Simona

Imaginar sus caricias me recuerda el olor de su piel, la brisa en las noches frías me recuerda el sabor de sus besos, y los pensamientos en las noches de insomnio me preguntan en cómo podrá ella estar, dónde fue a parar y en lo hermosa que a lo mejor podrá estar.


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5. Noche Inolvidable P2.

 Camine hasta medio camino con Simona pues en el momento de salir de la fiesta ella se soltó de mi agarre he hizo que la mirara, estaba todavía en un semi shock, así que reí un poco y luego retome mi seriedad. La mire a los ojos y estire mi mano cordialmente.

—¿Piensas llevarme algún lado, acaso? –Pregunto ella antes de que pudiera presentarme, yo fruncí el ceño y baje mi mano desconcertado.
—Pues…
—¿Dejando a mi novio allá golpeado? –Hizo otra pregunta sin dejar siquiera que respondiera la primera -¡Estás loco! –Camino de un lado a otro y luego me miro, yo solo la miraba pasivo y ella se veía un poco…No sé, era una combinación de encanto con enojo y un poco de impotencia –El…es un idiota –Se sentó en una pequeña silla que había fuera de la fiesta y yo la mire confundido, o sea… ¿Me había dicho loco pero, ahora su novio era un idiota? ¿No lo estaba defendiendo hacia menos de un minuto? ¡Ayúdame a entenderla, Dios!
—Se lo merecía –Dije desde mi lugar y ella me miro pensativa.
—¿Quién eres tú? –Interrogo. ¿Estaba ebria? Pues algo parecía indicar.
—Soy…
—No tenías por qué golpearlo ¿Tienes idea de lo que pasara con nuestra relación después de esto? –Me miro con lágrimas en sus ojos y de inmediato me acerque a ella, me había interrumpido de nuevo, pero no interesaba, no quería que llorara.
—No llores, tan solo mira como él es contigo, no se merece a una chica como tu –Dije secando sus lágrimas y ella quito mis manos y se alejó un poco.
—No me toques, ni siquiera sé quién eres –Dijo en un grito leve y luego seco sus lágrimas –Sé que no me merece, pero lo amo –Hablo y yo baje mi mirada pensativo, entonces…¿Así era siempre? Porque al acercarme no olía nada de alcohol.
—Ve con el entonces, ya que ni se tomó la molestia de venir a verte –Musite y me miro.
—Seguro está enojado porque me deje llevar de ti, un joven que ni siquiera conozco, alguien que lo golpeo y se llevó a su novia de la mano como si no hubiera un mañana –Se quejó y la mire anonadado.
—Perdón entonces por tratar de ser amable y de quitarte del asqueroso humo que te tiro en la cara, perdón por defenderte de la mierda de novio que tienes –Le dije un poco enojado y ella abrió los ojos con un poco de asombro.
—¿Qué dices? ¿Y así quieres que te agradezca? Yo ni se quién eres, aparte ya has empezado a insultarlo –Me quito la mirada y yo tome aire, me pare frente a ella e hice que me mirara de nuevo.
—Tu realmente no notas que hace como diez minutos de estar aquí he tratado de presentarme, pero no me dejas hablar, entiendo que estés desesperada, que a lo mejor estés enojada con él o…. por lo que hice, lo cual fue lo correcto, pero, por favor se mas sociable, solo quiero ser tu amigo –Dije y ella sonrió un poco.
—Bueno, has dicho todo menos tu nombre –Rio por lo bajo y volvió a quitar la mirada, ya me estaba empezando a irritar, era hermosa pero irritante, y….Bueno, eso la hacía tan malditamente sexy que, valía la pena olvidar tales defectos.
—Okay, soy Pablo , llegue hoy en la tarde al intercambio y –Suspire –Si te molesto lo que hice, perdóname, es solo que me enojo un poco que una persona como él sea capaz de tratar a su novia así, es todo –Dije y ella miro con atención, no deje de mirarla esperando con ansias una respuesta pero, recibí más de lo que esperaba. Simona se paró de la silla en la que estaba y me abrazo.
—Gracias, Pablo –Hablo entre mis rizos y sentí escalofríos, sonreí satisfecho, y al dejarla de abrazar note que ella hacia lo mismo –Soy Simona _ -Estrecho mi mano y yo reí.
—Ya conocía tu nombre –Frunció el ceño confundía pero luego recordó.
—Ah, como olvidar a tu amigo… ¿Martin? –Pregunto y yo asentí.
—Sí, es un idiota.
—Es divertido, le ha caído bien a mis amigas –Informo.
—Bueno, es un encanto que tenemos el, mis amigos y yo –Lo dije en tono de burla y ella rio.
—Claro, entiendo tales dones de amigos –Rio siguiéndome el juego y luego la mire dejando de reír.
—Tú en cambio eres bastante rara –Dije y ella me devolvió la mirada, haciendo que nuestras miradas hicieran contacto.
—¿Rara?
—Bipolar.
—¿Qué?
—Si, no se…por poco pensé que estabas loca en el momento que saliste así antes de presentarme –Acepte.
—Estaba nerviosa –Dijo mirando al frente y la mire.
—¿Nerviosa? ¿Por qué?
—Por el…por…
—¿Por él? -¿Nerviosa por su novio? Que no fuera a decirme que le tenía miedo, porque algo malo de ese marica de inmediato iba a pensar.
—No…bueno, es que… -Trato de decir algo y yo la mire atento - ¿A dónde vamos? –Pregunto mirando a su alrededor, yo al instante mire igual y note que en cuestión de segundos nos habíamos alejado de la fiesta, habían unas cuantas luches que iluminaban el camino, y todo se veía muy solo y silencioso, a excepción de las olas del mar.
—No lo sé –Dije un poco ido en mis pensamientos.
—¿Y por qué no mejor volvemos? –Me tomo del brazo y me halo un poco hacia atrás.
—No…vamos a caminar un poco, no pasara nada –Le asegure y ella miro de nuevo hacia atrás.
—No te preocupes por el –Lo dije como si hubiera leído sus pensamientos, mi miro y suspiro, luego solo comenzó a caminar junto a mi sin soltarme el brazo, era una posición bastante cómoda para las mujeres, lo había notado con el pasar del tiempo y las experiencias que había tenido. En tal momento pasaron dos hombres, cada uno con una caja de cervezas, yo pare de inmediato y les hice caras.
—¿Necesitas algo? –Pregunto uno de ellos.
—¿Las llevan para la fiesta? –Pregunte y ellos asintieron -¿Podría darme dos? –El hombre de la izquierda no dijo nada y saco dos cervezas, me las dio y sonrió –Gracias, viejo –Dije y continúe con el camino que llevaba junto a Simona.
—¿Y eso? –Pregunto ella sonriente y yo le pase una cerveza.
—¿Gustas? –La mire y ella la tomo.
—Me encanta la cerveza –Acepto.
—Igual, en las fiestas casi siempre me acompaña la cerveza, una u dos están bien para mí –Dije y ella me miro mientras terminaba de tomar un sorbo.
—Una, dos…tres, cuatro….cinco y seis –Rio al igual que yo, ella tenía razón, siempre terminaba tomándome un gran número de aquellas.
—¿Y tú? –La mire pícaro y ella rio de nuevo sorbiendo de nuevo la lata llena de cerveza.
—No tengo porque mentir, siempre tomo en las fiestas –Dijo y yo rei,Simona era un poco de todo, con lo que llevaba hablándole había notado que se acomodaba fácilmente a las cosas.
—Hahaha, siendo así, señorita, déjeme invitarla a mi habitación, allí no tendrá que preocuparse de que esa lata se acabe –Musite y ella rio.
—Como diga, señor –Se sacó los tacones que llevaba puestos y tomo mi mano, ambos corrimos por el campus hasta llegar a las habitaciones de mi colegio, en recepción reclame la manilla de entrada y sin soltar su mano caminamos hasta el ascensor.
—¿Crees que haya alguien durmiendo? –Pregunto ella sin soltar su lata de cerveza, esa por cierto ya estaba casi vacía, realmente le gustaba la cerveza.
—No, escuche que todos estarían en esa fiesta –Musite y abordamos al ascensor.
—Bueno, podríamos poner música –Ideo.
—Apoyo esa moción –Ambos reímos y salimos al pasillo, el ascensor cerró sus puertas, y a cortos pasos llegamos a la puerta de la habitación, la abrí sin dificultades y solté su mano para que pudiera conocerla.
—¡Wow! Uno viene aquí a algo similar de vacaciones –Rio observando la habitación y yo camine hasta mi maleta riendo por su comentario, saque mis bafles y los conecte con mi reproductor de música –¿Que música te gusta? –Pregunto tomando mi reproductor de música y mirando las canciones, yo camine hasta las puertas del balcón y las abrí para recibir la luz y el frio de la noche, luego camine hasta la cocina y saque unas cuantas cervezas, ella se volteo a mirarme y rio, puso una canción movible y tiro sus tacones sin importar a donde cayeran, yo reí y le tire otra lata de cerveza, ella la abrió rápidamente y se la tomo en menos de nada. ¿Qué demonios?
—¿No te crees capaz? –Pregunto tirando la lata de cerveza ya vacía – Quitan la sed y todo –Dijo.
—Lo sé, pero capaz de eso que hiciste, imposible –Reí y ella tomo asiento a mi lado, tomo otra lata de cerveza y miro la que llevaba en mi mano.
—¿No vas a intentarlo? –Pregunto y yo sonreí.
—Tal vez ni lo logre, pero… lo intentare –Dije y ella se volteo a mirarme.
—A la cuenta de uno…..dos…..¡YA! –Grito animada y yo casi que me tire la cerveza en la camisa, pero lo hice, ella aplaudió y se tomó una ella, la mire asombrado y tome otra también.
—¿Así es como tomas entonces? –Pregunte agitado y ella sonrió dejando la lata en la mesa.
—Claro que no, pero es divertido hacerlo –Dijo.
—No te equivocas –Reí con ella y deje mi lata de cerveza a un lado de la de ella.
—Entonces…¿De qué colegio eres? -Pregunto.
—Del Junior McKensie, a un avión de aquí según lo que viajamos –Informe -¿Y tú?
—California, también un avión –Sonrió.
—¿Tu novio también viene de alla? –Pregunte.
—Sí, por lastima –Bufo y yo rei.
—Hey pero, hace un rato me dijiste que lo amabas –Dije y ella sonrio no muy convencida.
—Creo amarlo, no lo amo –Dijo y sorbo un poco de cerveza.
—¿Cómo es eso? –Me miro sonriente.
—No es importante, ahora –Dijo y yo sonreí dándole tranquilidad.
—¿Tienes hermanos? –Pregunte cambiándole el tema.
—No. ¿Tu? –Tenía su mirada ida.
—Sí, una hermana –Sonreí al recordarla.
—Oh, y…¿Se parece a ti? –pregunto mirándome.
—¿Qué tratas de decirme? –Sonreí coqueto y ella me quito la mirada.
—No me coquetees –Rio y se paró para tomar otra cerveza de la cocina -¿Te llevo una? –Pregunto y yo asentí.
—No te estoy coqueteando –Reí y ella se sentó de nuevo a mi lado.
—Bueno, entonces me pareció a mí –Me miro a los ojos y lo mismo hice yo, tenía unos ojos hermosos, no, ella, toda ella era hermosa, y la poca personalidad que ya le conocía era de las más geniales, tanto así, que nunca había conocido una asi en una chica.
—Te pareció –Sonreí.
—No me sirven tus trucos de encanto, Pablo–Rio. Ella era inteligente.
—¿Qué dices? –Me hice el estúpido.
—Busca conmigo cosas más originales –Sonrió tentadora y sorbo de nuevo la lata de cerveza, me había dejado demasiado pensativo, me había puesto retos y…¿Quién en la vida le había hecho eso ha Pablo? Nadie, para ser sinceros, y no iba a dejarme ganar de ella.
—¿Bailas? –Pregunto sacándome de mis pensamientos y me tomo de la barbilla –Te estoy hablando, rizado –Rio cuando sus ojos se encontraron con los míos y tome sus manos para ir a bailar, ambos ya estábamos un poco mareados, era una buena sensación.
—No se bailar –Reí mientras la tomaba de la cintura y empezábamos a dar vueltas por toda la habitación.
—No seas malo, Pablo, haz lo que te nazca –Dijo dando cada vez más vueltas y comenzando a reír al mismo tono mío, eso nos estaba haciendo marear más. Era genial.
—No puedo más –Dije dejando de dar vueltas y ella solo se tiro al mueble rendida, lo mismo hice yo a su lado, y la mire suspirando, ambos estábamos agitados.
—¡Que mal bailarín eres! Súmale a que eres un completo aburrido –Dijo con sus palabras enredadas, nos habíamos embriagado a punta de cervezas, y eso no era normal, apenas nos conocíamos, Reí y cerré mis ojos sintiendo como todo me daba vueltas.
—¿Tienes idea de lo que te hice? –Pregunte mirándola y viendo como en menos de la nada ya había caído completamente dormida, sonreí al verla así pero no me atreví a nada, ya que estaba mareado y si la cargaba podría dejarla caer, quite las latas de cervezas vacías y camine hasta la cama, quite su tendido y la arrope a ella con eso, vi que tenía gran parte de su abdomen descubierto por su camisa, así que hale un poco de esta con delicadeza para cubrirla, y luego solo me tire a la cama mirando como dormía. En minutos perdí la noción del tiempo. 

Había sido una gran noche, bueno una muy rara con una persona que no sabía nada de mí, pero… que sabía entenderse conmigo, y eso más que nada me había encantado de Simona.

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