Mi Hermanastro,Harry?

-¿Te das cuenta de que eres mi hermanastro? ¿Harry?- — Lo sé!. No me fastidies!.

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34. (34) “Perdón”

“Perdón” Capítulo 34

Abrí lentamente los ojos, con Styles, eran las 5:30 a.m. declaraba mi reloj que se encontraba en mi buró, Lo miré con flojera a mi derecha, teníamos que ir a la escuela. Pero entramos a las 8:00 am. Giré un poco y choqué con Harry, con su cuerpo caliente y acogedor para el frío de las mañanas en Londres, él estaba sin camisa, yo me quité la mía y me coloqué la suya que se encontraba en el piso. Me di cuenta que Harry no esté tan flaco como creía o su ropa era muy grande. No lo sé.

Lo miré unos minutos hasta que vi como estaba a punto de despertar, sonreí y me hice la dormida.

NARRA HARRY.-

Abrí lentamente los ojos, miré a mi costado. Era todo lo que siempre quise ver, a ella conmigo, con mi camisa, aunque le quedara algo grande, no dejaba de verse bien. La miré sonriendo. ¿Por qué tiene que ser tan tontamente perfecta?.

—¿Qué haremos mañana? -Pregunté sin dejar de mirarla.

NARRA DANNA.-

Mierda, se dio cuenta que estaba despierta.
¿Qué hago? Fingir despertar, o sólo abrir los ojos.
Opté por la segunda opción.

—¿Mañana?. -Fruncí el ceño.
—Sí, Mañana -Me miró incrédulo.
—¿Qué tiene Mañana? -Claramente no sabía de lo que estaba hablando. La mayoría de veces no logro entender a Harry.
—Tu cumpleaños Preciosa -Sonrió dejando ver sus hoyuelos.

Ah, era cierto, mañana era mi cumpleaños, no recordaba tanto, recuerdo que la ultima vez que sentí alegría por mis cumpleaños era cuando tenia 12 o 13. Ahora solo es un día normal. No había nadie que me hiciera sentir tan feliz como mi mamá. Ni siquiera mi padre o la tía Melissa.

—Hablemos de eso más tarde, rulos .-Volví a cerrar los ojos con flojera.-
—Oh, vamos Danna, -Suspiró.- debemos habl... espera, ¿me dijiste rulos? -Dijo con una voz mas que ronca, por las mañana su voz era mucho mas ronca que lo usual. Me encantaba su voz.

Reí en bajo.

—Sí? ¿Y? -Dije abriendo los ojos nuevamente. Ademas incluí un tono retador.
—No me llames así -Frunció el ceño.
—¿o qué? ¿Piensas golpearme? ¿O...? -Dije retadoramente.
—No, ya hubo demasiados golpes cuando éramos chicos. ¿Recuerdas?, aquella vez que me te perseguí por todo el pasillo por haberme arrojado un cepillo -Me sonrojé. Y el sonrió..- Me encanta recordar eso. 

Reí.

—Lo sé yo también Rulos. -Sonreí.
—Puedes llamarme Rulos, amor -Sonrió mostrando sus hoyuelos.
—Lo sabía siempr... Espera, ¿me haz dicho amor? -Inquirí.
—Sí ¿Algún problema? -Preguntó.
—No me llames así. -Fruncí el ceño.

(...)
«Ciencias»

Tengo que solucionar las cosas, hablo de Sarah, Damian y yo, aun no hemos hablado cordialmente. Les debo una gran disculpa, miré a mi derecha, donde se encontraba la rubia, Sarah. Estaba decidida a luchar por su amistad. 

Pronto dieron el timbre para el receso, todos salieron corriendo y como Sarah y Damian siempre salen al ultimo para evitar empujones esperé para quedarme a solas con los chicos.

—Sarah, Damian, necesito hablar con ustedes. -Mencioné algo insegura.

Ellos me miraron y se miraron extrañados.

—Habla rápido. Tengo que exponer. Dijo cordialmente Sarah.
—Y yo tengo que ir a el partido de Fútbol.

¿Desde cuando ya no están libres los recesos?

—Bien. -Suspiré.- Lo lamento, estuve mal, saben cuantos noches me estuve regañando por el tonto y estúpido acto que hice. De verdad Perdón. Y está bien si no quieren perdonarme, hice lo que pude y solo quiero que obtengan mis palabras verdaderas. “perdón”. -Dije lo más rápido que pude.

—¿es todo? -Dijo ella.

La miré incrédula.
Ellos sonrieron y me abrazaron. 

—Estas perdonada -Sonrió Damian.
—Sabes que eres mi mejor amigas. Danna. -Admitió Sarah.

Sonreí tiernamente.

—Se les agotará el tiempo chicos, hagan lo que tengan que hacer, por la tarde nos vemos. -Les guiñé el ojo.
—No, mejor vallamos a desayunar como antes solíamos hacerlo. -Dijo Damian.
—Sí -Sarah asintió.
—Bueno -Sonreí.- Gracias sensuales.

(...)

Las clases pasaron demasiado rápido, Harry hoy había llevado su auto nuevo a la escuela, después de haberlo presumido, el idiota ignoró por completo a Wendy. Lo que hizo que lo amara más. Ella me miraba con rabia. Después del relajo nos dirigimos a un Starbucks, creo que fue buena idea, me sacaba muchas sonrisas, resultó muy comediante, había chicas que incluso lo miraban dándose cuenta de mi presencia me miraban y volvían a lo suyo.

—Harry. -Lo llamé.
—¿Qué pasa Cariño? -Dijo él tomando su café.
—Deja de llamarme así idiota. -Le sonreí.- rulos.

Me fulminó con la mirada y señalé al grupo de chicas a nuestro lado. Quienes miraban a Harry atrevidamente y balbuceaban cosas entre si. Hasta tenían la indecencia de morderse el labio. 
Él las miró y las saludo sonriente mente. No sé, sentí celos, pero eso sí, jamás se ll demostraría. Opté mi mejor sonrisa falsa y absorbí mi café.

—¿Danna? Necesito decirte algo -Dijo inquieto.

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