Jugando con fuego (Hot) (One Direction)

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  • Publicado: 9 ene 2014
  • Actualizado: 20 mar 2014
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NIkki nunca creyó en el amor, siempre lo vio como una pérdida de tiempo cuyo único fin era lastimar a las personas, pero ¿Qué pasaría si de un momento a otro se presenta una propuesta que no puede negar? ¿Y si en ese mismo instante aparece otro chico que le mueve el piso? Imagínate si tuvieras que elegir entre esos dos Chicos... y para completar que sean completamente opuestos… ¿Qué harías? ¿Arriesgarías tu opinión con el chico "correcto" o continuaras como hasta ahora solo disfrutando de la vida? ¿O acaso hay otra posibilidad? ¿Y si no todo es tan fácil como parece? ¿Qué pasaría si se complicarán las cosas? ¿Harry? Ó ¿Liam? Y Nikki... ¿A quién elegirías? *** Antes que nada aclarar que es una adaptación, y la autora me ha dado todos los derecho para publicarla.

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4. Capítulo 4: No perdamos más el tiempo

Al ingresar al pub nos encontramos con el usual pub londinense, una gran barra con todas las bebidas alcohólicas que a uno se le puede ocurrir, algunas mesas, música.

-Esto está lleno- comentó Niall al ingresar al pub, estaba que estallaba de gente, y eso que no era sábado.

-¿Qué haremos?- gritó Louis para que todos escucháramos debido a la alta música.

-Nosotros iremos a la barra ¿verdad?- les anuncié mirando a mi rubio.

-Claro- confirmó el chico. 

-Yo voy con ustedes- se sumó Harry.

-No, a ti te quiero bien lejos- le detuve colocando mi mano en su pecho.

-Sí, mejor así- apoyó divertido Lou.

-Nosotros nos vamos a bailar- nos dijo Ele tomando de la mano a su novio y retirándose a la pista.

-Nos vamos enana- me indicó el rubio sacándome de las endemoniadas manos del castaño.

-¿Competencia de shot?- inquirí con mi mirada traviesa.

-Si no te enojas al perder si- aceptó el rubio.

-Eso no pasará, yo nunca pierdo-.

-¿Me puedo sumar?- indagó Zayn sentándose junto a nosotros.

-Claro, ¿qué quieres?- pregunte señalando a la barra.

-Sorpréndeme- me contestó.

-Bueno… mmm… dos Harvey Walbanger- le pedí al barman.

-Agh, ¿no prefieres algo más suave?- cuestionó al escuchar el pedido.

-¿Hace cuanto nos conocemos?- le pregunté.

-Desde que Tommo repitió, unos… diez años, más o menos- me respondió sin entender a donde iba.

-¿Y salimos a bailar desde los quince, no?- continué con mi razonamiento.

-Sí, ¿Por qué lo preguntas?, no sé a dónde quieres llegar- me dijo confundido.

-Nunca fuimos de hablar mucho, y lo hacemos prácticamente solo cuando estamos aquí, en una barra, ¿y recién te das cuenta que tomo bebidas fuertes?- me burlé provocando su risa.

-Tiene un estomago de acero, nunca la he visto ebria- comentó Nialler.

-No eres normal- me acusó el morocho tomando su vaso.

-Mira quien se queja- me defendí provocando que ambos rieran.

 

-¿Quieres bailar?- se acercó el castaño con rulos al verme sola en la barra, mis amigos me habían abandonado uno por su novia y él otro por una oxigenada que, a mi criterio, era completamente una hueca sin cerebro, pero al parecer Niall no opinaba lo mismo, Zayn había sido otro que había desaparecido luego de unas cuantas copas.

-Eh… está bien- acepté, la verdad estaba demasiado aburrida y no me quedaba de otra además ya había tomado suficiente para que el castaño comenzara a caerme simpático.

-Sabía que no podrías decirme que no- se agrandó Harry.

- No empieces- le ordené, si seguía así empezaríamos a discutir, no lo soportaría mucho más y volvería a la barra.

-Está bien, me comporto- aceptó tomándome por la cintura muy atrevidamente.

-Yo no soy una de tus zorras- le advertí tomando sus manos y sacándolas de mi cintura.

-Eres difícil- dijo con una sonrisa insinuadora y acercándose a mi oído para susurrarme -Me gusta lo difícil- yo solo rodé los ojos lo aleje y le contradije.

-No soy difícil, solo me valoro, no como tus usuales pretendientes-.

-Dilo, no puedes contenerte ante tan bello ser- alardeó.

-Claro, eres irresistible- ironicé bailando al ritmo de "We found love". 

-Eres extraña ¿sabías?- me preguntó mientras me giraba con su mano.

-Depende, si me comparas con las demás soy diferente, puede ser que extraña, ¿pero en donde dice que es lo normal o lo anormal? A mi forma de pensar, yo soy normal, a mi manera- le contesté muy segura.

-A tu manera- repitió.

-Dime algo, ¿qué te llama más la atención en un grupo, él que es igual al resto o él distinto? Porque a mí lo monocorde no me gusta, es aburrido- indagué.

-Mmm… veo tu punto, así  tienes razón, aunque no puedes negar que si a tu forma de ser le agregas este sexy vestido mejora- me dijo muy idiotamente.

-Tú solo piensas en el sexo, ¿sabes?, hay una vida además que eso, igual no tiene nada que ver, yo sé cuando tengo que ser sexy y cuando no, no tiene que ver con la ropa- le comenté.

-¿A qué te refieres?- preguntó confundido.

-Es muy obvio, yo seré un machito en la calle pero puedo ser la mayor perra en la cama, y ahí es donde más importa- le expliqué al oído mordiendo el lóbulo de su oreja antes de dejarlo súper caliente en la pista de baile y retirarme a la barra en busca de algo para tomar, me gustaba tenerlos a los pies, si algo tenía de parecido con las demás chicas era que era histérica, pero cuando quería era la más directas de todas, si quiero algo simplemente voy y lo busco, no soy vueltera, además de que el alcohol debe tener mucho que ver en mi actitud, si no hubiera tomado ni siquiera bailaría con él.

-No me vas a dejar así- me anunció arrinconándome contra la barra de bebidas.

-Si, tú y yo no nos soportamos ¿recuerdas?- le respondí muy segura.

-No, tú no me quieres a mí, yo nunca tuve algo en tú contra, siempre fuiste tú la que me odiaste, y nunca me dijiste porque- me contestó acercándose cada vez más a mi boca.

-Es muy fácil, tú tienes todo lo que yo odio en un tipo, todavía no comprendo cómo eres el mejor amigo de Lou- le aclaré sin quitarle los ojos de encima, no pensaría caer ante él.

-Dilo, no te puedes resistir a mí, soy deseable- alegó como idiota.

-Y sin cerebro- agregué.

-Sé que te gusto, no puedes negar que en este momento te gustaría estar en otro lado- me comentó, y en parte tenía razón, era un chico atractivo, ojos lindos, musculatura desarrollada a un nivel normal, un gran ligador y seductor, lindo pero un completo idiota, quizás si no hablara tantas pelotudeces en un pequeño lapso de tiempo estaría con él, solo por la simple razón de averiguar qué demonios tiene que a todas se le hace irresistible.

-No lo niego, en otras circunstancias y si estuvieras calladito estaría contigo, pero no es el caso, igual no se qué te quejas, tú eres el que me devora con la mirada cada vez que puedes- le contraataqué alzando una ceja.

-Es verdad, en este momento me encantaría estar en mi cuarto devorando cada centímetro de tú piel, pero tampoco es el caso- aceptó con su mirada sensual dirigida la mayor parte del tiempo a mis carnosos labios, acercando su cuerpo hasta quedar completamente sobre mí, haciéndome sentir su miembro entre mis piernas, lo que provocó un leve estremecimiento.

-No voy a estar en tú lista de conquistas- le anuncié muy segura. -Soy demasiado para ti, no lo soportarías- agregué mordiendo mi labio inferior con tal de provocarlo más.

-Pruébame, dudo que no lo haga- me contradijo.-¿o crees que las personas dirán que eres una zorra por acostarte conmigo?- preguntó extrañado alejándose un poco de mi.

-¿Drees que me importa lo que digan los demás? En verdad no me conoces, lo menos que puede importarme es lo que dice la chusma- le advertí acercándolo más a mí, quizás si me gustara, pero era pura atracción física, como si mi cuerpo gritara para que estuviera con él, algo me llamaba en él, nuestros cuerpos se deseaban mutuamente y ambos lo sabíamos, y capaz esa fuera la razón del porque yo lo evitaba cada vez que podía, no me gustaba aceptar esta extraña atracción sexual hacia él.

-Digámoslo, siempre hemos querido estar juntos pero no es correcto, se supone que eres la hermana de mi mejor amigo- acotó Harry.

-Técnicamente no lo soy, y no es por eso que no estoy contigo, sino por la razón de que en verdad no te banco, no tenemos nada en común-  le aclaré el verdadero motivo de que nunca estuviéramos juntos en ningún lado, solo lo justo y necesario por ser el amigo inseparable del mío.

-Ni que fuera un idiota- protestó.

-Lo eres, usas a todas las mujeres para acostarte con ellas, te crees el rey del mundo, me estoy tomando muy enserio el hecho de considerar que en verdad eres un extraterrestre y no tienes ningún tipo de cerebro o neurona- le dije muy segura.

-Oye, no me conoces no puedes opinar- protestó.

-Te veo casi a diario desde que tengo memoria- le contradije.

-¿Y? ¿Cuántas veces hemos hablado tanto como hoy?- indagó dando en el clavo.

-Prácticamente nunca- acepté a regañadientes no me gustaba no tener la razón.

-Por ello no puedes opinar, algo bueno debo tener ¿no?- me comentó.

-Puede ser… pero eso esta muuuuuuuuuy oculto, muuuuuuuuuuuuuy en el fondo de ti- le aclaré algo exagerada.

-Por ende tampoco quieres buscarlo- me dijo mirando al piso y alejándose de mí.

No sé por qué, pero en ese momento me imaginé una imagen de él muy diferente, como si en el fondo fuera un chico… bueno, me costaba aceptarlo, pero en ese instante creí que podía llegar a llevarme bien con él, quizás lo había juzgado mal todo estos años y era un chico con quien se podía hablar, posiblemente debería darle una oportunidad antes de criticarlo, aunque esto no iba a cambiar varios argumentos en contra de él, como el de mujeriego, los cuales ya los tenía recontra reconfirmados.

 -No, quizás te…  juzgue mal y no eres tan malo- acepté a un nivel algo bajo para el lugar en el que estábamos pero no pensaba repetirlo, suficiente era con que lo había dicho.

-No soy malo, soy mujeriego pero no malo, pregúntale a Louis, es mi amigo hace años- me sugirió el castaño, y tal vez lo haga, algo debía tener para que Tommo lo amara como lo hacía, siempre había confiado en la buena cordura de mi amigo y si él es inseparable con Hazza algo bueno debía tener. -Así que… ¿en que estábamos?- se insinuó acercándose peligrosamente hacia mí.

-No sé, ¿Qué querías?- le seguí el juego después de todo estar con él no implicaba nada serio, y quizás podía devolverle todo lo que él le hace a las demás de las chicas.

-No sé, quizás podríamos tomar algo- sugirió en mi oído.

- ¿Sabes? Creo que esto es una pérdida de tiempo, esto es muy fácil tú quieres estar conmigo y yo, por alguna extraña razón también, no perdamos más el tiempo, vamos directo a los bifes, bésame- le ordené a lo que él sin chistar acepto y me besó desenfrenadamente, era extrañamente excitante, no podía creer que hace algunas horas lo detestara y ahora me estuviera besando con él, pero era muy intrigante como sabía provocar distintas cosas en mí, era un maldito que sabia como complacer a las chicas, allí estaba su secreto develado,  la carne es débil, y nadie podría aguantarse teniéndolo cerca, era seguro que era un perfecto amante.

-Me encanta que seas tan dominante- me dijo antes de volver a estampar sus labios sobre los míos, era un beso apasionado, brusco y en busca de algo más, mucho más.

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