"She Wolf".

'Una vez, un humano y una bestia se enamoraron, pensando que así salvarían sus vidas'.
<<—¿Quien eres? —suspiró—. ¿Qué eres?
—No lo sé... >>.
'Una vez dos almas completamente diferentes se juntaron; crearon una historia, una historia prohibida'.

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4. "Una mirada fría... capaz de helar un corazón."

—¿Cómo se suponen que son mis ojos? ¿Nunca has visto unos ojos castaños?

Me mira arqueando una ceja.

—¿Castaños? —pregunta.

Asiento mientras me encojo un poco de hombros. No entiendo a qué se refiere con mis ojos. Son normales y corrientes, no sé, supongo que no será muy normal ver a una persona con ese color de ojos. Tal vez nunca los haya visto, y puede que no sea muy normal en una persona con el pelo relativamente gris. Antes yo era castaña y claro, ojos iguales. 

Se levanta a por un espejo que hay en la encimera de roble de la cocina y me lo da. Yo le miro con cara rara y  me miro al espejo. Puedo observar unos ojos grises. Completamente grises con algunas lineas azules. 

Toco el cristal y lo aparto rápido. Miro al techo y respiro hondo.

—Flash...

—¿Qué?

—¿Por qué tienes el pelo gris y tus ojos igual? 

Como si yo lo supiera. Pienso.

—Yo... —intento decir cuando llaman a la puerta. Kit se levanta y va a abrir. Aparece una chica rubia con ojos verdes. Tiene un abrigo de piel gris y unas mayas marrones, unas botas grises y blancas y su piel blanca cubierta de pequeños copos de nieve.

La chica pasa por mi lado y se queda mirándome con cara como de asco, suelta una risita que me produce un arqueo y sigue su camino hasta las escaleras. Sube de manera que parece una diva y yo giro la cabeza hacia el perro de Kit, que me está mirando fijamente.

<<A mí tampoco me gusta.>>

—¿Qué? —pregunto en un susurro. 

—Perdona a mi hermana, algunas veces es muy... fría —dice Kit volviéndose a sentar en el sofá.

Me levanto y me acerco a una ventana que hay. En ella los copos de nieve golpean los cristales y yo levanto una de mis frías manos para poder tocar el frío vidrio que me separa de la nieve.

—¿Cómo me encontraste, Kit?

—Mejor dicho, ¿cómo llegaste tú allí? 

Coloco mi mano en el cristal y cierro los ojos muy fuerte, mis dedos se retuercen hasta convertirse en un puño y doy un golpe en el cristal. Me agarro la cabeza y me caigo al suelo. Comienzo a tambalearme como me pasa siempre que comienzo a perder los nervios. Como aquella vez en el metro, como cuando me perdí en una excursión o cuando me encerré en el baño de mi instituto porque unos chicos me estaban tirando cosas. Es una especie de manía que tengo. La primera vez que me paso fue cuando estaba en clase, tendría como seis años y estaban sacando a niños para hacerles unas preguntas. Era mi turno, salí temblando, con las manos sudadas y el corazón desbocado. Me preguntaron algo, no lo entendí, la gente comenzó a reírse de mí, cada vez más y más, todo me daba vueltas, todas esas caras riéndose. Me tapé los oídos y grité , grité alto y me senté de el suelo, comencé a mecerme hasta que llamaron a mis padres y me recogieron... ese recuerdo es de los peores que tengo.

Kit corre hacia mí y agarra mis manos que están tapándome los oídos. 

—Ssh... tranquila, respira... estoy aquí.

Me aparece la imagen del chico del metro otra vez... ese chico...

—¡Flash! —grita— ¡Flash, aquí, mírame!

Le miro con ojos cansados y los cierro lentamente, la oscuridad se apodera de todo.

 

 

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