50 SOMBRAS DE MALIK

Cuando la estudiante de Literatura ______ Steele recibe el encargo de entrevistar al exitoso y joven empresario Zayn Malik, queda impresionada al encontrarse ante un hombre atractivo, seductor y también muy intimidante. La inexperta e inocente ____ intenta olvidarle, pero pronto comprende cuánto le desea. Cuando la pareja por fin inicia una apasionada relación, ____ se sorprende por las peculiares prácticas eróticas de Malik, al tiempo que descubre los límites de sus propios y más oscuros deseos.

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3. goodbye mr.grey

capitulo 3:

la entrevista parte 2

Se está riendo de mí. Mis mejillas se calientan al darme cuenta de eso, me enderezo y cuadro los hombros en un intento de verme más alta e intimidante. Presionando el botón de grabación en la grabadora, intento lucir profesional.

—Es usted muy joven para haber acumulado un imperio así. ¿A qué le debe su éxito?
—Lo miro. Su sonrisa es triste, pero luce vagamente decepcionado.

—Los negocios son siempre sobre las personas, Srta. Steele, y soy muy bueno juzgándolas. Sé qué las enoja, qué las hace prosperar y qué no, qué las inspira y cómo incentivarlas. Doy empleo a un equipo excepcional y los recompenso bien. —Hace una pausa y fija una mirada de miel en mí—. Mi creencia es conseguir el éxito en cualquier plan que uno tenga, para convertirse uno mismo en el maestro de dicho plan, conocerlo por dentro y por fuera, conocer cada detalle. Trabajo duro, muy duro para hacer eso. Tomo decisiones basadas en la lógica y los hechos. Tengo un instinto natural que puede descubrir y nutrir una buena y sólida idea y a buenas personas. La línea final siempre está reducida a las buenas personas.

—Quizá sólo tiene suerte. —Esto no está en la lista de Kate, pero él es tan arrogante. Sus ojos destellan momentáneamente, sorprendidos.

—No me adhiero a la suerte o a la oportunidad, Srta. Steele. Entre más duro trabajo más suerte parezco tener. Realmente se trata de tener a las personas correctas en su equipo y dirigir sus energías adecuadamente. Creo que fue Harvey Firestone quien dijo
“El crecimiento y el desarrollo de las personas es la tarea más importante del liderazgo”.

—Suena como un controlador. —Las palabras están fuera de mi boca antes de que pueda detenerlas.

—Oh, practico el control en todas las cosas, Srta. Steele —dice sin un rastro de humor en su sonrisa. Lo miro, y él sostiene mi mirada firmemente, imperturbable. Mi pulso se acelera, y mi cara se sonroja de nuevo.

¿Por qué tiene un efecto tan desconcertante en mí? ¿Su abrumadora y atractiva apariencia quizás? ¿La forma en que me mira? ¿La forma en que frota suavemente su dedo índice sobre su labio inferior? Me gustaría que dejara de hacer eso.

—Además, se adquiere un inmenso poder asegurándote a ti mismo en tus fantasías secretas que naciste para controlar las cosas —continúa, su voz suave.

—¿Siente que tiene un inmenso poder? .

—Empleo a alrededor de cuarenta mil personas, Srta. Steele. Eso me da un cierto sentido de responsabilidad… poder, si así prefiere. Si decidiera que ya no estaba interesado en el negocio de las telecomunicaciones y vendo todo, veinte mil personas lucharían para realizar los pagos de su hipoteca después de aproximadamente un mes.

Me quedo boquiabierta. Estoy pasmada por su falta de humildad.

—¿Y no tiene un comité ante el que responder? —pregunto, disgustada.

—Soy el dueño de mi compañía. No tengo que responder ante un comité.

—Levanta una ceja hacia mí. Me sonrojo. Por supuesto, sabría esto si hubiera hecho algo de investigación. Pero Dios, es tan arrogante. Cambio de enfoque.

—¿Y tiene intereses fuera de su trabajo?

—Tengo intereses variados, Srta. Steele.

El fantasma de una sonrisa llega a sus labios. Y por alguna razón, estoy confundida y acalorada por su firme mirada. Sus ojos están encendidos con algún pensamiento impío.

—Pero si trabaja tan duramente, ¿qué hace para relajarse?

—¿Relajarme? —Sonríe, revelando unos perfectos dientes blancos. Dejo de respirar. Realmente es guapo. Nadie debería ser así de atractivo.

—Bueno, para “relajarme” como usted dice, navego, vuelo, disfruto de varias actividades físicas. —Se mueve en su silla—. Soy un hombre muy rico, Srta. Steele, y tengo caros e interesantes pasatiempos.

Echo un rápido vistazo a las preguntas de Kate, queriendo salir de este tema.

—Usted invierte en el sector manufacturero. ¿Por qué en ese específicamente? —pregunto. ¿Por qué me hace sentir tan incómoda?

—Me gusta construir cosas. Me gusta saber cómo funcionan, qué hace que se muevan, cómo construirlas y desmontarlas. Y adoro los barcos. ¿Qué puedo decir?

—Eso suena como su corazón hablando en lugar de la lógica y los hechos.
Su boca hace una mueca y me mira, evaluándome.

—Posiblemente. Aunque hay gente que diría que no tengo corazón.

—¿Por qué dirían eso?

—Porque me conocen bien. —Sus labios se curvan en una sonrisa torcida.

—¿Dirían sus amigos que es fácil conocerlo? —Y me arrepiento de la pregunta tan pronto como la digo. No está en la lista de Kate.

—Soy una persona muy privada, Srta. Steele. Hago mucho para proteger mi privacidad. No suelo dar entrevistas.

—¿Por qué estuvo de acuerdo en hacer ésta?

—Porque soy benefactor de la Universidad, y a pesar de los intentos, no pude conseguir que la Srta. Kavanagh me dejara en paz. Acosó y acosó a mi gente de RRPP, y admiro esa clase de tenacidad.

Sé lo tenaz que Kate puede ser. Ese es el por qué estoy sentada aquí retorciéndome incómodamente bajo su penetrante mirada cuando debería estar estudiando para los exámenes.

—También invierte en tecnologías de cultivo. ¿Por qué está interesado en esta área?

—No podemos comer dinero, Srta. Steele, y hay demasiada gente en este planeta que no tienen suficiente para comer.

—Eso suena muy filantrópico. ¿Es algo por lo que se siente apasionado? ¿Alimentar a los pobres del mundo?

Se encoge de hombros, muy evasivo.

—Es un negocio astuto —murmura, aunque creo que no está siendo sincero. No tiene sentido… ¿alimentar a los pobres del mundo? No puedo ver los beneficios financieros de esto, sólo la integridad del ideal. Echo un vistazo a la siguiente pregunta, confusa por su actitud.


—¿Tiene una filosofía? Si la tiene, ¿cuál es?

—No tengo una filosofía como tal. Quizás un principio rector, el de Carnegie: “El hombre que adquiere la habilidad para asumir plena posesión de su mente puede tomar posesión de todo lo demás a lo que tiene derecho.” Soy muy singular, tenaz. Me gusta el control: de mí mismo y de aquellos a mí alrededor.

—¿Así que quiere poseer cosas? —Eres un controlador.

—Quiero merecer poseerlas, pero sí, en pocas palabras, lo hago.

—Suena como el consumidor final.

—Lo soy. —Sonríe, pero la sonrisa no llega a sus ojos. De nuevo esto no concuerda con alguien que quiere alimentar al mundo, por lo que no puedo evitar pensar que estamos hablando de otra cosa, pero estoy absolutamente desconcertada en cuanto a lo qué es. Trago saliva. La temperatura en la habitación está elevándose, o tal vez soy sólo yo. Sólo quiero que esta entrevista termine. Seguramente Kate tiene suficiente material ahora, ¿no? Echo un vistazo a la siguiente pregunta.
—Usted fue adoptado. ¿Hasta qué punto cree que eso afectó su forma de ser?
—Oh, esto es personal. Lo miro, esperando que no esté ofendido. Frunce el ceño.

—No tengo modo de saberlo.

Mi interés se ha despertado.

—¿Qué edad tenía cuando fue adoptado?

—Ese es un material de registro público, Srta. Steele. —Su tono es severo. Me sonrojo, de nuevo. Mi.er.da. Sí, por supuesto: si hubiera sabido que iba a hacer esta entrevista, habría hecho alguna investigación. Avanzo rápidamente.

—Ha tenido que sacrificar una vida en familia por su trabajo.

—Esa no es una pregunta. —Es seco.

—Lo siento. —Me retuerzo, y él me hace sentir como si fuera una niña perdida. Lo intento de nuevo—. ¿Ha tenido que sacrificar una vida en familia por su trabajo?

—Tengo una familia. Tengo un hermano, una hermana y dos padres cariñosos. No estoy interesado en extender mi familia más allá de eso.

—¿Es usted gay, señor Malik?

Inhala fuertemente, y me avergüenzo, mortificada. Mi.er.da. ¿Por qué no empleé alguna clase de filtro antes de leer esto directamente? ¿Cómo puedo decirle que sólo estoy leyendo las preguntas? ¡Maldita sea Kate y su curiosidad!

—No____(tn), no lo soy. —Eleva las cejas, un brillo frío en sus ojos. No parece contento.
—Pido disculpas. Está umm… escrito aquí. —Es la primera vez que ha dicho mi nombre.
Mi pulso se acelera, y mis mejillas están ardiendo otra vez. Nerviosa, pongo mi cabello suelto detrás de la oreja.

Ladea la cabeza hacia un lado.

—¿Estas no son sus propias preguntas?

La sangre se drena de mi cabeza. Oh no.

—Esto… no. Kate, la Srta. Kavanagh, compiló las preguntas.

—¿Son compañeras en el periódico estudiantil? —Oh mi.er.da. No tengo nada que ver con el periódico estudiantil. Es su actividad extracurricular, no la mía. Mi cara está en llamas.

—No. Es mi compañera de habitación.

Se frota el mentón en silenciosa deliberación, sus ojos martones evaluándome.

—¿Te ofreciste voluntaria para hacer esta entrevista? —pregunta, su voz mortalmente tranquila.

Espera, ¿quién se supone que está entrevistando a quién? Sus ojos me queman, y estoy obligada a contestar la verdad.

—Estaba obligada. Ella no está bien. —Mi voz es débil y apenada.

—Eso explica muchas cosas.

Llaman a la puerta, y la Rubia Número Dos entra.

—Señor Malik, perdóneme por interrumpir, pero su siguiente reunión es en dos minutos.

—No hemos terminado aquí, Andrea. Por favor cancela mi siguiente reunión.
Andrea duda, mirándolo. Parece perdida. Él vuelve la cabeza lentamente para hacerle frente y levanta las cejas. Ella se ruboriza de un color rosa brillante. Oh bien. No soy sólo yo.

—Muy bien, Sr. Malik —murmura, luego sale. Él frunce el ceño, y vuelve su atención de nuevo hacia mí.

—¿Dónde estábamos, Srta. Steele?

—Por favor no permita que lo interrumpa.

—Quiero saber acerca de usted. Creo que es lo justo. —Sus ojos marrones están encendidos con curiosidad. Doble ****. ¿Adónde va con esto? Sitúa los codos en los brazos de la silla y junta los dedos frente a su boca. Su boca… distrae mucho. Trago saliva.

—No hay mucho que saber —digo, sonrojándome otra vez.

—¿Cuáles son sus planes después de graduarse?

Me encojo de hombros, confundida por su interés. Venir a Seattle con Kate, encontrar un lugar, encontrar trabajo. Realmente no he pensado más allá de mis exámenes finales.

—No he hecho planes, Sr. Malik. Sólo necesito superar mis exámenes finales. Para los cuales debería estar estudiando ahora en lugar de estar sentada en tu grandiosa, ostentosa y estéril oficina, sintiéndome incómoda bajo tu penetrante mirada.

—Llevamos a cabo un programa de pasantías excelente aquí —dice tranquilamente. Levanto las cejas con sorpresa. ¿Está ofreciéndome un trabajo?

—Oh. Lo tendré en cuenta —murmuro, completamente confundida—. Aunque no estoy segura de encajar aquí. —Oh no. Estoy reflexionando en voz alta otra vez.

—¿Por qué dice eso? —Ladea su cabeza a un lado, intrigado, un indicio de sonrisa jugando en sus labios.

—Es obvio, ¿no? —Soy descoordinada, desaliñada, y no soy rubia.

—No para mí —murmura. Su mirada es intensa, todo el humor se ha ido, y extraños músculos en lo profundo de mi vientre se aprietan de pronto. Aparto los ojos de su escrutinio y miro ciegamente hacia abajo a mis dedos anudados. ¿Qué está pasando? Tengo que irme, ahora. Me inclino hacia delante para recuperar la grabadora.

—¿Quiere que le enseñe los alrededores? —pregunta.

—Estoy segura de que está demasiado ocupado, Sr. Malik, y tengo que hacer un largo viaje en coche.

—¿Está conduciendo de vuelta a la Universidad de Washington en Vancouver? —Suena sorprendido, preocupado incluso. Mira hacia fuera por la ventana. Ha comenzado a llover—. Bueno, es mejor que conduzca con cuidado. —Su tono es duro, autoritario. ¿Por qué debería preocuparse?—. ¿Ha conseguido todo lo que necesita? —añade

—Sí señor —respondo, guardando la grabadora en mi cartera. Sus ojos se estrechan especulativamente.

—Gracias por la entrevista, Sr. Malik.

—El placer ha sido todo mío —dice, educado como siempre.

Cuando me levanto, él se levanta y me tiende la mano.

—Hasta que nos encontremos de nuevo, Srta. Steele. —Y suena como un desafío, o una amenaza, no estoy segura de qué. Frunzo el ceño. ¿Cuándo vamos a encontrarnos otra vez? Sacudo su mano una vez más, asombrada de que esa extraña energía entre nosotros siga ahí. Deben ser mis nervios.

—Sr. Malik. —Asiento hacia él. Moviéndose con una ágil elegancia atlética hacia la puerta, la abre de par en par.

—Sólo asegurándome de que llegue a la puerta, Srta. Steele. —Me brinda una pequeña sonrisa. Obviamente se está refiriendo a mi anterior poco elegante entrada a su oficina. Me sonrojo.

—Eso es muy considerado, Sr. Malik —digo bruscamente, y su sonrisa se ensancha. Me alegro de que me encuentres entretenida, frunzo el ceño interiormente, caminando hacia el vestíbulo. Estoy sorprendida cuando me sigue fuera. Andrea y Olivia alzan la vista, igualmente sorprendidas.

—¿Tiene un abrigo —pregunta Zayn.

—Sí. —Olivia se levanta de un salto y recupera mi chaqueta, la cual le es arrebatada por Malik antes de que pueda entregármela. La sostiene y, sintiéndome ridículamente tímida, me encojo dentro de ella. Malik sitúa sus manos por un momento en mis hombros. Jadeo ante el contacto. Si nota mi reacción, no dice nada. Su largo dedo índice presiona el botón convocando el ascensor, y permanecemos de pie esperando torpemente por mi parte, fríamente dueño de sí mismo por la suya.

Las puertas se abren, y me apresuro a entrar desesperada por escapar. Realmente necesito salir de aquí. Cuando me vuelvo para mirarlo, está inclinado contra la puerta junto al ascensor con una mano en la pared. Realmente es muy, muy atractivo. Es una distracción. Sus ardientes ojos marrones me miran.

—____(tn)—dice como despedida.

-Zayn-respondo y gracias a Dios las puertas se cierran



—Zayn —respondo. Y gracias a Dios, las puertas se cierran.

ESPERO QUE LES GUSTE!!!

mrs.vanilla

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