Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

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30. Capitulo 29

"..Con todo esto y a decir verdad, en nuestros días, razón y amor no hacen buenas migas.." Sueño de una noche de verano - Acto III, Escena 1ra.

Narra Joanna


-¿Qué quieres decir? ¿Vuelves a Doncaster?- preguntó confundido. Fruncí el ceño y negué con mi cabeza lentamente.

-No, Harry, no dejaré la universidad. Sólo me mudaré a otro apartamento..sola- .Pestañeó confundido, su expresión completamente calma; opté por continuar. –Las cosas no están bien, necesito mi propio espacio y tú necesitas privacidad. Será lo mejor…

-De acuerdo- murmuró. Un segundo, ¿qué dijo? ¿Cómo es que no estallaba en gritos? El hecho de que lo aceptara inmediatamente, de una manera u otra, me dolió; el darme cuenta que para él, yo no significaba nada.

-¿Eso es todo? ¿Sólo me dejas irme?-reclamé. Suspiró.

-Ya tomaste tu decisión, Joanna. No creo que discutir vaya a servir de mucho- respondió secamente a la vez que recostaba al gatito sobre la manta a su lado.

-A veces no te entiendo- admití. –Créeme que lo intento, pero simplemente no puedo

-¡Pues yo tampoco te entiendo a ti! Estoy harto de tener que soportarte y eso incluye tus cambios de humor.

-¡¿Mis cambios de humor?!- exigí. -¡¿Crees que no tengo razones suficientes?! Sabes, en verdad eres un idiota si te lo propones.

-Yo también tengo razones para hacer lo que hago! Demasiadas, diría yo-

-¿En serio? Dame una buena excusa para todo lo que ha pasado durante este último mes y te dejaré tranquilo. Sólo una- lo desafié. Se quedó en silencio, sus ojos verdes clavados en los míos. -¿Lo ves? No tienes nada..

-No es eso, es sólo que no te las diré- lo miré incrédula y él desvió la mirada, exasperado. –Las cosas han cambiado; y tienes razón, necesitaremos privacidad…-sentí como un nudo se formaba en mi garganta y las lágrimas luchaban por emerger al escucharlo pronunciar “necesitaremos”. No necesitaba que especificara a quién se refería. –Quizás esta mudanza sea lo mejor; tú sabes, alejarnos un poco el uno del otro..- finalmente me miró; sus ojos fríos e inexpresivos. Y las lágrimas corrieron por mis mejillas.

-Te odio- mascullé. Salí de allí, me metí en mi dormitorio y cerré de un portazo. Para ese entonces, las lágrimas parecían dos arroyos, fluyendo rápidamente por mis mejillas, corriendo una carrera hasta mis labios, donde se mezclaban con saliva, dejando un gusto salado en mi lengua; otras, ágilmente barridas por el dorso de mi mano, o incluso descendiendo hasta mi cuello. Dejé que mi cuerpo se deslizara hasta quedar en el suelo, me encogí en una bola y dejé que mi llanto y espasmos cesaran lentamente por su cuenta.

Sabía que mis palabras no habían sido en serio. Por más que quisiera odiarlo, lo amaba, y eso era lo que más me destruía. La impotencia de amar a alguien que te lastima no físicamente, sino de la peor forma; desde adentro.


Louis tenía razón: debía aprender a amar lo que me hacía bien. Pero Harry ya no formaba parte de esa lista.
Zayn merecía una oportunidad.

Narra Harry


-Yo también me odio- susurré en cuanto ella salió del cuarto; ya era imposible que me oyera.

En ese momento, sólo sentía ganas de gritar, llorar hasta la última gota de agua en mi organismo, y destruir lo que sea que se encontrara a mi alcance.
No podía creer lo que había hecho. ¿Cómo pude hacerlo? ¿De dónde saqué la cordura para decirle todo lo que le dije?

“..Será lo mejor, mientras más te odie, más fácil será...” escuché las palabras de Tanya resonando en mi mente. ¿Cómo es que le había hecho caso? ¿Desde cuándo me había convertido en esto?

Debería haberle dicho la verdad desde el principio, debería haberle pedido que se quedara, debería haberla callado con un beso. Debería haberle dicho que la amo.

Pero me odia. Y ya es muy tarde.

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