Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

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45. Capitulo 44

Narra Joanna


La tenue luz del sol ingresaba por la ventana frente a mi cama, dándome en el rostro de lleno. El verano cada vez se disipaba con más rapidez, destacándolo con sus heladas mañanas y acrecentadas nubes sobre el usual azul del cielo. El silencio en el ambiente era tan profundo que se sentía como estar bajo el agua, siendo ocasionalmente interrumpido por los lejanos ladridos de perros y el piar de pájaros en algún árbol cercano. Abrí los ojos y me incorporé en la cama lentamente, absorbiendo todo a mi alrededor curiosamente, decidida a aprovechar cada minuto que pudiera quedarme recostada antes de que mis músculos protestaran por ponerse en movimiento. 

El cuarto de Gemma era de un simple y monótono blanco, siendo sólo interrumpido por el escaso inmueble y los viejos pósters de Take That y Busted pegados aquí y allá. Sólo había una pequeña ventana que permitía el paso del sol, lo que, contradictoriamente, proporcionaba tanta luminosidad al reflejarse sobre las paredes, que hasta un ciego hubiera sido capaz de ver. Una infinidad de perros, gatos, osos y elefantes de peluche parecían seguir cada uno de mis movimientos con sus ojos falsos y mirada inquietante desde el pequeño sofá individual en el cual los había colocado despreocupadamente siete noches atrás para adueñarme de su lecho. Seguramente por eso parecían acusarme de algo.

Media hora de vagancia y un cepillado de dientes más tarde, me encontraba bajando las escaleras hacia la cocina, donde encontré a Anne en la barra de desayuno junto a una chica de cabello castaño largo y lacio, y el par de característicos ojos verdes de la familia Cox; ambas sorbiendo de sus tazas casualmente mientras hablaban en murmuros animados.
Anne levantó la mirada y sonrió al notar mi presencia, aunque su mirada denotaba algo de sorpresa. 

-Buenos días, Jojo. ¿Qué haces levantada tan temprano?

Fruncí el ceño y lancé una mirada rápida al reloj sobre la pared; las 8,30am. Sí que era temprano. 

-Oh, um, ya no podía dormir...-respondí simplemente.

Asintió despreocupada. -¿Café?

-Sí, por favor. 

-Oh, por cierto, ella es mi hija; Gemma- dijo mientras se giraba hacia la alacena. 

-Eso supuse- sonreí, acercándome a Gemma. -Ustedes son todos idénticos...

Gemma rió y me abrazó por los hombros, sorprendiéndome por completo. -Al fin te conozco, sé tanto sobre ti que era prácticamente vergonzoso no conocerte en persona!-. Sentí mis mejillas sonrojarse y le devolví el abrazo, sintiéndome más en confianza gracias a su gesto de aprobación.

Anne regresó junto a nosotras con mi taza de café, riéndose a la vez que Gemma me soltaba. -Ya, no la apabulles, acabas de conocerla...-regañó a su hija burlónamente. Gemma sólo le sacó la lengua y me guiñó un ojo. 

-Ten, yo las hice..-sonrió a la vez que me acercaba un plato con tostadas aún tibias.

-Gracias-reí. -Así que, ¿hace cuánto llegaste?

-Umm- se fijó la hora es su móvil. -Media hora, más o menos. 

Asentí. -Escucha, te devolveré tu cuarto en unos minutos y así podrás instalarte, lo prometo. Sólo debo mover mis cosas...

-Oh, no no-me interrumpió rápidamente. -Dormiré en el cuarto de Harry, no te preocupes..

-¿Qué? No, Gemma, es tu cuarto. En serio, está bien, yo dormiré en el sofá o algo.

-A Harry no le molestará. En serio, no es problema, quédate en mi cuarto..

Dudé por unos momentos, sintiéndome totalmente culpable por usar su cuarto ahora que ella había vuelto.

-A menos que tú quieras dormir con él-sugirió burlónamente mientras daba un mordisco a su tostada, haciéndo que Anne se ahogara con su trago de café. 

-Gemma, sabes las reglas- su madre la fulminó con la mirada, a la vez que mi rostro completo se incendiaba y mis ojos buscaban desesperadamente un lugar donde esconderse. 

-Sí, sí, como sea, solo bromeaba- logró pronunciar entre risas. 

-¿Aún duerme, por cierto?-pregunté luego de unos minutos.

-¿Harry? No, salió a correr hace casi una hora, justo luego de que Rob se fuera a trabajar.- replicó Anne indiferentemente.

-Ni siquiera alcancé a verlo- añadió Gemma con mirada resignada.

Suspiré y observé mis manos mientras masticaba un trozo de tostada. 

-No es bueno...-susurré, aunque más para mí misma.

-¿Por qué no?- preguntó Gemma curiosa.

-Jamás corre a menos que haya algo molestándolo o estresándolo..

-No me preocuparía demasiado, quizás sólo necesita despejarse..-Anne intentó calmarme. 

-Oh!-gritó Gemma de repente, por poco provocándo que arrojara mi taza del susto. -Vendrás a la boda, ¿cierto?

-¿Cuál boda?- inquirí, confundida.

-La mía!..En dos semanas-su expresión se tornó decepcionada.

-T-Tú, ¿te casas?- tartamudée.

-Sí, le avisé a Harry, mucho antes del accidente, en abril creo..¿No te había contado?

"No. No me contó nada"



Narra Harry


<<Sus labios..Sus labios contra los míos. Sus manos en mi pelo. Nuestros alientos mezclándose.>>

Corrí más fuerte, obligándome a sentir el viento fresco contra mi cara y el ardor de mis músculos y pulmones debido al esfuerzo. 

<<Mamá empujándome en la hamaca del parque con una sonrisa orgullosa en su rostro. Robin enseñandome a pintar la pared de casa correctamente mientras mamá cocinaba. Gemma sosteniendo mi mano mientras el doctor sacaba la radiografía de mi pierna rota. >>

<<Y luego sus labios de nuevo. Sus labios besando los míos como si fuera la última vez. Y mis manos recorriendo sus brazos. Y una canción sonando en el fondo. Y mucha luz, demasiada luz. >>

<<Y lluvia, mucha lluvia cayendo desde el cielo como arrojada de un gran balde desde lo alto. Y un río. >>

Corrí hasta que el dolor en mis costillas se volvió tan terrible que ni siquiera lograba respirar adecuadamente. El ardor en mis músculos ya era insoportable, y la bruma en mi cabeza ya imposible de disipar con un simple pestañeo o una siesta de varias horas.

"¿Por qué a mi? ¿Por qué no a alguien más?"

Los fragmentos de recuerdos perdidos ahora no solo llegaban en sueños, sino durante todo el día. Pero eran justamente no más que eso; fragmentos. Pedazos de memorias totalmente sueltos como la hoja de un libro arrancada al azar o un fotograma de película; un milésimo trozo de memoria que podía crear desastres si no se lo conectaba de manera y en el lugar correctos. Fragmentos tan pequeños como irritantes.

<<Su perfume, sus manos, sus labios..>>

"¡¿Los labios de quién?!"

Me senté sobre el húmedo césped de un parque, abrazando mis piernas a mi pecho y tratando de transformar mis siseos de dolor en una respiración normal. Gotas de sudor caían por mi frente y un dolor punzante atacaba mis sienes a la vez que una terrible sensación de mareo se apoderaba de mí. Y de repente me encontré encorbado sobre mí mismo, despidiendo todo el contenido de mi estómago en la acera.

Me recosté contra el frío césped y dejé que mi estómago y mi cabeza se asentaran mientras observaba el cielo nublado sobre mi cabeza. 

"Sólo quiero mi vida de vuelta.."




DOS SEMANAS MÁS TARDE

-Vamos, Harry! ¿Qué es lo que te lleva tanto tiempo? La boda de tu hermana es en quince minutos!- escuché el sermón de Robin desde el living.

-Uh, en seguida bajo!

Luchando con el nudo del moño alrededor de mi cuello, traté de mover mis temblorosas manos lo más delicadamente posible para no hacer un desastre con él.

-¿Necesitas ayuda con eso?

Me volteé y mis ojos se toparon con Joanna, enfundada en un vestido al hombro color champagne hasta la altura de sus rodillas. Su pelo iba recogido en una trenza algo deshecha, dejando algunos rulos enmarcando su rostro, aunque supuse que ese era el efecto que quien sea que la hubiera peinado había querido lograr. 

-Um, sí, por favor..

Asintió y se acercó a mí lentamente, sus tacos resonando contra el parqué de mi cuarto. La observé atentamente mientras deshacía el nudo creado por mí anteriormente para luego concentrarse en cada vuelta que el listón debía dar para quedar prolijamente anudado. 
Los huesos de su clavícula resaltaban levemente cada vez que respiraba profundo, causando tal efecto que por momentos parecían ir a perforar su delicada piel. Una fina cadenita de plata colgaba casualmente de su cuello, portando una pequeña gota color zafiro que reposaba justo por debajo de su garganta. La tomé entre mis dedos gentilmente, rozando a penas la piel descubierta de su pecho en el proceso, sintiéndola encogerse levemente ante el contacto.

-Combina con tus ojos- comenté. Sus ojos, los cuales aún se encontraban fijos en el moño, finalmente se encontraron con los míos y las comisuras de sus labios se curvaron lentamente.

-Sí, eso dijiste..-rió suavemente. Fruncí el ceño.

-¿Cuándo?

-Cuando me lo diste...Fue un regalo de cumpleaños- sonrió algo melancólica.

-¿En serio?Pues...Sí que tenía buen gusto.-contesté. Rió y puso los ojos en blanco.

-Ya, debemos irnos.

-De acuerdo, pero primero...-comencé a mirar alrededor de mi cuarto desesperadamente, consciente de que casi no quedaba tiempo y me regañarían en grande si llegábamos tarde por mi culpa. -¡Espera aquí!- grité a la vez que salía disparado hacia el patio trasero. Arranqué cuidadosamente una de las magnolias blancas de mamá que crecían allí, ignorando por completo el sermón que eso me ganaría, y volví ágilmente sobre mis pasos de regreso al cuarto.
Me paré frente a Joanna, quien se encontraba sentada sobre mi cama, y ofreciendo la flor en una mano, me incliné ridiculamente al igual que había visto hacer a los caballeros reales de tantas películas para niños.

-Bella dama, ¿me haría el honor de ser mi cita por esta noche?- gesticulé exageradamente. Joanna estalló en risas. -Hiere mis sentimientos, señorita.-fingí seriedad. Puso los ojos en blanco.

-¿En serio? ¿Tanto drama por esto?

-Bueno, sí..Estar solo en una boda, incluso aunque sea la boda de tu hermana, es terriblemente deprimente. Y estoy dispuesto a lo que sea para que digas que sí.

-Hmm, buen punto...Está bien, caballero. Aceptaré su oferta-asintió educadamente a la vez que tomaba la flor y la colocaba en su cabello, cuidando de no deshacer su peinado. Una vez que se paró, ofrecí mi brazo, el cual tomó sin protestas.

-¿Lista?

-Lista.-sonrió ampliamente.

 

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