Stole My Heart With Just One Look.

Carol es una chica española que consigue una beca para estudiar el segundo año de universidad en la ciudad de Londres. No es nuevo para ella vivir en aquella ciudad ya que los dos veranos anteriores los había pasado allí junto a una familia. Su vida aparentemente es la de una chica normal de diecinueve años pero un "choque" hace que su vida cambie totalmente. Pasará grandes momentos entre risas con sus cuatro amigas inglesas y sobre todo descubrirá el amor, el verdadero amor pero ¿será para siempre?

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1. Noche de chicas.

(Carol)

 

Era el tercer verano que pasaba allí, en Londres. Las dos veces anteriores lo había pasado con una familia, la familia Roach. Pero en esta ocasión había buscado una casa ya que recibí una beca para hacer mi segundo año de universidad en Londres. Aquel día habíamos quedado todas para nuestra típica “noche de chicas” de los viernes que hacíamos siempre en mi casa ya que era la única que siempre estaba libre. Me puse unas mallas negras, una camiseta de manga corta azul y unas converse all star azules también; me recogí el pelo en una coleta y salí hacia el supermercado a comprar lo necesario para la noche. Para llegar al centro comercial tenía que coger el metro, dos paradas. Llegué allí en unos 20 minutos, entré y compré un poco de todo: unas pizzas para cenar, palomitas, algunas golosinas y la bebida. Pagué y salí de allí con una bolsa en cada mano, saqué el ipod y me puse algo de música. Siempre que iba andando por la calle me gustaba ir escuchando música, me animaba. Volví a entrar en el metro, había bastante gente, y cuando iba bajando las escaleras, alguien chocó conmigo y caí al suelo, y claro, todo lo que llevaba en las bolsas se desparramó por el suelo.

 

-¿Estás bien? – Me preguntó el chico con el que había chocado tendiéndome la mano para ayudarme a que me levantara.

     -Sí – Dije pero no cogí su mano, empecé a meter todo de nuevo en las bolsas.- Si no fueras en el metro con gafas de sol, me hubieras visto.- Seguí un poco molesta.

     -Lo siento. –Dijo agachándose para ayudarme a meter las cosas en las bolsas.

     -Ya, bueno tengo prisa. – Contesté algo seca. Cogí las cosas y fui al andén para coger de nuevo el metro y volver a casa a prepararlo todo para luego.

 

(Louis)

 

Había quedado con los chicos para tomar algo. Salí de casa con la hora bastante justa, me puse las gafas de sol aunque ya estaba anocheciendo y la capucha de la sudadera. No quería ser reconocido o si no llegaría tarde. Iba en el metro, miré el reloj, en cinco minutos tenía que estar en el centro comercial, así que en cuanto el metro paró en la estación, salí deprisa y subí rápido las escaleras, choqué con una chica que iba cargada con bolsas y cayó al suelo.

 

-¿Estás bien? – Le pregunté tendiéndole la mano para ayudarla a levantarse.

-Sí. –Contestó rechazando mi mano y se puso a recoger lo que se la había caído. – Si no fueras en el metro con gafas de sol, me hubieras visto.- Estaba cabreada, podía notarlo. Pero ha sido un accidente, tampoco es para ponerse así.

-Lo siento. –Dije agachándome para ayudarla con las bolsas.

-Ya, bueno tengo prisa. – Contestó un poco borde y se marchó.

 

Miré hacia donde se había ido, haciendo un movimiento con la cabeza. ¡Que tía tan borde! Iba a terminar de subir las escaleras cuando vi en el escalón una especie de agenda o libreta, me agaché para cogerla, seguramente sería de ella, debe de habérsele caído con el choque. La abrí, había un nombre escrito: “Carolina Martin” y una dirección. Supongo que ahora me tocará ir a devolvérsela, claro, cuando saque algo de tiempo, iré. Guardé la libreta en el bolsillo de la sudadera, salí del metro y me dirigí al centro comercial.

 

(Carol)

Dos paradas de metro y cinco minutos andado mientras pensaba en el idiota que me había echo caer y en casa de nuevo.

 

-¿Qué? ¿Noche de chicas? – Dougie, mi vecino. Mi guapísimo vecino.

-Por supuesto. –Asentí sonriéndole.- Y tú qué, ¿planes para esta noche?

-Que va, hoy noche tranquila. Hay que descansar para mañana. – Doug era dos años mayor que yo, iba a empezar el último año de carrera en la misma universidad a la que iba a ir yo. Mañana era la fiesta de bienvenida. – Irás, ¿no?

-Claro, allí nos veremos.

-Si quieres, paso a recogerte y vamos juntos.

-Me parece una buena idea.

-¿A las 8 te parece bien?

-Perfecto. –Dije abriendo la puerta de casa.- Mañana nos vemos –Sonreí y entré.

 

¡Sí! ¡Por fin! ¿Esto era una cita? No estaba segura, pero en cualquier caso, íbamos a ir juntos a la fiesta. Me gustaba bastante, tengo que admitirlo, y al parecer yo a él también, llevábamos tonteando durante todo el verano pero aún no había surgido la ocasión.

Me puse a meter las pizzas al horno cuando llamaron al timbre. Debían ser ellas. Fui a abrir. Venían con ganas de fiesta, estaba claro, tan alegres como siempre. La primera en entrar, Emma, la mayor de la familia Roach que era de mi edad, me llevaba muy bien con ella, prácticamente como hermanas. Después su hermana, Ashley, muy parecida a Emma aunque sus ojos eran grises en vez de negros. Luego Rose, la conocía desde hace poco, pero habíamos encajado bastante bien y por último, Alice, era vecina de los Roach, ella, Ashley y Emma se conocían desde que eran pequeñas.

 

-Hm, ya huelo las pizzas. – Dijo Alice nada más entrar.

- Aún las queda un rato. –Dije cerrando la puerta. – Ya sabéis chicas, como en vuestra casa.

Subieron a dejar las mochilas con los pijamas y demás y después nos pusimos a poner la mesa para cenar. Después de comernos las pizzas, recogimos un poco la cocina y fuimos al salón.

-¿Qué peli toca ver hoy? – Preguntó Ashley.

-¿Qué tal “The Last Song”? – Sugirió Rose.

-Venga, ir poniéndola, yo voy a hacer las palomitas.

-Te ayudo –Dijo Emma, viniendo conmigo a la cocina.

 

Preparamos las palomitas y pusimos la peli. Emma, Rose y yo nos sentamos en el sofá y Alice y Ashley en el suelo, como siempre. Me encantaba ver esa película, era preciosa aunque siempre terminábamos llorando las cinco como tontas. La película terminó en dos horas más o menos y estábamos todas con el clínex en la mano. ¡Vaya cinco! Nos miramos y al vernos así, nos echamos a reír.

-¿Sabéis qué hora es chicas? – Dijo Alice.

-¡La hora de One Direction! – Dijimos todas a la vez y reímos de nuevo. Esta era la parte que más me gustaba de nuestras noches de chicas. Desde que los escuchamos por primera vez en las audiciones de X-Factor nos habíamos echo fans suyas, nos juntábamos todas en una casa para ver cada gala y cada una tenía su favorito.

 

Subí a mi habitación a por el portátil y el cable para enchufarlo a la tele, bajé y cada una ya estaba colocada. Enchufé el ordenador a la televisión y busqué en el youtube los videos de los chicos. Puse primero el de “One Thing”, adoraba esa canción.

 

-¿Listas? –Pregunté, ellas asintieron y le dí al play.

 

“I’ ve tried playing it cool…"

 

Y allí estábamos las cinco, de pie, delante de la tele, cantando cada una la parte de su favorito e imitándolos en el video. Así seguíamos con “What makes you beautiful” y con “Gotta be you”. Después siempre veíamos más videos de sus actuaciones que nos sabíamos ya prácticamente de memoria. Nos encantaba hacer eso aunque pareciera una chorrada o algo infantil. Pero así somos nosotras y con aquello conseguíamos olvidarnos de los posibles problemas que hubiéramos tenido durante la semana. Sobre las 12 de la noche o así subimos a acostarnos, sacamos los sacos de dormir que guardábamos en mi casa y los poníamos en mi habitación. Nos quedamos charlando un rato hasta que empezábamos a caer a causa del sueño.

 

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