Del cielo al infierno.

“Un problema con nombre y apellidos: Harry Styles”
Tras el inesperado asesinato de su madre, Allison Selley es internada en un nuevo instituto por irrefutable decisión de su padre. Su vida se llena de secretos y mentiras, y por si no fuese poco, llega él y pone todos sus principios patas arriba.
«Cínico y mujeriego eran los sinónimos de su nombre. Perfecto a los ojos de todo el mundo, menos para ella. Solo una prohibición basta para caer en la tentación.»
Ella parece ser diferente, y con una única regla irrompible: «Prohibido acercarse a menos de tres metros de él. »
Harry la quiere bajo sus sábanas, ella a él bajo tierra.
Él tiene todo lo que ella detesta en un tío.
«Los opuestos se atraen.»

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9. POR ÉL SIENTO DE TODO, MENOS CELOS.

● Allisson: 

—Lo siento. Sé lo que es la falta de alguien querido.
—No, no lo sabes. No sabes que es que maten a tu madre y que no te digan por qué, ni quién, ni…–no me dejó terminar, se separó de la pared y se fue caminando por el pasillo de la derecha, dejándome con la palabra en la boca. ¿Pero qué coño? ¡Jodido maleducado de mierda! 
—“Alumnos y alumnas del San Vicente de Paul, como cada año, los internados privados de Sherwood celebran una competición Prosa–Teatro en el ‘Easter Sunday’ y en reiteración desde hace 20 años, nuestro internado participará en él. Las audiciones son de once y media a una en la sala de teatro y de cinco a seis, para los cincuenta mejores. Recuerdo que presentarse cuenta como actividad escolar y por lo tanto es obligatoria la participación de todos. Yo y el director os esperamos a las once en punto en el jardín principal para explicar el tema y argumento de la obra…” –oí por megafonía la inconfundible voz ronca del profesor de literatura. Genial, lo que me faltaba. Negué con la cabeza, aun así seguía indignada por la falta de educación del cretino. Salí al jardín intentarlo alcanzarlo y lo vi caminando por el césped del campus. 
—¡Cretino! –exclamé– ¿Tienes educación alguna? –cuando se dio la vuelta paré de caminar hacia él. No sabía si debía escapar a correr ya, o rogarle por favor que no me matase. 
—¿Qué se te perdió aquí, nueva? 
—Tengo nombre. Podías ser un poco más educado y no dejar a la gente con la palabra en la boca. 
—No me interesaba escuchar más. 
—En serio eres un gran idiota. –dije mientras él se sentaba bajo un árbol. 
—Y tú una creída, mandona y muy pesada y no te lo restriego. Espera, sí lo hago. –sonrió de costado y lo miré irónica. Tocó el suelo a su lado indicándome que me sentara y eso hice– También eres escandalosa y fisgona, y de verdad siento lo de tu madre. Yo los perdí a ambos. 
—¿Cómo murieron? Si lo puedo saber.
—No me refiero a eso. No murieron. Cuando yo tenía siete años, las cosas empezaron a ir mal en mi familia, el contacto de mis padres iba disminuyendo y solo lo disimulaban cuando yo y mi hermana estábamos cerca. Y aunque yo era muy pequeño, me di cuenta de lo que estaba pasando. Cuando ya no aguanté más, pregunté a mis padres por qué hacían eso, en una de nuestras cenas familiares. Y a partir de ahí, no se molestaron en disimular. Meses después se divorciaron, mi padre se fue de casa sin despedirse de mí ni de mi hermana, y no he vuelto a saber de él. Mi madre volvió a casarse, pero no con el indicado. Él era tan… cariñoso, por así decirlo, que llegó a obsesionarse con ella. Tanto que la separó de nosotros. Mi hermana ya casi acababa bachillerato, por lo que no tardó en marcharse a estudiar. A mí no me quedó más remedio que aislarme de todo, no volví a recibir cariño por parte de mi madre. Pero los celos de mi padrastro seguían creciendo hasta que llegó a pensar que yo era una amenaza entre mi madre y él. La convenció para internarme y aquí estoy. No volví a saber de ellos. Ahora solo me faltan seis meses para acabar segundo de bachillerato y podré salir de aquí e irme lejos. 
—Vaya, lo siento. 
—Por lo visto no eres la única desgraciada del mundo, ¿eh?
—Yo no pretendía decir eso, solo que… 
—Lo decía irónicamente, tienes que dejar de tomarte las cosas tan a pecho.
—¿Pero no te molesta lo que pasó con tu madre?
—Ella lo decidió así cuando aceptó internarme aquí. No le debo nada y ella a mí tampoco. –Tenía razón, no era la única desgraciada, y quizás si fuese creída– Oye, ¿En qué piensas que te has quedado callada?
—¿Hasta dónde piensas llegar? –me miró confuso– Digo, cuando salgas de aquí, ¿cuán lejos quieres irte?
—Lo más lejos posible. Perderme del mundo. 
—¿En serio? –pregunté extrañada.
—¿Qué pensabas, que por ser el “señor idiota-prepotente-engreído Styles” –dijo imitando mi voz– querría ser una especie de magnate famoso en el futuro? 
—Para serte sincera, sí. ¿Pero, piensas hacerlo solo?
—¿Por qué, quieres venir conmigo? –dijo clavando su mirada en mí.
—Yo… eh… –mascullé al ver como se acercaba a mí. Mierda, mierda. ¿Qué era esto? ¿Se podría llamar “escena romántica”? ¿Con Harry Styles? ¿Y ahora que se supone que llega, el momento beso? Vi sus manos colocarse a ambos lados de mi cintura, mis ojos se cerraron, ¿Quién les había dejado? Sentí su aliento sobre mis labios y me maldije por ser tan bipolar. 
—¡Harry! –oí y rápidamente nos separamos– Llevo toda la mañana buscándote, ¿Dónde te habías metido? 
—Como puedes ver, aquí estoy. 
La pelirroja tetona se acercó a nosotros y se sentó, como quién no quiere la cosa. 
—Parece que este año, tú y yo, volveremos a ser los protagonistas del concurso de obras. –dijo, incorporándose a la conversación, sin ser invitada.
—Yo… tengo que irme –susurré discretamente y mascullé un adiós. ¿Hasta qué punto habríamos llegado si Mía no hubiese interrumpido?

[ … ]
—¿En serio es obligatorio? –pregunté indignada a Sam cuando caminábamos hacia la sala de actos, dónde el profesor de Literatura nos había indicado que realizaríamos las audiciones. 
—¡Sí! –exclamó ilusionada. Rodé los ojos y recogí el número de audición– ¿Esperamos en la fuente hasta que nos llamen por megafonía? –preguntó y evadí su pregunta al ver a Harry entrar de la mano con Mía en el salón. En ese momento agradecí no haber llegado a nada con él y que Mía hubiese interrumpido– Tierra llamando a Al. Tienes celos, ¿eh? –preguntó al ver hacia dónde dirigía mi atención.
—La verdad es que no –confesé segura y me dirigí a la fuente– Por él siento de todo, menos celos. –dije antes de salir.

[ … ]
—Déjame a mí –dijo Sam al ver que no era capaz de ver nada y se colocó en mi sitio, al final de toda la multitud de gente que intentaba descubrir si estaba entre los cincuenta mejores y pasaría a la selección final– ¡Vaya asco! –dijo al conseguir salir de toda esa aglomeración– Este año nada –dijo fingiendo llanto y sentándose en uno de los sillones del pasillo.
—No pasa nada, para el año seguro que tú y yo somos protagonistas…
—¿Y tú de qué te quejas? –me cortó– ¡Estás de primera en la lista femenina! Lo más probable es que ya lo seas este año.
—Lo siento Sam. Renunciaré en cuanto me llamen. 
—¡No puedes hacerlo! –exclamó levantándose de un salto– Ahora demostrarás a todos quién es la mejor en el campus. Después de mí, claro. –soltó una risa macabra y comenzó a divagar. Yo era bipolar, pero ella me ganaba con creces. 
—¡Selley! –oí a mí espalda, y en seguida reconocí la voz de Mía.
—¿Qué te pica? –respondió Sam por mí. La pelirroja la ignoró y se acercó a mí.
—¿Este año tendremos la suerte –preguntó irónicamente– de tenerte en el equipo teatral? 
—Por desgracia sí. 
—¿Conseguiste entrar? –me miró sorprendida, parecía que aún no había leído la lista.
—Lo sorprendente es que tú consiguieras entrar. –me defendí.
—Por favor –se regodeó– Estaré de primera en la lista femenina.
—¿Aún no has leído la lista? –pregunté.
—No me hace falta, yo siempre estoy dentro. Siempre estoy en el número uno. 
—Pues, este año, ese puesto es mío. –Se lo restregué, y después de ver su cara de perplejidad, me sentí jodidamente bien.
[ … ] 
—¡Siguiente pareja! –fue lo primero que escuché al entrar, de nuevo, en la sala de actos. Sam no me acompañaba esta vez, así que me senté junto a los demás. Después de otra actuación en dúo, el profesor de literatura subió al escenario– Hasta aquí el primer grupo de 25 alumnos, que para mi opinión, solo llegarían a ser extras sin siquiera una frase. ¿Dónde ha quedado la pasión y el sentimiento de la actuación? Los únicos que volverán el jueves serán: Jane Marshall, Brittany Crawford, Austin Flint, Andrew Becher, Renee Murray y Josh Boyle. Pueden retirarse, los espero aquí a las siete horas. Ahora el segundo grupo, tengo fe en que vosotros lo haréis mejor. Se os entregará un guión por pareja que debéis interpretar. Las parejas están organizadas por orden de lista así que suban al escenario Elisabeth Anderson y Aaron Brust. –Pareja por pareja fue actuando, pero tampoco llamaron la atención del profesor– ¡Sgiuientes! Jeremy Parker y Mía Rowling. –La pelirroja prepotente subió con aires de superioridad al escenario y empezó su representación. Me llevé una mano a la boca, intentando aguantar las carcajadas que me provocaba la voz que había utilizado para ese papel– Bien, gracias Jeremy y Mía, la cosa va mejorando, esto es pasable. Y nuestra última pareja, Allisson Selley y Harry Styles. –Las carcajadas que intentaba aguantar se esfumaron al oír el nombre de mi pareja. Un irónico “genial” salió de mis labios y, a regañadientes subí al escenario con el guión en la mano. Bajo la mirada del jurado y de Harry Styles, deseé haberme quedado en cama esta mañana. 
— “ Mis manos juegan con tu cuerpo de deseo intentando encontrar el centro de tu dulzura mientras calmas de deseo tu pasión, mientras gozas con el instinto de nuestro amor, mientras buscamos juntos la suma de nuestro placer ” –comenzó a actuar él, y entonces intuí que de aquí no saldría nada bueno. ¿No nos podría haber tocado una obra de aventuras, acción, o cualquier cosa menos amor?
— “Esta será la última oportunidad de seguir pensando en que puedo ser feliz a tu lado ” –actué, dejando de quejarme mentalmente y metiéndome en el papel. 
—“Cantando con las suaves melodías de tu cuerpo, sintiendo tu piel en ebullición con el calor de nuestro fuego, besándonos hasta morir de placer, mátame o ámame...”
—“Quiero quererte y solo puedo amarte, quiero olvidarte pero vives en mi mente, quiero no oírte pero gritas en mi corazón... quiero alejarme pero estas en mí ”
—“Me muero por besarte, por rodearte con mis brazos llenos de deseo hacia ti, por acariciar tu cuerpo entero, por llegar a tu ternura y a tu pasión, por amarte”
—“Siente estremecer tu piel ante mis labios, deja tu cuerpo moviéndose al ritmo del placer, abandona tu mente al olvido, recorre los caminos de la pasión junto a mí…”
—¡Corten! Lo que yo decía, estáis dentro.

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