Del cielo al infierno.

“Un problema con nombre y apellidos: Harry Styles”
Tras el inesperado asesinato de su madre, Allison Selley es internada en un nuevo instituto por irrefutable decisión de su padre. Su vida se llena de secretos y mentiras, y por si no fuese poco, llega él y pone todos sus principios patas arriba.
«Cínico y mujeriego eran los sinónimos de su nombre. Perfecto a los ojos de todo el mundo, menos para ella. Solo una prohibición basta para caer en la tentación.»
Ella parece ser diferente, y con una única regla irrompible: «Prohibido acercarse a menos de tres metros de él. »
Harry la quiere bajo sus sábanas, ella a él bajo tierra.
Él tiene todo lo que ella detesta en un tío.
«Los opuestos se atraen.»

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4. TODOS VEN LO QUE APARENTAS; POCOS ADVIERTEN LO QUE ERES.

●Allison:

Juntó sus labios con los míos, a la fuerza, y como si fuese lo más normal. Me resistí a ello, pero sus manos apretaban mi trasero con fuerza. ¿Creía que así conseguiría algo? ¡Iba listo! Mordí su labio inferior con toda la fuerza que pude y conseguí que se separase rápidamente. 
—Eres salvaje –dijo llevando la mano a sus labios– ¿También lo eres en la cama?
—¡Y tú idiota! ¿Quién te crees que eres para tocarme y mucho menos besarme? ¡Te he dicho que a mí me respetas! 
—Además de salvaje, escandalosa…
—¿Sabes? Ni mi tiempo te mereces. –dije ya harta de su prepotencia y dirigiéndome a paso rápido a las escaleras.
—Di lo que quieras, pero los dos sabemos que vas a dirección porque no eres capaz de sacarme de tu cabeza –dijo siguiéndome, ¿acaso no tenía otra cosa que hacer?
—¿En qué te basas para pensar eso? –dije agradecida de estar en el pasillo de dirección.
—Lo sé, porque soy irresistible.
—¿En serio hay alguien que te aguante?
—Eso deberías pensarlo tú, o ¿acaso no te metieron aquí porque nadie te quería en tu casa? 
Ahora sí que había colmado mi paciencia, me di la vuelta, plantándole cara, y sin poder creer que siguiese con su sonrisa de putón. 
—No tienes ni puta idea de mi vida. No sabes absolutamente nada. Quizás tú tengas una vida muy fácil dónde tus únicas preocupaciones sean acostarte con una tía diferente cada noche. Pero no te atrevas a decir nada de la mía, sin conocerme de nada. 
—¿Acabaste de creerte una princesa? 
—¿Eres idiota? Nunca me he creído princesa.
—Es cierto, no lo eres, eres igual de zorra que el resto de las tías con las que me acuesto. 
Volví a estampar mi mano en su cara, ¿qué coño se creía? Esperaba dejarle marca. 
Se llevó la mano a la mejilla, y yo abrí la gran puerta blanca de daba a todos los despachos de los superiores del internado. Caminé hasta el fondo del pasillo y me senté en las sillas que me había indicado con la cabeza la señorita de información. El ricitos no me había seguido. ¡Por fin me había librado de él! 
—¿Señorita Selley? –preguntó confundido el director.
—La misma.
—¿Qué hace aquí? ¿No debía de estar en clase?
—Debía…
—Anda pase y explíquemelo todo.

● Harry:
—¿Qué tal con la nueva? ¿Ya te ganaste el fin de semana? –preguntó Zayn, y de verdad no tenía ganas de hablar de ella. 
—¿Quieres ganarte un golpe? Pues entonces cállate. –dije dejándome caer en mi cama.
—Hui, a alguien no le fue nada bien con la nueva. 
—¿Quién dijo que yo quisiera acostarme con ella? Es muy…
—Tú, ayer, y no le busques defectos. Admite que hay alguien que se te resiste. 
—¿Y si os vais a la mierda? Para mí es muy bajita… prefiero a alguien como… Mía. 
—¿Mía? ¿En serio? Esa es una puta. 
—Pero deja satisfecho…
—¿Y cómo sabes que la nueva no? 
—Lo sé y punto.
—Si no supiera que eso es imposible, diría que estás… –el sonido de alguien aporreando la puerta, cortó su frase, y en el fondo lo agradecí. 
—Ay, a nuestro Harry le ha afectado esto de…–dijo Lou abriendo la puerta, para acabar cambiando de tema rápidamente– Hola preciosa. –dijo a la persona que había al otro lado, pero que yo no llegaba a ver. 
—Eh… ¿Está un tal… Harry? –se oyó al otro lado. 
No. No. No. 
Reconocía esa voz, si no había dejado de pensar en lo escandalosa que se había puesto cuando la había besado a la fuerza. Era la nueva. 
—¡Claro! Pasa. Harry tu novia está aquí.
Le lancé una mirada asesina de las que duelen de verdad, y entonces me fijé en ella. 
—¿Quieres un sitio? –dije señalándole un lado de mi cama. Entonces ella me miró con asco y me lanzó un sobre anaranjado que traía en la mano. 
—El director… me dijo que te diera esto. 
Cierto, después de que me hubiese estampado la mano en la cara me había ido echando humo sin hablar con el director. 
—Gracias, guapa. –dije subiendo la mirada desde sus piernas hasta el límite de su falda. 
—Te dije que no me mirases como si fuese una puta. 
—Relájate… no me conoces, ni sabes de lo que soy capaz. 
—Tampoco quiero tener el gusto. –dijo saliendo por la puerta, entonces me levanté y salí detrás de ella, cogiéndola por el brazo y pegándola a mí.

Allison:
—Dije que no quería tener el gusto. –hablé mirándole a los ojos. 
—Y yo que no me conoces, y no sabes de lo que soy capaz.
—¿Por qué piensas que todas se mueren por ti?
—No lo pienso, es la verdad.
—Todos ven lo que aparentas, pocos advierten lo que eres. 
—Tú de mí puedes ver lo que quieras. –dijo acercándonos más e inclinándose sobre mí.

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