Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

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24. Capitulo 23

Narra Joanna

Mis ojos se toparon con una figura delgada pero musculosa y de espalda ancha, su piel de un hermoso color tostado, cabello de un denso color negro, y unos ojos del color del chocolate fundido observándome curiosos. Dejé escapar un suspiro de alivio.

-Maldición, Zayn, me asustaste!- sonrió y se sentó a mi lado.

-Lo lamento, no era mi intención- dijo en su acento característico, a la vez que depositaba un tierno beso en mi mejilla. –Así que, ¿quieres decirme por qué molestas a este pobre animal con tus preguntas existenciales?- se inclinó hacia el perro y rascó detrás de sus orejas, a la vez que éste cerraba los ojos en señal de disfrute y olfateaba su mano curiosamente.

-Oh, umm…- debía pensar en una respuesta convincente lo más rápido posible. –Sólo pensé en Dylan, y…me di cuenta de que creo que lo extraño.

-Bien, supongamos que te creo- respondió cautelosamente.-¿No crees que el verbo “darse cuenta” implica que algo efectivamente sucedió o que la persona esté totalmente segura? Lo que haría tu frase “..me di cuenta de que CREO que lo extraño...” un tanto redundante..

-La redundancia no posee graduación, simplemente es redundante- comenté, observando mis manos para que mi expresión no me delatara.

-Touché. ¿Ahora es cuando dejamos de corregir la gramática del otro y finalmente admites que hablabas de Harry? ¿O deberé preguntarle a nuestro mudo amigo aquí presente?- dijo volteándose hacia el perro.

Reí y mordí mi labio inferior, volteándome a observarlo. –No hablaba de Harry- mentí.

-De acuerdo…Entonces no.

-“No”, ¿qué?- fruncí el ceño.

-No, no estás enamorada de Dylan

-¿Y tú cómo puedes saber?- presioné, fingiendo preocupación. Clavó sus ojos en los míos.

-Bueno, en primer lugar; lo hubieras perdonado, sin importar cuántas veces te haya engañado. Y en segundo lugar; si en verdad estuvieras enamorada de él, jamás hubieras salido con Harry, ni siquiera habrías aceptado mudarte con él. –sentí un nudo en el estómago.

-Harry y yo no estamos saliendo- lo corregí rápidamente. Pestañeó sorprendido.

-Oh, pues qué mal por él..

-¿Por qué lo dices?

-Porque ahora todos se te abalanzarán como si fueras el último gramo de comida en Nando’s.

Reí. –Ni siquiera sé lo que es Nando’s- admití. Sus ojos se agrandaron, sorprendidos.

-Eso sí que es trágico- señaló. Puse los ojos en blanco. –Hablo en serio, ¿cuánto tiempo llevas en Londres?- me lo pensé unos segundos.

-Cinco meses..

-Eres una vergüenza para la sociedad- bromeó, aunque manteniendo una expresión seria. –Parece que me tendré que hacer cargo de eso…-suspiró dramáticamente.

-¿Y qué harás al respecto?- lo provoqué.

-Algo se me ocurrirá…-me guiñó el ojo, ocasionando que me ruborizara levemente.


El perro emitió un gruñido desde el fondo de su pecho, enfocando su mirada en el cielo nocturno, ocasionando que ambos miráramos hacia arriba instantáneamente. El cielo ya era de un azul profundo, y comenzaban a aparecer los primeros pares de estrellas. Sin embargo, se veía con claridad que estaba completamente encapotado por densas nubes de lluvia. Había perdido completamente la noción del tiempo que llevaba en ese parque.

-Creo que será mejor que vuelva a casa, ya es tarde- dije, a la vez que comenzaba a levantarme del suelo.

-Claro, te acompaño- se paró rápidamente.

-Zayn, en serio, no es necesario, estaré bien.

-No discutas, pequeña- ignorándome por completo, pasó un brazo alrededor de mi cintura, empujándome suavemente para que caminara. –Vamos, tú también- dijo a la vez que chasqueaba sus dedos para llamar la atención del perro; quien inmediatamente se incorporó y comenzó a seguirnos.

Reí. –No te dejarán ingresar al campus con un perro, Zayn..

-Oh, descuida, tengo el lugar perfecto para él

 

El viaje se hizo corto a pesar de que caminamos; el parque no se encontraba a más de seis cuadras de mi apartamento. Para ese entonces, el cielo se había tornado un tanto gris y ya comenzaban a caer las primeras gotas de lluvia.
Levanté la mirada hacia el primer piso del complejo de apartamentos y alcancé a ver que la luz del living se encontraba encendida; Harry debía de estar allí, esperando a regañarme como si fuera una niña pequeña, ya que me había “advertido” acerca de no quedarme sola hasta demasiado tarde. En mi defensa, no estaba sola.


Suspiré y me volteé hacia Zayn. –Gracias, en verdad no debías- sonreí.

-No hay problema- asintió. –Te veo mañana- se inclinó a darme un beso en la frente y comenzó a alejarse. 

Me di la vuelta con la intención de ingresar al complejo, pero fui interrumpida. –El viernes, pasaré por ti a las 7, ¿hecho?- Lo miré incrédula, ¿hablaba en serio?

-Uhh, no lo sé, Zayn. No creo que sea una buena..

-Perfecto, ¡no te vistas muy formal!- sonrió ampliamente, se dio la vuelta y continuó caminando. Aún sorprendida, me di la vuelta y empujé la puerta exterior del complejo, tratando de reprimir una sonrisa. ¿Qué diablos acababa de pasar?

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