Sólo un segundo más.

El mundo está lleno de preguntas. Preguntas que se pueden resolver, y que no.
¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Se pueden meter cinco magdalenas en la boca? ¿Es posible que una estrella del cine se enamore de una chica normal y corriente?
Isabella Hudson, una chica de dieciséis años, castaña y de ojos marrones, un día como otro cualquiera, está acompañada de su mejor amiga, Daniela, en la cafetería de la esquina. Una Pepsi le regala una cita con el actor de moda: Ashton Anderson. Después de las insistencias de su amiga, se ve forzada a asistir a dicha cita.
Ashton Anderson, se ha visto forzado a regalar una cita a un afortunado, ya que su próxima película debe de ser un éxito conocido mundialmente. El chico de veinte años, moreno y de ojos verdes, conocerá a Isabella una noche de invierno. Sentirá una enorme atracción por ella, quizás porque es la única chica que no se interesa por él.
¿Es cierto que lo imposible es irresistible?
Todo son preguntas. ¿Te quedas conmigo para resolverlas?

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3. Capítulo 3.

Después de que Daniela sacara su cámara y se fotografiara poniendo morritos con Ashton, se ha marchado poniendo la excusa de que tiene que preparar la comida.

-¿Ésta chica es tu mejor amiga, Daniela? Se nota que ha visto muchas de mis películas.

-Yo diría que todas. -Sonríe y mira al suelo.

Verdaderamente la escena parece de todo menos real. ¿A qué chico como él le interesaría una chica de dieciséis años, totalmente corriente físicamente y lectora apasionada? Por un motivo u otro, Ashton se siente atraído por ella, algo que ella no acaba de creerse. Quizás sean esos ojos marrones que lo tranquilizan y le transmiten dulzura e inocencia. O su cabello largo y ondulado. O su personalidad divertida, sarcástica y a veces tímida.

El veinteañero saca del bolsillo de su chaqueta unos papeles blancos impresos. Unas entradas.

-¿Te apetece ver una película muda conmigo? Ayer me comentaste que nunca has visto una.

La sorpresa le deja sin habla y una vez más, como en toda la mañana, piensa que por qué le interesa.

-La función empieza a las ocho. Está en el pueblo de al lado, podemos ir en mi moto -continúa Ashton.

-¿Por qué me invitas a una película, qué pretendes?

-Ver una película, ¿no está bastante claro? -La sonrisa deja mostrar un hoyuelo en la mejilla derecha.

-No te entiendo. Eres uno de los cincuenta chicos más sexys según Cosmopolitan, con dinero y fama. ¿Y quieres salir con una chica... como yo?

-Sí. ¿No está bastante claro? A mí me da igual la fama y ser... ¿cómo has dicho? ¡No sabía que era uno de los más sexy! -Dice mientras sonríe de nuevo y le guiña un ojo- Sólo te pido que vengas conmigo a ver una película.

La pregunta la deja sin habla. ¿Qué está tramando? Por un motivo u otro, tiene ganas de intentarlo. Si se equivoca, no pasará nada. O eso espera.

-Está bien. ¿Pasas a por mí?

-Claro. A las siete y media estaré aquí.

Le besa la mejilla y se vuelve hacia su moto. Es inevitable que Isabella le mire el trasero, y sumando lo del beso, se pone colorada al instante.

¿Qué se supone que está pasando en su vida? Recopila todo lo sucedido los últimos días. Primero su libro preferido termina con la muerte del chico que quería (¿a qué viene este dato?), segundo gana una cita con el chico de moda del momento, después éste la visita a su casa y la invita a salir. Y por último y más importante, la besa en la mejilla. ¿Debería ir haciéndose ilusiones ya? Será mejor que no. Pero inevitablemente... se las hace.

Sus dientes blancos y perfectamente alineados la despiden, en una enorme sonrisa.

 

-¡Isabella! -Grita su madre justo al entrar por la puerta principal- Pon la mesa. ¿Saliste ayer?

-¿Por qué?

-No, sólo por saber.

-No, me quedé leyendo.

-Deberías salir más a menudo. Para los libros siempre hay tiempo.

-Está bien, mamá. No tengo ganas de discutir.

 

El reloj marca las siete. El panorama en ambas habitaciones es muy parecida. La habitación de Isabella está llena de camisetas, faldas y chaquetas por todas partes. La de Ashton, está totalmente ordenada, menos su armario, el que revisa una y otra vez para ver qué se pone para esa chica especial.

"Lo primero que veas, así no pensará que te interesas por él", piensa de inmediato Isabella.

"¿Eres una chica o qué? Lo primero que veas y punto", habla para sí Ashton.

Camisa blanca asimétrica, vaqueros denim y una chaqueta vaquera; acompañadas de sus inseparables converses blancas. Su pelo ahora está suelto y le llega a la cintura. Nada de maquillaje.

Camiseta azul con la cara de Paul Frank, vaqueros normales y converses negras. Pelo algo alborotado, dejando caer algunos rizos en su cara.

 

-¡Sigo sin entender qué haces!

-Está muy claro. Me interesa una chica y voy al cine con ella. ¿Qué no entiendes, Stan?

-Soy tu representante, Ashton. Y como representante tuyo no entiendo cómo puedes salir con esa cría. Si la prensa se entera...

-¿Qué? Si la prensa se entera, ¡qué! Me da exactamente igual lo que la prensa diga. Esta chica me gusta. Y hoy voy a salir con ella. -Baja las escaleras de dos en dos y cierra la puerta de un portazo. El ático queda en silencio, menos por la voz alterada de Stan.

 

La moto arranca y siente el frío aire en su cara, algo que le gusta muchísimo. Los nervios aumentan. ¿Qué está pasando? Tiene muchos más nervios cuando ve a una simple cría que cuando ganó el premio al mejor actor en 2011. Aunque él vive en el centro, la calle de Isabella no está muy lejos de allí, sólo a unos cinco minutos.

 

-Está bien, le diré que me quedo en tu casa a dormir.

-¡Y no tengas prisa por volver, yo misma querría estar toda la noche con Ashton!

-¿Y si mi madre te llama?

-Estás en el baño.

Después de decirle a Daniela lo que había pasado cuando ella misma se marchó, ha convencido a Isabella para que le diga a su madre que duerme en su casa. Un plan algo arriesgado, pero necesario.

-¿De qué hablo con él?

-Por lo que he visto hoy, él lleva las riendas de la conversación. Es muy chulito y divertido.

-¿Cómo? ¡Yo soy la que manda aquí! -Ríe mientras se dirige al baño- Sigue hablando, voy a lavarme los dientes.

-Emmm... Pues eso. Pásalo muy bien. Yo me quedaré en casa con Sam, viendo una película. Qué suerte que tus hermanos vivan fuera. Yo no soporto a Sam. ¿Yo tendría ese pavo con ocho años?

-Doy fe de ello. Junto a mí, éramos terribles. ¡Guapa, tengo que marcharme ya, quedan dos minutos para las siete y media!

-Está bien, mañana hablamos en clase. ¡Pásalo bien! -Reproduce el sonido de un beso y cuelga el teléfono.

 

Ya le ha dicho a su madre que se queda a dormir en la casa de Daniela. Aunque se ha extrañado de verla arreglada, Isabella le ha dicho que antes irán a tomar algo al Pub de Tom, un compañero de clase.

El perfume sale del frasco con dirección a sus muñecas. Ha optado por uno de Lacoste, sólo para ocasiones importantes. ¿Qué hay más importante que una secunda cita?

 

Lleva unos cinco minutos esperando en el portal número 27. Nadie aparece por allí. Así que opta por tocar el timbre. Una voz femenina responde al teléfono.

-¿Quién es?

-¿Isabella? Soy Ashton.

-¡Ya bajo!

La sonrisa de la chica le saluda. Está realmente preciosa. Sin nada de maquillaje está aún mejor.

-Hoy sí pareces una chica de dieciséis años.

-¿Eso es bueno o malo? -Sonríe.

-Es bueno, sin duda. Estás preciosa.

Otra vez ve cómo se sonroja. Está tan dulce así. Aún recuerda sus últimas exs. Salvajes y buscando fama. Intenta encontrar un rastro de ellas en Isabella. Pero es imposible. Es dulce y divertida. Algo que sin duda, le encanta.

-Señorita. -Le tiende su mano y la ayuda a subir a la moto- ¿Te has aprendido dónde se colocan las manos?

-Por supuesto. Lo pude comprobar la otra noche y aún lo recuerdo. Me subestimas. -Sonríe de nuevo y coloca sus manos alrededor del torso de Ashton.

-¡Era cierto! Tendré que invitarte al menú del cine por esto. Sin duda, te he subestimado, ¡estás hecha toda una motera!

 

La mano de Ashton se enrosca alrededor de su cintura y siente escalofríos. "¡Deja de hacerte ilusiones!" se repite en su cabeza una y otra vez.

Ashton entrega las entradas y se detiene delante de los asientos 23 y 24. No hay demasiada gente.

-Será un placer que mi primera vez sea contigo. -Dice Isabella- ¡Quiero decir en cine mudo! Dios mío...

Ashton emite una enorme carcajada y se sientan en sus asientos junto con sus bebidas y palomitas. Cerveza y Coca-Cola para Ashton e Isabella respectivamente.

Las luces se apagan y la pantalla gigante se enciende. Un contador del tres al uno se muestra en la pantalla.

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