Del cielo al infierno.

“Un problema con nombre y apellidos: Harry Styles”
Tras el inesperado asesinato de su madre, Allison Selley es internada en un nuevo instituto por irrefutable decisión de su padre. Su vida se llena de secretos y mentiras, y por si no fuese poco, llega él y pone todos sus principios patas arriba.
«Cínico y mujeriego eran los sinónimos de su nombre. Perfecto a los ojos de todo el mundo, menos para ella. Solo una prohibición basta para caer en la tentación.»
Ella parece ser diferente, y con una única regla irrompible: «Prohibido acercarse a menos de tres metros de él. »
Harry la quiere bajo sus sábanas, ella a él bajo tierra.
Él tiene todo lo que ella detesta en un tío.
«Los opuestos se atraen.»

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6. POR LAS MALAS.

● Allison: 
Acabé por mirarlas a las tres con cara de culpabilidad, estas, me dirigieron una mirada de odio, asco y superioridad, y volviendo a contonear sus caderas por la clase, buscaron a otro. Me puse de pié al tiempo que Styles y me acerqué a él.
—Vas listo si crees que voy a hacer pareja contigo. 
—¿Y qué vas a hacer?
—Iré con otro. 
—No encontrarás otro mejor. 
—Iré con… él. –dije señalando a uno de los que el profesor había etiquetado como “inteligente”.
—Oh, por favor, no me hagas reír. –dijo sentándose de manera…¿provocativa? en mi silla– No cambiarías algo como esto, –dijo señalando su cuerpo– por eso. 
—¿Qué no, dices? ¡Trevor! –exclamé el nombre del susodicho de pelo rojo, que estaba sentado delante.
—Vale, vale. –dijo este levantándose e indicando con la mano a Trevor que se perdiese– ¿Formas grupo conmigo? –preguntó con una falsa sonrisa.
—No. 
—Pues por las malas. 
Le lancé una mirada de odio, pero me guardé el comentario ya que el profesor comenzó la explicación. Tendría que aguantar al señor idiota-prepotente-engreído durante una hora.
—Clase, juntad las mesas, pegaros como lapas si lo preferís. –Styles pegó su mesa a la mía. Él era partidario en lo de pegarse como lapas, pero cuanto más lejos, mejor– Os entregaré un guión por pareja, diferentes por supuesto, con un tema sobre el que tendréis que indagar y escribir una redacción completa. –cuando llegó a nuestra mesa dejó caer el guión y nos miró a los dos, primero a mí, luego a Styles, y de nuevo a mí– Creí que la nueva resistiría más… –susurró provocando la risa de mi acompañante y siguió entregando guiones. 
—El profesor de literatura sabe que…¿te tiraste a todo el internado? 
—Sí.
—¿Y no se ha quejado al director?
—¿Ves aquella de allí? ¿La morena con la que está hablando ahora? –preguntó y asentí– Es su hija. Le prometí repetir si hacía que su padre callase, aunque… la promesa quedó en el aire.
—A parte de asqueroso, mentiroso –dije y di la vuelta al guión para descubrir el tema de nuestra redacción– El movimiento romántico. 
—¿Qué mierda es eso? –preguntó al leer el tema.
—Ni idea…
—Tenéis una semana para concluir la redacción –continuó el profesor– y ya que tenéis un gran período de tiempo, espero que las redacciones valgan la pena. –dicho esto último, la campana de la libertad sonó. Y sí, en mi caso libertad, ya que ahora tocaba ciencias…y yo misma había explotado el laboratorio.
El resto de mis compañeros de clase salió volando por la puerta, e incluso algunos se chocaron con ella. Styles seguía sentado, con los pies sobre la mesa, como si estuviese en su casa. Recogí mis cosas sobre la mesa, al tiempo que el profesor, pero mi compañero me hizo soltarlas al acorralarme contra la pared, pegando nuestras frentes.
—Por lo que veo, no es necesario que cierre la clase –dijo el profesor caminando hacia la puerta– ¡Siempre con protección! –exclamó antes de salir. 
Tan pronto como el profesor cerró la puerta, hundió su cabeza en mi cuello y lo mordió suavemente. Dejó pequeños mordiscos a los que no pude resistirme, joder, ¡no podía hacer nada! Soy humana, y no había cosa que encontrase más irresistible que los mordiscos en el cuello. Styles había encontrado mi talón de Aquiles. Siguió mordiendo y besando a su antojo. Con un pequeño salto me elevó en el aire obligándome a pasar mis piernas alrededor de su cintura, eso sí, sin dejar de agarrarme ya que estas no se habían enroscado en ella. Con la boca, fue desabotonando lentamente mi camisa, hasta tener acceso a mi pecho, el que besó hasta llegar a la altura de los senos. Con la lengua fue dejando un recorrido hasta que llegó a mi hombro izquierdo, en el que propinó besos al tiempo que subía por el cuello. Mis piernas se enroscaron en su cintura instintivamente, lo que dio paso a que él sacase sus manos de mi trasero y las metiese por debajo de mi camisa. Subió por mi mandíbula hasta capturar mis labios con un beso, al que yo respondí con pasión y enredando mis manos en su rizado pelo. 
Había caído. Como una zorra más había acabado en sus manos. Cuanto me había durado la resistencia, ¿dos días? Estaba pasando exactamente lo que yo había procurado evitar. Me añadiría a su lista de “polvos” y después no se acordaría ni de mi nombre.
Deslicé mis manos sobre su pecho. Yo no quería esto, o ¿sí lo quería? A veces se necesita sexo del bueno… Lo que estaba segura es que no sería una más. Lo separé de mí y me dejé caer al suelo. Rápidamente coloqué la camisa en su sitio al tiempo que cogía mis cosas y caminaba con paso acelerado hacia la puerta. 
—No voy a ser una más –susurré al pasar por su lado.
—Hoy a las cinco en la biblioteca, tenemos un trabajo que hacer –lo oí gritar cuando estuve lo suficientemente lejos. Estaba excitada y exhausta, y gracias al cielo que exploté el condenado laboratorio.

● Harry:
Caminé por el pasillo hacia las habitaciones con las manos en los bolsillos mientras me deleitaba con las diversas opciones para esta noche. La rubia de ojos miel que acababa de pasar por mi lado tenía mucha delantera...pero era completamente recta, no tenía ni por dónde agarrar. Volví mi mirada hacia el frente, un grupo de morenas caminaba hacia mí. Mucha delantera y mucho trasero, pero también eran demasiado altas. Era cosa mía o cada vez las estudiantes de aquí iban a peor? Aliviado de encontrar algo decente me acerqué a mi pelirroja favorita, delantera normal, un trasero de escándalo y unos ojos azules con su mirada de deseo. Me propinó un señor beso al verme y me empujó contra su taquilla. Ardía en deseo por repetir y yo lo sabía. También sabía que me arrancaría la ropa allí mismo si no estuviéramos en medio del pasillo. 
—Hola a ti también, Mía. 
—Hace días que no me buscas, ya te has encontrado a otra? 
—¿Crees que yo haría eso? –dije inocente.
—Habla Styles, hay una nueva en el internado y te conozco. ¿Ya la has conseguido?
—Querida Mía –dije pasándole un brazo por el hombro– Ya sabes cómo funciona esto, cuando tengas ganas, habitación 13 del pasillo masculino. 
Dicho lo último seguí caminando hacia mi habitación, dejándola, seguramente, hecha una furia. Pero eso se arreglaría cuando esta noche llamase a mi puerta. 
—¡Es una fiera! ¿Será así en la cama? –oí decir a Zayn tan pronto entré. 
—¿Quién es una fiera? –pregunté– ¿Hay una nueva merecedora de pasar por mi cama? 
—¿Quién si no? ¡Allisson! ¿Viste como dejó el laboratorio? Seguramente no tengamos Biología hasta dentro de una semana, ¡y eso que solo lleva aquí dos días! 
—No lo he visto, he tenido clase con ella a primera hora y hemos quedado esta tarde a las cinco –dije restándole interés.
—Que rápido ha caído para tener ese carácter.
—Para tener sexo no, ¡idiota! Tenemos un trabajo sobre el movimiento romántico.
—Ya, movimientos los que le vas a enseñar a hacer tú... Que empiezas, ¿por el misionero? ¿O contra la pared? –dijo provocando carcajadas en el resto de mis amigos.

Allisson
—¿A qué estás esperando para cambiarte? –preguntó mi compañera mientras se pintaba los labios de un color suave. 
—La pregunta es, ¿por qué debería cambiarme? 
—¡Hoy es martes! Los martes abren el club de ocio del internado por la tarde, ¿no quieres venir? 
—¿Qué se supone que hay en ese club? 
—Unos juegan al billar, otros hacen "sus cosas" en los sofás del club, y yo voy porque ya es hora de una buena noche de sexo sin control. 
—Ah, genial, te aviso que yo no pienso dormir aquí si tú te lo estás montando con uno en la cama de al lado. 
—Tranquila, puedes ir a dormir con Harry, seguro que él te hace un hueco en su cama, encantado. –dijo guiñándome un ojo, a lo que yo le lancé una almohada– Vale, ya paro! Pero ahora, ¿no vienes? 
—No puedo... Quedé con Harry para...
—¡Ah, no! –dijo cortándome, sin dejar que le explicase nada– Yo si que no voy a dormir aquí si vienes a hacer tus cosas con Styles. 
—¡Solo quedamos para un trabajo de literatura! 
—Ya... Literatura... Supongo que estudiaréis el kamasutra. Con protección –gritó antes de salir por la puerta y dejarme sola, ya era la segunda vez que me decían eso hoy. 
[ ... ] 
Clasificadora en mano y con los apuntes sujetados entre los labios, intentaba caminar más deprisa hacia la biblioteca. Sí, llegaba tarde...¡Está bien! En realidad me había perdido y había tenido que preguntar a todos con los que me cruzaba. Después de ordenar la montaña de hojas para el trabajo que llevaba encima, abrí lentamente la puerta de la biblioteca y nada. 
Exacto, nada, ni un triste alumno normal, ni un nerd, ni un empollón, ni un "inteligente", ni siquiera un maldito profesor de guardia. ¿Que se supone que hacía ahora? Recorrí con la mirada el interior a ver si había rastro de algo o alguien con vida, hasta que una mano se coló bajo mi falda y me pellizcó el trasero. 
—¡Mira, idiota prepotente y engreído, Styles, si vuelves a hacer eso te juro que no lo cuentas! 
—Yo también me alegro de verte, guapa –dijo pasando un brazo por mi hombro– ahora acabemos esto rápido, que tengo cosas que hacer.
—¿Tú también quieres ir al club? –pregunté zafándome de su agarre, a lo que él negó con la cabeza– Ah, ya veo que tienes la noche completa. 
Dejé caer el tocho de hojas sobre una mesa y él me miró con arrogancia.
—¿Por? ¿Acaso ibas a pasarte por mi cama esta noche? Para ti siempre hay sitio, monada.
Le enseñé mi bonito dedo del medio y me perdí entre las estanterías en busca de un libro que pudiese ayudarnos.
—¿Sabes? Creo que encontré un libro perfecto para ti. 
—¿Cuál? –pregunté, aunque no creía conveniente saberlo.
—Se llama "Debería acostarme con el idiota engreído y prepotente Styles" –dijo con su prepotencia subida de tono, si es que eso era posible y yo reí irónicamente.
—Y tú deberías leer "Qué hacer cuando la nueva no quiere acostarse conmigo" –dije y sabía que estaba entrando en su juego.
—Ese libro tiene segunda parte –añadió acercándose con picardía.
—¿Ah sí? ¿Cuál es? –me acerqué yo también, pero plantándole cara. 
—"Al final la nueva se acostó con Harry Styles" –dijo rodeando mi cintura con sus brazos y pegándome a él.

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