I'll be your life, your voice, your reason to be...

Dos hermanos separados, destinados a reencontrarse, sin tener muy claros sus sentimientos, confundiéndolos continuamente, mientras trata de cumplir su sueño con sus cuatro compañeros. Harry, Niall, Liam, Louis y Zayn son cinco chicos, cantantes, que, sin buscarlo, encuentran las que quizás sean sus verdaderos amores. Tal vez no sean más que chicas pasajeras, como pueden ser cualquiera de esas fans que pasan con ellos una agradable noche. Pero ¿qué pasaría si un día Harry encontrara una chica extrañamente familiar? Mucho tardará en descubrir que es alguien verdaderamente importante para él; Ane, su hermana melliza, a la cual separaron de él al igual que a su madre cuando apenas tenían unos años de edad. Eso provocará que nazcan celos de protección y cariño, de amor, que en muchas ocasiones, será mal expresado, confundiéndose con atracción y deseo, llevándolos a incómodas situaciones. Celos, amistad, amor, peleas y muchas sorpresas...

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38. Cabezona.

Narra Niall. Un beso. Solo fue eso: un beso. Un beso accidentado. Ni siquiera quería que ocurriera. Fue un tropiezo, un descuido. Paula se tropezó y...bueno, supongo que se cayó encima mía...con sus labios contra los míos. Lo cierto es que suena poco creíble... ¡pero no quiere decir que yo engañara a nadie! Además, primero dice que se larga del hospital así sin más, con un claro humor de perros, luego el beso accidentado, y por tanto, el guantazo; acto seguido parece desaparecer de mi vida para luego volvernos a encontrar en la cena de Nochebuena, me grita y me grita, me insulta, nos liamos en el baño...¿y otra vez puerta y adiós? ¡Si es que no entiendo nada! Locas, que están todas locas. Tanto o más que Liam, quién me grita casi en el oído.

Le miro molesto, acariciando mi oreja como si eso fuera a remediar algo. Para mi sorpresa, él también me mira con molestia, como si también yo tuviera culpa de sus problemas, aunque aparentemente eso es para lo que valgo: soy un saco de boxeo - pañuelo de lágrimas.
 

--¿Quieres escucharme cuando te hablo?-pregunta justo después de soltar un bufido.
--Uy, sí cariño, te sienta de lujo-ruedo los ojos, acompañando a mi tono lleno de sarcasmo.

Su cara de enfado parece esfumarse, siendo sustituida por una débil sonrisa llena de diversión que parece que no puede ocultar. Se deja caer en el sofá junto a mí, sin mucho cuidado de si acaba de romperme un brazo.

--Ya quisieras tú que fuera tu novia-responde con la mirada puesta en su móvil-Hazza me está diciendo que si vamos a su casa a ver una peli. Ya sabes, en plan todos juntos.

Voy a dedicarle un aspaviento junto con una mirada de "Haz lo que quieras", hasta que me doy cuenta de lo que puede significar ese "Todos juntos"

--¿Ane también?
--Vaya, vaya, ahora sí que me escuchas bien...-murmura, casi con tono casual. Su sonrisa divertida abriéndose paso en su rostro.
--Vamos Liam-me quejo-dime, ¿ella va a ir o no?
--Supongo que sí-se encoge de hombros, todavía con la vista puesta en el móvil.
--Pues vamos-me levanto casi de un salto del sofá-mueve ese culo que Dios te ha dado que tenemos que ir a su casa-añado mientras tiro de su brazo, en un intento (bastante inútil) de levantarle del sofá.

Él solo se ríe, dejándose caer como un peso muerto, como si no me costara ya suficiente trabajo el intento por moverle. Bufo, pensando en qué podría utilizar de palanca como para separarle del sofá, cuando caigo en la silenciosa figura que está pegada a la ventana. Su pelo parece recogido en un moño alborotado, como si se lo hubiera hecho sin ganas, y todo su cuerpo está cubierto por una manta. Sus piernas están recogidas sobre la silla en la que se encuentra. Sus ojos tan solo parecen interesados en admirar la manera en la que las gotas de agua chocan contra el frío cristal.

--¿Ale viene?-pregunto sin apartar mi mirada de ella, confundido, algo preocupado.
--Supongo-escucho que Liam responde. Giro mi cabeza de nuevo a él, para ver que se ha levantado por su propio pie, y ahora también observa a su novia de actitud extraña.
--¿Qué la ocurre?
--Ni idea-mi amigo responde en un suspiro, apartando apenas su mirada de ella para ponerla en mí. Está claro que el cambio de humor de su chica le afecta. Tierno-Últimamente está muy rara, cada vez que la pregunto dice que no le pasa nada. Pero está claro que hay algo que la quita el sueño.
--No será...no sé, ¿algo de chicas? O quizás haya discutido con alguien, puede que solo se encuentre mal.
--No lo sé-admite él con voz algo débil, llena de preocupación. De nuevo sus ojos castaños en la chica castaña que ni siquiera se da cuenta de que estamos hablando de ella-Tampoco es que tenga muchos amigos. Desde que...bueno, desde que la saqué de allí solo se está conmigo.
--Quizá es eso lo que la pasa-resuelvo rápidamente-Necesita más gente con la que hablar, seguro que una mente femenina no le viene mal. Al fin y al cabo, entre ellas se entienden mejor...o al menos mejor de lo que yo nunca las entenderé-veo esa pequeña y tierna sonrisa volver a asomar en él-Seguro que congenia con Lucía, o...no sé, tal vez Marta...
--¿Que Ane no es una buena compañía o qué?-pregunta, con ambas cejas alzadas.
--Bueno, quizás lo sea con ella-me encojo de hombros-O quizás lo sea con todo el mundo menos conmigo.
--Oye-su tono de voz suena comprensivo, como el de un hermano mayor. Coloca una de sus grandes manos en mi hombro-Si tanto te arrepientes, si tanto quieres estar con ella, si tanto la quieres...solo díselo
--Ya, como si fuera tan fácil-bufo molesto.
--¡Lo es!
--A estas alturas ya he descartado su amor, por no decir que seguramente en su lugar ahora haya odio.
--Pero...antes estuvisteis juntos. Dudo mucho que haya se haya olvidado de ti...tan rápido. 
--No, olvidarse de mí no. No lo creo, lo que pasa es que tiene un grave problema de terquedad.

Liam niega con la cabeza, algo divertido, mientras palmea mi hombro. Sin decir mucho más, se da media vuelta y se dirige hacia Ale, quien todavía se encuentra con los ojos puestos en la calle, como si fuera lo más entretenido del mundo.

--Ale-escucho que dice apenas en un susurro, mientras acaricia su mejilla con el dorso de su mano. Ella le responder con un sobresalto que más bien parece como si Liam lla hubiera gritado en el oído de repente (como a mí).
--¡Me has asustado!-responde ella, llevándose la mano al pecho-¡No me des esos sustos!
--Lo siento, lo siento. Solo quería avisarte de que nos vamos a casa de Harry ¿te vienes?-Liam habla con tranquilidad, acariciando su brazo con calidez.
--Sí, claro-habla con una pequeña sonrisa que apenas llega a sus ojos-Un segundo que busco unos zapatos-añade mientras se levanta de la silla con tranquilidad, colocando la manta sobre sus hombros como una abuelita. Al levantar su mirada, se encuentra con la mía, y sus ojos se abren de par en par por la sorpresa-Vaya, hola Niall ¿Cuándo has llegado?-pregunta con un tono amable.
--Hace...un rato-respondo algo confundido.

Asiente con la cabeza, aún con esa sonrisa débil y sube escaleras arriba sin emitir ni el más ligero ruido.
¿Cuándo he llegado? ¿Cómo que cuándo he llegado? Si llevo aquí toda la mañana, y aunque no sea precisamente grande...soy bastante ruidoso ¿De verdad no se ha dado cuenta de que he llegado? Está claro que algo ronda su cabeza, y por la expresión de Liam, no parece ser algo normal que se ponga en este estado de absoluta distracción con algo simple y sencillo de resolver. Veo como mi amigo suspira una vez más, claramente frustrado, y yo, no puedo evitar salir tras ella con rapidez. 
Tal vez no necesite una mente femenina, tan solo puede que necesite del saco humano de boxeo-pañuelo de lágrimas.
Al llegar al piso de arriba, llamo con el puño cerrado, encontrándome con su sonrisa tranquila a los pocos segundos.

--¿Qué pasa?
--¿Estás bien?-pregunto algo dubitativo.
--Sí, claro ¿por qué?
--Porque...he llegado hace tres o cuatro horas y no te has dado cuenta de que estaba, y...no te has movido del salón en toda la mañana.
--No te preocupes, solo pensaba-responde tan tranquila.

Y sin decir más, se va escaleras abajo haciendo que yo me quede con cara de flipado. Supongo que lo suyo sería hacerle caso y dar por sentado que solo está pensativa, la lluvia siempre hace que la gente se ponga melancólica y filosófica, aunque está claro, que más bien parece desconfiada y prefiere guardarse para ella lo que sea que tanto la hace pensar y pensar.
Para cuando bajo de nuevo, la pareja ya está preparada para salir a la calle con el mal temporal. A pesar de sus manos unidas y la sonrisa de Ale, Liam parece que sigue intranquilo, murmurándole cosas muy cerca, supongo que preguntas acerca de lo que la ocurre, de si se encuentra bien, pero parece que ella le despacha sin mucha importancia, mientras agarra un gran paraguas con el que salir a la calle.
La situación se mantiene aún en la calle y durante todo el camino a casa de Harry. Cuando llegamos, ambos dos parecen cansados: uno de preguntar e insistir, y la otra de soltarle una respuesta tras otra. Liam llama al timbre de la puerta, más hundido y preocupado que cuando salimos de su casa.
Nos abre la puerta no otra que Ane, con una gran sonrisa, que rápido desaparece al llegar a mí. Saluda con cierta alegría a la pareja, que pasa rápidamente a la casa, y a la hora de recibirme a mí, ni siquiera un triste hola, ni siquiera una mirada. Deja la puerta abierta y se va en dirección al salón. No creo que ni merezca mencionar que bufo, resoplo, suspiro o simplemente hago un mínimo gesto que indique mi frustración, porque es obvio que cualquiera lo haría con un recibimiento de esta clase.
A pesar de ser el último en pasar, llego el primero al salón. Ale y Liam se entretienen en quitarse los abrigos (no sé ni cómo son capaces de entretenerse con algo así).
Harry y Marta, se encuentran a un lado del sofá, ella sentada a horcajadas sobre él, con una manta por encima y regalándose pequeños y empalagosos besos. Ni en las películas más pastelosas describen una escena así, pero admito que me dan una cierta envidia: están juntos y acaramelados. Por otro lado, está Lucía, quien tiene uno de sus brazos cruzando por el pecho de Louis, mientras parece contarle algo entre besos, aunque Louis no parece muy centrado en ellos. Y luego, está Ane, sentada ella entre la amargura y la soledad por decisión propia, ya que si me dejara, podría ser tan o más cursi que todas las parejas de esta casa juntas, pero no, claro es mejor estar así, en una esquina del sofá con los brazos cruzados sobre su pecho y un ceño fruncido. Dónde va a parar, ¿quién necesita ser feliz...para ser feliz? Aún así, algo me incita a sentarme junto a ella (algo llamado falta de espacio), por lo que recibo como compensación una mirada fulminante, antes de una buena ración de indiferencia. Suspiro y decido cruzarme de brazos como ella, sintiendo como su mal humor se me empieza a contagiar.
Liam y Alejandra llegan por fin al salón, después de su larga aventura en el proceso de quitarse los abrigos, y se sientan buenamente donde pueden. Por último llega un Zayn horriblemente calado.

--¿Sabes que existen paraguas?-no puedo evitar sonar algo divertido, al ver como chorrea agua por todas partes.

Una risa suave hace que me gire débilmente, algo confuso al identificar esa risa como la de Ane, pero en cuanto mis ojos llegan a ella, coloca un nuevo ceño fruncido en su rostro. Cualquier cosa menos admitir que me está haciendo caso, y que mis comentarios le parecen graciosos. Sí, cabezona como ella sola.

--Cuando salí de casa no llovía tanto-murmura con la mirada en el suelo, mientras se quita su chaqueta.

Definitivamente el tiempo está haciendo mella en la gente, porque hasta Zayn parece deprimido.

--Lou, me voy, no me esperes despierto-se escucha una voz femenina acompañada del sonido de unos zapatos bajar por las escaleras sin cuidado alguno.

En cuanto ella llega al salón, parece que rebuscando algo en su bolso, Zayn escapa a la cocina, sin decir palabra alguna. Por un momento, me parece ver lo que es un rasgo muy parecido al arrepentimiento, dibujarse en el rostro de María, pero supongo que decide sacar cualquier pensamiento que pueda estar provocándolo con un sacudimiento de cabeza.

--¿A dónde vas con esta tormenta?-Louis dice con voz para nada contenta ante esa idea.
--Pues con...-empieza a decir, de nuevo parece que buscando algo en su bolso-Con...con este chico...¿cómo era? ¿Jake, tal vez?-dice divertida, aunque dudo mucho que a su hermano le haga la misma gracia-Como sea, ya le preguntaré-añade mientras sale del salón, tan solo dedicándonos un movimiento de mano como despedida.
--¡Coge un abrigo!-dice su hermano como si lo peor que pudiera pillar fuera un resfriado.
--Sí, sí-se la oye decir antes de cerrar la puerta.

Ninguno decimos nada acerca de ello. Louis resopla molesto, Lucía le susurra algo antes de acurrucarse contra él. Liam parece haber vuelto a la carga con sus preguntas preocupadas a Ale, y ésta solo responde sin aparente molestia en su voz o en su cara. Marta se dedica a dejar besos juguetones en el cuello de Harry, quien ríe por lo bajo, y Ane se mantiene en su estado de molestia permanente. Al mismo tiempo, Zayn aparece, de lejos se podría decir que tan mal como cuando se fue, pero por sus ojos rojizos y el pañuelo arrugado que hay en su mano, está claro que no es así. Sin decir palabra se siente entre el bloque Harry-Marta y yo.

--¿Estás bien?-le pregunto apenas en un susurro.

Muerde su labio, en un intento de frenar un puchero, y niega con la cabeza, antes de apoyarla en mi hombro. Paso un brazo por su espalda y hago que se pegue a mí.

--Oye, vosotros dos-habla Ane con sus malas pulgas, dirigiéndose a Harry y Marta-¿Vais a hacer manitas toda la noche o vemos una película?
--¿De verdad nos vas a hacer elegir?-pregunta Hazza divertido dando un beso divertido en la nariz de Marta.
--Vale, cambiemos la pregunta-Louis interviene, parece que esforzándose por dejar a un lado la preocupación por su hermana-¿Dejáis de hacer manitas o te rompo las pelotas, otras vez?
--Vale, vale, ya voy-éste responde de mala gana mientras se levanta del sofá-¿Qué queréis ver?-pregunta agachándose buscando alguna película.
--Da lo mismo-responde el tono malhumorado que hay junto a mí.
--Pero una de miedo, de aventuras, comedia...-habla Harry, parece que leyendo los títulos de las películas que tiene delante-No sé, decid algo, que estáis...cada uno en vuestro mundo-dice en lo que se gira para darnos una mirada, cada uno con nuestros problemas, o en nuestro mundos, como él dice-Pues nada, pongo la que a mí me apetezca-dice sin más poniendo una cualquiera.

Él se vuelve a poner con su chica bajo la manta, esta vez acurrucándose para ver la película juntos. Zayn apenas pasa de los créditos iniciales, ya que se duerme, aunque al parecer Harry es mucho más cómodo, ya que se acomoda junto a él. Éste al notarlo le mira con ternura y deja que le use como almohada.
Un...algo bastante desagradable me sorprende, ya que al principio parecía una película romántica, con tanto corazón y tanto rosa, y al parecer no soy el único al que le ha sorprendido. Ane ha pegado un bote, sin llegar a gritar, aunque parece que le ha faltado bastante poco para ello, ya que agarra mi brazo con una de sus manos. Para cuando pasa el susto, ella continúa cogiendo mi brazo, con mucha menos tensión, y yo sonrío satisfecho con ese hecho, al menos hasta que ella parece darse cuenta, y vuelve a su posición inicial de estar con los brazos cruzados sobre su pecho. Pasan uno, dos, tres sustos, y siento como tanto su terquedad como su intento por ignorarme se van evaporando, y son sustituidos por la necesidad de alguien en quien refugiarse, ya que su rostro acaba pegado a mi hombro, como si no quisiera seguir viendo más, al tiempo que una de sus piernas se cuela entre las mías. Tengo que morder mi labio para refrenar la emoción de encontrarnos en esta posición. 
Para mi sorpresa, Ane debe de ser la única que se ha asustado viendo la película, ya que tanto Louis, como Marta han caído redondos, a Ale no parece faltarle mucho para encontrarse de la misma manera, Liam solo parece dedicarse a dejar caricias en la espalda de ésta, y Lucía parece ciertamente aburrida.
Doy por hecho que no debe de faltar mucho para que Ane vuelve a dirigirme su indiferencia, ya que la película está terminando y ya no hay más sustos posibles, pero se mantiene pegada a mí. Levanto uno de mis brazos con cuidado, para caer en la cuenta de que ella también ha acabado por dormirse. ¿Y qué puedo decir? Lo suyo sería que me diera igual después de todo lo que ha pasado, pero soy débil, ella me hace débil, y acabo por rendirme una vez más.

--Harry...-le llamo en voz baja y éste me dirige una mirada con la que pregunta-Se ha quedado dormida-medio susurro medio gesticulo-La llevo a su casa ¿vale?-añado mientras trazo un plan mentalmente para levantarme y poder cogerla.
--Déjala en mi cama, si sales se va a despertar. Aún llueve y parece que empeora por minutos-responde en un susurro antes de volver la vista a la televisión.

No puedo evitar fruncir el ceño ante esa invitación a dejar a la chica que yo quiero en su cama.

--En tu cama-farfullo.
--Sí, en mi cama, ¿por qué?-pregunta él con clara molestia.
--Nada, por nada...-respondo en voz baja, antes de levantarme con cuidado, para no despertar ni a Zayn ni a Ane.

La cojo como buenamente puedo, ya que ya ha quedado dicho que yo soy más ruido que altura, y ella por el contrario...es tanto ruido como altura, por lo que no es la posición ideal. Igualmente, consigo colocarla contra mí de manera que se encuentre lo más cómoda posible en lo que subo a la habitación, pero como no, Harry necesita intervenir.

--Espera, la llevo yo si quieres-comenta mientras hace un intento de levantarse.
--No, tranquilo, puedo hacerlo-respondo con rapidez.

Juntos. Juntos de nuevo en su cama. ¿Por qué? Ni siquiera tiene sentido. Harry tiene novia, su mejor amiga ni más ni menos, y lo sabe, y gracias a ella están juntos, ¿entonces por qué tanta fijación por Harry? ¿Qué tiene Harry que le hace tan maravilloso solo con respirar? ¿Qué tengo yo que aunque me esfuerce en evitar cabreos y peleas que ella misma provoca, a mí no parece necesitarme? 
Camino hasta la habitación del fabuloso Harry y entro con cuidado, antes de dejarla en la cama de la misma manera, o al menos intentarlo, ya que sus manos se aferran a mi camiseta como si no hubiera otra cosa en el mundo. A cada movimiento que doy para intentar apartarme, parece como si su ceño se profundizara, y está claro que una Ane aún más enfadada no me conviene.
Me meto con cuidado en la cama junto a ella, y de inmediato, suelta sus manos, aunque solo sea para colocar su brazo sobre mi pecho y su cabeza en mi hombro. Una de sus piernas se coloca automáticamente sobre mi cintura, y suspira. Ella suspira tranquila en su sueño, y yo lo hago, deseando que no se despierte y vuelva a ganarme un buen golpe.
Decido que mañana ya será otro día, y que para entonces, quizás a ella se le haya olvidado un poco el cabreo de hoy, por lo que cierro los ojos y me dispongo a dormir, satisfecho de alguna manera por encontrarme de nuevo junto a ella de una manera cariñosa. Y de repente, una voz rota irrumpe en el silencio del cuarto.

--Lo siento.

Giro mi cabeza para mirarla algo sorprendido al escucharla, ya que supuse que estaba en el quinto sueño, pero no, sus ojos están entreabiertos aunque no estén mirándome a la cara.

--¿Por qué lo sientes?-pregunto, dejando que mi mano viaje por su espalda con suavidad. 
--Por hacerte...dormir conmigo-responde con voz gangosa, parece que evitando unas lágrimas que no entiendo del todo.
--Oye, oye, ¿qué pasa?-pregunto con suavidad-No te tienes que preocupar por eso, sabes...sabes que yo estoy encantado de dormir contigo.
--No...quería dormir sola...y...Harry está con Marta-admite apenas en un susurro ahogado-Me siento...un poco sola...-añade apretando el abrazo.
--No estás sola...-dejo un beso en su cabeza-Yo estoy aquí. Siempre voy a estar aquí. Para ti.

Por una vez, no parece querer continuar con la discusión, y se limita a temblar, pero dado el calor que desprende, no parece que sea a causa de las lágrimas. Casi doy por hecho que se está resfriando.

--¿Te encuentras bien?-pregunto algo preocupado.

Ella asiente con la cabeza como respuesta mientras parece querer pegarse más a mí, como si eso fuera humanamente posible.
Por un momento ninguno de los dos decimos nada, aunque me veo obligado a ser yo el que rompa el extraño silencio.

--Esto significa que...
--No significa nada-me interrumpe, con voz apagada, pero aún así molesta-Solo duerme.


  Narra María. El amor, ¿quién sería el imbécil que lo inventó? Un hombre, seguro, de no ser así, las mujeres saldríamos ganando, y no encadenadas a un inútil de por vida. Además, ¿de qué sirve el amor? Follar se folla igual, ¿o no?
Sí, trato de convencerme una y otra vez, pero aquel "Te quiero" que se me ocurrió soltarle sin ni siquiera pensar, me va a perseguir toda la vida, y por lo visto, a él también.
Tonta María, que res tonta ton-ta una parte de mi conciencia parece recordarme, como si no lo supiera ya de por sí. Otra, no hace otra cosa que recordarme que el pobre chico ha salido corriendo del salón, posiblemente para largarse a llorar a algún lugar. Suspiro con pesadez, tratando de quitarme uno y otro pensamiento que no hacen más que proporcionarme...¿lástima? ¿arrepentimiento? Como sea, no tiene sentido, este chico...Jason, Jackson, como sea que se llame, seguro que puede hacerme olvidar.
Llamo a la puerta, ignorando el castañeteo de mis dientes, ya que no he cogido un abrigo como bien me ha recomendado mi hermano, ni mucho menos un paraguas, aunque al parecer, eso acelera la acción. 
El chico de pelo castaño me mira de arriba a bajo, deteniéndose en mi torso marcado por la camiseta mojada por la lluvia. Algo tan simple como eso, hace que un bulto (ya de por sí prominente) parezca despertar de entre sus piernas. 
Simples, eso es lo que son todos, unos simples.
Me pega un tirón del brazo, haciendo que nuestros labios se encuentren con brusquedad.
Pero no parece sentirse igual de bien.
Sus manos me acarician con necesidad, estrujándome, como si fuera una vaca a la que ordeñar. 
No son unas manos cariñosas que me acarician mientras me desnudan.
Me empotra contra la mesa del comedor, tumbándome con una sola mano sobre la superficie fría y lisa. 
No hay un cuerpo cálido bajo el mío, apenas lo hay sobre el mío.
Sus labios comienzan a resultarme ásperos, sus besos babosos, sus palabras inexistentes.
No hay sonrisas, ni caricias, ni besos suaves en mi piel.
La estancia apenas está iluminada, pero gracias a eso, puedo ver al muchacho que quita mi ropa con dureza y que lanza a cualquier lugar de la estancia. No tiene nada de especial. Es solo un chico más. Pero sus ojos, Dios, sus ojos, de ese color claro, para nada tirando a un verdoso o azulado, castaños, dorados. Son idénticos, son casi los mismos, y eso provoca que los recuerdos de la noche pasada se intensifiquen en mi mente.

--Zayn...
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