Psiquiatra

Loca, psicópata, demente, trastornada; quizás esas eran las palabras que la describían. Llevaba en aquel lugar de paredes blancas y campos verdes más de 5años, ella lo único que quería era salir de ahí, ser libre, pero su pasado no la dejaba; las pesadillas, los recuerdos, aquella voz en su cabeza; siempre atormentándola, torturándola. Lo recordaba, cada detalle de lo que había sucedido, eso no era bueno, recordar aquello no era bueno.



Estaba segura que nunca había tenido ni un solo momento de felicidad, o talves si, recordaba que con su madre siempre visitaban un campo rosas; era hermoso, siempre tenía la esperanza de volver a ir y ser libre cual picaflor en primavera; no podía aquellas paredes la detenían, aquel pasado la sujetaba como si fueran duros grilletes en sus muñecas. Quería encontrar las llaves de aquellos grilletes, quería estar en paz, pero no lo conseguiría hasta que aquellos que le habían marcado la vida con fuego y sangre, aquellos que le habían quitado su infancia, aquellos que la habían marchitado, pagaran por lo que le hicieron, algún día los haría pagar y ese día por fin estaría libre.



Psiquiatras entraban, Psiquiatras salían, ninguno había podido avanzar en su recuperación, nadie la podía controlar cuando se alteraba y empezaba con su estado de agonía, desesperación. Pastilla, anestesias, sedantes, lo único que la podía calmar por que la sumía a un sueño donde descansaba del dolor de sus recuerdos y que salvaban a los demás de sus intentos de suicidio y locura; al fin y al cabo todos los psiquiatras acababan despedidos o simplemente renunciaban, pero uno fue capaz de entrar poco a poco en su subconsciente y no solo ahí, sino en aquel lugar que se encargaba de bombear sangre y enviarlo a todo tu cuerpo.



Aquellos ojos la enviaban a una dimensión diferente, su voz la embriagaba y la calmaba con cada palabra, cuando la abrazaba la transportaba a un lugar cálido y cuando escuchaba su corazón latir acompasado; era como musica, era como escuchar miles y miles de sentimientos a través de simples latidos, para ella era la melodía más bella. La calmaba, la tranquilizaba, la sumergían en un sueño hermoso; hermoso, casi irreal casi imposible.



“algún día seré libre y volare por los campos de flores”



“algún día mis alas saldrán y me harán volar más allá de las nubes”



“algún día estaré con mi amada madre y juntas veremos el atardecer”



“cuando aquel recuerdo desaparezca mi vida será feliz”




3Me gustan
1Comentarios
173Vistas
AA

1. Capitulo 1: La Paciente Elena Brit

Notas de autor: esta historia esta publicada en un blog y en una página de fanfiction bajo el mismo nombre de usuario; lo único que hice fue cambiar los nombres pero la historia me pertenece. Esta prohibido tomarla sin mi permiso.

Advertencia: Esta historia puede tener contenido para mayores, lee bajo tu propio riesgo.

Aclaraciones: Elena: 15 años de edad y Lisandro: 23 años de edad. Si encuentran algún error o horror ortográfico me disculpan siempre me pasa no soy muy buena en la gramática.

Capítulo 1: La Paciente Elena Brit

“Psiquiátrico health” un lugar donde se encontraban más de 600 pacientes en rehabilitación, todos con trastornos, problemas psicóticos y un sinfín de problemas mentales; hay trabajaban los más famosos e importantes psiquiatras del país, sin duda, era un honor trabajar hay. Eso significaba que él era uno de los mejores y no, no se equivocaban; se había graduado con honores, y era uno de los más jóvenes Psiquiatras con tan solo 23años, todo un record.

Había tratado a los pacientes más difíciles, trabajo en el psiquiátrico más famoso de España y eso que solo tenía un año con su título, todo un prodigio que cualquier Psiquiátrico quisiera contratar—estaciono su auto frente al hospital Psiquiátrico— siempre había querido trabajar aquí, su hermano mayor Diego de seguro estaría orgulloso de él, el cual era un genio en la neuropsiquiatría, lastimosamente su hermano había muerto en un accidente automovilístico cuando él tenía 17años; decidió desde ese momento seguir sus paso pero no en la neuropsiquiatría, sino en la Psiquiatría infanto-juvenil; por alguna razón sentía la necesidad de curar a los adolescentes con trastornos mentales y que ellos puedan tener una vida normal, sin ningún tipo de trastorno que le impidiese seguir adelante.

Bajo del vehículo con un maletín de cuero negro, el lugar sin dudas era enorme. Camino por los pasillos y se posó frente de una puerta de madera blanca, toco la puerta y recibió un firmo pase, se adentró dentro de la oficina de la dueña del Psiquiátrico, una rubia de ojos color miel y busto enorme se encontraba detrás del escritorio leyendo unos papeles. La rubia poso sus ojos en el pelinegro y dejo lo que estaba haciendo

Buenos días Dr. Guzmán, es un placer conocerlo__ saludo la mujer amablemente, mientras que con una mano le indico en donde se podía sentar, él se sentó y saludo con un apretón de mano.

El placer es mío, Dra. García__ dijo acomodándose en su asiento

Eh escuchado hablar mucho de usted, dicen que es uno de los mejores y eso que solo tiene un año con su título, ademas de que es usted muy joven__ hablo María García

Dr. Garcia con gusto puede tutearme, Es un honor para mí trabajar en este Hospital Psiquiátrico__ dijo con una sonrisa de lado, La mujer asintió con la cabeza

Y Lisandro ¿Cuándo puede usted empezar?__pregunto sacando un informe de la gaveta de su escritorio

Hoy mismo__ respondio

Entonces, aquí tiene las llaves de su consultorio y de su habitación__menciono estirando unas llaves, Lisandro las agarro un poco extrañado__ ocupara una habitación, todos los que trabajan aquí tienen una, por eso este Psiquiátrico es el más grande del país. Explico ante la cara de desconcierto del Atractivo hombre.

Entendido, entonces mañana iré a buscar mis cosas a mi departamento__aviso__ ¿quiénes son mis pacientes?

Solo trataras con una paciente__ respondio María, el pelinegro arqueo ambas cejas__ créame con esta paciente necesitara de todas sus energías, ningún Psiquiatra ha podido curarla, lleva aquí más de 5años, por eso te eh llamado, porque me dieron muy buenas recomendaciones y que has curado hasta los pacientes más difíciles. Dijo entregándole una carpeta amarilla. Lisandro la agarro y la abrió, cerró la carpeta, no era mucha información la que le habían dado.

Elena Brit __ pronuncio

Si ese es su nombre, sé que no hay mucha información, pero eso único que le hemos podido sacar, la pobre hubo de sufrir mucho__ hiso una pausa y miro al joven__ espero que puedas curarla

No por nada soy el mejor__ respondio con una sonrisa arrogante

Entonces, vamos a su habitación para qué empieces con tu trabajo__ menciono levantándose de su asiento, el pelinegro imito el gesto y la siguió. Ambos empezaron a caminar por los pasillos, el moreno observaba todo a su alrededor, todas las paredes eran blancas al igual que las puertas, de seguro que si los pomos de las puertas no fueran de un color plata o tuvieran placas doradas pegadas a estas, confundiera la pare por una puerta o viceversa. Maria paro frente a una puerta, obviamente, blanca que tenía una pequeña ventana, coloco la mano en la cerradura, poso su mirada en El doctor Guzmán

Te dejare con ella un momento, ten cuidado abecés se altera y lastima a las personas__ fue lo único que dijo antes de abrir la puerta, dejo pasar al pelinegro primero, este detallo todo con la mirada. Había un closet de madera, baño y una cama con sabanas azules__ hay esta, te dejare solo, si pasa algo solo grita que las enfermeras vendrán enseguida con los sedantes. Lisandro asintió con la cabeza, la rubia salió de la habitación sin hacer ruido. Con cuidado Lisandro se acercó a la cama donde se encontraba una chica de cabello castaño abrazando sus rodillas y escondiendo su cara en ellas—se aclaró la garganta— la chica de hermosos cabellos levanto la cara mientras su cuerpo temblaba, tenía los ojos rojos y se veía que estaba asustada.

Hola, yo soy Lisandro Guzmán tu nuevo Psiquiatra, estoy aquí pa__ no termino porque fue interrumpido por un grito de Elena

¡Aléjate! ¡Aléjate! Tu eres igual a los demás, me lastimaran ¡aléjate!__ empezó a decir mientas respiraba con dificultad y a la vez temblaba, se estampo contra la pared tratando de traspasarla una y otra y otra vez. El pelinegro se levantó y se acercó a ella rápidamente para tratar de controlarla, Elena grito y rasguño las paredes tratando de buscar una salida; Guzmán la agarro suave pero firme por los hombros, mientras la castaña se movía tratando de zafarse, rasguño la cara del moreno provocando que una hilera de sangre.

Cálmate, estoy aquí para ayudarte, solo tranquilízate no te hare daño__ trato de calmarla con palabras suaves. Él también era reconocido por su paciencia con los pacientes, tratándolos con brusquedad no obtendría nada, tenía que hacerle entender que él no era peligroso. La pequeña chica negó con la cabeza mientras golpeaba a Lisandro.

¡Aléjate!__grito empujándolo, se acercó al closet y lo derribo tratando de crear una barrera con el

No te hare daño__ la agarro nuevamente de las manos, pero se zafo y agarro el cuello del pelinegro mientras empezaba a gritar.

¡Muérete! ¡Muérete!__gritaba mientras aprisionaba con más fuerzas, al ojinegro empezó a faltar más y más el oxígeno; en ese momento entraron dos enfermeros y una enfermera con una jeringa en la mano. Los dos hombres vestidos de blanco separaron a Elena de Guzmán, mientras una enfermera le inyectaba. Elena empezó a respirar con fuerzas mientras sus ojos giraban hacia la parte de atrás de su cabeza, los enfermeros la acostaron en la cama para después retirarse como les había indicado la enfermera.

¿Está Usted bien?__pregunto acercándose a Lisandro el cual trataba de volver a su tono natural de piel

Estoy bien, gracias__ respondio con dificultad, sin dudas esta era una paciente más que difícil, ni siquiera el más loco con que había tratado lo intento de matar.

De nada, siempre estamos preparado, Elena se altera a menudo__ dijo sacando un algodón y un frasquito de alcohol para limpiarle la herida de su coala blanco, lo remojo y trato de limpiarle la herida pero el psiquiatra lo alejo.

No se preocupe solo es un rasguño__ menciono recogiendo su maletín__ mejor me voy, tengo que pensar en un modo de curarla sin que me mate. Dijo saliendo de la habitación, agarro las llaves, le tocaba la habitación 24 y el despacho que se encontraba precisamente a diez habitaciones de la de Elena—se sobo el cuello—tiene una fuerza impresionante, casi lo mata tratando de asfixiarlo; sería un trabajo duro tratar de curarla, pero no se rendiría.

Abrió la puerta de su despacho, y dejo el maletín encima del elegante escritorio color caoba, se sentó en el sillón de cuero negro y saco la carpeta que Tsunade le había dado momentos antes. La información era demasiada escasa, tratar de que aquella chica le dijera algo sería difícil; leyó nuevamente.

>Elena Brit, edad 15años, tipo de sangre O, su madre murió y no hay información sobre su padre, no tiene más familiares esepto una prima llamada Karin que la visita una vez por semana y fue la que interno a Elena en el Psiquiátrico, se dice que tiene Psicosis Aguda, no se sabe la razón de porque padece este trastorno Psicológico, tiende a alterarse con facilidad y hacerse daño a sí misma y a los que les rodea, agoniza con frecuencia, se le ha realizado diferentes tipos de tratamientos pero ninguno ha sido eficaz hasta el momento…<

Siguió leyendo, pero nada, lo poco que tenía no lo iba a ayudar mucho; cerró la carpeta y se recostó en su asiento mientras masajeaba sus ojos con los dedos, sería un procedimiento difícil.

.

.

.

Abrió la puerta de su habitación para después adentrarse en ella, dejo las maletas en el suelo. Había ido temprano a buscar sus cosas al departamento, para trasladarse a la habitación que le dio María y una vez comenzar con el tratamiento de su paciente, si es que la chica lo dejaba si quiera que se le acercara—suspiro cansado colocando una de las maletas en la cama para empezar a desempacar—hoy tendría un día agotador, bien dijo la Dra. Garcia que necesitaría de todas sus energías para esta paciente, la puerta sonó—bufo con fastidio mientras dejaba de desempacar y se acercaba a la puerta para abrirla.

Lisandro, creí que no iba a volver__dijo la rubia de ojos color miel

¿Y porque no volvería?__ pregunto con desconcierto

Una de las enfermera me conto lo que sucedió ayer con su paciente__ respondio

Pues yo no soy el tipo de persona que renuncia, tenga la certeza de que haré todo lo posible para curarla__ dijo refiriéndose a Elena. Tsunade lo miro con asombro, era el primero que le decia eso, por lo general los demás cuando Elena llegaba al punto de la agresión física no volvían mas—sonrio—ya entendía porque hablaban maravillas sobre él, era el indicado para tratar a ese tipo paciente, ahora estaba segura de que lograría curar a la chica o bueno morir en el intento.

Eres el indicado, pero ten cuidado recuerda que trato de asfixiarte__ le advirtió

Tranquila, utilizare otro método para intentar acercarme a ella, para que sepa que no soy ningún peligro__ dijo, Maria asintió con una sonrisa para después retirarse de ahí. El Dr. cerró la puerta, acomodo sus cosas y se fue directo a la habitación de Elena; empezaría con el tratamiento, primero le haría unos exámenes antes de comenzar, no sabía cómo carajo la iba a obligar a hacerse las pruebas pero de una u otra forma tenía que conseguirlo.

Poso su mano en el picaporte de la puerta, se extrañó al escuchar unos ruidos, ruidos de ¿auxilio? Abrió la puerta rápidamente y se encontró con una pelirosa atacando a uno de los enfermeros, ella trataba de apuñalarlo con una jeringa y el tratando de evitarlo; se acercó rápidamente y agarro a La pelo castaño de las manos para separarla del enfermero

¡Suéltame! ¡Suéltame! Él me quiere hacer daño suéltame__Pedía asustada

Baja la jeringa te lastimaras a ti misma__ hablo el pelinegro tratando de tranquilizarla, la ojijade negó con la cabeza mientras lagrimas salían de sus ojos

No, no ¡él quiso hacerme daño!__ grito temblando del miedo__ ¡como todos los demás! Me quieren lastimar. El enfermero se acercó y le quito el arma de las manos de un jalón, agarro el brazo de la pelirosa dispuesto a clavarle la jeringa sin ninguna delicadeza. Lisandro aparto a Elena y la coloco detrás del mientras con una mano detenía el brazo del enfermero

¿¡Pero qué te pasa!?__ pregunto con enojo mientras soltaba el brazo del hombre de pelo Rubio ; ese imbécil era un bruto, a los pacientes no se le podían tratar como animales solo porque sufrían de un trastorno que les impidiera ser normales, si Elena lo había atacado pero tenía que entender que estaba enferma y no era su culpa actuar así__ no puedes tratarla así

¡Ella trato de apuñalarme con una jeringa! Tengo que hacer que pare de alguna forma antes de que lastime a alguien mas__ dijo enojado

Pero no tratándola como un animal, vete yo me hare cargo__ dijo, el castaño salió de la habitación furioso. El Dr Guzmán volteo a ver a una Elena asustada, la miro más detalladamente, de esa forma parecía tan indefensa, vulnerable, tan frágil__ ¿te encuentras bien?. Pregunto calmadamente tratando de no alterarla, la chica negó con la cabeza

¿Estar bien? ¿Cómo podría estar bien? Vivía aterrada, todos le querían hacer daño como aquellas personas—cerro los ojos fuertemente—no había peor vida que aquella, vivir todos los días de tu vida con miedo a que regresaran, que aquella voz te lo recordara día y noche que en tu memoria estuvieran los recuerdos menos gratificantes, sentirte sola y que la muerte te asecha o peor aún tú la buscas con esperanzas de que te alivie de tu dolor y nunca la encuentres porque te evade, ¡ella no estaba bien! ¿Por qué le hacían una pregunta así? No quería seguir en ese lugar pero tenía grilletes en sus manos, los demás no lo podían ver pero ella sí, los veía y los sentía alrededor de sus muñecas aprisionando cada día más fuerte, sintiendo que cada día pesaban más que antes.

Tengo miedo, tengo miedo__repetía sin parar mientras abrazaba su cuerpo

No tengas miedo, si confías en mi yo te ayudare__ dijo el pelinegro colocando sus manos en los hombros de ella, Elena abrió los ojos encontrándose con los de Lisandro dejo de temblar.

¿Me aras daño?__pregunto, él negó con la cabeza

Estoy aquí para ayudarte__ respondio, Elena lo abrazo de improviso Y el pelinegro simplemente permaneció así sin hacer nada, sorprendido.

¡No dejen que me hagan daño! Tú eres bueno, protégeme__decia abrazándolo con fuerza mientras clavaba sus uñas en la espalda del pelinegro con desesperación__ ellos son malos ¡protégeme! ¡Protégeme!. Lisandro sintió como su camisa era empapada por las lágrimas de la pelirosa, coloco una mano en sus cabellos correspondiendo el abrazo

Tranquila…Yo te protegeré__fue lo único que dijo.

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...