Jugando con fuego (Hot) (One Direction)

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  • Publicado: 9 ene 2014
  • Actualizado: 20 mar 2014
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NIkki nunca creyó en el amor, siempre lo vio como una pérdida de tiempo cuyo único fin era lastimar a las personas, pero ¿Qué pasaría si de un momento a otro se presenta una propuesta que no puede negar? ¿Y si en ese mismo instante aparece otro chico que le mueve el piso? Imagínate si tuvieras que elegir entre esos dos Chicos... y para completar que sean completamente opuestos… ¿Qué harías? ¿Arriesgarías tu opinión con el chico "correcto" o continuaras como hasta ahora solo disfrutando de la vida? ¿O acaso hay otra posibilidad? ¿Y si no todo es tan fácil como parece? ¿Qué pasaría si se complicarán las cosas? ¿Harry? Ó ¿Liam? Y Nikki... ¿A quién elegirías? *** Antes que nada aclarar que es una adaptación, y la autora me ha dado todos los derecho para publicarla.

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1. Capítulo 1: Conóceme

 -¿Por qué ese maldito ruido se digna a arruinarme cada mañana?- me desperté molesta tirando el estúpido despertador lo más lejos de mí, odiaba despertarme temprano y más aún si era para ir a clases; como cada mañana me levante de la cama a regañadientes y me dirigí a darme una relajante ducha para alejar mi malhumor, si Louis me veía así ya tendría para molestarme el resto del día y eso no sería para nada bueno.

Me preparé mi desayuno sin apuro alguno todavía faltaba casi una hora para que las clases comenzarán, me serví como todas las mañanas una taza de leche para mojar mis galletitas, tomé el control remoto para hacer zapping en la tele en busca de algo bueno y que interrumpiera el horrible silencio que se sentía, como siempre, solo se escuchaba el ruido proveniente de mi boca al masticar, este ya se estaba volviendo demasiado aburrido, quizás lo mejor era volver "mis tíos", ellos me habían cuidado desde el accidente de mis padres, ya hace ocho años, nunca volvió a ser lo mismo sin ellos, los extrañaba pero aún no los perdonaba por haberme abandonado cuando más los necesitaba.

Esto ocurrió cuando tenía once años, mis padres me dejaron en la casa de "mis tíos"  Johannah y Mark, en realidad no eran mis tíos de sangre, pero eran los mejores amigos de mi padre y siempre crecí queriéndolos como tal; como cada vez que mis padres salían de viaje de negocios me quede a cargo ellos. Ese día llovía torrencialmente, nunca lo podría olvidar, parecía que caían piedras del cielo, era la peor tormenta que había vivido en mucho tiempo, esto provoco que las carreteras estuvieran demasiado resbalosas y pasó lo que nadie quería que pase, el auto patino y cayeron por un barranco, murieron instantáneamente, dejándome sola en un mundo bastante complicado.

Por suerte en su testamento aclaraban que si algún día algo les llegara a pasar mi custodia pasaría a manos de Johannah, o Jay como la llamábamos los más cercanos, quien me aceptó feliz en su familia. Ella tenía cuatro hijos, Louis el mayor y prácticamente mi hermano, nos llevábamos dos años de diferencia pero nos habíamos criado prácticamente juntos, nuestras madres eran como hermanas, una relación muy parecida a la nuestra, vecinas de chicas y mejor amigas por siempre, nosotros íbamos a todos lados juntos, éramos inseparables casi tanto como ellas, él me cuidaba al igual que un hermano mayor y teníamos las dignas peleas de unos, quien nos viera inmediatamente pensaría que en verdad éramos hermanos, a muchos le dijimos que a si era, en especial cuando vivía con él y nunca nadie nos llevo la contra. La segunda hija era Charlotte o Lottie como la llamábamos todos, era cuatro años más chica que yo, pero éramos bastante unidas aunque con el paso del tiempo nos separamos un poco. Yo nunca había tenido amigas mujeres, nunca fui de ese tipo de chicas, más bien siempre me asemejé mucho a un varoncito, muy deportista, envarándose en vez de preocuparse por cómo se veía, y siempre rodeada de chicos, Lottie fue una de las primeras chicas que me cayeron bien, desde bebé lo hizo, con Louis siempre la "cuidábamos", aunque en realidad lo que hacíamos era enseñarles travesuras, o culparla por algo que nosotros habíamos hecho. Cuando mis padres trabajaban siempre nos dejaban juntos en la casa de los Tomlinson, y como todavía no íbamos al colegio siempre estábamos con ella, era nuestro "pequeño nuevo juguete".

Luego de Lottie seguía Felicite o Fizzy, dos años menor que su hermana, con ella no éramos tan unidas,  nos llevábamos bien si, pero que nos lleváramos seis años afectaba nuestra relación, cuando ella nació yo ya había ingresado al colegio y ya no pasaba tanto tiempo en casa de Louis, y cuando lo estábamos teníamos mejores cosas que hacer que esperar a que creciera para poder jugar con ella, no era que me cayera mal pero… es como esos hermanos que simplemente se llevan porque viven en la misma casa, bueno ese era nuestro caso, si había que hablar lo hacíamos, pero en realidad teníamos poco en común.  Y por último los dos demonios, las gemelas Daisy y Phoebe, ellas siempre nos habían visto a Louis y a mí como sus ejemplos, algo que a Johannah nunca le cayó de lo mejor, éramos muy traviesos y rebeldes. Estas dos últimas habían nacido poco antes del accidente de mis padres, asique podríamos decir que las vi nacer y crecer, al estar más grandes pude notar lo que era ser una "hermana mayor", Jay siempre me había hecho sentir como una hija más, y se lo agradecía mucho, pero ni bien cumplí dieciocho decidí mudarme a la antigua casa de mis padres, sentía que era demasiado responsabilidad y ya había tenido suficiente con pasar por mi adolescencia.

No puedo negar que esa etapa fue algo… complicada,  me estaba formando y la muerte de mis padres me afecto muchísimo, más de lo que yo misma quiero aceptar, mi actitud ante la vida cambió mucho, ya no me interesaba para nada el futuro, vivía el momento, me transformé rápidamente en una chica bastante cuestionada, todos ya de por sí me criticaban por ser diferente, nunca fui la típica hija de padres diplomáticos como esperarían muchos,  siempre fui rebelde, no me gustaba seguir "lo correcto", yo lo hacía a mi manera, en muchos casos en contra de lo que todos querían, muchos pensarían que era para llamar la atención, y quizás en el fondo lo era, pero lo hacía para rebelarme ante "las reglas", nunca me gustó los estereotipos o carteles, ¿Por qué las chicas tienen que ser de "x" forma y los chicos de otra? ¿Por qué a las mujeres le tiene que gustar el rosa y a los chicos el celeste? ¿Por qué si un chico es un mujeriego es un ganador y en el caso contrario un "zorra"? ¿Por qué las chicas deben tener en cuenta lo que piensan los demás? ¿Por qué tenía que ser la hija perfecta de la familia Greiffenstein?

Desde pequeña di señales de que era diferente, nunca me gustó jugar los "usuales" juegos de niña, nunca me gustó vestir como una niña, siempre me rebele ante lo "normal", desde pequeña preferí ser como yo quería, y mis padres nunca me lo impidieron, eso sería lo que siempre les agradecería, que me dejaron ser libre, sin importar lo que opinaran de ellos, ni de mi, siempre me dejar ser feliz a mi manera.

-Ya voy- grité al sentir el timbre sacándome de mis pensamientos, tomé mi mochila y marché a abriles.

-Hola chica sexy- me saludó bromista como siempre mi mejor amigo, un chico castaño, bastante alto, ojos claros, y con una sonrisa imborrable en su rostros.

-Hola tonto ¿y Ele?- pregunté al notar que su novia no estaba, Louis hace casi dos años que estaba de novio, y no puedo negar que al principio me molestó, no sabía como ella iba a tomar nuestra relación, pensé que quizás se interpondría y nos separaría, pero por suerte me equivoqué, Eleanor era perfecta para Louis, y no puedo negar que me calló muy bien casi al instante, no era como las típicas chicas sin cerebro que se acercaban a mi amigo, era distinta y rápidamente se transformó en mi amiga, lo que era raro, porque no tenía amigas mujeres ella es la única a excepción de Lottie, nunca fui de llevarme con las chicas de mi grado, eran demasiado huecas y superficiales, simplemente no las soportaba, prefería ser amiga de chicos y que todas ellas me odiaran porque los chicos más lindos sean mis amigos.

-Viene en unos minutos, se olvidó de algo, ¿no piensas dejarme pasar?- indagó ingresando a la casa sin esperar respuesta.

-¿Desde cuándo te tengo que invitar?- le contesté cerrando la puerta de golpe.

-¿Qué hacías?- me preguntó tomando el control para encender la tele.

-Nada, ¿Qué crees que puedo hacer?- le respondí.

-¿Qué pasa?- me cuestionó al notar mi extraña mirada, lamentablemente Louis me conocía más que a él mismo y me leía como un libro abierto, era inútil mentirle.

-Esta casa está demasiado sola y me aburro-  le comenté sentándome en su falda como niña pequeña.

-Oh pobrecita mi niña, ya sé hoy de noche saldremos- me propuso provocando que lo mirara mal, sabía que no era uno de mis mejores hobbies salir de fiesta.

-Eh…- traté de negarme pero él me interrumpió.

-Nada de peros, hace semanas que no sales, hoy saldremos y listo, además siempre te gusto ir de fiesta- determinó con un gesto insinuador,

-Si hasta que Ele apareció con su locura por la moda, me vuelve loca cada vez que salimos- le contesté.

-Sí, pero así y todo la quieres- me acusó.

-Sí, es loca, pero la quiero- acepté.

-Bueno, el tema es que hoy salís pase lo que pase- dijo dando un salto y tirándome al piso.

- ¡Oye!- protesté.

-Lo siento, la emoción- se justificó ayudándome a levantar.

-¿Tendré que aguantar a tus amiguitos?- pregunté un poco irritada.

-Si, ¿Cómo supongo que también vendrá Niall?- inquirió recibiendo mi rápido asentimiento. Niall era nada más y nada menos que mi mejor amigo, luego de Louis por supuesto, lo había conocido en la escuela, y desde entonces nos volvimos muy unidos, era mi duende de la suerte, lo cual era gracioso ya que él en realidad era irlandés, pero se había mudado cuando era pequeño a Londres, ciudad donde ocurría mi loca y extraña vida.

El timbre volvió a sonar y empujé a Louis rumbo a la puerta para marcharnos, era seguro que la que tocaba era mi "cuñada".

-Ele ¿Cómo estás?- la saludé amablemente viendo como se quedaba mirando mi ropa, oh, ya estaba en problemas.

-¡Eres una asesina de moda!- me gritó algo exagerada provocando la risa de su novio quien se detuvo al ver mi cara de loca.

-No sé cómo es que llegué a quererte- le contesté algo exasperada por sus "ataques", casi cada mañana era lo mismo, ella llegaba muy contenta hasta que veía mi look y le daba un ataque, igual era una exagerada, puede ser que me vestía de forma algo varonil pero… ¿ya no se cansaba de intentarlo? Yo no cambiaria, me gustaba así, era cómodo;  hoy traía unos jeans sueltos y algo rotos, un sweater quizás algo masculino y unas botas, dentro de todo no estaba tan varonil, muchas veces he estado peor. (http://www.polyvore.com/sin_t%C3%ADtulo_51/set?id=61138314 en comentarios)

Me miró con una cara algo sicópata, que si fuera otra persona seguro le temía.

-Vamos, no cambiaré- le anuncié tomando mi mochila y empujándola hacia a fuera. 

-No puedo creer, que teniendo todo la plata que tienes la gastes en esos atuendos. ¡No eres un chico!- me gritó en el oído.

-Ele, ya está, yo estoy bien así y no es para tanto, ya acostúmbrate, son dos años- bromeé.

-Esto no quedará así, hoy no pienso dejar que salgas en esas fachas- me anunció provocando que mirara mal a mi amigo.

-Ya lo tenías todo planeado ¿verdad?- le pregunté obteniendo una pequeña sonrisa mientras abrazaba a su chica.

-No sé como los soporto- rezongué subiéndome a la parte trasera de su auto mientras ellos se besaban, era raro, pero la quería mucho a Eleanor, a mi manera, pero la quería, aunque era un poquito obsesionada con la moda no era la típica chica hueca e inservible, todo lo contrario, era muy inteligente, simpática, divertida, y algo loca.

-Acepta que he sido una de las mejores cosas que te ha pasado- exageró tan modesta como siempre, otros de sus grandes atributos.

-Claro- ironicé.

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