I'll be your life, your voice, your reason to be...

Dos hermanos separados, destinados a reencontrarse, sin tener muy claros sus sentimientos, confundiéndolos continuamente, mientras trata de cumplir su sueño con sus cuatro compañeros. Harry, Niall, Liam, Louis y Zayn son cinco chicos, cantantes, que, sin buscarlo, encuentran las que quizás sean sus verdaderos amores. Tal vez no sean más que chicas pasajeras, como pueden ser cualquiera de esas fans que pasan con ellos una agradable noche. Pero ¿qué pasaría si un día Harry encontrara una chica extrañamente familiar? Mucho tardará en descubrir que es alguien verdaderamente importante para él; Ane, su hermana melliza, a la cual separaron de él al igual que a su madre cuando apenas tenían unos años de edad. Eso provocará que nazcan celos de protección y cariño, de amor, que en muchas ocasiones, será mal expresado, confundiéndose con atracción y deseo, llevándolos a incómodas situaciones. Celos, amistad, amor, peleas y muchas sorpresas...

18Me gustan
27Comentarios
5409Vistas
AA

14. Chica mala.

Narra Liam.

La abrazo con fuerza, meciéndola entre mis brazos para que se tranquilice y deje de llorar, para que deje de temblar, para que deje de darme más ganas de ir a matar a ese miserable, solo por tratar de hacer daño a una chica tan dulce e inocente.


--Venga, vamos a desayunar...-susurro antes de darla un beso en la frente. Ella asiente despacio con una pequeña sonrisa.


Limpio con mis pulgares sus mejillas y me abraza de nuevo acurrucando su cabeza en mi pecho, la mezo en mis brazos lentamente.


--¿De verdad me vas a dejar vivir contigo?-pregunta asustada.

--Por supuesto-digo subiendo su cara para que me mire, la sonrío y me acerco despacio hasta que nuestros labios se complementen, pero noto como no está a gusto, por lo que me separo de ella-Perdón, pensé que querías...-me disculpo.

--Sí que quiero, pero después de lo que me hizo...-rompe a llorar de nuevo.

--Tranquila, tranquila, yo no te pienso hacer eso-la susurro-vamos a poner una denuncia ¿vale?

--¡No!-exclama asustada-me dijo que como dijera algo se la pagaría...-añade en voz apneas audible.

--Pero no te va a hacer nada, yo te voy a proteger...

--Por favor...no digas nada a la policía, ni a nadie...-me suplica.

--Está bien...no diré nada.


No quiero hacerla más daño, quizá sufra si digo algo, así que me callaré.


--Venga, vamos a comer algo-digo abriendo la puerta.


Se coloca bajo mi brazo, beso su cabeza y vamos hacia la cocina.


--No sé si querías una o dos-habla Harry mirando a Ale-te he hecho dos.

--Dos están bien, gracias-dice ella sentándose.


Cuando acabamos de desayunar entre risas con los chicos, nosotros dos salimos a la calle, dando un paseo con tranquilidad hacia algún lugar desconocido para mí.


--Tus amigos son muy agradables-admite ella dulce.

--La verdad es que son geniales-admito-¿Vamos a tu casa a recoger tus cosas?-asiente con la cabeza.


Andamos hasta un barrio...no muy bueno, es más, no voy cómodo andando por aquí, sin embargo ella va tan a gusto, como si fuera andando por su casa. Veo a unos hombres al otro lado de la calle, de estos que parece que están metidos en todos los asuntos chungos, de los que están entre drogas, armas, narcotráfico, secuestros... todo.


--¡Cuchilla!-grita ella mirando a esos tipos.


Los hombres miran hacia nosotros, algo confundidos por la voz que les llama, clavando sus miradas en nosotros y que note como mi corazón se acelera asustado y solo quiere huir de aquí cuanto antes, para ponernos a salvo, a los dos. Pero ella tan solo sonríe y espera mientras esos hombres cruzan la calle hasta llegar a nosotros, nos sonríen, no de forma desagradable, al contrario, parecen majos.


--Pequeña Ale-dice un chico alto, de tez morena adornada con algunas cicatrices y ojos oscuros, con un pañuelo atado a la cabeza-¿Qué hay?-pregunta pasando un brazo por los hombros de ella.

---Pues nada,que me piro de aquí-responde con una sonrisa.

--¿Cómo que te vas?

--Pues sí, me han echado del trabajo, así que nada-se encoge de hombros.

--¿Quieres que vayamos Navajas y yo a hablar con él?-pregunta divertido.

--No, tranquilo, estaré bien-responde mirándome con una sonrisa de pura esperanza.

--Uh, carne nueva por aquí-dice al que he identificado como "Cuchilla".


Comienzan a rodearme haciendo que me ponga nervioso, si no estuviera con Ale hubiera salido corriendo hace tiempo.


--Venga chicos, no seáis malos con él-habla ella riendo-que es buen chico.

--¿Es de los nuestros?-pregunta otro hombre clavando sus ojos verdes realmente divertidos por tenerme tan acojonado, en los míos asustados.

--No, pero no es un madero, así que tranquilo Diablo-habla Alejandra colocándose delante de mí.

--Está bien-contesta el jefe, Cuchilla-chicos aire-dicho esto se apartan de mí, haciendo que me sienta ligeramente relajado.

--Bueno, que me voy, no os metáis en líos ¿eh?

--Sabes que no lo podemos evitar-se dan un abrazo en el que veo hasta lágrimas.

--Intentadlo al menos-dice ella dulce-voy a recoger mis cosas, vendré por aquí de vez en cuando¿vale?

--Está bien Yegua, cuídate.


¿Yegua?¿Cómo que yegua? ¿Qué significa eso? ¿ME debería asustar que la llamen así? Sí, me asusta que la llamen así aunque no sepa lo que significa.

Nos alejamos de ellos andando por la calle, yo aún con mi cuerpo en tensión y asustado a cada sonido que se oye de esta descuidada calle.


--¿Cómo puedes andar con esos tipos?-la pregunto en un susurro.

--¿Eh? Ah, soy de su banda...ahora que me voy no sé si seguiré siéndolo-susurra. Se da media vuelta-¡CUCHILLA!-grita haciendo que den media vuelta los hombres-¡SIGO DENTRO¿VERDAD?!

--¡POR SUPUESTO CURVITAS!-responde el hombre con una sonrisa.

--¡ERES EL MEJOR!-responde ella divertida.


Andamos de nuevo por la calle, yo cada vez más flipando, voy a preguntarla algo, como qué hacemos aquí, por qué se anda con estos tipos o simplemente como puede ir tran tranquila por aquí, cuando nos encontramos a una ancianita que no debería estar aquí, por su seguridad.


--Hola señora Weild-habla Ale-tenga cuidado, Los Cuchillas están por allí-la advierte con una sonrisa.

--Hola Ale, la verdad que me alegro de que estén, le debo dinero a Camello-responde con una sonrisa.

--¿Sabe qué? Me voy de aquí-habla entusiasmada.

--¿Enserio? Me alegro mucho niña-se dan un abrazo-¿Y este muchacho?-pregunta mirándome-es un pijo, no durará mucho por aquí.


Eso hace que me asuste ¿Cómo que no duraré?


--Tranquila señora Weild, viene conmigo, nadie se atreverá a hacerle nada.

--Me alegro-responde con una sonrisa-bueno, me voy a ver si no se me va ese maldito Diablo-dice divertida.

--Nos vemos-responde ella.


Seguimos por esa calle de casas rotas, mugrientas, a punto de caerse.


--¿Cómo que Camello?-pregunto recordando el nombre de uno de los que supongo serán de la banda.

--¿Hace falta que te lo explique?-pregunta divertida.


Tan solo puedo mirarla llena de perplejidad, aunque claro ¿cómo no hacerlo? Si cada vez entiendo menos y me asusto más, aunque que me entere de algo como esto no me tranquiliza en absoluto.


--¿Tú...?-comienzo a preguntar asustado.

--¿Yo qué?

--Que si ¿tú...tomas...eso?


Ella me mira antes de soltar una risotada, cuando yo no le veo la gracia por ninguna parte.


--No, tranquilo-me asegura medio riendo.

--¿Cómo vive esa señora por aquí? es un sitio peligroso.

--No te fíes Liam, la señora Weild te puede poner una navaja en el cuello antes de que parpadees.

--¿Y tú cómo vives por aquí? esto no es seguro-digo preocupado.


Me mira con una sonrisa, llena de ternura por ni inocencia, ingenuidad e ignorancia con respecto a este lugar.


--Me parece-dice mientras se echa el pelo hacia un lado-que tú no te has dado cuenta de como soy realmente-comenta mientras abre su camiseta del trabajo, rompiendo varios botones, mostrando un sujetador de banda o como se llame, de color blanco.


Pega un tirón rompiendo las mangas, saca una pitillera de sus vaqueros, pone un cigarrillo en sus labios y saca un mechero, el cual tira al aire, y, sin dejar de mirarlo, guarda la pitillera. Coloca un dedo de forma extraña, haciendo que cuando el mechero cae se prenda por un segundo haciendo que encienda el cigarro. El mechero cae a su pie, da un pequeño toque y vuelve a su mano. Me mira con una sonrisa ladeada debido al cigarrillo.


--Te ha gustado ¿eh?-dice sacando el cigarro de su boca y dejándolo en su mano-me costó mucho aprender ese truco-dice antes de dejar salir el humo de su boca.

--Pero...tú...-digo algo perdido. Era una chica asustada y ahora...

--No soy como pensabas-responde por mí colocando el cigarrillo de nuevo en sus labios.

--A ver, eres de la banda de un hombre que se llama Cuchilla, una anciana adorable lleva navaja y ¿Tú vas tan a gusto por la calle? porque yo voy cagado-admito con toda la sinceridad que mi cuerpo tiene. Haciendo que ella ría por lo bajo, debido a que yo sigo sin comprender de qué va la cosa, aunque cada vez me da más miedo saber por qué ella está aquí.

--Soy de la banda que manda por aquí, no tengo que temer nada-dice tan tranquila.

--¿Cómo que manda? ¿Hay más tipos como esos?-pregunto algo asustado haciendo que ella ría de nuevo.

--La verdad es que sí, bastantes, pero pelean entre ellos, contra nosotros no pueden-me explica.

--¿Pelear? ¿Cómo que pelear?

--A ver, aquí las bandas pelean por ser la banda jefe, no es tan difícil de comprender, nosotros tuvimos que pelear contra los Cobras, y ganamos, por eso ahora aquí mandamos los Cuchillas.

--Pero...¿Cómo peleáis?-pregunto sin querer realmente saberla respuesta.

--Como puedas, a navajazos, a puño limpio, como te apañes-explica tan tranquila.

--¿Navajazos?-pregunto alucinado-¿no os hacéis daño?-pregunto asustado, haciendo que ella ría a más no poder.


Se aparta la camisa dejando ver una marca, una cicatriz en su costado izquierdo, de unos diez centímetros, yo apuntaría a que hecha con un arma blanca.


--Se la evité a Cuchilla, salvé de una cuchillada al jefe, por eso sigo dentro-explica colocando su camiseta.

--Pero...tú...-hablo totalmente acojonado-¿cómo...te...defiendes?


Antes de que pueda terminar la frase veo un cañón de arma en mis narices, más que en mis narices colocado entre ceja y ceja. Noto mis piernas comenzando a flaquear, los latidos de mi corazón en la cabeza y como la boca se me ha quedado seca de un golpe. Creo que está a punto de darme algo.


--¿Te gusta?-pregunta ella haciendo girar esa pistola sobre su dedo índice.

--¡¿Pero cómo tienes una pistola?!-susurro exasperado-¡son ilegales!

--No, ¿de verdad? ni me había dado cuenta-dice divertida colocando ese arma de fuego a un lado en su sujetador.

--¿Cómo se supone que has conseguido eso?

--Pistole-se encoge de hombros-él nos las consigue-responde mientras da otra calada.


Ya harto de que esté destruyendo su salud de esta manera, tan lentamente y con algo que ni siquiera la hace feliz, de eso estoy seguro, quito el cigarrillo de su boca y me mira perpleja, deteniéndose en medio de la calle y con ello, que yo también lo haga.


--¿Acabas de quitar el cigarro a una chica que te puede volar los sesos antes de que puedas darte cuenta?-pregunta a la defensiva-Tienes un par de pelotas.

--Sé que a mí no me harás nada-digo acercándome a ella, aparentando estar más seguro de lo que realmente estoy.

--Tú no sabes nada de mí-responde molesta, apretando los dientes con fuerza.

--Lo veo en tus ojos, en el fondo solo eres una niña asustada-digo tan cerca de ella que casi puedo sentir el humo aún saliendo de sus labios.

--Ya, debe de ser eso-responde divertida apartándose de mí.


Sigue su camino con las manos en los bolsillos, mientras yo me quedo parado en medio de la calle alucinado con esa chica. Era dulce e inofensiva y ahora...es una chica mala.


--Como te quedes ahí en medio no durarás ni tres minutos, chaval-me advierte sin girarse mientras sigue caminando.


Miro a mi alrededor, notando miradas en mí, quizás esté empezando a enloquecer, pero echo a correr hasta estar junto a ella. Creo que ella podría defenderme perfectamente.


--No entiendo nada-confirmo.

--Pregunta-dice parándose en un callejón, que, sorprendentemente, asusta más que el resto del barrio-¡VI!-grita pero nadie la responde-¡Violet!-igual, sin respuesta-está bien, Bebi, vamos sal-dice cansada.

--Eso mejor-aparece una chica, no con mejor pintas que ella, de la nada.


Pelo negro como la noche, piel muy pálida, ojos azules como el Lapislázuli y una sonrisa radiante, no será ni un par de años mayor que ella.


--Vaya, traes víctimas nuevas Yeguita-dice divertida mirándome de arriba abajo, como un buitre esperando a que un animal muera para poder comérselo. DE tan solo pensarlo noto un escalofrío recorrerme la espalda.

--No es una víctima, aún-ese "aún" hace que casi me mee en los pantalones del miedo-pero como siga quitándome los cigarros lo será-añade divertida.

--Chaval, tienes cojones para quitarle un piti a la Curvas. Dime niña ¿qué quieres?

--¿A ti qué te parece?-habla, la que en algún momento conocí como Alejandra-una grande, necesito un trago.


La chica de ojos azules sonríe, mirándola con diversión, antes de tornar la mirada a mí y ampliarse esa sonrisa por algún motivo, antes de meterse más profundo en el callejón, ocultándose entre las sombras ya que apenas se la ve. Cuando vuelve lleva en sus manos una botella de cerveza de litro, la cual ofrece a Ale y ella coge de mil amores.


--Gracias Bebi, luego te la pago, antes de que me vaya.

--¿Te vas?-pregunta alucinada, a lo que Ale asiente con la cabeza-Chica con suerte... ¿Te saca la preciosura de aquí?-pregunta mirándome con una sonrisa ladeada.

--Así es-responde ella antes de abrazarme con su brazo libre.

--Está bien, ¿nos veremos?

--Pues supuesto Vi-confirma ella antes de abrazarse.


La chica de pelo oscuro se esfuma de nuevo entre las sombras, dejándonos a Ale y a mí en esta calle, la cual no parece mejorar mientras seguimos caminando, yo pensando en qué preguntas quiero hacerla exactamente, por orden del miedo a la respuesta que tengo sobre ellas, mientras que ella bebe tan tranquila de la botella, como si fuera un biberón.


--¿No querías preguntar?-me pregunta mirándome con una sonrisa.

--Eh, sí..-admito-¿Por qué te llaman Yegua?-pregunto.

--Lo mío son las apuestas de caballos ilegales ¿Algo más?

--Sí, si eres tan chunga ¿Cómo dejabas que tu jefe te tocase de esa forma?-pregunto confundido.

--Muy sencillo, si él me toca me paga más, aquí lo que cuenta es ganar pasta-dice mientras da otro trago.

--¿Y por qué llorabas?

--Cuanto más lloro, más me toca, cuanto más me toca más me paga, así de simple.

--¿Y por qué me pediste que no te dejara sola?-pregunto cada vez más perdido en la historia, a lo que ella ríe por lo bajo.

--Me aburría, quería un poco de diversión, sabía que vendrías a ver qué me hacía, pero no que fueses capaz de darle un puñetazo-responde divertida.

--¿Y lo de tus padres?-pregunto-¿Era cierto?-asiente con la cabeza.

--Soy huérfana de padre y de madre, estuve en un centro de acogida hasta los...-se queda pensando-los trece años, sí, me vine a este barrio y Cuchilla me ayudó, me metió en su banda y hasta ahora.

--¿No tienes familia? ¿Un hermano o una tía? ¿Algo?

--Tenía un hermano, asqueroso Josh... a pesar de ser mayor que yo era más adorable o no sé qué que mierda...le acogieron enseguida-dice con asco.

--¿Y por qué no le buscas? Quizás te ayude-propongo.

--No quiero saber nada de él-dice con indiferencia, encogiéndose de hombros.

--¿Por qué no? Estarías con tu familia. Dime ¿Cómo se llama?

--Se llamaba Josh Bennet, pero cuando le acogieron le cambiaron el apellido...ahora era algo como...Devane, Devone, Devine...eso, Devine.

--¿Josh Devine?-pregunto alucinado. Ella asiente con la cabeza-es nuestro batería-respondo sorprendido, a lo que ella se echa a reír.

--Vaya, vaya....pedazo de cabrón ¿Cuánto millones gana el mamonazo?-pregunta divertida.

--Pues no lo sé, la verdad.

--Bah, no se acordará de mí-dice tan tranquila-a él le acogieron y yo me escapé, no me iba a tirar hasta los dieciocho en ese estúpido lugar.

--Espera ¿Cuántos años tienes?-pregunto confuso.

--Dieciséis.

--¿Y tienes un arma y te dedicas a las puestas?

--No solo me dedico a las apuestas-dice divertida-¿Por qué te crees que me llaman Curvas?


Antes eso la miro sorprendido, a la vez que asustado y algo decepcionado. Ella... ella no puede ser algo así, no... no puede...


--¿Tú...?-trato de preguntar aunque las palabras apenas salen de mi boca.

--Si Dios me dio este cuerpo sería para que lo usase ¿no?-comenta como si tal cosa-El dinero se saca de donde sea Liam, no todos tenemos una vida tan perfecta como la tuya-dice algo molesta deteniéndose frente a un edificio destartalado, como el resto básicamente.

--Mi vida no es perfecta, y si lo es está empezando a serlo ahora-respondo, también molesto.

--¿Ah no? ¿Qué te ha pasado? ¿Tus papis no te podían comprar el último de los juguetes más modernos?-dice sarcástica.

--No, nací muerto, tuve que soportar hasta cuarenta y dos inyecciones en un brazo para soportar los dolores, las chicas se reían de mí porque estaba enamorado de una niña mayor, que día tras día la decía lo que la quería y ella me rechazaba, no me funciona un riñón desde que nací, me hicieron bullying en el colegio y en el instituto, me rompieron un tímpano y volvía a casa con moratones, tuve que correr hasta salir del pueblo para que no me pegasen. Mi vida tampoco ha sido perfecta.


Se queda callada, mirándome a los ojos, arrepentida por su ironía y sus crueles palabras.

 

--Lo siento, no tenía ni idea...-admite en voz baja.

 

Tira la botella a algún lugar, haciendo que oiga como se rompe en mil pedazos, pero ella ni se inmuta, lo único que hace es abrazarme con fuerza, escondiendo su cara en mi pecho.

Aún sigue siendo dulce, a pesar de los líos en los que esté metida, sigue pareciendo una niña adorable, en el fondo.


--No te preocupes-digo haciendo que todo temor se vaya.

--Venga, vamos, que hemos llegado-responde separándose.

--¿Aquí?-digo mirando el lugar-¿Vives aquí?

--No hay muchos tíos que me necesiten ya por aquí, no me puedo permitir otra cosa, pensaba irme a otro sitio con el sueldo del super, venga vamos.

--Espera-la cojo del brazo-entonces tú ya no...

--Ya estamos con las frases a medias-dice divertida.

--Tú...no eres...en fin...-trato de decir, sin saber como hacerlo para que no suene brusco.

--Perdí mi virginidad a los catorce-responde con una sonrisa.

--¿¡Catorce?!-digo sin creerlo-¿Cómo que catorce? ¡Pero si casi eras una niña!

--No, aún era una niña, todavía no me había bajado la regla, un problema menos, así no podía quedarme embarazada-dice encogiéndose de hombros-vamos, tío-dice ya cansada de que no me mueva del sitio.


Flipando entro en el hall de ese sitio, asqueroso, aunque ya no me sorprendo, supongo que todo por aquí tiene este aspecto; manchas que se pueden identificar como sangre, alcohol y meadas, un agradable olor procedentes de esas manchas que se encuentran por todas partes a la vez que un par de latas oxidadas y botellas rotas tiradas en los rincones. Sí, este no es un lugar en el que me imaginé que alguien, menos ella, pudiera vivir.


--Hans me piro ¿vale?-dice según entra.

--¿Y mi alquiler?-pregunta un hombre gordo, enfadado, desde un cubículo de conserje.

--Ahora te lo pago, relájate-responde ella rodando los ojos, subiendo las escaleras a punto de caerse y yo tras ella, ya que por nada del mundo me alejaría de ella, no en este lugar al menos.


Subimos por las escaleras sin mediar palabra, ella tararea una canción dando brincos por los escalones, brincos que yo no daría, ya que parece que estas escaleras son de todo menos fiables, hasta que llegamos al ático; pequeño y más limpio y ordenado de lo que pensaba.


--Bienvenido-dice divertida.


Lo primero que veo según entro y veo un gato, negro, de ojos verdes, como los típicos de la mala suerte, con cara de no ser demasiado agradable, pero tampoco malo, tan solo indiferente.

No hay demasiado aquí, un armario de madera oscura a la izquierda, seguido por una puerta que puedo interpretar como baño, otra seguida que supongo es una pequeña cocina. Justo enfrente de mí la ventana abierta de un escaso balcón, desde el cual puedo ver muy a lo lejos el Big Ben. Una cama con colchas blancas, desgastadas, colocadas sobre una cama de hierro negro forjado.

Ella se mueve hasta el armario y saca una maleta vieja, llena de sellos de bastantes países.


--Era de mi padre-murmura en voz muy baja, acariciando algunos de los sellos con las yemas de los dedos.


Suspira antes de ponerse a meter ropa dentro, no mucha y mucho menos nueva, también ropa bastante corta.


--Esto no lo vas a necesitar-digo sacándolo.

--Nunca se sabe-me contradice metiendo la ropa de nuevo en la maleta.

--No, porque antes que vuelvas a hacer eso dejo de comer para que tú tengas dinero-digo clavando mi mirada en sus ojos.

 

Nuestras miradas conectan, llegando hasta lo más profundo de mí, quedándome algo idiotizado por sus increíbles ojos, por su brillante sonrisa o simplemente por el aura tan agradable y llena de paz que desprende por todos y cada uno de sus poros.

 

--Eres un buen chico...-admite rodeando mi espalda de nuevo, colocando su cabeza en mi pecho.

--Venga, vámonos, no me siento cómodo aquí-admite

--Sí, espera, el alquiler.


Mueve la cama tan aparentemente pesada, a base de empujones hasta que está a un medio metro más pegada a mí. Se sienta en el suelo y levanta una tabla del suelo, de la cual saca varios fajos de billetes y no precisamente de cinco libras...


--¿Y con ese dinero no podías irte a otro lugar a vivir?-pregunto confundido.

--Este dinero es para las apuestas, no se toca-responde contándolo con velocidad-¡JAKE!-grita y un niño pequeño sale de la pequeña habitación que he interpretado como baño-Me voy pequeño-dice guardando el dinero y cogiendo al niño en brazos.

--¿Es tuyo?-pregunto ya sin sorprenderme, la verdad.

--No, es el hijo de Cuchilla, vive aquí, aquí está más seguro. Ahora vas a vivir con papá, yo me voy-explica al niño

--¿Por qué?-pregunta el niño triste abrazándose a su cuello.

--Porque me voy, pero vendré por aquí de vez en cuando ¿vale?

--Vale-responde el niño sonriente antes de abrazarla con más fuerza.


Deja al niño al suelo y este sale corriendo hacia fuera. Nunca, pero nunca yo dejaría a un niño como él, de apenas cinco años salir fuera y mucho menos en un lugar como este.

Ella coge al gato negro en brazos, acariciando el cuello del felino y haciendo que éste ronronee.


--¿Podría llevármela?-me pregunta-no rompe ni mancha nada-me asegura-es muy buena ¿a que sí?-pregunta con voz melosa mirando al gato.

--Sí, claro, sin problema-respondo sonriente por su actitud con el animal.

--Genial-besa mi mejilla y coge la maleta, con ojos llenos de ilusión y esperanza, cosa que hace que mi corazón se hinche al poder sacarla de aquí.


Salimos de allí, ella dejando un par de billetes de cien al hombre del hall.

Cuando estamos apunto de salir de este barrio que da tan mala espina, de poder respirar con tranquilidad y caminar sin sentir ojos sobre mí, oigo un revolver, que hace que me quede frío al instante, que note como mi estómago se aprieta y que mi corazón lata increíblemente deprisa, todo ello por el miedo


--¿A dónde te crees que vas?-se oye una voz femenina, dulce, pero cruel y fría al mismo tiempo.


Miro a Ale asustado, esperando a que ella diga algo, ya que creo que la están hablando a ella, pero ella tan solo mira al frente con una sonrisa ladeada, llena de diversión, diversión que yo no encuentro.


--No me vas a dejar ir sin un recuerdo tuyo ¿eh?-dice divertida mientras se da la vuelta y yo con ella-No tienes ningún remedio, Cobra-dice tan tranquila mientras yo siento como está a punto de darme el infarto del siglo.

 

Narra Harry.

--Te ha gustado mi camiseta ¿eh?-digo tumbado en el sofá dirigiéndome a Ane, que sigue vestida con mi camiseta y poco más.

--La verdad es que sí-responde se sntándose en una esquinita del sofá.

--Pero es mía, no me la quites, ni se te ocurra-la advierto.

--Ya veremos-dice divertida-Échate para allá-dice empujándome con más fuerza de la que pensé que tenía.

--No, es mi casa, déjame estar donde quiera-me quejo.

--Tú lo has querido-responde levantándose.


Me lanza una mirada llena de diversión, a la que yo respondo con una de extrañeza y antes de que pueda preguntar nada, se tira sobre mí, pero tirarse de lo que se dice tirarse, clavándome la rodilla en lugares donde no debería.


--¡AU!-me quejo-¡QUE ME CASTRAS CON TUS RODILLAS!-grito dolorido.

--Yo te he pedido que me hicieras un sitio-dice acomodando su cabeza en mi pecho, sin camiseta-no me has echo caso, así que yo, me he tirado-dice tan tranquila.

--Eres de lo que no hay-digo en un suspiro, acariciando su pelo.


Noto los latidos de su corazón latir acompasados con los míos, haciéndose sentir malditamente bien, pero sobre todo tranquilo, sin ninguna clase de problema, haciéndome sentir relajado y como si nada importara. Ella acaricia mi pecho con uno de sus finos dedos, trazando círculos imaginarios sobre él, al tiempo que yo acaricio de arriba abajo su pelo. Lástima que el timbre sonando interrumpa el momento.


--¡LOUIS!-grito molesto.

--¡Ya, señor del culo pegado al sofá, ya abro la puerta!-oigo que se queja mi amigo el moreno.


Ane ríe ante ello y yo con ella.


--A ver, si soy yo el que cocina y limpia, que el abra la puerta ¿no?-digo mirándola a los ojos.

--Toda la razón-responde sonriente.

 

Oigo la puerta abrirse y pasar a alguien acelerado, como corriendo, hasta llegar aquí. Mierda.

 

--Oye Harry ¿Habéis visto a Li...


Los ojos de Niall se abren por la sorpresa al verme en esta situación. Peor, al verme en esta situación con ella. No podía ser otro que Niall, ¿enserio? ¿no había otro que viniera?


--Eh, Liam se fue hace un rato-explico sentándome en el sofá y Ane junto a mí, pero ella no dice palabra-se fue con una amiga.


Me mira alucinado, pero más alucinado a Ane, que va enseñando. Bueno, enseñando, solo va en bragas, no es que esté desnuda o algo de eso, va tapadita, en condiciones, más o menos, pero puedo ver el enfado en los ojos de mi rubio amigo.

Antes de poder defenderme me encuentro con la espalda en la pared y Niall empujándome con fuerza contra esta


--¡NO LA QUERÍAS! ¡NO LA QUERÍAS ¿EH?!-me grita enfadado.

--Niall, no la quiero de esa forma-intento explicarle.

--¡AH CLARO! ¡ES UNA FOLLAMIGA! ¡TODO MEJOR! ¿¡CÓMO PUEDES SER TAN RASTRERO?!

--¡ERAS TÚ EL QUE ESTABA ENFADADO CON ELLA! ¡SI ME LA HUBIESE TIRADO HUBIERA ESTADO EN TODO MI DERECHO PORQUE TÚ NO TIENES NADA CON ELLA!¡A VER SI LO ENTIENDES YA NIALL! Ella no es nada tuyo.


Y por mi increíble inteligencia me llevo un precioso puñetazo en la nariz. Me ha parecido oír un "clack" pero no sé si ha sido de mi nariz o del puño de Niall, sea de cual sea, creo que uno de los dos se ha roto algo. Pero de igual manera él sigue histérico y yo sin defenderme, porque por muy chiquitín que parezca el irlandés, en estos momentos tiene mucha más fuerza que yo y sería estúpido tratar de apartarme.


--¡YA! ¡PARA NIALL!-grita Ane, con lágrimas cayendo por su cara llena de impotencia y dolor-¡NO LE VUELVAS A TOCAR! ¿¡LO ENTIENDES?!-ella le da un empujón apartándole de mí-¿Estás bien?-pregunta llorando, acariciando mi cara con las yemas de sus dedos, temiendo hacerme daño.

--Sí, tranquila-respondo llevándome la mano a la nariz, que sangra como es de suponer-solo es sangre.

 

Ane me mira llena de dolor, inspeccionándome todas y cara una de las facciones de la cara, arrepentida, como si fuera suya la culpa. Se aparta de mi lado y veo como se armará de nuevo bronca.

 

--¡ERES UN GILIPOLLAS NIALL!-grita ella enfadada-¿¡CÓMO COÑO QUIERES QUE TE QUIERA SI PEGAS A QUIEN ME IMPORTA!?-grita acercándose a él, empujando desde su pecho, aunque él apenas se mueve, ya que es más grande que ella-¡DIME!


Él se queda callado, mirando el suelo arrepentido.


--Ane, tranquila, está bien, no importa-digo sujetándola de los hombros para que deje de empujar a Nialler.

--¡SÍ QUE IMPORTA!-grita apartándose de mí-¡NO SÉ COMO SI QUIERA PUDE BAILAR CON UN BRUTO INSENSIBLE COMO TÚ!-grita rompiendo a llorar.


No entiendo, como le puede querer, porque le quiere, le ama, lo sé, no hay que ser muy listo para verlo, y tratarle de esta forma, solo ha sido un pequeño puñetazo...

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...