Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

25Me gustan
10Comentarios
10949Vistas
AA

38. Capitulo 37

Narra Joanna


Oh Dios, no.

-¿Louis? ¿Qué estás...?

-Maldita sea, responde, Joanna! ¿¡Sabías que éramos adoptados?!...- tragué ruidosamente, observándolo con ojos abiertos de par en par. Hacía años que no me llamaba por mi nombre completo, y ahora se sentía como si estuvieran hundiendo un cuchillo en mi pecho, acuchillándome con él, una y otra vez. –Oh espera, quizás era sólo uno de nosotros. Es decir, ¿siquiera eres mi hermana? Porque quizás esa es la razón por la cual decidiste ocultármelo, porque NO estás biológicamente programada para amarme y contarme todo, ¡¿no es así?!

-Louis, no digas eso, sabes que soy tu hermana! – Lágrimas comenzaron a resurgir en mis ojos, nublando mi visión.

-No, en verdad no lo sé. –escupió las palabras secamente. –Sólo pensé que sí...-corrí en dirección a la puerta y tiré de su mano a la vez que él giraba hacia el pasillo. –No me toques, sólo...no puedo estar cerca de ti en este momento...

-Por favor, Louis, no seas así, déjame explicarte!- supliqué a la vez que él libraba su mano de la mía violentamente.

-NO! DIJE QUE ME DEJARAS SOLO!- me dio la espalda y se retiró rápidamente, pisando ruidosamente contra el piso de azulejos del hospital. Giré hacia Niall, quien ahora estaba a mi lado, congelado en el lugar. No podía pensar en una manera adecuada de “darle la bienvenida”; las cosas ya se habían ido al carajo, por decirlo amablemente. 

-¿Por qué están aquí?

-Vivimos aquí ahora- bufó. –O al menos ese era el plan...Iré a buscarlo para que puedan resolver todo esto...- y sin más, se retiró del cuarto y en la misma dirección que Louis. 

Me senté en el suelo con la cabeza entre las manos y me limité a intentar tranquilizarme. El silencio reinó por unos minutos, ninguno de nosotros se animaba a emitir un simple sonido por miedo a desatar la catástrofe, o mejor dicho, hablar de la que ya había empezado, a pesar de que estaba segura de que no era nada comparada con la que me esperaba mientras estuviera en aquel cuarto. 
De repente, me di cuenta de que todo empezaba a encajar, de alguna manera u otra; la razón por la que jamás había visto a Harry feliz con su vida. A lo largo de estos meses, me había convencido de que la única razón de su comportamiento extraño y miserable era la incomodidad que quizás estaba implícitamente instalada debido a nuestro previo “intento de relación”, si es que se le podía llamar así. Todo había sido por un endemoniado secreto, un secreto que lo estaba carcomiendo por dentro, un secreto en el cual mi vida entera estaba basada; un secreto del cual yo ya estaba enterada, pero mi hermano no. 
Cuando ya no pude soportarlo, levanté la mirada y me encontré con cinco pares de ojos observándome fija y pacientemente.

-¿Cómo se enteró?- pregunté a Liam. No respondió, sino que se limitó a mirar en dirección a Aubrey; ésta carraspeó y se enderezó inconscientemente.

-Yo le dije- admitió, y creo que fue la primera vez en todos esos meses que verdaderamente le creí algo; en sus ojos se traslucía la honestidad, y algo más que no lograba reconocer...una extraña mezcla de rencor, culpa y...pena. –Yo no...-tragó saliva. –Nunca pretendí que llegara a esto, lo lamento...

-Pues menudo momento para arrepentirse- bufó Zayn. Le dirigí una mirada indicándole que se callara.

-¿Por qué lo hiciste, Aubrey? ¿Cómo es que tú te enteraste?- pregunté incrédula.

Suspiró pesadamente. –Sólo lo quería devuelta... – Fruncí el ceño.

-¿”De vuelta”?- repetí.

-Aubrey no existe, Joanna...-su voz tembló. –Soy Tanya Richards, su ex... Jamás quise herir a nadie, lo juro. Es sólo que...No soportaba la idea de que él fuera feliz con alguien más. Es por eso que en cuanto me enteré de que estaba con alguien, decidí intervenir. Le dije cosas, lo obligué a hacer cosas, todo con el propósito de que llegaras a odiarlo tanto que terminarías alejándote de él para siempre. Le conté que eras adoptada e inventé muchas otras cosas de las cuales me avergüenzo completamente... Sabía que la simple idea de que salieras lastimada por todas las cosas que saldrían a la luz lo destruía por dentro, es por eso que decidí atacarlo en su punto más débil; tu sufrimiento. Amenacé con contarte absolutamente todo si no salía conmigo, aceptó de inmediato y supongo que imaginas el resto…

Sentí como si todo a mi alrededor hubiera comenzado a girar como un carrusel. La voz de Aubrey –o mejor dicho Tanya- quedó en el fondo de mi mente, como si estuviera a kilómetros de distancia pero aún pudiera escucharla, muy, muy tenuemente. ¿Cómo es que mi vida se había convertido en tan grande desastre? ¿Desde cuándo todo era tan complicado? Deseaba poder volver el tiempo atrás, pero no sólo un año, sino al momento en que tenía nueve años; cuando hallé los papeles de adopción. Tendría que haberle dicho a mamá, tendría que haberle contado a Louis; eso para comenzar. Y luego, unos años más tarde, no tendría que haberme enrollado con Dylan, debería haber esperado, jamás debí haber dejado Doncaster, jamás debí haber puesto un pie en Londres. Porque si jamás me hubiera enrollado con Dylan, jamás habría dejado mi ciudad; y si hubiera esperado a la persona adecuada, jamás habría salido herida; y si jamás hubiera salido herida, jamás habría ido al maldito río en plena lluvia; y si jamás hubiera ido al maldito río en plena lluvia y destruida, jamás habría conocido a Harry; y si jamás hubiera conocido a Harry, él no estaría inconsciente, recostado entre las duras sábanas blancas, en un hospital en el centro de Londres.

Pero entonces, ¿quién sabe si en verdad había alguien más aparte de Harry? ¿Qué si Harry era, después de todo, la persona adecuada? ¿Y qué si todo estaba de alguna manera planeado? 
Si en verdad hubiera tenido la oportunidad de ver mi propio futuro, ¿lo hubiera hecho? ¿Por qué sí? ¿Por qué no? ¿Qué sería de mí si realmente hubiera tenido la oportunidad de volver el tiempo atrás y cambiar algo, lo que sea? 
Porque por mucho que me arrepintiera de todos los errores que me habían llevado a ese preciso momento, también conducían a Harry, y si había algo de lo que jamás me habría arrepentido, es de haberlo conocido.


-Jojo- Zayn chasqueó sus dedos frente a mi rostro, sacándome de mis pensamientos. Pestañeé un par de veces y miré a mi alrededor, ubicándome nuevamente; todo seguía completamente igual y nadie parecía haberse movido ni un centímetro. -¿Te encuentras bien?

-Um, eso creo. –murmuré. -¿Algo más?- pregunté a Aubrey despectivamente. Mordió su labio inferior en concentración.

-Nada de lo que te dije sobre mí es verdad, todo lo que te conté el primer día de clases lo inventé-

-Harry me contó lo suficiente como para conocerte- la interrumpí secamente. Pareció sorprendida de que él la hubiera mencionado, pero no comentó nada al respecto, sólo se quedó en silencio un par de segundos, como debatiéndose entre decir algo o no.

-Mi madre conocía a la tuya, es de Doncaster…-admitió finalmente. –De todas maneras, no tiene nada que ver en todo esto; yo sólo utilicé todo la información que ella me brindó a mi favor…

-Bien, vete de aquí…

Avanzó lentamente en dirección a la puerta, la suela de sus botas resonando suavemente contra el suelo y haciendo eco en las paredes del cuarto. Se volteó una vez más hacia nosotros con expresión dubitativa. -…Díganle que lo lamento-. Y finalmente, se alejó de nosotros, del cuarto, de nuestras vidas. De mi vida.



UNA SEMANA MÁS TARDE


-¿Hablaste con mamá?

Suspiró. –Sí, Jojo, lo hice. 

-Bien…


Si jamás mencioné que Louis es la mejor persona que conocí en toda mi vida, lo haré ahora; Louis es la mejor y más bondadosa persona que jamás conocí. 
Su enojo conmigo no duró tanto tiempo, aunque sí fue bastante doloroso, debo admitir. Por suerte, fui capaz de explicarle todo; mis razones, mis miedos, y por más imposible que llegó a parecerme, me perdonó. 


FLASHBACK

-Aún sigues sin decirme por qué lo hiciste!- gritó enojado.

-Tenía nueve años, Louis! ¿¡Qué demonios querías que hiciera?! No quería que me separaran de mamá y sabía que tu correrías a exigirle respuestas y querrías escuchar toda la historia, y luego querrías conocer a nuestra madre biológica! ¿Y yo que hubiera hecho si preferías a esa desconocida antes que a la mujer que nos había criado? Yo no quería irme pero tampoco quería que nos separaran! No podía arriesgarme a perderlo todo, era feliz, Louis, entiéndeme!- sollocé. 

-Jamás te habría dejado y lo sabes, pero por supuesto que hubiera querido saber la verdad! ¿Es que a ti nunca se te dio por confesarle a mamá que sabías todo y preguntarle cosas? No lo sé, ¿dónde nacimos realmente? ¿Qué sucedió con nuestra madre biológica? ¿Dónde está ella ahora? ¿Por qué jamás nos dijeron nada?...

-No! Era feliz, no me importaba nada sobre esa mujer, nos regaló como si fuéramos calabazas de Halloween, entiende eso, Louis. ¿Por qué habría de querer tener que ver algo con ella luego de que nos dejara? ¿Qué pasaría si mamá decidía que podíamos conocerla y luego resultaba que la mujer era una loca y trataba de recuperarnos?

Suspiró y sacudió la cabeza. –No lo sé, Joanna…Sólo me hubiera agradado que confiaras en mí y me lo dijeras como era debido…En verdad metiste la pata, me lo ocultaste por 12 años…

-Lo sé y lo lamento mucho, lo digo en serio…

-Sé que sí- dio un beso en mi frente y enroscó sus brazos alrededor de mi torso. 


FIN FLASHBACK


-Así que, ¿algún cambio?- sabía que se refería a Harry.

-En verdad no...

-¿Y por qué estás aquí y no en el cuarto?

Bufé y puse los ojos en blanco. –No lo sé, creo que mencionaron algo sobre limpieza…O dejarlo descansar unos minutos quizás…

Rió silenciosamente. –No has estado durmiendo mucho, ¿verdad?

-Dos o tres horas por noche, siempre me despierto a las 3 a.m, aunque no sé por qué exactamente; es como si tuviera una especie de alarma mental que me impide pasarme de esa hora.- bostecé.

-Deberías venir conmigo al apartamento y descansar un poco, yo te cuidaré y te avisaré si algo sucede…

-Hmm, tendrás que mostrármelo cuando salgamos de aquí. –respondí, rehusando su oferta sutilmente. –Pero limpien antes, no quiero tener que abrirme paso entre ropa sucia y comida cuando llegue…No quiero imaginar la fortuna que deben de gastar en comida conociéndolo a Niall…- Rió y asintió.


La señora regordeta de cabello gris detrás del mostrador de recepción no dejaba de farfullar cosas en el teléfono y hablar apuradamente con las demás secretarias y enfermeras que pasaban casualmente. Algo en su expresión indicaba que algo no iba bien, o quizás su expresión alterada se debía a algo más; de todas maneras, estaba comenzando a irritarme extrañamente. 
Lisa, la enfermera con la que había hablado la misma noche del accidente, pasó entonces por el mostrador cargando diversas carpetas color crema; expedientes, supuse. Aguzando el oído, alcancé a ver la anciana relajarse antes de comenzar a susurrar impacientemente.

-Mary, ¿está todo bien?- Lisa sonaba preocupada.

-El cuarto 213, el timbre se acaba de disparar, avísale a Richard cuanto antes…

Lisa asintió apuradamente, antes de salir disparada nuevamente en la dirección del área de cuidados intensivos.


-¿Louis?- mi voz tembló un poco.

-¿Sí?

-Harry despertó.

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...