.

 

--¿Que si te quiero?-es lo único que dice entre dientes, apenas en un siseo-Me dejas. Me dejas tú a mí, sin tener en cuenta mis sentimientos. Sin tener en cuenta la realidad de la situación. Sin querer ver que daría mi vida por ti. Solo por celos hacia tu amiga, hacia tu mejor amiga, ¡¿y lo único que me preguntas es si te quiero?!-su voz apenas se alza en la última frase, ya que se quiebra de una manera demasiado dolorosa como para poder ser real.

 

Mi corazón se rompe, mi piel se hiela y en mi garganta forma un nudo, que impide que responda con palabras, tan solo dejándome con la posibilidad de agachar la cabeza, aceptando que es él el que tiene razón, y que tiene todo el derecho del mundo a enfadarse conmigo.

 

--¡ENTONCES DIME QUÉ QUIERES QUE TE RESPONDA!

--Que me quieres...-respondo en apenas un hilo de voz, sin poder evitar coger aire de manera entrecortada-solo quiero que...que me lo digas...

 

Pero de él no sale una respuesta, por no decir que no sale ni un sonido. Nos mantenemos en la puerta del Subway, posiblemente siendo observados por el curioso y aburrido vendedor. Las calles lentamente parecen atraer a gente y está claro que no deberíamos mantenernos aquí si no queremos tener que huir. Y sin embargo, ninguno dice nada, ninguno se mueve, tan solo esperando... ¿esperando el qué?

Me veo obligada a alzar la cabeza, pudiendo ver así su rostro, del cual, ya no queda tensión alguna, solo derrota y tristeza, con su llorosa mirada puesta en el suelo.

 

--¿De verdad piensas que no te quiero?-pregunta de repente, sorprendiéndome al no esperar que realmente volviera a hablar. Su voz ahora es grave, rota y baja-¿Que no eres importante para mí? ¿Que no me ha dolido que me hayas dejado...por una estupidez? ¿De verdad piensas eso?-pregunta sin variar el tono de su voz, y se acerca a mí un paso, dejándome encerrada entre su cuerpo y el cristal de la cafetería. Yo solo me muerdo los labios para que no salga algún ruido de mi boca-¿Por qué las chicas sois tan bipolares?-de nuevo pregunta, esta vez con cierto deje de enfado-rompes conmigo y al día siguiente me dices que me quieres, llorando ¿me lo puedes explicar? porque te juro que no te entiendo-añade sin moverse un milímetro de mí. Su rostro aún está marcado por el dolor y la frustración.

--Yo...solo...-intento explicarme pero las palabras no salen de mi boca-me...sentí u-utilizada...

--Utilizada...-oigo que masculla mientras se aleja, negando con la cabeza-Vamos, antes de que empiece a llover-es lo único que dice cogiendo mi mano para tirar de mí.

 

Su toque es suave, para nada malhumorado o despechado, es cuidadoso, aún con la idea de que puede hacerme daño si aprieta un poco más su mano alrededor de la mía.

El camino resulta tan silencioso como cabía esperar. Nuestras manos unidas, pero nuestras cabezas gachas, sin mirarnos, sin intercambiar una palabra. Él me quiere y yo le quiero. Me arrepiento de lo que hice y él lo sabe. Entonces...¿volvemos a ser algo? ¿No somos nada? ¿Es algo que tendría que preguntarle? ¿O solo tendría que esperar a que su enfado se pase? ¿Si le besara ahora mismo se apartaría? ¿Se molestaría? ¿Lloraría?

Un "Adiós" apenas pronunciado en un susurro es lo que me saca de mis preguntas sin respuesta. Siento su mano apartarse de la mía con lentitud, casi a cámara lenta, como si no quisiera separarla de la mía. Parpadeo confusa, ya que no entiendo su despedida, mucho menos cuando siento sus labios colocarse en mi frente de manera suave pero algo necesitada, por no decir cuando le veo marcharse por la calle, con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha, cubierta por la capucha de su sudadera. Me giro confusa, dando así con que me encuentro en la puerta de casa. Me ha traído hasta mi casa, solo para asegurarse de que esté bien...

Entro en casa, aún confundida, perdida tanto por los actos de Harry, como por lo que significa o no, como por el beso... Subo a mi cuarto lo más rápido y silenciosa que puedo y me encierro. Ni siquiera me cambio de ropa, solo me limito a quitarme los vaqueros y a volver a meterme en la cama, con la chaqueta de Harry cubriéndome, envolviéndome con su aroma y solo creando una y otra idea y pensamiento de la situación en la que Harry y yo nos encontramos ahora mismo. Y pese a que hay una gran cantidad ante la idea de que hayamos vuelto o de que vayamos hacerlo, también hay otras que me recuerdan que hemos roto, que solo ha sido un buen amigo, que ya no somos nada y que le he hecho demasiado daño en demasiado poco tiempo, como para que pueda perdonarme de un momento a otro.

Mi móvil empieza a sonar, sobresaltándome y haciendo que lo coja de inmediato, con la mínima idea de que sea Harry diciéndome que está en la puerta y que le abra, que está en la ventana y que me asome, o simplemente un "¿Salimos esta noche?", pero no, lamentablemente al otro lado de la línea solo está la culpable (bajo mi punto de vista menos objetivo) de todo esto.

 

--Vente a casa que nos vamos a arreglar para ir de fiesta-mi amiga dice con tono contento, como si no se diera por aludida ante la idea de que mi motivo por el que cortar con Harry, fue ella.

--No me apetece ir de fiesta-admito mascullando, haciéndome un ovillo bajo las mantas.

--Me da igual, vamos, en cinco minutos te quiero ver aquí.

--No quiero ir por allí y menos si estás en casa de Harry.

--No estoy en su casa, estoy en la mía. Vaaaaaamos, he ido corriendo muchas veces de tu casa a la mía y si vas corriendo son cuatro minutos, estás tardando.

 

Resoplo, pensando en lo fácil y útil que sería mandarle a la mierda como se merece, pero claro los celos solo están en mi mente, no en la suya, la cual parece estar tranquila y sin culpa alguna. ¿Qué es lo que se supone que han hecho? Estar juntos, darse algún que otro abrazo, como cualquier otro amigo. No han hecho nada malo, ni mucho menos.

Suspiro, sabiendo que de todas maneras, una distracción me vendrá bien, aunque solo sea para despejar mi mente y sacar a Harry un rato de mi cabeza. Martirizándome a mí misma no voy a arreglar nada.

 

--Eso es un "ya voy" ¿verdad?-oigo su voz ilusionada y algo divertida-Pues ahora nos vemos-y me cuelga, sin una despedida, sin un mísero "Hasta luego"

 

Narra Ane.

Cuelgo el teléfono antes de que me rechiste y lo dejo encima de la mesa sin mucho cuidado, antes de girarme hacia el causante de que tenga que mentirle a mi mejor amiga por una buena causa.

 

--¿Te dará tiempo?-pregunto y él asiente con la cabeza y una débil sonrisa.

 

Sus ojos están rojizos e hinchados pero aún así sonríe, ilumina al mundo entero y a la ciudad que se encuentra bajo la tormenta, solo con mostrarnos esa ternura y esa pureza, con un acto tan simple como sonreír.

Estaba más que claro que iba a ir a por ella, que la iba a encontrar estuviera donde estuviera, pero para nada me esperaba que Harry llegara a mi casa y me pidiera, sin razón aparente, que la llamara y la distrajera, que la preparada para algo de lo que no tengo conocimiento.

 

--¿Qué está planeando esa cabeza adornada de rizos?

--Yo...quiero...um...no sé...pedirla salir de nuevo y...hacer las cosas bien esta vez...-admite, mirándome por una fracción de segundo, antes de agachar la mirad ay morder su labio inferior.

--¿Crees que es lo correcto después de todo?-pregunto con cautela, sin querer herirle pero tratando de recordarle la realidad-Ella ayer...

--Lo sé-me interrumpe-Fue un error. Un malentendido. Ella se arrepiente de ello-dice con total seguridad.

--Harry...yo sé que la quieres, pero ella...te dejó... No creo que sea buena idea...

--Solo estaba celosa, fue...fue un malentendido. Se equivocó y...me sigue queriendo-sus ojos llegan a los míos, y puedo sentir la esperanza, esa que anoche no había, esa que ocupa el lugar del dolor tan reciente, ahora ya evaporado.

 

Suspiro y me muerdo la lengua. No voy a prohibirle que lo intente de nuevo, pero está claro, que si le rechaza, que si después de esforzarse por arreglarlo, por arreglar algo que él no destruyó, le va a arruinar, le va a dejar machacado, y de nuevo, seré yo la que limpie sus lágrimas y le diga que todo está bien. Sí, eso es todo lo que yo puedo hacer.

 

--¿Por qué estaba celosa?-pregunto, por tratar de apartar un poco el tema punzante-Ella más que nadie debería saber los millones de chicas y chicos y animales que os aman-ruedo los ojos tratando de verme divertida, y parece que lo consigo, porque él ríe de manera suave.

--De ti.

--¿De mí?-pregunto confusa, sorprendida.

--De ti-se encoge de hombros, como si tampoco lo entendiera.

--Eso no tiene sentido...

--Ya lo sé, pero...ella no lo vio así y...se enfadó. Dice que...se sintió utilizada.

--Menuda tontería...

--Lo sé-repite, dedicándome otra sonrisa de hoyuelos que me hace sonreír a mí de manera automática.

 

Sus ojos no se despegan de los míos mientras sonríe, y es como si estuviera recuperando lentamente una pequeña parte de mí. Casi jadeo ante el sentimiento que sé que él no siente, no de la misma manera.

Se acerca a mí más aún, con lentitud, haciendo que empiece a incomodarme la situación silenciosa. Su gran mano derecha acaricia mi mejilla con cariño, sin decir aún palabra, sin dejar de mirarme, tan solo como si comprobara algo.

Mi corazón late desbocado, y las palabras quieren salir de mí, pero no lo hacen, no en ese mismo instante. Pasan dos largos minutos hasta que consigo encontrar mi voz, aún con mi mano acariciándome con sutileza.

 

--¿Qué pasa?-apenas susurro.

--Nada-él responde con voz tranquila y ronca, aún sonriente.

--¿Por qué me miras así?

--Si tú fueras ella...¿querrías que intentara arreglarlo todo de nuevo?

--Si yo fuera ella, no te habría dejado, eso de primeras-trato de bromear, pero mi voz sale débil a causa del nudo que sube por mi garganta.

 

Su sonrisa se amplia y parece que quiere reír, pero solo se limita a acercarse a mí aún más. Cierro los ojos y pienso en todo lo asqueroso que esto debería ser, pero que no es. Unos labios gruesos se posan en mi mejilla y acto seguido se separan, permitiéndome abrir los ojos de nuevo y suspirar tranquila.

Sé que él la quiere, que quiere a Marta, como no, pero también sé que sus sentimientos hacia mí no están definidos, que no sabe cómo actuar conmigo ni mucho menos sabe como controlarlo. Solo están ahí, y solo estoy yo enfrente, sin querer apartarle por no hacerle daño, aunque no sea correcto. Debo agradecer que al menos se sabe controlar.

 

--Niall es afortunado de que una chica como tú le quiera-es lo único que dice, aún con voz suave y grave, llevando la mano que estaba en mi mejilla hasta mi pelo, recogiendo con cuidado algunos mechones para colocarlos de la misma manera en tras mi oreja.

--¿Quién ha dicho que yo le quiero?-pregunto sin alzar la voz, pero mostrando sorpresa y autosuficiencia, una que está claro que no tengo, no al menos en este tema.

--No hace falta que lo digas, todo el mundo lo sabe...menos él-responde con cierta gracia-¿Vas a estar "enfadada"-hace las comillas con sus dedos-con él mucho tiempo más?

--Hasta que se dé cuenta de la manera tan estúpida en la que actúa. El beso...supongo que lo tengo olvidado ya, pero...no es justo que piense que está por encima de ti.

--¿Y no lo está?-frunce las cejas con confusión.

--Estáis los dos igualados-admito con franqueza-Sois las dos personas más importantes en mi vida, junto con mi madre.

--Y el resto de tu familia... allá donde esté... ¿Te imaginas que se conocieran?-pregunta con diversión-Sería súper extraño...

--Sí, súper extraño-respondo sin poder evitar una sonrisa llena de ternura ante su inocencia.

--Pero volviendo al tema de Niall-ruedo los ojos al ver que no se cansa con el tema-¿Realmente es eso lo que te pasa con él?

--Pues claro que sí-respondo muy segura-¿Qué más quieres que me pase? Si no tiene ningún derecho sobre mí, no lo tiene, y no tiene derecho a enfadarse contigo solo porque él la cagase y te haga más caso a ti.

--Y además de eso... No podría ser...que tal vez... solo tal vez, ya sabes, es una suposición...

--Vamos, suelta la tontería ya, anda, que a esta paso llega Marta...

--No quieres admitir que le quieres.

 

Abro los ojos sorprendida, y le miro con una mueca de completa sorpresa y alucinación. Eso era lo último que me esperaba escuchar de él, no por nada, sino porque.-..se acerca peligrosamente a la realidad...

 

--¿Por qué piensas eso?

--Porque eres orgullosa-se encoge de hombros de nuevo, divertido-Le mandaste a la mierda, le has estado rechazando una y otra vez en su intento de buscar perdón, y sabes perfectamente que el enfado se te pasó la primera vez que te pidió perdón. Pero claro...no es tan fácil admitir algo así...mucho menos después de todas las veces que le has mandado a la mierda...

--¿De verdad piensas eso?-pregunto con (de nuevo fingida) autosuficiencia-Vamos Harry, no soy tan predecible.

--¿Lo eres!

--Ya, ya-ruedo los ojos y me levanto del sofá, indicándole que debería irse cuanto antes si no quiere que Marta le pille aquí, lo cual causaría más enfados y discusiones.

 

Antes de que pueda decirle nada, él tira de mi mano y hace que me quede sentada en su regazo.

 

--No puedes ser tan orgullosa-no me regaña, tan solo me informa, sin perder el aire desenfadado en el que llevamos hablando desde que llegó-Somos chicos, somos un poco simples a veces, vosotras sois las que complicáis todo la mayoría de las veces. Con que le digas que le quieres se le van a pasar todas las penas, y te aseguro, que nunca, pero nunca, se le ocurrirá restregarte algo así. Eres todo lo que él quiere y necesita, por muchas palabras bordes y muchas malas maneras que tengas, él va a seguir queriéndote y va a seguir esperando que le devuelvas el sentimiento-besa mi mejilla con suavidad y me deja sentada en el sofá de nuevo.

 

No puedo negar que el nudo a la garganta ha vuelto, aunque esta vez por una razón muy diferente. Sí, según Harry soy todo lo que él necesita, y yo sé que le necesito a él, pero como muy bien ha dicho (y deducido de alguna manera) soy orgullosa, y aún queda bastante hasta que admita algo así, hasta que le diga algo así a Niall.

 

--Yo no sé porqué te cuento mis problemas con los chicos, ni que fueras mi mejor amiga-resoplo, como si sus palabras no me hubiera afectado en lo más mínimo, pero los dos sabemos que sí lo han hecho. Él sin embargo no dice nada más sobre el tema.

--Oye...no seré tu mejor amiga, pero sí que soy tu mejor amigo-dice sonriente, aunque rápido su sonrisa decae-¿O no?

--Claro que sí, tonto-me acerco a él para ser yo la que le abrace esta vez. Mi rostro de inmediato se esconde en su cuello, buscando mi refugio, que es él. Eres mucho más que eso, pequeño no puedo evitar pensar mientras me separo de él, mirándole sonriente y viendo como él de nuevo sonríe-Eres el mejor amigo que se podría tener...

--Y tú la mejor amiga, aunque nadie parezca creérselo-responde con voz tranquila, aceptando de buen gusto el abrazo

 

Las palabras quieren salir de mi boca, pero trato de evitarlas, de poner resistencia, peor algunas acaban por salir.

 

--Eres mucho más que un amigo para mí...-apenas susurro. Me muerdo los labios en cuanto me doy cuenta de lo que he dicho, y rezo en silencio porque no lo haya escuchado. Pero está claro que no es así-

--¿Más que un amigo?-pregunta dudoso, separándose apenas de mí. Puedo sentir su mirada confusa aunque no le esté mirando.

--Cl-claro...-las palabras salen a trompicones de mí-Eres...eres como un hermano para mí...

 

Siento sus labios chocar contra mi frente pasados unos segundos de incómodo y estresante silencio, uno que le había permitido deducir que la frase no es "Como un hermano" sino "Un hermano".

 

--También eres como una hermana para mí-dice con voz suave, antes de dejar otro beso en mi mejilla.

 

No puedo evitar mirarle y ver la manera en la que me mira, tan ilusionado, tan esperanzado, tan feliz de tener a alguien que ocupe el puesto de su hermana perdida. Siento como mi labio tiembla y tengo que morderlo y tragarme las lágrimas para poder devolverle la sonrisa tranquila que de nuevo, él me dedica.

Agradezco que suene el timbre de casa, evitándome así tener que decir algo con voz temblorosa y débil y así someterme a un interrogatorio de Harry acerca de lo que me ocurre. Por su parte, él se levanta del sofá con rapidez, mirándome con algo de pánico.

 

--Es ella-apenas susurra.

--Sal por la puerta de atrás, anda-respondo como puedo, tratando de mantener mi voz decente-La entretendré todo lo que pueda.

--Con que sea hasta las siete me vale-responde rápidamente.

 

Deja un último beso en mi cabeza y sale disparado hacia la cocina. En cuanto escucho que cierra la puerta, dejo salir un suspiro que ni siquiera sabía que tenía contenido.

Si sigue así, si sigue mirándome de esa manera cada vez que me mira, que me dice algo con cariño o que simplemente me habla de su hermana, no creo que pueda aguantar mucho más sin contarle la verdad.

Llevo las manos a mi pelo, tratando de tranquilizarme mínimamente. Respiro profundamente y me levanto del sofá cuando escucho de nuevo el timbre de la casa.

Marta aparece frente a mí, con una mueca de molestia, posiblemente por haberla hecho esperar cuando la he dicho que viniera volando si era necesario. Yo solo ruedo los ojos, invitándola a pasar.

 

--¿Qué? ¿Es que una no puede ni siquiera tener un momento en el baño?

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