Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

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7. Capitulo 6

Una camarera se acercó a nuestra mesa, interrumpiendo el momento de silencio que se había instalado entre nosotros.

-Buenos días, ¿les puedo traer algo?- no sé si me pareció, pero creo que lo había dicho más fuerte de lo habitual, haciéndonos desviar la mirada hacia ella rápidamente al percatarnos que nos hablaba a nosotros. Sentí que mis mejillas enrojecían de la vergüenza. Ella no lo notó debido a que sus ojos se encontraban posados en Harry. Él tartamudeó un poco, buscando las palabras para responderle a la chica.

-Uh, un café, por favor- respondió torpemente. La chica anotó en su libreta y se volteó hacia mí de mala gana.

-¿Y tú?

-Un frapuccino, por favor.

-De acuerdo, ya se los traigo- se volteó y comenzó a caminar hacia el mismo lugar donde había venido, sin antes echarle una última ojeada a mi acompañante. Por no decir ‘hacerle un scan de rayos X’. Puse los ojos en blanco y me giré hacia el lado de la ventana. Le hubiera gritado una sarta de barbaridades, de no ser porque el lugar estaba lleno de gente. Creo que Harry se dio cuenta de lo que estaba pensando con solo mirarme. Comenzó a reír, yo lo fulminé con la mirada.

-Sólo olvídalo- dijo cuando se calmó- Las de aquí son todas iguales..

-Te refieres a lo…-traté de buscar una palabra que no me hiciera sonar grosera- fáciles?

-Sí, dejémoslo ahí. Demasiado fáciles…

En ese momento llegó la misma camarera para dejar nuestro pedido.

-Gracias- dijimos al mismo tiempo. Alcancé a ver cómo la chica deslizaba algo debajo del vaso plástico de Harry al ponerlo frente a él. Luego se retiró sin decir una palabra.

-Es lo que creo que es?- pregunté. Levantó su vaso para comprobar y sacó un pequeño papel con algo escrito.

-Sí- bufó. Lo hizo un bollo diminuto y lo tiró por una ventana superior que se encontraba abierta. Ahora era mi turno de reir. –Demos un paseo- dijo.

-Temes que la chica vuelva y se te tire encima?- bromeé.

-Ja. Ja, ya vámonos- dejó 30 libras sobre la mesa y se levantó. Lo seguí.

Deambulamos por la calle durante un rato, sin ningún rumbo fijo. Llegamos a un parque y nos sentamos sobre el césped.

-Sigue siendo tu turno- dije. Sonrió.

-Tienes razón. Déjame pensar un segundo- entrecerró los ojos y se mordió el labio inferior, desviando la vista hacia otro lado mientras pensaba. –De acuerdo. ¿Tu color favorito?- reí.

-¿Estamos en jardín de infantes?

-Sólo contesta la pregunta!

-Está bien…Violeta. Mi turno… ¿Lugar favorito en el mundo?

-Mi hogar, en Holmes Chapel- sonrió.


Así seguimos durante un buen rato. Habremos estado hablando en ese parque por lo menos tres horas. Varias de las preguntas eran bastante infantiles, pero preguntas al fin. La gente que pasaba a nuestro lado nos miraba extrañada al vernos reír como dos niños. Todo eso me hacía recordar a mi infancia con Louis y Niall, jugando por horas en nuestro patio trasero.

FLASHBACK

-Louis, Jojo se va a caer al pozo de los cocodrilos, tienes que ayudarla, no hay tiempo! –le gritaba un muy pequeño Niall a mi hermano gemelo.

-Ya la tengo!- gritó Louis. Se lanzó sobre mí, cayendo ambos al piso. El ‘cocodrilo’ que en realidad era nuestro perro, Sparkle, comenzó a lamernos la cara y mordisquearnos, siguiéndonos la corriente, mientras nosotros reíamos a carcajadas y Niall nos observaba desde nuestra usual guarida, la casa del árbol.

FIN FLASHBACK

-¿Mejor amigo? Sin contar a tu hermano- preguntó Harry. No me era necesario pensarlo dos veces.

-Niall- me quedó mirando, como si esperara a que agregara algo. Suspiré- Volvió con su madre a Irlanda cuando sus padres se divorciaron. Hace unos 3 años, quizá un poco más..-dije con tristeza.

-¿Nunca más hablaron?- preguntó.

-En ocasiones-admití- Pero no mucho. – “No cómo me gustaría” pensé para mis adentros.

-Lo siento- dijo. Me encogí de hombros.


Cuando nos dimos cuenta de la hora, eran casi las 4pm. Habíamos estado casi toda la tarde hablando. Harry se encontraba a mi lado recostado en el césped, mirando al cielo. Lo imité, tratando de ver qué observaba tan fascinado. Me rendí luego de varios segundos.

-Deberíamos ir yendo- comenté. Suspiró y se incorporó automáticamente.

-Hora de levantarse!- exclamó. Luego se llevó una mano a la sien y apretó los ojos fuertemente- Ouch, no veo- se quejó. Reí.

-Sólo a ti se te ocurre levantarte de esa manera- dije ya de pie. Abrió un ojo para observarme desde el suelo. Sentí que me tomó por los tobillos y no pude evitar dejar escapar un gritito. De un momento a otro, estaba de nuevo en el suelo, recostada sobre Harry, ambos riendo.

-Eso fue trampa!- me quejé.
-Técnicamente no lo fue ya que sigo en el suelo- se defendió. Levanté la cabeza y estaba observándome. Sus ojos verdes me miraban fijamente, resultaban hipnotizantes; por momentos creía que me atravesaría con la mirada. Abrí la boca para decir algo, pero nada salió de ella. Un extraño cosquilleo me recorría todo el cuerpo, y no me percaté de cuán cerca estábamos hasta que sentí su respiración pegando en mi rostro. Entré en pánico y carraspeé.

-S-sí, m-mejor vayamos- tartamudeé un poco. Rodé sobre mi cuerpo para alejarme de Harry y me volví a parar.

-De acuerdo- se limitó a responder.

Caminamos en silencio por unos minutos que me parecieron una eternidad. Cuando estábamos casi a dos cuadras del apartamento de Harry, recordé que aún debía ir por mis cosas.

-Oh, mierda- susurré

-¿Qué sucede?- sonó preocupado.

-Debo ir por mis cosas, tu ve al apartamento, no debería tomarme más de media hora –comencé a caminar en la dirección opuesta.

-¿Qué? No, espera! –me siguió- Iré contigo.

-Harry, en verdad no creo que sea una buena idea. Dylan es demasiado celoso, si llega a estar en el apartamento sólo generará más escándalo –el solo hecho de mencionar su nombre aún provocaba que me diera un vuelco el estómago, recordando todo lo sucedido la noche anterior.
Paró de caminar, me tomó de los hombros y me hizo girar, quedando enfrentados.

-Iré contigo y no hay excusa capaz de detenerme. No me importa si es celoso, él fue quien te engañó –hice una mueca- Lo lamento, eso fue duro. No dejaré que vayas sola, nunca sabes lo cruel que puede ser, no quiero que te lastime más de lo que ya lo hizo. –llevó una mano a mi rostro y corrió un mechón de pelo dulcemente.

Me acerqué a él y rodeé su cuello con mis brazos, abrazándolo fuerte. Por un momento pareció dudas pero me devolvió al abrazo al instante. Nos quedamos así por unos minutos; al parecer ambos necesitábamos un buen abrazo. Le di un beso en el hombro y me separé.

-Está bien, vamos-

El camino a mi apartamento se me hizo lento. Creo que inconscientemente, mis pies trataban de rehusarse a ir en esa dirección. Cuando por fin llegamos, supe que no había vuelta atrás. “No seas tan cobarde” pensé para mí misma. Era ahora o nunca. 

-Hay que entrar- dijo Harry, adelantándose -¿Tienes llave?- asentí, aún parada en el mismo lugar. Volvió, me tomó de la mano como si fuera una niña pequeña que no puede cruzar la calle, y me dirigió a las escaleras del edificio.

Saqué las llaves que aún llevaba en el bolsillo y la inserté en la cerradura del apartamento

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