Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

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33. Capitulo 32

Narra Joanna


El timbre de mi apartamento sonó impaciente: 1, 2 veces; causando que mi corazón diera un respingo. Había perdido la noción del tiempo que llevaba sentada en el borde de mi cama, tratando de convencerme que lo de la noche anterior no había sido nada más que una fantasía, que jamás había sucedido, que jamás había permitido que sucediera. Pero por más veces que pellizcara la piel de mi brazo, no lograba despertar, porque en realidad ya lo estaba.
Llevé mi mano a mi boca casi inconscientemente, rozando mis labios levemente con la yema de mis dedos y cerrando mis ojos por un instante, casi sintiendo sus labios moviéndose contra los míos…El timbre volvió a sonar. Abrí los ojos y me levanté pacientemente, dirigiéndome a la puerta.

-¿Qué es lo que te sucedió?- preguntó alarmado en cuanto abrí la puerta, envolviéndome en sus brazos.

-Estoy bien, Zayn- dije a la vez que trataba de deshacer su abrazo gentilmente. Posó una de sus manos en mi mentón, obligándome a mirarlo a los ojos.

-Pues no parece. Yo diría que con tanto que has llorado estoy seguro de que serías capaz de duplicar el caudal del Thames…-quité su mano y me dirigí al living, esperando a que me siguiera. Supuse que mis ojos debían estar tan rojos e hinchados como imaginé; digamos que la caminata hasta mi apartamento era bastante larga, lo que me dio tiempo de sobra a descargarme un poco. Aunque mentalmente agradecía que sólo fuera capaz de ver mis cansados ojos y no los moretones de mi cuello, ahora cubiertos en maquillaje y completamente invisibles a los ojos de cualquiera.

-Esto…-vacilé, parándome en el centro del cuarto, dándole la espalda. ¿Cómo haría para mirarlo a los ojos al confesarle todo? ¿Se vería tan lastimado como lograba imaginarme? ¿Tan decepcionado como esperaba que estuviera? O quizás peor…¿Me odiaría? 
–Tengo que decirte algo..

-Te escucho…

Me di la vuelta y lo encontré sentado contra el respaldo del sofá, mirándome fijamente, preocupado. Mi garganta se cerró como si tuviera mi propio puño atascado en ella, provocándome náuseas y que empezara a hiperventilar, incapaz de tomar suficiente oxígeno del aire que respiraba. Mis ojos ardían, anunciando la llegada de nuevas lágrimas, y mis mejillas también, pero de humillación y vergüenza de mí misma.

-Yo…-solté un rápido y corto suspiro. –Te engañé, Zayn…-mi voz se quebró, casi sin completar la frase, pero lo logré a tiempo. Me senté en el suelo en donde me encontraba y abracé mis piernas, escondiendo mi rostro contra mis rodillas, mientras las lágrimas caían incesantes.
Él sólo se quedó en silencio, sin responder, sin siquiera moverse; el único sonido en el cuarto eran mis sollozos. En cuanto logré calmarme, levanté la cabeza y proseguí.-Con Harry, te engañé con Harry, Zayn..-admití. Su mirada se encontraba sellada al suelo, su expresión calma. –Lo lamento tanto, lo digo en serio. Lo lamento mucho y entenderé si me odias porque tendrías toda la razón. Sólo…-respiré profundo y continué.- Sólo espero que algún día me puedas perdonar. En verdad te quiero y sé que mis acciones no lo demuestran para nada pero sabes que jamás te mentiría ni te ocultaría nada y es por eso que decidí contarte esto; porque sé que si la situación fuera al revés tú también me dirías la verdad…

-¿En verdad crees que sería capaz?- su voz sonó inexpresiva y sentí como si me hubieran arrojado un balde de agua completamente helada.

-Bueno, espero que me lo dijeras, acordamos que seríamos sinceros con…- negó con la cabeza y me miró a los ojos.

-No me refería a eso. Lo que quise decir fue, ¿en verdad crees que sería capaz de odiarte?

-¿Qué?- fruncí el ceño. Suspiró exasperado.

-Creo que en verdad no te das una idea de lo mucho que te amo, Jojo…- se levantó y se sentó en el suelo, frente a mí. –Mira, no es que no me duela o no me moleste, porque créeme que sí me lastima. Pero…ambos sabíamos que algo así podía pasar. Fuiste completamente honesta conmigo y me dijiste lo que sentías por él. Y yo decidí aceptarlo, yo fui el que decidió arriesgarse contigo. Porque creí que sería capaz de arreglarte, de lograr que te enamoraras de mí, de ser el que ocupa tu mente las 24 horas del día en lugar de él. Si debo estar molesto con alguien es conmigo mismo, porque no logré ninguna de esas cosas…

-Ugh, no puedes ser tan buena persona. Haces que me sienta peor conmigo misma- cubrí mi rostro con mis manos.

-¿Preferirías que te diga que te odio?- preguntó sorprendido.

-No!- negué rápidamente. –Es sólo que…no lo sé, esperaba que te molestaras y me gritarás o algo así. Supongo que al menos me confortaría en el sentido de que entendería tus razones…Sé que suena retorcido-

-No, suena lógico en verdad…Demuestra que aún te importo aunque sea un poco…-sonrió débilmente.

-Me importas mucho, Zayn- lo corregí. –Y en verdad lo lamento mucho, créeme..

-Deja de disculparte por un momento y escucha…Tú nunca me prometiste nada, no prometiste que me amarías o que me serías fiel..-puse los ojos en blanco y me hizo una seña para que no lo interrumpiera. –Sólo me prometiste que me dejarías intentarlo, y eso fue más que suficiente para mí. Ojalá nunca hubiera sucedido, pero lo hecho, hecho está. Y no vale la pena lamentarse por ello…¿Qué fue lo que pasó exactamente?

-Ni siquiera estaba consciente del todo, no fue su culpa, yo le seguí la corriente…-

Me miró confundido. –Espera, ¿a qué te refieres?

-Estaba delirando por la fiebre, comenzó a decir estupideces y en un momento me besó, y a pesar de que traté de impedírselo, terminé rindiéndome…-expliqué rápidamente. Noté que trataba de no reírse. -¿Qué es lo que te parece tan gracioso?

-¿Siquiera recuerda algo?- negué lentamente y rió estúpidamente. –Lo siento, es sólo que suena verdaderamente estúpido…

-¿Dices que sí recuerda y que estuvo consciente todo el tiempo?- pregunté alarmada.

-No, no, claro que no.- contestó seriamente. –Dijiste que tenía mucha fiebre, he visto a mis hermanitas reaccionar igual de ridículas…sin el besuqueo, por supuesto- reí. –Simplemente resulta graciosa la idea de que no logre recordar semejante cosa…

-No fue “semejante” cosa, sólo nos besamos…-lo corregí.

-Espera, entonces..¿ustedes no..?....¿Sólo fue un beso?- preguntó confundido.

-Zayn, ¿qué esperabas? Por más que hubiera intentado algo, no se lo hubiera permitido. Como ya te dije, no estaba consciente de lo que hacía. Además, no sería capaz de hacerte algo así, creo que aún tengo ciertos límites…

Asintió pensativo. –Entonces, supongo que esto es todo…Al menos tengo cierta ventaja…

-¿Y cuál es?- pregunté cautelosamente. Me miró y sonrió arrogante.

-Tú fuiste mía primero…- consideré sus palabras por unos segundos hasta que entendí a lo que se refería.

-Por Dios, eres un cerdo!- le pegué en el brazo y él estalló en carcajadas.

-Aw, lo siento, ven aquí- Atrapó mis labios con los suyos y me dio un beso corto pero intenso. –Extrañaré tus besos..-susurró al apartarse.

-Lo lamento mucho- gemí.

-Sé que sí, ya no llores.-acarició mi mejilla con el pulgar. -¿Qué harás ahora?

-En verdad no lo sé- admití. –No hay mucho que pueda hacer, yo no le importo, sólo le importa esa rubia…- sentí a Zayn tensarse a mi lado. -¿Todo está bien?

-Sí, todo está bien- sonó indiferente. –Sólo la había olvidado, por un segundo..

Reí sin ganas. –Quisiera poder olvidarla tan fácil como tú…

 

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