Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

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23. Capitulo 22

Narra Harry

-Debes estar bromeando…por favor di que es un chiste- 

-Créeme que yo también desearía que lo fuera, Zayn. Pero no puedo herirla, no cuando comienza a mejorar. Además, no te pido que salgas con ella, sólo distráela….Hazla ver que tiene opciones mejores..y así quizás, me olvide…

Suspiró. –No lo sé, Harry…

-¿Me vas a decir que no te gusta Jojo?- me miró y se quedó en silencio por unos segundos.

-No estoy diciendo eso; es linda e inteligente, y cualquier otra cosa que se te ocurra. Pero no siento nada por ella.-admitió.

-Exacto! ¿Lo ves? Puedo confiar en ti porque sé que no sientes nada por ella…

Se pasó la mano por la nuca nerviosamente y lo consideró unos minutos. –De acuerdo, lo intentaré, pero no te prometo nada

-Gracias- susurré, a la vez que el profesor se disponía a comenzar a dictar la clase.

 

Narra Joanna


-¿Todo está bien?- pregunté mientras sentía que el silencio me consumía. Observé cómo fruncía el ceño y torcía la boca a la vez que consideraba mi pregunta, sin despegar la mirada del camino ni una sola vez.

-Yo…-suspiró. Estacionó el auto frente a un parque, cercano al apartamento. –Siento que vamos muy rápido, Joanna…Y, honestamente, no creo estar listo para algo serio en este momento. Necesito libertad, si comprendes a lo que me refiero..

Me quedé mirándolo boquiabierta. En realidad no sabía qué responder. ¿Qué no había admitido él primero que sentía algo por mí?...O quizás había mentido y sólo buscaba algo de una noche…Pestañeé para alejar todo el torrente de pensamientos enredados de mi mente.

-Está bien- respondí tranquilamente. Lo más lógico hubiera sido preguntar “¿Estás rompiendo conmigo?”, pero la verdad era que, en realidad, nunca habíamos sido una ‘pareja’.- Umm, te veo luego- abrí la puerta del auto y me bajé, dejando mis libros y demás cosas de la universidad en el.

-Jojo, no, por favor, ¿adónde vas?- estuvo a punto de bajarse pero lo detuve con una seña.

-No, estaré bien, en serio. Sólo…necesito estar sola, y pensar. –se lo pensó unos segundos y asintió.

-De acuerdo, pero no vuelvas muy tarde, y cuídate.

-Soy adulta, Harry- mascullé por lo bajo mientras me alejaba.


En realidad no sentía ganas de llorar. Ni siquiera sabía qué sentía exactamente, o cómo se suponía que debía sentirme. Es decir, sabía que Harry me gustaba y hubiera querido que lo nuestro quizás durara un poco más. Pero a pesar a eso, todavía no me quedaba muy en claro hasta qué punto lo quería. No lo amaba, no se puede amar a una persona en cuestión de…¿Hace cuánto que lo conocía? ¿Casi 4 meses? Claro que no lo podía amar, sería una locura, cuatro meses eran una cantidad de tiempo increíblemente pequeña para llegar a sentir tanto por una persona….¿verdad?
Cuanto más lo consideraba, menos lograba convencerme. Era igual que cuando alguien te preguntaba algo de lo que estabas seguro de saber la respuesta, pero lo pensabas tanto que terminabas confundiéndote y considerando si en verdad era correcto.

-¿Tú qué crees? No estoy enamorada de él, tú me darás la razón, ¿cierto?- le pregunté a un perro callejero que se encontraba tirado en el pasto, muy cerca de mí, apoyada contra la base de un gran árbol en el medio del parque. Levantó las orejas y me miró curioso al ver que mis palabras iban dirigidas a él.

-Pues no lo sé, ¿qué tal si tú me lo dices a mí?- me sobresalté al escuchar una voz masculina a mi lado, siguiendo la dirección de la mirada del animal para reconocer al nuevo invitado a la conversación.

Narra Harry

-¿Así que se lo dijiste?- consultó la voz al otro lado de la línea. Suspiré.

-Sí, pero me diste tres días. No puedo ser tan cruel como para empezar algo contigo si le acabo de escupir en la cara que no quiero nada serio. Al menos respeta eso…

Suspiró exasperada. –Bien, pero eso no te impide mostrar un poco de atracción hacia mí, o quizás, no lo sé, AFECTO. –remarcó las palabras, irritada. –Con tu actitud no convencerás a nadie, sabes..

Asentí, a pesar de que ella no podía verme, y presioné el botón para finalizar la llamada. 

 

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