Del cielo al infierno.

“Un problema con nombre y apellidos: Harry Styles”
Tras el inesperado asesinato de su madre, Allison Selley es internada en un nuevo instituto por irrefutable decisión de su padre. Su vida se llena de secretos y mentiras, y por si no fuese poco, llega él y pone todos sus principios patas arriba.
«Cínico y mujeriego eran los sinónimos de su nombre. Perfecto a los ojos de todo el mundo, menos para ella. Solo una prohibición basta para caer en la tentación.»
Ella parece ser diferente, y con una única regla irrompible: «Prohibido acercarse a menos de tres metros de él. »
Harry la quiere bajo sus sábanas, ella a él bajo tierra.
Él tiene todo lo que ella detesta en un tío.
«Los opuestos se atraen.»

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10. MANUAL DE LO PROHIBIDO.

● Allisson: 
—¡Perdón! –exclamé al chocarme otra vez con otro tío y seguí corriendo hacia el salón de actos. El profesor de literatura se había empeñado en que el reparto de papeles fuese cuanto antes y nos había obligado a reunirnos esta tarde, cómo si no tuviese otra cosa que hacer. 
Intentando que mi atraso pasase desapercibido, caminé con parsimonia hacia los asientos de atrás y me quedé allí, mientras el señor Gaffigan subía al escenario con una lista en la mano.
—Atención, alumnos, ya he escogido los papeles para cada uno de vosotros. Sabéis que me da igual que no estéis de acuerdo y que prefiráis otro papel. Si no os gusta mi elección, ahí está la puerta. Empezaré por los personajes secundarios y acabaré por los principales, al final, nombraré a iluminación y extras: Jane Marshall como JOHANNAH, Austin Flint, como GEORGE, Jeremy Parker como ANDREW…–mi nombre no estaba entre los secundarios, ya me estaba oliendo que me tocaría uno como principal– Y los principales son: Mía Rowling como SHARON, Harry Styles como BRUNO y Allisson Selley como ISABELLA. 
—Lo sabía, si ya me lo estaba oliendo… -susurré.
—¿Algo que objetar?– “¡Sí! ¡Me niego a protagonizar una obra con la puta y el rulos!” grité por dentro– Supongo que no. Bien, os mostraré una pequeña sinopsis de la obra, para empezar. La sinopsis está narrada por la protagonista Isabella. ¿Allisson Selley?
—Aquí. –dije levantándome.
—La sinopsis está narrada por ti, así que en la representación, la recitarás antes de subir el telón. Ven, léela a ver qué tal lo haces. 
Me acerqué al micrófono del escenario cuando me entregó la sinopsis, solo con leer el título mentalmente, supe que esto no acabaría bien. 
— MANUAL DE LO PROHIBIDO: Falso y pérfido eran sinónimos de mi nombre. De todos los papeles que pude protagonizar, era dueña del único que todo el mundo en mi situación, rechazaría. Lo peor era que esta no era una obra de teatro, cuyo objetivo es sólo representar, actuar y fingir; lo curioso es que esto es la vida real, y aquello de actuar y fingir tenía que hacerlo de la mejor manera posible y existente.
Él, algo muy parecido al príncipe azul de los cuentos de hadas que mi madre me contaba cuando era una niña. Ella, la mejor amiga con la que deseaba toparme desde los seis años, única e incondicional. Decían que era la chica perfecta para él. Yo, situada justo en el medio; enamorada del novio de mi mejor amiga.
—Bueno…–dijo tan pronto acabé– bastante bien, un poco más de sentimiento y será perfecto. Ahora os repartiré el guión, en el primer acto aparecen Isabella y Bruno, así que vosotros dos, os quedaréis hoy a aprenderlo. Mañana ha de estar más que memorizado –dijo mirándome a los ojos mientras me entregaba el guión. 
Una campana irrumpió los gritos de los demás "actores" que jugaban a poner diferentes voces a sus papeles. Increíble que tuviesen diecisiete años. 
Esperé a que todos saliesen corriendo para dirigirme a la salida. 
—¿A dónde cree que va, señorita Selley? –me detuvo el profesor– Usted actúa como Isabella, así que debe quedarse para aprenderse el primer acto con Styles. 
—¿Es necesario? –pregunté esperanzada. 
—Sí. 
Resignada caminé hacia ellos, mientras recibía una mirada de sorna por parte de Mía, que, junto con otra de las actrices, salía de allí dejándonos a los tres solos. 
—Me temo que tendréis que ensayar sin mi agradable presencia, ya que tengo reunión con el consejo escolar. –agregó dirigiéndose a la puerta- Os doy mi voto de confianza y espero que no explotéis nada –dijo esto último por mí, y salió del salón. 
—Al escenario, enana –dijo el castaño y lo seguí– A ver qué sabes hacer. 
—¿En serio, Harry? ¿Tan cínico eres? 
—No soy cínico, eso son cosas tuyas. 
Negué con los ojos como platos.
—No me puedo creer que tenga que hacer esto contigo.
—¿Crees que a mí me agrada? –dijo apoyándose en una falsa pared, que a los dos segundos cayó de lado, dejando a la vista un piano de cola. 
—Torpe. –reí y me lanzó una mirada asesina. Se sentó en el pequeño banco de madera y comprobó que no estuviese desafinado tocando unos acordes, y luego me hizo una señal para que me sentase a su lado– ¿Sabes tocarlo? –pregunté fiándome en la posición de sus manos. No me respondió, simplemente empezó a tocar las teclas, dejando que la sala de teatro se llenase de la melodía que fluía suavemente del movimiento de sus dedos al hacerlo. En seguida reconocí la canción. Mi madre solía tocármela en las tardes de verano que pasábamos en la casa del prado cuando era pequeña. Las ganas de sentía de acompañarlo cantando ‘Set fire to the rain’ de Adele, eran infinitas, pero el miedo a estropear dicha canción, que él tocaba para mí, era aún mayor. 
Por un momento recordé a mi madre y a mí cantando juntas esta canción horas antes de que me dijesen que ella había fallecido. Me quedé mirando fijamente los dedos de Harry sobre el piano y me recordaron a los de ella. Poco a poco iba teniendo la visión del salón de mi casa y de aquella mañana de domingo. Odiaba llorar al recordarlo, no dejaría que Harry me viese llorar, no quería parecerle débil. Pero tampoco conseguiría retenerlas mucho tiempo más. 
“ Sometimes I wake up by the door
That heart you caught must be waiting for you
Even now when we're already over
I can't help myself from looking for you ”
El verso apareció en mi cabeza cuando Harry tocó ese trozo de canción y salí de allí. Debía olvidar lo ocurrido con mi madre o no podría seguir con mi vida.

●Harry: 
Abrí los ojos al oír cerrarse la puerta y paré de tocar. Se había ido. Me había dejado llevar cerrando los ojos y ella aprovechó para devolvérmela por haberla dejado sola en el pasillo. Apreté los puños con rabia y salí del salón de actos. ¿Qué me había hecho pensar que ella podía ser diferente? ¿O mucho menos merecedora de escucharlo? Atravesé el corredor hecho una furia, seguramente echaba humo por las orejas y los tíos se apartaban dejándome paso, hasta que tiré al suelo a una morena que iba en otra dirección.
—Oye, bájale una, guapito. –dijo y la ayudé a levantarse.
—Lo siento, Sam –dije y seguí mi camino, hasta llegar a la puerta de mi habitación, la cual cerré con un portazo al entrar. 
—Alguien viene de mala ostia. –afirmó Louis al verme.

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