Te Encontraré

No importa dónde vaya, siempre me sigue

No importa lo que sienta, siempre tiene la razón

No importa lo que pase, siempre esta a mi lado

No importa nada, el siempre me encuentra.

"No te ocultes de mi, Ariana, porque siempre te encontraré"

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2. Mientras Tanto...

Londres, Inglaterra, Actualidad

Me llamo Lara, tengo 19 años y soy de Uruguay. Tengo una hermana llamada Ariana y vivo con mi madre y mi padrastro. Hace un mes me fui a Londres por temas económicos pero estoy pensando en volver lo antes posible ya que extraño a mi hermana y nuestras tonterías y bromas, sobre todo el como molestamos a nuestros padres.

Estaba trabajando en Starbucks y por suerte me quedaba media hora para irme, no es porque no me guste trabajar aquí, sino es por el cansancio que tengo ya que ayer salí con mis amigos y tomé de más. En un momento veo a un montón de chicas fuera del local gritando y llorando con carteles y en eso entran cinco chicos realmente hermoso, pero a causa dle cansancio no le presté atención suficiente a la escena hasta que mi jefe me mandó a atender la mesa de esos cinco chicos y me dijo que luego me fuera.

Al llegar a su lado vi que eran más hermosos de lo que pensaba.

- Hola, que desean ordenar? - pregunté tomando mi libreta y mi bolígrafo para tomar nota.

- Hola hermosa, nos gustaría cinco frapuccinos y cinco donas, por favor - me dijo un chico muy lindo castaño que al parecer estaba sin peinar y tenía unos ojos azules verdosos que impactaban, en el momento que lo vi me quede hipnotizada con su mirada y se contectó con la mía por unos segundos... hasta que logré reaccionar.

- Claro, en seguida se los traigo - respondí saliendo rápidamente de allí.

En ese instante el chico castaño se levantó dirigiendose al baño, de mientras yo aprovechaba a echar una mirada a los otros cuatro chicos... me resultaban bastante familiares.

Uno de ellos tenía cabello rubio y una hermosa sonrisa. En ese momento uno de ellos hizo una broma y el rubio soltó una carcajada, la más hermosa sonrisa que había visto en mi vida, la cuál venía acompañada de unos dientes perfetcamente blancos y unos ojos celestes.

A su lado, el que lo había hecho reír, tenía un jopo color rubio el cual dejaba su frente al descubierto. Sus ojos eran marrones y su sorinsa era una de las mas hermosas que había visto en mi vida. Sus brazos estaban llenos de tatuajes muy visibles.

Frente a este se encontraba un chico de ojos esmeralda muy guapo, de pelo castaño y rizado, que venía junto con una sonrisa blanca, tes blanca y unos muy hermosos hoyuelos.

A su lado estaba un chico de ojos marrones y sonrisa hermosa. Tenía poco pelo pero tampoco en exseso, sólo lo normal. Una cosa que me llamó mucho la atención fue una mancha de nacimiento en la mitad de su cuello.

En eso los frapuccinos ya estaba hechos. Los puse en una bandeja y los lleve cuando siento un empujón y me tira los cinco frapuccinos en la camisa del trabajo, dejandome toda manchada de café y chocolate.

- Ups! Perdona! Dejame ayudarte - dijo una voz con cara inocente.

Cuando logré divisar quien era me di cuenta que era el hermoso chico castaño de ojos azules verdosos y me lo quedé mirando unos segundos.

- Ah... no te preocupes... estoy bien... de todas maneras ya debo irme y podré cambiarme - dije mientras me secaba con algo de ayuda de el, sintiendome observada por los otros cuatro chicos en la mesa a centímetros nuestro.

- Perdón de verdad... dejame llevarte hasta tu casa por lo menos...

- De verdad... no es necesario, ya les llevo de nuevo los frappucinos - contesté sin mirarlo a los ojos intencionalmente.

- No hace falta, tranquila, ve a cambiarte que yo ya los vuelvo a ordenar - sonrió agarrando mi brazo.

- Gracias, ya vuelvo - susurré tímidamente yendome.

Salí de allí hacia los vestidores del personal, cambiándome por unos jeans ajustados y una musculosa holgada roja que tenía la palabra "Love". Cuando salí me encontré con el mismo chico... que al parecer estaba yéndose.

- ¿Estás bien? - me preguntó. Afirmé con la cabeza - Un placer, soy Louis Tomlinson - me tendió la mano - Disculpame por lo de recién, querrías ir a tomar algo?

- Un gusto Louis... soy Lara Gonzales, no te preocupes, esta perdonando - respondí aceptando su mano. Un escalofrío recorrió mi cuerpo al tocar su mano y al decírle lo anterior una sonrisa iluminó su rostro y sus ojos destellaban.

Cuando salí de allí fuimos a una plaza y tomamos unos helados. Lo miraba como si me resultara conocido, sobre todo porque me pareció extraño que tantas chicas se le acercaran y le pidieran fotos y autógrafos. Además dos hombres grandes y vestidos de negro nos acompañaban... como si fueran guarda espaldas, pero me pareció inapropiado preguntar.

Estuvimos hablando un buen rato y me pareció el chico más gracioso y hermoso de este planeta. Al rato debímos irnos ya que la noche había llegado. Como todo un caballero me acompañó a mi apartamento, en el cuál me dejó en la puerta y se marchó, no sin antes dejarme su número de teléfono para seguir en contacto.

Pasé la mejor tarde de mi vida, aunque todavía no se de dónde exactamente se me hace familiar este chico.

Estaba en mi departamento cuando de repente suena mi celular. Cuando lo veo era una llamada de Uruguay, alarmada por la hora lo tomé.

- ¿Hola? - dijo una voz conocida y agitada dle otro lado de la línea.

- Hola hermanita, estas bien? Decime que no te raptaron - respondí y se escuchó una carcajada del otro lado de la línea indicándome que se encontraba bien.

- Si, estoy bien, tranquilízate mujer... y no, por el momento no me raptaron. Pero si tuve un mal sueño con la separación de mis padres y me estaba ahogando... no se que pasó pero me asusté... fue en la casa de la playa, la recuerdas? - dijo y me alegré de que no fuera grave, pero me preocupa su trauma acerca de la separación.

- Tranquila, eso nunca va a suceder, cambiando de tema para que no pienses más en esas locuras, hoy salí con un chico que cuando estaba en el trabajo me tiró cinco frapuccinos encima y me invitó un helado de disculpas. Tenía unos ojos hermosos y una sonrisa encantadora. Es muy pero muy lindo y gracioso... - dije y cuando iba continuar mi hermana me interrumpio.

- No te vayas a enamorar que sino no volver más y te necesito - dijo mientras la imaginaba haciendo su típico pucherito que convence a cualquiera.

- ¡Ni en sueños! Sabes que no me enamor, yo soy libre además solo salí una vez con el, cálmate - dije rodándo los ojos. ¿Yo? ¿Enamorarme? Ni en sueños, me gusta estar así.

Después de hablar un rato largo con ella sobre nuestros padres, ella y la situación en Uruguay me puse mi pijama y me fui a acostar.

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