Jugando con fuego (Hot) (One Direction)

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  • Publicado: 9 ene 2014
  • Actualizado: 20 mar 2014
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NIkki nunca creyó en el amor, siempre lo vio como una pérdida de tiempo cuyo único fin era lastimar a las personas, pero ¿Qué pasaría si de un momento a otro se presenta una propuesta que no puede negar? ¿Y si en ese mismo instante aparece otro chico que le mueve el piso? Imagínate si tuvieras que elegir entre esos dos Chicos... y para completar que sean completamente opuestos… ¿Qué harías? ¿Arriesgarías tu opinión con el chico "correcto" o continuaras como hasta ahora solo disfrutando de la vida? ¿O acaso hay otra posibilidad? ¿Y si no todo es tan fácil como parece? ¿Qué pasaría si se complicarán las cosas? ¿Harry? Ó ¿Liam? Y Nikki... ¿A quién elegirías? *** Antes que nada aclarar que es una adaptación, y la autora me ha dado todos los derecho para publicarla.

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5. Capítulo 5: El sabor de lo prohibido

AVISO* Este capítulo contiene partes fuertes (aunque lo diga en el título) Si sigues leyendo es bajo tu responsabilidad

Feliz lectura! :)

 

-Chicos, vayan a un motel- nos comentó el barman gracioso provocando que comenzáramos a reírnos y nos separáramos.

-Jake- le regañé divertida al chico de las bebidas, lo conocía hace como cinco años, prácticamente siempre veníamos al mismo lugar y él trabajaba allí desde hace años, era un chico muy cómico y simpático, que siempre andaba con sus bromas y buscándome algún pretendiente para que la "bella chica no se aburra".

-¿Qué? Si Tommo los llega a ver juntos se arma- se defendió muy acertadamente.

-Tiene razón, vamos- le invité a Hazza provocando que quedara estático.

-¿A un motel?- inmediatamente Jake y yo comenzamos a reírnos de la cara del morocho, no lo podía creer.

-No, a mi casa,  si ves a Tommo, dile que me aburrí y me fui- le pedí antes de salir del pub con el chico enrulado.

-¿A dónde vamos?- preguntó aún anonadado ni bien salimos del pub ganándose un golpe de mi parte.

-Bésame y déjate de idioteces- le pedí antes de que cambiara de opinión por su estupidez, por supuesto que no se hizo rogar inmediatamente aceptó mi orden y rápidamente comenzó a manosear mi cuerpo con sus manos.

-Aquí no, vamos a mi casa- le ordené a lo cual él acepto sin chistar.

 

Ni bien llegamos a mi casa abrí la puerta como pude ya que Harry no aceptaba la idea de soltarme por un minuto, supuestamente tenía miedo que me arrepintiera, algo de lo que ya no podía pasar, necesitaba que estuviera para mí, mi cuerpo ardía y no quería que nadie más lo satisfaga que no sea él, necesitaba que me haga suya en ese instante. Me besaba con desesperación, como si el mundo se estuviera por terminar y este fuera su último minuto en la Tierra, pero lo más extraño, y lo que nunca creí que me podía pasar, era que yo estaba casi o igual que él, no podía controlar mis instintos, ya había alejado lo más posible de mi toda opinión en contra de lo que estaba por hacer, quería hacerlo y ni mi cerebro me lo iba a impedir.

Harry me tomó de la pierna para que yo enganchara mis piernas en su cintura, quedando colgada de su cuello con mis brazos, luego fue bajando su mano lentamente para luego subirlos por debajo de mi vestido hasta mi trasero masajeándolos endemoniadamente bien, yo lo besaba apasionadamente mientras cinchaba, quizás de más, su sexy cabellera.

Caminó hacia el sillón del living conmigo en brazos mientras le besaba el cuello desesperadamente dejando marcas del acto que no serían tan fáciles de lograr, me deposito delicadamente en el sofá para luego ponerse él encima mío con cuidado de no aplastarme, tenía que aceptar que me gustaba que no fuera tan violento y sino más dulce, debía admitir que hace mucho que nadie me cuidaba tanto, quizás que él fuera el primero, pero el simple pensamiento me provoco una pequeña molestia, quizás si lo había mal juzgado, alejé mis pensamientos de mi cerebro y continué besándolo como si se acercara el fin.

De repente sentí como su masculinidad se despertada entre mis piernas, y fue allí cuando se me ocurrió ir a mi cuarto sería mucho más cómodo.

-Vamos a mi cuarto- le ordené un poco agitada, Harry me tomó nuevamente en brazos y me llevó por la escalera, no sé cómo llegamos, nunca dejamos de besarnos y chocamos con casi todo lo que se nos atravesaba.

Abrió la puerta de mi alcoba casi de una patada y me dejó en la cama con suma delicadeza, nunca había pensado que él podía ser tan dulce en la cama, siempre me lo había imaginado como una máquina del sexo que solo quería satisfacer sus necesidades. Comenzó a quitarse el saco, mientras tanto yo aprovechabas para hacer desaparecer mi campera, luego debía agradecerle a Ele por el vestido con cierre, después de todo me serviría. De un momento a otro se acerco hacia mí por la espalda y comenzó a besar mi cuello, sus manos se deslizaron hasta mi cierre y comenzó a bajar despacio, quería disfrutar del momento, no aguante más y me di vuelta para quedar enfrente de él, se veía muy bien con el pecho desnudo y agitado, sentía como su pecho se movía rápidamente, violentamente me lance sobre él y volvía a besarlo provocando que callera en la cama conmigo arriba, yo no fui delicada ni me preocupe por aplastarlo, estaba completamente encima de él sintiendo cada parte de su cuerpo debajo del mío.

Hice desaparecer el vestido quedando en ropa interior solo para él, me senté sobre su miembro y comencé a menearme para provocarlo, estaba completamente excitado y que estuviera así por mí lo hacía mil veces mejor,  de un momento al otro dio vuelta los papeles, y me dejó debajo de él, me besó la oreja de una forma muy erótica y susurró:

-Me quedé corto en decirte que estabas que ardías…me vuelves loco- provocando que yo le dedicara una pequeña risita. Como pude desabroché el cierre de su pantalón y empecé a bajárselo despacio, pude notar como su masculinidad, para nada chica, se abultaba en su bóxer, todavía no comprendía como aquella prenda no se había reventado en todo este tiempo, mordí mi labio inferior seductoramente mientras lo observaba.

Apasionadamente besó mis pechos mientras los masajeaba probando varios gemidos en mi, estaba que explotaba, si demoraba mucho más provocaría una gran explosión en mi cuerpo, desabrochó mi bracear rápidamente para luego continuar con mi culoté.

-Oye, esto no vale- protesté entre gemidos.

-¿Por?- preguntó con una sonrisa picara y aprovechándose de la situación.

-No va a quedar así- le advertí antes de sentarme en la cama y literalmente arrancarle los bóxer sin ningún tipo de cuidado.

-Hey, eran mis favoritos- me anunció con un pequeño puchero en la boca que lo hacía ver endemoniadamente bien.

-Eso es lo que te pasa por aprovechador- me defendí entre risas -bésame y déjate de llorisquear- le ordené lanzándome encima de él.

-¿Debo tener cuidado?- preguntó obteniendo que me riera.

-¿Crees que soy virgen?- le contesté entre carcajadas, no puedo creer que después de todo lo que habíamos hecho creyera eso, era muy ingenuo cuando quería.

-Bueno, yo que sé- se defendió antes de que lo besara para que se callara, se acomodó para poder penetrarme, primeramente lo hizo algo lento, pero fue aumentando la velocidad y la potencia gradualmente, ya que yo se lo exigí, pude notar que lo excitaba cada vez más que lo dominara, cada vez que le decía alguna chanchada o gritaba su nombre provocaba que solo quisiera más y  más, y por una extraña razón que nadie lograría descifrar amaba provocar eso en él, y algo parecido provocaban sus caricias y cuidados sobre mi cuerpo quien no paraba de disfrutar.

Luego de muchos "juegos", que ambos llegaran a su órganos casi a la vez y demasiado sexo para una sola noche, quedamos exhaustos, no sé como sucedió pero me quedé dormida sobre su cuerpo desnudo y por lo que pude notar él también.

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