I'll be your life, your voice, your reason to be...

Dos hermanos separados, destinados a reencontrarse, sin tener muy claros sus sentimientos, confundiéndolos continuamente, mientras trata de cumplir su sueño con sus cuatro compañeros. Harry, Niall, Liam, Louis y Zayn son cinco chicos, cantantes, que, sin buscarlo, encuentran las que quizás sean sus verdaderos amores. Tal vez no sean más que chicas pasajeras, como pueden ser cualquiera de esas fans que pasan con ellos una agradable noche. Pero ¿qué pasaría si un día Harry encontrara una chica extrañamente familiar? Mucho tardará en descubrir que es alguien verdaderamente importante para él; Ane, su hermana melliza, a la cual separaron de él al igual que a su madre cuando apenas tenían unos años de edad. Eso provocará que nazcan celos de protección y cariño, de amor, que en muchas ocasiones, será mal expresado, confundiéndose con atracción y deseo, llevándolos a incómodas situaciones. Celos, amistad, amor, peleas y muchas sorpresas...

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20. Celos.

Narra Niall.

--¿Gilipollez? ayer estuvo llorando y encima te puso de princesa, ¡cuando no eres nada!

--Mira niña no me toques lo que no tengo, porque te cojo así de los pelos.


Ane da comienzo a la pelea cuerpo a cuerpo, tirando del pelo a Paula y arrancándola un mechón, haciendo que ésta se defienda y la dé un buen empujón que hace que caiga al suelo y con ello que la Señorita cambio-de-estado-de-ánimo-cada-cinco-minutos la coja de una pierna, haciendo que la pobre Paula caiga también al pulido y limpio suelo de este hospital y con ello que la pelea acabe siendo por el suelo, gritándose cosas la una a la otra y lanzando golpes.


--¡Chicas! ¡Parad de pegaros!-las pido, pero están demasiado ocupadas sacándose los ojos con las manos.


En un momento en el que Ane tiene cogida a Paula con las muñecas contra el suelo, la cojo de la cintura, levantándola del suelo y así alejándola de Paula para que nadie acabe con nada roto, aunque se puede ver como ya se han dado golpes, ya que veo algún que otro arañazo en los brazos y caras de ambas.

Saco a la más escandalosa de la habitación mientras me manda y dedica insultos y golpes, aunque de igual manera consigo que quedemos afuera con la puerta de Paula cerrada.


--Oye, oye, relájate-la pido dejándola en el suelo, pero su respuesta es de nuevo golpear mi cara-¿¡Quieres parar de pegarme?!-exclamo ya harto de que mi cara sea su diana de golpes.

--¡DÉJAME QUE VOY A QUITAR DE UN GUANTAZO LA TONTERÍA A ESA NIÑATA!-me grita dirigiéndose a la habitación pero la sujeto de la cintura a tiempo para que no mate a nadie-¿¡PERO QUÉ ES LO QUE TE PASA?!

--¿Qué es lo que te pasa a ti?-pregunto riendo mientras la muevo con cuidado hasta dejarla entre la pared y mi cuerpo para que no se me escape.

--¿¡A MÍ?! ¡QUE TE PONES AHÍ EN MEDIO A TIRARTE A UNA CHICA!

--Me he tropezado-contesto con humor.

--¡YA! ¿¡Y QUÉ MÁS?! ¡NO PUEDES ESTAR CON ELLA!-grita histérica, haciendo que nos ganemos miradas de asco por doctores y enfermeros, ya que se supone que en un hospital no se puede gritar, por lo que se oye como nos chistan varias veces.

--¿Por qué?-pregunto divertido.

--¡PORQUE NO!-dice con un cabreo impresionante.

--No será porque...¿estás celosa?-pregunto alzando una ceja, divertido.

--¿¡YO?! ¿¡CELOSA DE ESA...LO QUE SEA?!

--Admítelo-digo en un tono bajo acortando nuestras distancias.

--¡NO!

--¿No te gusto?-pregunto sintiéndome estúpido de repente.

 

Paula ayer me hizo pensar que a ella realmente le gusto, pero... me parece que no es la realidad, ya que no siente ni siquiera celos de verme con otra chica, o al menos es lo que parece.

 

--¡YO NO HE DICHO ESO!-grita en respuesta, haciendo que una llama de esperanza se encienda dentro de mí.

--Entonces ¿te gusto?-pregunto nervioso.

--¡POR SUPUESTO QUE SÍ! ¿¡ES QUE ESTÁS CIEGO?!

--¿¡Y POR QUÉ ME GRITAS?!-grito como ella, aunque yo divertido mientras ella parece echar chispas.

--¡PORQUE LA BESAS A ELLA Y NO A MÍ!


Sus palabras hacen que abra los ojos con sorpresa, ya que eso es... una declaración en toda regla, o al menos la petición/exigencia/reproche de un beso. 

Con la mano que tenía retenida su cadera contra la pared hago que esta vez se acerque en dirección contraria, es decir, hasta mí, haciendo que sienta su cuerpo pegado al mío, por lo que estoy a la distancia perfecta para admirarla por unos breves segundos en los que capto a la perfección ese color verde esmeralda, esa nariz recta y pequeña, esas mejillas sonrojadas por tonto grito y tanta pelea, ese lunar que hasta ahora no me había percatado en la parte izquierda de su nariz, sus rizos cayendo con desorden por la pelea, y por supuesto sus labios gruesos y rosados, los cuales me encargo de unir con los míos antes de que ella misma se arrepienta, sintiendo como todo lo que yo pensé que era mi mundo se convierte en una nimiedad al sentir el tacto de esos labios sobre los míos, tan dulces y suaves, siguiendo el compás de lo que iba a ser en principio un pequeño beso corto y quizás algo infantil, pero ella decide que debemos mantenernos unidos por más tiempo, ya que noto sus manos acariciar desde mi pecho hasta mi cuello, donde cruza sus labios, quedándose así más pegada a mí imposible.

Es el beso más dulce y perfecto que me han dado en toda mi existencia, y no es por alardear, pero me han dado bastantes, aunque ni de lejos tan buenos y especiales como este.

Es ella quien decide romper la conexión, haciendo que me dé cuenta de como estaba al borde del desmayo por falta de aire, pero que tampoco le tome importancia, ya que siento como mis labios cosquillean por su anterior tacto y como ella misma me sonríe con una pequeña curvatura en sus labios, la cual yo diría que parece vergonzosa, al igual que el sonrojo de sus mejillas.


--Imbécil...-me susurra con algo de diversión antes de pegar su frente a la mía con cuidado, aún con sus brazos en mi nuca, donde siento que juguetea con mi pelo.

--Me he llevado tres guantazos en dos días, soy más que imbécil-contesto con una sonrisa haciendo que su espalda vuelva a quedar a la pared.

--Mucho-confirma divertida.


Hace fuerzas con los brazos sobre mi cuello, por lo que supongo que me está indicando que la coja, cosa que hago sin problema alguno, haciendo que su espalda quede de nuevo contra la pared, solo que ahora mucho más alta que antes, pero ella tan solo me abraza a mí como si temiera que me fuera, cuando en ningún momento me marché de su lado, más bien lo contrario; solo quería mantenerme con ella.


--A ver cuanto te dura este cariño-la susurro al oído y como respuesta ella me gruñe.

--Mucho-contesta acariciando mi cuello con su nariz-porque ya sé que me quieres...

--¿En algún momento lo he negado?-pregunto divertido.


Niega con la cabeza y me mira a los ojos por unos segundos, haciendo que aparte su mirada lo más disimuladamente posible, ya que hay demasiadas cosas dentro de mí y de mi anterior vida como para que ella las pueda ver solo con pararse detenidamente a mirarme.

Ella no aparece darse cuenta, o simplemente no le toma importancia, ya que simplemente hace que nuestros labios se unan de nuevo, provocando que el cosquilleo se agrave y que la felicidad me invada por completo, al saber que desde ahora ya podré sentir el dulce sabor de sus labios.


--Te quiero-susurra.


Y es entonces cuando siento como mi corazón ha llegado al tope de su felicidad y con ello que palpite con rapidez, chocando contra mi pecho y que tema sufrir un infarto causado por la felicidad más grande que me podría invadir.

Ella me quiere. Realmente ella me quiere. Por fin.

Oigo su risa en mi oído, supongo que porque me debo de haber quedado con cara de idiota, o porque seguramente me haya sonrojado, tal vez porque note mi corazón latir frenético, pero realmente me da igual, por lo que solo sonrío apretándola contra mí antes de alejarnos de la pared para poder volver con los chicos.

Apoya su carita en mi hombro y me mira con una sonrisa, parece una niña que se ha pasado el día jugando y ya no puede ni andar.


--¿Eres siempre tan bipolar?-pregunto evitando miradas de extrañeza por partes de quienes me encuentro por el pasillo.

--No soy bipolar-contesta con voz quejica mientras se coloca con los labios rozando mi cuello haciendo que me estremezca y que ella ría por lo bajo ante mi reacción.

--¿Cómo que no? me has dicho que me quieres a gritos-digo con clara diversión.

--Calla...-murmura ella en un mismo tono que yo.


Suelto una risa por lo bajo justo antes de quedarme parado frente a Zayn, quien está sentado y riendo mientras ve el espectáculo de un Harry lleno de cafeína hablar a una velocidad increíble.


--¿Qué os pasa a vosotros dos?-pregunta con una ceja alzada por la confusión mientras me siento a su lado con ella sobre mis piernas.

--No me sueltes-murmura ella al notar como mis brazos se han aflojado entorno a su cintura por no tener que cargarla ahora, por lo que llevo mis manos hasta su espalda y la acaricio lentamente.


No puedo evitar sonreír ante su petición mientras sigo acariciándola y dejo un beso sobre su pelo con cuidado.


--Bueno, bueno-habla divertido Malik-ya están otros dos liados. A ver si va a ser verdad que voy a ser el único en quedarse solo-añade en tono bajo y claramente desanimado.

--Por supuesto que no es cierto-dice ella de repente saltando de mis piernas a las suyas y abrazándole por obvia sorpresa, ya que Zayn abre los ojos sorprendido al ver que ella, la que siempre está enfadada con el universo, le abraza para consolarlo-no te vas a quedar solo ¿vale? vas a encontrar a una chica que sea tu princesa o tu superheroína o lo que sea en lo que te imaginas a tu futura pareja, ya lo verás-dice muy convencida antes de dejar un beso en su mejilla.

 

Y con ese simple e inocente toque, siento una maraña de dolor subir desde mi estómago, al tiempo que de enfado hacia el propio Zayn, haciendo que experimente esa sensación que suelo sentir cada vez que ella está tan cariñosa con Harry, haciendo que me sienta con... celos.

 

--Vale, pero tú sigues siendo la mía-digo en un tono tal vez demasiado molesto, cogiéndola y sentándola de nuevo sobre mis piernas, haciendo que oiga la risa baja de Zayn y con ello que le lance una mirada de advertencia.

--Es tu amigo, no te pongas celoso-murmura ella con cierta diversión, acomodándose entre mis brazos.


La risa de mi amigo se agrava y con ello que yo lo mire mal, pero  tanto su risa como mi mirada de enfado se ven interrumpidas por Liam saliendo de su habitación.


--Vaya ¿y vosotros dos?-pregunta mirándonos con clara extrañeza-¿Os han dicho algo de Ale?-pregunta esta vez preocupado.

--¿Por qué preguntan todos lo mismo?-dice ella con el ceño fruncido.

--No nos han dicho nada de ella, lo siento-responde Zayn dolido por no poder darle una mejor noticia a Liam.

--Pero ¿por qué nos preguntan todos eso?-pregunta Ane con el ceño fruncido.

--Porque os lleváis a cantazos-dice simplemente responde Liam con una cálida sonrisa aunque sus palabras sean bastante más toscas-¿U Harry?-pregunta de nuevo, esta vez mirando a nuestro alrededor.

--Creo que fue al baño, pero no sé a qué baño exactamente, a la velocidad a la que corre puede que se haya ido al de su casa y vuelva-habla Zayn con el ceño fruncido, mirando a nuestro alrededor.

--¡Hola chicos!-dice el aludido, apareciendo de... quien sabe donde, y con ello que nos dé un buen susto-¡No sabéis lo que me ha pasado!-dice hablando a un ritmo para él muy poco normal, para él y para cualquier humano-¡Estaba en el baño y puf, ha sido increíble, porque yo pensaba que era imposible y...-sus palabras se quedan en el aire ya que se cae por completo encima de Zayn.

--¿Qué le pasa?-pregunta Ane preocupada, tratando de alcanzarle.

--Creo que se le han acabado las pilas-dice Zayn cogiéndole como a un bebé sobre sus piernas y con la cabeza de este sobre su pecho-se le ha acabado la cafeína-dice acariciando sus rizos para tratar de dejarlos en algún orden-mucho que dice pero sigue siendo un niño.

--Oye, faltan Louis y Lulu-habla Ane cambiando de tema, mientras acaricia dulcemente la cara de Hazza-¿Alguien sabe dónde están?


Nos miramos entre nosotros y nos encogemos de hombros al no tener ni la más mínima idea de donde se pueden encontrar esos dos.

 

Narra Louis.

Llevo un rato despierto y la verdad no quiero despertar a la pobre Lucía.

Acaricio su pelo lentamente, dormida sobre mi pecho dejándome ver su total y completa belleza a una corta distancia.

Ella gruñe y lleva una mano hasta mi costado, abrazándome con fuerza mientras que la otra está apoyada al lado de su cara en mi pecho.


--Louis...-susurra haciendo que mi corazón se acelere y con ello que ella gruña de nuevo.


No puedo evitar sonreír al ver cómo me llama en sueños, aunque es simplemente porque soy su ídolo, cosa que me entristece notablemente, pero que tampoco puedo evitar.

Y entonces la llamada de la naturaleza acude a mí. Mierda. Me meo, pero mucho, necesito levantarme, pero no quiero despertarla, puf...mi vejiga...no va a aguantar mucho más. Dios, me meo, no puedo más.

Me levanto cogiéndola en brazos con todo el cuidado que Dios me ha dado. La miro asustado por si la he despertado, pero sigue dormida, por lo que suspiro aliviado antes de subirla hasta mi habitación y dejarla en la cama para que siga durmiendo con tranquilidad y mucho más cómoda que en el sofá o encima de mí.

No puedo evitar arrodillarme en el suelo y admirar de nuevo su belleza mientras duerme; su pelo negro azabache caer liso por sus hombros, los párpados cerrados, aún con el delineador sobre ellos, su pálida piel con algo de maquillaje, sin el cual apostaría a que se ve igual de hermosa, sus labios delgados y de un color rosado muy apetecible. Es de lo más bonito que he visto en mi vida.

Acaricio su mejilla con el dorso de la mano, haciendo que ella suspire con tranquilidad antes de hacer que sus labios se curven formando una pequeña sonrisa que hace que mi corazón se infle ¿Pero qué me está pasando? Es solo una chica, una chica muy guapa, preciosa, increíble, pero solo una chica, y... mierda, mi vejiga está a punto de reventar.

Me meto en el baño corriendo de mi cuarto, pudiendo así vaciar mi cuerpo, sintiendo un gran alivio.

Y ya que estoy me doy una dicha antes de que ella se despierte para darla una buena impresión y no una de guarro.

Me quito la ropa dejándola tirada por cualquier parte como suelo hacer y cuando me dirijo a meterme en la ducha la puerta se abre de golpe, apareciendo la chica a la que he estado admirando minutos atrás, solo que ahora Lucía me mira con los ojos como platos mientras noto como su boca se abre ligeramente tratando de articular palabra y como sus mejillas se tiñen de rojo con rapidez hasta el punto de parecer preocupante.

Me veo obligado a decir algo por muy estúpido que sea.


--Bu-buenos días.

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