Sin arrepentimiento

Siempre sigue tus sueños, nunca pares, así se te atraviesen miles de obstáculos, pues eso son los que te harán saber si de verdad mereces eso que tanto deseas.

Y, el primer amor no siempre es el amor de toda la vida, recuérdalo, que te lo digo yo.

—Tina

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2. El día.

Bastó solo con sentir la intensa luz del sol en mis párpados, para despertarme de golpe, y dar un salto para establecerme de pie.

—Alonso, despierta, despierta, nos pasamos de la hora!!!!—le digo, con voz apurada.

Alonso se despierta, le toma unos segundos analizar en donde estaba, y cuando cae en cuenta, de un salto, se encuentra ya de pie y con los ojos semi abiertos, pues la luz era bastante intensa.

—A la cuenta de 3—digo.

—No, ya gané— dice, soltando una carcajada y echando a correr.

Lo seguí, y claro ese estúpido me ganó, como siempre por trampa.

Vivíamos en la misma residencia desde toda la vida, así que eso hacía que fuésemos como la arena y el agua de playa.

Llegue a casa, me bañé rápidamente, y en lo que salgo para vestirme, oigo a mis padres discutir como siempre, sin tratar de darle importancia alguna, salí y tomé dinero de un pantalón de mi padre que siempre deja guindado afuera de su closet.

—Espero que no se de cuenta—pienso.

Salí casi ignorando todos los gritos de mis padres, pues ya los oídos me dolían de tanto prestarle atención a sus peleas, así que esta vez, salí ignorándolos, con dolor en mi alma por verlos así, pero ignorándolos aún así.

En lo que salgo, busque a Alonso, que por suerte, el estaba ya afuera de su casa, y en lo que me vió, se acercó.

—Desayunemos—dije.

—Vamos, tampoco comí nada y estoy que muero—me responde, con cara pálida.

Fuimos a nuestro lugar de comidas, pues sí, para todo teníamos un lugar. Quedaba a 12 cuadras de nuestra residencia, 12 largas cuadras, por lo que de costumbre, íbamos siempre en bicicletas, pero esta vez, tomamos un bus para llegar hasta allá. Llegamos al restaurante, era tipo cafetería, se llamaba "Tombucks", íbamos tanto, que en cada ida, nos regalaban un combo gratis, pues sabían que siempre iríamos a Tombucks. Este sitio era peculiar, pues era un buen sitio para hablar sin que nadie interrumpiera, y pues claro, la comida de allí era lo mejor.

—Tina, entonces? Te presentarás?—me pregunta Alonso, arrugando su frente.

—Lo estuve pensando Alonso, creo que sí, que más da, igual así despejaría mi mente de tantos problemas por un segundo, y haría que mis padres dejaran de discutir por un minuto—dije y suspiré, miré la cara de Alonso y este tenía sonrisa armada, casi que le tocaba los ojos.

—Gracias a Dios, ya te iba a odiar el resto de mi vida si no te presentabas, tengo el presentimiento que ganaras la beca—dijo muy emocionado.

—No adelantes las cosas, igual no te prometo nada—dije perdiendo la mirada en la ventana del lugar.

Hace varios meses atrás, como unos 10 meses, participé en un concurso para becas en la Escuela de Música más reconocida en todo el mundo, nada mas y nada menos que "ArtMusic". El concurso era de hacer un video de algún cover de una canción de nuestro gusto, podría ser cualquiera, y de allí, si les gustaba, me llamarían para participar en las audiciones, para la famosa beca, lo cual, me llamaron.

—Está bien, pero confío en ti, Valen—dice Alonso.

En eso comimos, seguimos hablando un rato, y luego, se hicieron las 3 de la tarde, duramos como 5 horas de tanto que hablamos, esa era nuestra costumbre, hablar y hablar y hablar, desde las cosas más importantes como secretos, problemas, inquietudes, deseos, etc, hasta la cosa más estúpida o sin sentido. En lo que veo la hora, le digo a Alonso para irnos, ya que mi presentación era a las 7, me tenía que ir a preparar.

Llego a casa, me doy un bueno baño, y en lo que termino seco mi cabello con el secador, por falta de tiempo le doy forma con mis manos, haciendo que tome un aspecto natural pero a la vez, no tan despeinado.

—Pensé que no irías—oigo una voz—Papá y Mamá no dejan de pelear y tu lo único que piensas es en tí—continué oyendo, era Karla, mi hermana mayor.

Ignore sus palabras, y seguí en lo mío.

—No te deseo suerte, aunque se que la vas a necesitar, no eres tan buena pequeña—me miro, y mi cara se encendió, vaya que sabía como hacerme molestar.

Karla era de esas hermanas villanas pero incapaz de hacerle daño ni a una mosca, su manera de defenderse era hiriendo a los demás pero solo verbalmente. Era de esas típicas hermanas envidiosas que tenían de todo, y al ver una mínima atención en otro, se enfurecía, pues como dije, siempre quería tener todo ella, su mundo era ella y nadie más.

Quería golpearla pero no, eso significaría darle importancia, en lo que Karla salió de mi habitación seguí en lo mío.

Maquillé mi cara, coloque color a mis párpados, marrón contorneando mi primer pliegue, y dandole profundidad, luego aplique color a mis flacos cachetes, y un poco de lápiz color carne a mis labios, natural, eso, un maquillaje súper natural.

Me coloqué una falda que comenzaba desde más arriba de mi ombligo, hasta la mitad de mis piernas, una blusa corta ajustada de tiros, que dejaba al descubierto un poco de piel, la cual era un espacio entre la blusa y la falda, pues esta me llegaba como hasta 2 dedo más abajo del brasier, calce sandalias y listo, a presentarme.

Baje a la sala, y ahí estaban mis padres listos, y extrañamente sin discutir, y también estaba Alonso, lucía hermoso. Y también extrañamente estaba Karla, demasiado extraño.

Salimos de la casa, y nos montamos en el auto de papá, este manejo hasta el teatro de Alcatras, quedaba como a unos 100 km de la casa. Llegamos y habían muchos autos, problema porque no encontrábamos donde estacionarnos, hasta que después de varios minutos encontramos uno.

Bajamos rápidamente, pues ya el evento había comenzado, ya eran las 7:30, y yo aún caminaba hacia el teatro, menos mal tenía el número 110 de audición.

Llegue a tan esperada presentación, la que antes de que comenzaran los problemas con mis papás, me quitaba el sueño, esta era una audición de canto, la cual elegían a una tanda de 30 jóvenes, luego 20, después 10 y por último 5, lo cual estos 5 eran los que ganarían una beca completa en una escuela muy reconocida de música, que quedaba a afueras de la ciudad, era la mejor hasta internacionalmente, llamada "ArtMusic". Ésta, anualmente buscaba nuevos alumnos, lo cual por medio de estas audiciones era uno de los muchos métodos que tenían para buscar talentos. Para esta audición al menos se tenía que tener un repertorio de 4 canciones, ya que eran 4 elecciones, eliminando personas cada vez, por lo cual se tenía que cantar una diferente antes de cada clasificación.

2 personas más y luego era mi turno, que rayos—pensé—después de muchos meses y justo ahora me pongo nerviosa?, calma Tina—respiré hondo, hasta que oí mi número—.

Ya en tarima, posicionada para cantar, las manos, cuerpo, cabello, uñas, ojos, todo, me sudaba y temblaba, los nervios eran enormes, hasta que oí la señal para comenzar, sentí que arruinaría todo, y bueno, ahí comenzó todo...

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