Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

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41. Capitulo 40

Narra Joanna


-Bien, comience a hablar- lo apuró Harry.

-En realidad, quería esp..-

-Ya estamos aquí- anunció Louis, ingresando al cuarto de a saltitos, seguido por Liam, Anne, Robin, Niall y Zayn. 

-Oh, de acuerdo. Ahora que están todos aquí, comencemos...

Louis se dirigió a donde yo estaba sentada, me dio un beso en la mejilla y se sentó junto a mí tras palmearle la pierna a Harry. Niall me revolvió el pelo cariñosamente para luego recargarse contra la pared junto a Liam, y Zayn me dirigió una sonrisa tímida desde la otra punta del cuarto. Anne me abrazó rápidamente y se quedó junto a Rob en el lado derecho de la cama.

-Los últimos exámenes salieron muy bien; las vértebras del cuello han mejorado notablemente por lo que creo que un cuello ortopédico no será necesario, aunque sí te pediré que lo muevas lo menos posible. Los moretones en el rostro ya son casi invisibles al igual que los cortes... Y tus costillas continúan sanando, ¿cómo las sientes?

-Duelen bastante cuando respiro...-Harry hizo una mueca.

-Quieres decir todo el tiempo..-se carcajeó Niall. Liam le golpeó el brazo y le lanzó una mirada de advertencia; Morgenstein luchaba por contener su risa, Harry hizo caso omiso al chiste, permaneciendo inmóvil como una estatua y mirando a los demás como si el chiste estuviera en chino. 

-Toma, antes de que lo olvide- murmuré a Louis y le pasé las llaves de su auto. -Gracias- sonreí. 

-Oh, no hay por qué. Supuse que querrías venir sola..

-La otra buena noticia-continuó- es que te dejaré ir. Mañana mismo te daré de alta y podrás volver a tu casa. No solo, por supuesto; te quiero acompañado por un tiempo. Vendrás a controles mensuales por el daño en esa cabecita tuya y veremos si hay algún progreso..-finalizó el doctor. -Um, creo que no estoy olvidando nada...Oh, cierto- comenzó a hurgar en el bolsillo de su guardapolvo blanco hasta sacar un sobre de papel madera. -Joanna, esto es para ti...-estiró su mano y me lo entregó. Alcé una ceja y lo observé curiosa.

-¿Qué es?- pregunté atónita. El sobre era completamente liso y sin ninguna inscripcion visible pero había algo rígido del tamaño de una gran nuez en el fondo que casi ni pesaba. 

-Pues, en realidad no lo sé, no es de parte mía... En fin, eso es todo. Mary les entregará lo que rescatamos de sus pertenencias cuando firmen el acta de egreso; sé que Harry es mayor de edad pero debido a su condición, necesitaremos la firma del adulto responsable. Los veré mañana en la mañana- sonrió y, tras saludarnos y aceptar nuestros agradecimientos, se retiró sin más.

-¿Qué hay dentro?- preguntó Louis impaciente.

-¿Acaso me has visto abrirlo?

-¡Sólo abre el maldito sobre!

-De acuerdo, cálmate!

-Apuesto a que es una declaración de amor de su parte- rió Niall.

-Sólo cállate, ¿quieres?- lo regañó Zayn. ''¿Desde cuando se tienen tanta confianza?'', pensé. 

Salí del cuarto secundada por Niall y Louis, mientras el resto se quedó dentro junto con Harry. Di vuelta el sobre y lo abrí delicadamente. Lo primero que mis dedos rozaron fue un trozo papel; lo saqué y lo leí con atención.

"Sé que no es una disculpa, pero espero que sirva para cubrir parte de todo lo que he hecho mal. Fue un regalo para ambos y no me siento cómodo siendo el que se lo quede. Espero le saques provecho... D xx"

Hundí mi mano en el sobre nuevamente hasta llegar al objeto rígido que había sentido antes a través del papel. Un pequeño huevo de plástico negro hacía de mango a un trozo de metal con intrincados diseños grabados en él.

-¿Es eso...?- comenzó Niall.

-Una llave de auto- finalizó Louis.

-Dylan me dejó el auto- dije atónita.



AL DÍA SIGUIENTE


-¿Estás nerviosa?- preguntó Louis mirándome por el rabillo del ojo, su mirada concentrada en la calle frente a él.

Suspiré. -No..Sí..Quizás un poco...-

-¿Qué te angustia?- 

-El no saber qué hacer o cómo reaccionará. El temer que algún día todo sea demasiado para él, huya y reconstruya una nueva vida por miedo a conocer la que ya posee...¿tiene sentido?

-En realidad, sí. Pero sabes que no se irá; ustedes son su familia, son lo único que tiene. Y sé que una parte de él los recuerda. Si no fuera así, habría reaccionado muchísimo peor...

-Tú no lo viste esa mañana...-sacudí mi cabeza y miré por la ventanilla del auto. El sol resplandecía en el cielo, despejado y azul como raramente se lo veía. El aire de la mañana estaba apenas fresco y ni siquiera había tanto tráfico en el centro. Era curioso observar cómo todo parecía tan perfecto allí fuera, cómo el mundo continuaba girando para muchos en momentos en que se detenía para otros. Era como tomarse un día libre del trabajo, de la universidad, de lo que fuere y conducir por la ciudad, observando a los transeúntes y preguntándote si en un día normal tú te ves igual de apurado y tensionado que ellos.

-¿Quieres hablar de ello?- preguntó al ver que no continuaba. 

-No, lo siento- admití. -Preferiría no revivirlo...

-Está bien, sabes que estaré aquí si me necesitas, o si algún día quieres contármelo..-extendió su mano y tomó la mía afectuosamente. Asentí y deposité un beso sobre sus nudillos. -¿Y ahora qué?- dijo luego de unos minutos.

-Bueno, supongo que Anne se quedará un tiempo, y yo deberé volver al trabajo y a la universidad antes de que me echen de ambos lugares..

-...Mírale el lado positivo-me alentó. Fruncí el ceño y lo miré.

-¿Cuál se supone que es?

-Ahora que tienes tu propio auto, podrás ir y venir por tu cuenta y no necesitarás de mí ni de Niall...

-¿Y eso qué tiene que ver con Harry?

-...En verdad no lo sé, intenté hacer una broma pero no me salió- hizo una mueca. Reí silenciosamente.

-Creo que tendré que ingresarte a ti en el hospital...

-Ya llegamos- anunció.




-Muy bien, firme aquí, aquí...y aquí- le indicó Stella, la recepcionista, a Anne, entregándole el acta de egreso que certificaba que Harry estaba siendo dado de alta. Mary entró entonces, cargando una pequeña caja de cartón. De ella, extrajo una chaqueta negra, un teléfono móvil levemente rayado en su tapa y una cadenita de plata con un extraño dije en forma de un avioncito de papel.

-Esto es lo que salvaron los paramédicos- dijo, a la vez que me entregaba los objetos pertenecientes a Harry. -Creo que la chaqueta está un poco manchada de sangre, pero estoy segura de que con un buen lavado se quitará- sonrió débilmente. -Lo más extraño es que el móvil no haya sido destruido en el coche, se encontraba en el suelo del mismo...

Asentí. -Gracias....Um, sólo por curiosidad, ¿qué sucedió con el coche?

-Oh, de hecho, fue consumido por el fuego. Comenzó a derramar combustible luego del impacto y provocó una explosión. Afortunadamente, los paramédicos llegaron antes y lograron salvar a su prometido. Los restos fueron directo a una chatarrería..

-C-claro- tartamudeé.



Una vez que Anne hubo finalizado con los trámites, nos dirigimos al cuarto 306 en busca de Harry. Un gran bolso se encontraba sobre su cama, ahora hecha y en la cual él se encontraba sentado, ya cambiado de ropa y con un mejor aspecto.

-Hola- sonrió levemente. 

-Hola cariño- Anne se acercó a él inmediatamente y depositó un beso sobre su mejilla, revolviendo su cabello tiernamente. Harry no se alejó pero logré ver cómo sus hombros se tensaban ante el contacto y sus manos se cerraban en torno al edredón de la cama casi inconscientemente. 

-¿Cómo te sientes?- me limité a preguntar.

-Bien, supongo. No ha cambiado mucho desde ayer...


Robin y Morgenstein entraron entonces al cuarto, conversando casualmente.

-De acuerdo, ¿listo para salir de aquí muchacho?- sonrió Robin y se acercó a tomar el bolso de Harry. Éste último asintió decidido y se puso de pie.

-Oh, por cierto,-comenzó Morgenstein. -Ya hice algunas llamadas y arreglé todo; aquí tienen los datos del hospital y el profesional que se ocupará de sus revisiones. Cualquier duda o preocupación que le surja, él me la hará saber...Bueno, fue un placer haberlos conocido y espero volver a verlos algún día. Aunque no en las mismas circunstancias, por supuesto..-se dieron un apretón de manos con Robin y Harry y luego nos saludó a Anne y a mí.

-Muchas gracias, Richard, por todo- sonrió Anne.

-No hay por qué- dijo mientras se dirigía hacia la puerta. -Recuerda lo que hablamos, dale tiempo, ya todo se solucionará- murmuró al pasar a mi lado y apretó mi hombro afectuosamente.

-Gracias- respondí. Había algo que me rondaba la cabeza y no lograba comprender. ¿No se suponía que Richard se encargaría de las revisiones de Harry? Es decir, él mismo lo había dicho el día anterior y, ¿por qué habría de derivarlo cuándo él es el único que conoce su caso completamente? "Quizás sólo estoy paranoica," pensé. -Anne, ¿puedo hablar contigo un segundo?- indiqué hacia el pasillo. 

-Claro- asintió y me siguió. Una vez que estuvimos fuera del cuarto, entrecerré la puerta para que no lograran escuchar. 

-¿De qué hablaba Morgenstein? ¿Hay algo que no me hayan dicho?

Suspiró y miró al suelo por unos segundos. Luego volvió a fijar su mirada en mí. -Lo llevaremos de vuelta a Holmes Chapel con nosotros..-admitió. Tragué saliva. "Por Dios, esto no está pasando. No pueden llevárselo, por favor no.."

-¿Ninguno puede quedarse aquí con él? ¿Que hay de Gemma? Quizás podrían llamarla o..-

-Queremos que vengas con nosotros- aclaró.

 

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